Old Blog - Sustazo

Muy buenas:

Efectos secundarios de vivir en la diáspora: cometes errores absurdos...

Ejemplo: estaba preparando el maletón para irme a la lavandería cuando, de pronto, me di cuenta de que no tenía pasta...

Como estoy en camiseta siempre, me cogí un simple abriguín-chubasquero, cogí las llaves y me fui a la calle para darme un rápido paseito y retirar en el banco los preciados papelitos de colores por los que la mayoría de vosotros (sino decir todos) condenáis/condenamos nuestras miserables vidas...

Pero mi sentido arácnido, que es como el de Espaiderman pero de garrafa (no huelo peligros sino marrones y cagadas que, en este último caso, me huelo que voy a hacer yo) me dijo que algo iba mal...

Así es que, cuando metí la manita en el bolsillo del pantalón, descubrí, no sin cierto sentido de la ironía, que las bonitas llaves que retiré eran las de mi bonito apartamento de Madrid...

La cosa era por tanto de la siguiente manera (esto es muy Ramón Trecet):

1. Estaba en la calle sin las llaves de mi casa en camisetita con un simple chubasquero encima, cayendo la que estaba cayendo (fresquito rico rico que luego se convertiría en lluvia).

2. El catenaccio está hasta la semana que viene en París y él tiene en su casa la copia de la llave de mi casa.

3. No sé si tenía el teléfono del casero en el móvil (menos mal que en su día lo puse en el Autluk y lo sincronicé con el bicho) pero seguramente hablaría con su contestador y (como así sucedió) sino me tocaría hablar con su mujer en alemán (sabiendo que yo no hablo alemán y ella no habla inglés)...

Esta era por tanto la situación de partida... Graciosa ¿Verdad?

La primera vez que vives en Guirilandia y te sucede esto, sueles reaccionar con cierto pánico... Algo así me sucedió en su día en Francia (mi record personal fue perder un coche... Con denuncia ante las autoridades galas que, unos 40 minutos más tarde, me tuve que comer con patatas... Una historia digna de Rompetechos)...

Pero ya estoy bastante mayor y esta es mi segunda vez viviendo en la diáspora, así es que reaccioné con toda la tranquilidad del mundo... Me puse una música coral que tengo en el emepetres y tranquilamente crucé el Herrengarten en dirección al banco, el cual, por cierto, al estar de obras, ha puesto un casetón justo enfrente donde estan ahora los cajeros)...

Volviendo hacia casa, esta vez por la Frankfurterstrasse, decidí papearme un Kebap... La cosa iba para largo así es que no me estaba estresando...

Eso sí, en mi línea habitual de "Piensa mal que acertarás" ya me puse a calcular mentalmente cómo podía hacer en caso de que no pudiera acceder al casero... Todo tipo de planes fueron creados de inmediato (Cibercafé para "guglear" hoteles en Darmstadt o cerrajeros, llamar a compis de trabajo)... Dado que tampoco es algo tan dramático (y el frío lo estaba aguantando bien) me comí tranquilamente mi "Kebap enrollado" y después volví tranquilamente hacia Liebfrauenstrasse, donde vivo, en el bonito y chupipandi barrio de Martin (MartinsViertel)...

Llamé al casero y, tal y como predije, me puse a hablar con su contestador... Pero entonces el inconfundible sonido que produce un teléfono al descolgarse alcanzó mi oido y, mira tu por donde, la encantadora mujer de mi casero se puso a hablar conmigo...

No hablo alemán y ella no habla inglés pero, imaginación al poder, conseguí comunicarme con ella y conseguí comprenderla (lo de la comprensión va cada día mejor... Poco a poco voy comprendiendo más cosas :-))... Mi casero estaba fuera de la ciudad hasta el lunes por la mañana, de ahí que la mujer tuviera que llamarle para saber donde estaban las llaves (matarilerilerile) de mi apartamento...

Durante los siguientes 40 minutos me quedé esperando tranquilamente en la calle... En el gélido otoño alemán, Paquito en camiseta con un chubasquero, aguantando impasible las oleadas de aire del norte, con la sensación de que cada minuto eran como 5... Pero al fin la mujer llegó y me abrió...

Esta pequeña historia me ha recordado varias cosas que, cuando se es guiri, se olvidan con facilidad:

1. Verifica siempre antes de salir de casa que has cogido las llaves y no cierres la puerta hasta que no lo hayas hecho...

2. Para estar seguro-seguro del punto 1, cierra siempre la puerta con llave... Así será imposible que se te olviden las llaves...

3. Guarda las llaves de la casa de tu país en un sitio completamente distinto al de las llaves de tu casa actual... Sino te puede pasar lo que a mi.

4. Aguanto muy bien el frío y soy el único de mi división que todavía no ha pillado un catarro, pero no debería tentar a la suerte... "Cuando vayas a la playa no te olvides la toalla" (wuooo shalálá, yeyeyeyé), es decir, que por si acaso te abrigues.

5. Lleva siempre contigo el teléfono de tu casero o el de alguien que tenga una copia de tu llave (el plan B... En mi caso, mi italiano está ahora en París).

Pues eso, que "shit happens" y que me ha tocado hoy a mi... Final feliz pero susto inicial... Verse en la calle en un país extranjero sabiendo que tu vecino no está hasta la semana que viene asusta...

Si me hubiera dejado el móvil en casa, ahí sí que quizás me lo habría hecho encima... Pero vamos, menos mal que también ya estaba previsto.

Un saludete con susto ya pasado desde el corazón de la Europa que nos prometieron en los cromos de Panini...

Posdata: acabo de descubrir que Bin Laden es zurdo... Que Dios nos pille confesaos amiguetes...

Comentarios

Quizás te pueda interesar...

Riphagen: el cazador de judíos

La Petición de Jan Terlouw y el Hilillo en el buzón

Catástrofe Ultravioleta - Segunda Temporada

Vacaciones

¿Qué sabe una página web sobre mi? Descubre Click Click Click