Sin fronteras

Buenas :-))

¡Menuda semanita! En apenas unos días, aquí en Holanda, el personal se pondrá a celebrar "El día de la Reina", que es, a groso modo (no voy a entrar en tecnicismos) una masa enorme de gente borracha y vestida de naranja correteando por las bonitas calles de las antiguas Provincias Rebeldes (desde el cariño :-)).

Están siendo unos días curiosos: en primer lugar, después de lo del volcán con las cenizas (sonaba a broma lo de que media Europa estaba paralizada por el amigo "Eyjafjallajoekull", pero me parece que a los de Iberia, British y compañía, al final no les hizo tanta gracia), mi casero consiguió llegar a Holanda y, en estos días, es donde uno descubre, con cierto sentido de la ironía, las paradojas del mundo en el que vivimos...

Ejemplo ejemplar: ¿Cómo puede uno ponerse moreno en estas latitudes? Siempre he llevado a gala ese "amarillo Simpson" mío, esos años debajo de luces fluorescentes en estériles oficinas, sin ver el sol, siempre debajo de algún techo...

Aquí en Holanda, propiciado por la falta de luz, este invierno llegué a un blanco de tal palidez que (esto no es broma) cuando me tiraban fotos, el flash rebotaba en mi piel, dándome un halo en las imágenes dignas del personaje de la película "Powder"...

Insisto: no es broma.

Ahora, eso sí, me he puesto morenito, he tomado color... Hemos tenido unos días espectaculares y, motivado por las hamacas del jardín en la casa en la que vivo, el otro día me dio por quitarme la camiseta, despanzurrar los tocinos y empezar a "freir el bacon" de las lorzas...
El segundo día fue tremendo: empecé a tomar ese tono "rojo inglés" (también conocido como "langosta guiri en Benidorm") y, poquito a poquito, se ha tornado en lo que parece un pequeño cambio en la tonalidad de mi piel... Vamos, que parece que estoy sano y todo (impresionante :-)).

El mundo en el que vivimos sigue siendo sorprendente: estos días me los paso dando lecciones de Mac a través de SKYPE a los papis, que, poco a poco, me van aprendiendo (mi madre ya se ha instalado un programa para jugar a sus cartitas, y ambos ya saben manejar sus Podcasts y yo, como hay tanto programa en inglés, me paso las tardes enviando e-mails a desarrolladores de medio mundo, explicándoles que acabo de migrar a mis padres a Apple y que quiero que sean capaces de utilizar su software en el idioma de Cervantes: ¡Ahí es ná! :-)).

No hay distancias: el mundo es pequeño y sorprendente... Casi tanto como la historia que te contaré ahora...

El marido de mi casera es holandés, pero vive en España... Hace años que no venía a Holanda y, durante estos días, hablando con él, he descubierto ese curioso espíritu que me llama la atención en alguno de ellos...

El tipo es un fiera: su padre fue un reputado matemático y, gracias a él, ha vivido en algunos países la mar de interesantes... La vida, que es caprichosa, hace que, de pronto, alguien así aparezca en mi vida y, como somos como somos, de inmediato me senté con él a escucharle contar sus aventuras con tu (marcado, por otra parte) acento neerlandés...

Lo que es la vida: le mola el terruño hispano cosa fina (dice que del barco de Chanquete: ¡Nos nos moverán!) y, por más ofertas tentadoras que le ofrece su esposa para visitar algún sitio, el dice que "por allí abajo se está muy bien" :-))

Lo más divertido es ver a alguien como él en una situación como la nuestra: es interesante observar la interacción del mundo al revés... Normalmente yo te cuento mi versión de esta historia, "hispano perdido en el mundo batallando contra herejes desaboríos", pero esta vez, sin embargo, la historia es algo más curiosa: "holandés cantando jotas (no es coña) y relacionándose con honorables catetos de la meseta hispana".

Todo en realidad se relaciona: coincidimos ambos (curiosamente) en que "aquí algo no va bien" con la fauna local (los aborígenes, ya se sabe) pero, y eso es lo que poco a poco hago últimamente, desato mi ironía hasta los extremos de la más mordaz sátira (estoy desatado: empiezo a enchufar y no paro :-)) pero, cuando conoces a alguien así, como digo, me siento a su lado y hago lo que mejor se me da: aprender...
No hay fronteras: el cuerpo me está pidiendo a gritos cambios... "El proceso" se ha puesto en marcha:

1. Re-lectura de "Lo mejor que le puede pasar a un cruasán"... Eso creó el cambio que me volvió a llevar fuera de la piel de toro...
2. Re-lectura de "Fuckowski, memorias de un ingeniero"... Ese fue el punto y final antes de dar el paso definitivo.
3. Re-visionado de "American Beauty"... Lester te enseña que sí se puede y que nunca es tarde para hacer lo que uno quiere de verdad en la vida.
4. Re-visionado de "El gran Lebowski"... No por nada, pero es que Jeff Bridges haciendo el papel de "The dude" me hace llorar de risa :-))

Como estaba siguiendo "El proceso", esta tarde, en una pausa, me dio por meterme a vena un episodio de "Aquí no hay quien viva" que acabó conmigo llorando de la risa ("El Consejo de Sabios" es brutal, aunque lo del Emilio llamando a Belén "vamos a echar uno, en plan rápido" es indescriptible :-))...

Ante semejante escándalo (en serio: tirado por el suelo llorando de la risa a carcajadas: es que es tremendo) mis caseros por fin me preguntaron qué pasaba y les expliqué la historia, contándoles además que yo veo la tele por Internet "a la carta", seleccionando los programas que me gustan para vernos "cuando quiera y donde quiera"...

Ahí es donde mi casero me miró intrigado... "¿Y puedes ver Televisión Española?" me preguntó... Le conté que sí y que, además, RTVE tiene un servicio de Televisión a la Carta ESPECTACULAR (señores, es la hora de sacar pecho, que por una vez, POR UNA VEZ, podemos decir, bien orgullosos, que en algo somos muy buenos) y que podía ver todos los capítulos de todas las series que quisiera...

"¿Y se puede ver "Amar en tiempos revueltos"? me preguntó... "Supongo que sí: si la emite RTVE, estará ahí"...

Me lo tuvieron que explicar para, justo entonces, seguir con la juerga de las carcajadas... Resulta (para los que no lo sepan) que ese programa es un culebrón español (una telenovela) y que mi casero está enganchado, porque además le ayuda con el idioma...

Así que, cuando sacó el cuaderno y me explicó en qué episodio se había quedado al llegar a Holanda, fue a Internet, le busque la página web y le enseñé todos los episodios...

Emocionado, como un niño pequeño viendo "Barrio Sesamo"... Y yo tronchado de la risa, no dando crédito a que, un brillante holandés (esto es muy raro por razones culturales: "toda la hierba debe crecer igual" es el dicho de aquí que demuestra que mi afirmación es correcta) está enganchado al culebrón de la sobremesa de la Tele Española...

Me dan ganas de someterle a "Aquí no hay quien viva", aunque creo que eso es muy hardcore para él (hablan muy rápido y la cantidad de puntazos y de personajes que trabajan al mismo tiempo hacen que, o bien estás educado en una cultura donde 6 personas hablan a la vez y no pierdes comba o, directamente, te volverás loco)...

Es un mundo muy pequeño: mi familia dice que, cuando hablamos por SKYPE, con eso de que ahora tienen pantallón, "es como si estuvieras delante de nosotros"... La tecnología no nos separa, sino que nos une, nos ofrece nuevas formas de estar juntos y eso, entre nosotros, es la caña, en especial cuando estás lejos de lo que tu corazón ha adoptado como hogar, por más que, poco a poco, se vaya alejando de tu futuro el lugar donde regresa siempre el fugitivo, donde el mar no se puede concebir...

Y es precisamente esa tecnología la que hoy me ha arrancado una cantidad enorme de carcajadas... Cuando volví de Francia, allá en el 2001, después de un año hablando muy poco español, recuerdo haber tenido problemas en entrevistas de trabajo (olvidé palabras o, peor, hablaba español utilizando expresiones francesas) o, durante los dos primeros meses, recuerdo mi pequeño proceso de adaptación a "la vida cotidiana", la vuelta al hogar... 

Hoy en día, no sólo puedo seguir cualquier cosa de cualquier lugar del planeta: puedo seguir, cuando quiera y como quiera, cualquier cosa que tu puedas estar viendo tranquilamente en tu casa...

El mundo se ha hecho pequeño: tenemos holandeses enganchados a culebrones españoles y a españoles desperdigados por el mundo partiéndose la caja con expresiones del inglés que, traducidas, suenan algo así como:

"Eres más tonto que una caja llena de piedras"...

Ya no hay fronteras (más allá de las propias fronteras mentales que cada cual se ponga: éstas, todavía, siguen siendo infraqueables, pero, ya se sabe, "es cuestión de resistir" :-)).

Un abrazo: ¡Amsterdam Prevalece! :-))

Paquito.

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