"Hopkins: ¡Búscame unos billetes!" - Operación "Los Codiciados"

Hola :-))

La semana empezó con la frase que encabeza este post: después de estar trabajando las 8 últimas semanas como "en los viejos tiempos" (bestial, queridos niños y niñas: ha sido bestial), marqué el número de teléfono que la agenda decía ser el de uno de los protagonistas de este post.

La recepcionista que descolgó el teléfono, al ver mi prefijo ,asumió que era guiri, así que fui atendido en un mucho más que correcto (y por tanto sorprendente) inglés.
Unos segundos más tarde, se producía la siguiente conversación:
Fronsflins: "Sí dígame".
Paquito: "La recepcionista tiene una vocecita de gatita de cuidado".
Frinsfluns: "Jajajaajajajaja".
Paquito: "Y encima tiene un inglés muy bueno"
Fresnsfrens: "Es que no es de aquí"...
Empiezo a carcajearme como hacía meses (literalmente) que no me reía: durante los siguientes minutos, en la lengua de Cervantes, un discurso rápido, mordaz, atropellado y, ¿Por qué no decirlo? irreverente, surgió a través del teléfono, contándonos de todo, desde cuando vuelven los capítulos de House (este lunes, que no se te olvide) hasta el motivo de este post...

Paquito: "Hopkins... Tú que sabes de estas cosas más que yo: ¡Búscame unos billetes!"...

Para quienes no le conozcan, el señor Hopkins tiene varias habilidades dignas de mención: una de ellas es que, a pesar de que no le gustan los productos de Apple, la vena creativa y del diseño se le va a través de la cocina (no contaré lo de la cita que tiene este año por aquello de que le dé juego hasta con sus nietos) y otra es que es capaz de encontrar el mejor precio de cualquier cosa que le propongas (en especial viajes: tendrías que montarte una agencia o algo niño :-)).

En tiempo real encuentra un par de ofertas tremendas: incluso calcula los tiempos para que, a mi vuelta, pueda ir a comprar y así no estar desabastecido (si cuando yo digo que es bueno, es bueno por algo) y así, en apenas unos minutos, tengo montado el plan inicial de "El retonno de Paquito", que es mi menda pisando suelo patrio próximamente :-)).

Eso sí: primero necesito aprobar las vacaciones... Creo el formulario, lo presento y me lo aceptan (esta gente alucina de que mis vacaciones nunca se planifican más allá de un mes: aquí el personal hace los planes con casi 6 meses de antelación).

Ya tengo el "OK", así que hago clic en "comprar" y ya está: "Aire que chispea"...

Empieza la operación de nombre en clave "Los codiciados"...

La siguiente llamada (seguimos hablando en castellano: mis compañeros ya me empiezan a mirar en plan "¿Qué se trae entre manos éste?") alcanza a "Saltamontes"...
Saltamontes: "Sí dígame"
Paquito: "Buenos días".
Saltamontes: "Buenos... Días"...
Paquito: "Código de reserva bla bla bla".
Saltamontes: "¿Cómorrrr?"
Paquito: "Hola, ¡Buenos días! A ver: código de reserva aicandemorenau"
Saltamontes: ¡Ahhhh! ¡Hola trasto! (así me llaman: ¡Un desastre! :-))
El motivo de la operación es sencillo: tengo una edad, estoy de lo mío y ya no soy aquel chico jovial y juvenil que, con su pelazo al aire, conquistó las Galias cual Buonaparte sin Josefina (nótese lo de "pelazo": había pelo en aquellos días, niños y niñas :-)).

Esta limitación mía ("¡Joder Benito macho! ¡Qué estoy de lo mío!") por tanto, requiere de tratamiento especial y, así, porque para eso están los amigos, consigo acceso a "Los codiciados" y, de paso, consigo que me reenvíen finalmente una tarjeta que perdí hace años y que, a partir de ahora, podré usar para éste y otros propósitos...

Cuando le conté esta historia a mis compañeros, junto con las carcajadas de "eso es montar un plan", le pude al fin decir a mi jefe que a mi delegar no me cuesta, pero que para delegar necesito tener a las personas adecuadas...

Al terminar esa llamada, prometo que esto es cierto, el tiempo cambia: de pronto, ese gris que cubría el cielo desapareció y dio paso a un precioso día primaveral (este país, cuando hace buen tiempo, es precioso, de verdad :-)).

El día había cambiado y yo estaba entrando en "Madrid Mood", lo cual quiere decir que mi sonrisa se desplegó y el mundo se hizo por fin un lugar bonito y agradable...

Los siguientes días fueron más tensos: a pesar de enchufarme a vena el chotis protesta de Quequé, que me mantiene vivo, los tests hasta las tantas de la noche seguían sin darme resultados positivos y, esto, unido al cansancio, van haciendo mella en mi capacidad de toma de decisiones y en mi humor...

Pero el jueves, a las 21:30 de la noche, en el edificio de desarrollo, una entrañable señora de Indonesia, que me cuida como si fuera un hijo cuando estoy por allí, y un par de italianos que estaban en la ofi con unos temas que no vienen al caso, me vieron de pronto bailar la danza de la lluvia y, en el fragor de mi alegría, escucharon palabras de uno de los idiomas más ricos en improperios que la madre tierra haya escuchado jamás...

Aquello cuadraba al fin: lo habíamos conseguido :-))

"EUREKA!!! YES! YES! YEEEEEEEEES!!!!!!!" fue el SMS que envié a todas las personas involucradas en el Proyecto (parece la ONU: dos holandeses, un alemán, un italiano, un inglés, un indio, un jamaicano, uno de Zimbabwe y éste que os habla)...

Me fui a casa dándome mi habitual paseo, con la música en mis oídos marcando la velocidad de mis pasos, pensando en que, al día siguiente, tendría mi prueba de fuego: tendría que demostrar a los futuros usuarios la funcionalidad que habíamos creado a través de un seminario web (a través de internet) con una conexión telefónica...

Me desperté a las 2:30 de la mañana (con en los últimos 2 días) y me puse a pesar en todas las pruebas que hemos estado haciendo hasta ahora: soy un paranoico y me gusta repensar todas las cosas que hago (famosas son mis intervenciones en las reuniones del proyecto en las que empiezo diciendo "Hoy en la ducha pensé qué" mientras mis compañeros empiezan a poner indescriptibles caras de repulsión ante semejante imagen que, en cuanto veo que la están procesando, les ayudo a visualizarla un poquito mejor, jijiji :-))...

Afortunadamente no encontré ningún fallo en mi lógica y me volví a dormir un par de horas: a las 5:30 volvería a despertarme y, al grito de "Gooooood Morning Vietnam", empezó mi día, "El día D", el día en el que, finalmente, Rusia sería conquistada...

Estuve bien: me jode tener que decírmelo a mi mismo, pero estuve muy bien. ¡Qué coño!

Conseguí enseñar todo lo que tenía que enseñar, todo fue fluido, lleno de anécdotas, momentos curiosos... Mi demostración iba por muy buen camino y, aunque al final hubo contraataque (excelente por otra parte: mis usuarios son reputados en el fino arte de la contra-argumentación sistemática) pude responder sin problema a todas las cuestiones y obtener la aceptación del proyecto...

Eran las 12:30 cuando me fui a comer y sobre la 13:30 cuando por fin volví a mi edificio para dar las buenas noticias: después de varios meses, mi parte funcionaba y estaba feliz por ello...

¿Qué hace uno cuando se siente así? ¿Qué harías tu si, después de varios meses, consiguieras cerrar un proyecto como el mío? Mucha gente se habría ido a casa a descansar (me ofrecieron la tarde libre de hecho) pero, ya deberíais conocerme, suelo funcionar de forma diferente al resto así que, después de una breve reunión con mi jefe, simplemente cogí las llaves de uno de los coches de la empresa y me di una vuelta para despejarme, me fui a casa, me di una ducha, me cambié de ropa, me di otra vueltecita con el coche y volví para la reunión de actualización de las 16:00, donde nos reunimos para exponer el progreso durante el día de nuestras areas (esta reunión fue gloriosa porque, al fin, yo cerraba mi parte y, claro está, me sentía feliz :-)).

Ni siquiera me quedé para el ágape que la empresa da el primer viernes de cada mes: me fui a casa en autobús, porque esta vez la lluvia no me dio opción y, a partir de ese momento, he estado durmiendo como no he dormido en años (eso sí, también despertándome en intervalos como éste a las 2 y a las 3 de la mañana :-)).

Así que, mientras escribo ésto e intercambio comentarios con un amigo sobre el iMac de 27 pulgadas ("The iiiiiiiiMac", como le gusta a mi Hopkins que le diga :-)) con la broma se ha hecho tarde y ya son las 4 de la mañana...

En breve bajo: recibiréis noticias :-))

Un abrazo: ¡Amsterdam Prevalece! :-))

Paquito.

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