Russia - Episodio 3 - Día 5 - ¿San Petersburgo?

XYZ: ¿Qué estás haciendo aquí?
Paquito: ¡Pues desayunar! :-)) ¡Hola! ¿Cómo estás?

..."Belén... Ahora que somos casi de la familia: ¿Por qué no me haces una omelette?"

Paquito: ... Tengo un secreto que me permite obtener miles de respuestas de forma rápida y sencilla.
Ella (con los ojos como platos): ¿Y cuál es ese secreto?
Paquito (con cara de "Te voy a desvelar el ingrediente secreto de la Coca-cola"): Wikipedia...
Russia - Episodio 3 - Día 5 - ¿San Petersburgo?

Un leve zumbido atraviesa la muralla de color rojo desde el cual observo el horizonte.

Un cartel en cirílico indica que no te puedes tumbar ni caminar por los jardines del parque... Sé que no hablo ruso, así que deduzco que alguien me lo ha explicado...

Y curiosamente, cuando estoy a punto de descubrir quien, el zumbido incrementa su intensidad hasta que, en última instancia, acabo abriendo los ojos, descubriendo así que la tele-despertador me está dando los buenos días a todo volumen y que ya puedo empezar a correr (a mi me va la marcha, te lo digo yo)...

6:15 de la mañana - Jueves, 12 de Agosto de 2010, Moscú, Federación Rusa.

Después del consabido proceso de despertado (estoy reventado y esta vez, por primera en mucho tiempo, decido girar el grifo de la ducha hacia la zona del agua fría, a ver si consigo acelerar la carga del sistema operativo) salgo disparado hacia la zona de desayunos donde, unos minutos más tarde, la persona que me encontré el día anterior, hará su aparición y así irnos juntos a la oficina...

Desayuno tranquilo, animado y a prueba de calorías (aunque a él le vayan los desayunos fuertes)...

Ya en la calle, el cielo es azul y la temperatura agradable... Ya apenas parece que haya humo en la atmósfera, así que va a ser un día espectacular sin duda.

La última vez que tuve un día así fue hace un año: hoy sería el día de los flash-backs por muchos motivos, pero, en este momento, mientras camino por las calles de Moscú, sólo puedo sonreír y disfrutar del agradable paseo hasta la oficina.

Y así, al llegar (súper temprano, como siempre) tengo tiempo para ponerme al día, ponerme a preparar mis cosas para las formaciones que estoy impartiendo y charlar un ratito con mis compañeros rusos, los cuales ya se han ido acostumbrando al español ruidoso que habla con todo el mundo y que no deja de sonreír en ningún momento...

Esta vez tendré, además, un pequeño aliciente: entre los asistentes a mi formación se encuentra uno de los mandamases del lugar, así que, con decisión y con inconsciencia (como sólo un zurdo puede hacerlo) me decido a empezar mi historia con una diapositiva describiendo quién soy conmigo dibujado en plan Simpson...

La presentación fue de coña: me bombardearon a preguntas y fue capaz de dar respuesta a todas. Estaba en mi salsa, así que disfruté la presentación y la demo (momentos estelares cuando el jefazo me tiró un par de preguntas "al hueco" y las salvé cual Casillas en el Mundial :-)).

Cuando por fin termino, y esta es la parte importante, llamada a Madrid para felicitar por su cumpleaños al Sr. Hopkins, comentando la jugada y demás mientras, sin perder comba, sigo haciendo mis cosas...

Nótese que, eso sí, esta vez mi conversación con Hopkins tuvo que ser "medianamente" moderada porque (se me pasó contarlo) el martes descubrí que una chica de la oficina hablaba español...
Ella (después de encontrarle una cosa): ¡Gracias! (en perfecto acento castellano)
Paquito: ¡Jarl! ¿Hablas español?
Ella: Un poquito.
Paquito: ¡Tienes acento castellano! ¿Dónde lo aprendiste?
Ella: en la universidad... Mi profesora era de latinoamérica, pero nos enseñó los dos acentos.
Esta reflexión tan bonita y esta serendipia esconden un reverso tenebroso: se sienta a unos cinco metros de mi, a mi derecha, así que, desde el lunes que llegué, es capaz de entender todo lo que digo...

Espero que vocablos tipo "Jamelgódromo" escapen a su comprensión, porque sino vamos a tener problemas...

Justo después de este momento mítico ("épico" incluso, te lo digo yo), el jefazo se me acerca con un compañero para preguntarme algo...
Jefazo: Paquito...
Paquito: ¡Dígame! ¿Cómo puedo ayudarle? :-))
Jefazo: La gente de San Petersburgo, con el tema de la humadera y demás, finalmente no han podido venir...
Paquito: Ya... Es una pena: digo yo que a lo mejor haciendo un webinar o algo así...
Jefazo: ¿Podrías ir a San Petersburgo?
--- Momentazo Flashback ---

Julio de 2009, dos jóvenes enamorados viajan a través del Báltico en un romántico crucero.

El inicio del viaje ha sido complicado, con una cuarentena en un avión por un pasajero que parecía que había pillado la gripe A.

Finalmente, sin embargo, la pareja alcanza San Petersburgo y allí, con más potra que espalda (que ya hay que tener suerte) la ciudad les recibe con TODOS los puentes abiertos, pudiendo así visitar la ciudad en barco...

En un momento mágico, la pareja desde la proa observa los canales de la Venecia rusa... Cogidos de la mano, con la brisa del norte, contemplando uno de esos lugares tan alucinantes que sólo este país puede ofrecer, él le mira a ella con ojitos de cordero degollado:
Él: Cariño...
Ella: Sí...
Él: Voy a pedirte algo...
Ella: ¿El qué?
La pregunta fue retórica... Se lo veía venir: todo cuadraba... Crucero romántico por el norte, que si "San Petersburgo es muy bonito", que si "ya verás, que te va a encantar"... Y ahora le quiere pedir algo.

"Y yo con estos pelos", piensa. "¡Cómo se le ocurra pedírmelo aquí y luego quiera hacer fotos o algo así lo mato!" termina sentenciando, esperando con tensión el temible desenlace.
Él: Espero que me perdones, pero tengo que hacerlo...
Ella (con cara de "¡Ay madre!"): ¿Hacer el qué?
Él: Es algo que me prometí que haría cuando estuviéramos aquí... Espero que me perdones...
Ella: ¿Cómorrrr? (cara de "Espera espera espera... ¿Qué?")
Él (girándose hacia el percal que camina por los canales): ¡MOOOO-NUUUU-MEN-TOOOOOOOOOOOOOOO!
-------------

Seguramente no fue del todo así, pero eso lo que me pasó por la cabeza cuando aquel hombre me preguntó sobre la posibilidad de ir a San Petersburgo, y ahí, con convicción, con la experiencia que le dan a uno los años, es cuando recordé una de esas frases que, siempre, has intentado colar en alguna conversación de este estilo:
Paquito: "Hombre... Si hay que ir, se va"...
La otra frase es "¿Qué hay de lo mío?" y la conseguí colocar hace un tiempo en una conversación aquí en Holanda (fue genial :-)) pero, aunque mi intención es esa, lo primero que necesito es autorizaciones y demás (cosa que obtuve, después de seguir el correspondiente proceso).

Así que, de pronto, sin comerlo ni beberlo, y gracias a los incendios y a la humareda, ya tengo otro viaje dentro de la Federación Rusa... Al fin conoceré esa otra ciudad de la que tanto me han hablado y, aunque sea por trabajo, eso sí, al menos tendré la suerte de pisar sus calles y hacer alguna foto (eso cae, fijo :-)).

El día en la oficina termina a las 18:00 y, una vez más, al salir por la puerta, mi lengua vehicular se convierte al francés...
Ella: Hoy te llevaré a un cine de Versión Original para ver una peli francesa.
Paquito: ¡Pos fale!
Unas cuantas paradas de Metro más tarde, alcanzamos el lugar y, para nuestra desgracia (nuestro gozo en un pozo) la peli no está disponible ese día...
Ella: ¿Y qué hacemos?
Paquito: Pues cualquier otra cosa...
Ella: ¿Y a ti que te apetece?
Paquito: Me da igual: soy muy fácil...
Ella: ¿Sabes? En Rusia, son los hombres los que siempre deciden qué hacer...
Paquito: En mi mundo deciden los dos, y como a mi me da igual y es tu ciudad, pues tu decides...
Ella: ¿Te gustaría ir a un parque?
Paquito: ¡Hecho! (en español) ¡Vámonos! 

Unos 30 minutos más tarde, al sur de Moscú, con la cámara en ristre, entramos en un gigantesco parque tipo "Casa de Campo pero bien conservado y sin putas" en el que, entre otras filigranas, el río Moscova cruza el lugar...

Después de un ratito viendo el atardecer (y de paso amenizando la jornada con todo tipo de chorradas), un bajonazo de azúcar me anuncia que necesito un Coca-cola a la voz de ya y, después de conseguirlo, comenzamos el movimiento de repliegue hacia la ciudad...

Antes de que eso acontezca, visito un par de rincones del mencionado parque, en especial una zona donde hay cientos de manzanos de distintas clases y que me llaman poderosamente la atención...
Ella: Y además son comestibles y están buenas.
Paquito: ¡Venga ya!
Ella: ¡Te lo juro por Snoopy! ¡Prueba una!
Tiene razón: al menos la que me ha pasado, es pequeñita pero matona, porque sabe deliciosamente bien...
Ella: Y en Septiembre, cuando las manzanas están maduras, hay un montón de gente que viene a cogerlas.
Mi siguiente Flashback es sencillo: cientos de jubilatas con patucos asaltando los manzanos cual evento de "El cocido más grande del mundo" en la Plaza Mayor de Madrid se tratara (una de esas imágenes de la España negra que intento evitar a toda costa)...

Alcanzamos de nuevo el centro de Moscú y nos damos un último garbeo buscando un lugar donde cenar, pero, justo antes, hay un detalle que va a ser la guinda de mi viaje...
Ella: Vamos a salirnos del itinerario... Quiero llevarte a un sitio.
Paquito: ¿A dónde?
Ella: A una estación de Metro que creo que te va gustar...
Y así es como, unos minutos más tarde, al salir del vagón de Metro, me encuentro con aquello...

No es la estación de Metro más bonita que he visto, pero aún así es impresionante: un enorme andén central hecho en mármol, rodeado por sencillas columnas con arcos coronados por cúpulas iluminadas con preciosas lámparas y decoradas con elaborados mosaicos...
Ella: Está dedicada a un poeta ruso...
Paquito: Wow...
No recuerdo el nombre del tipo, pero sí recuerdo las sensaciones que tuve al hacer las fotografías: aquel mítico "¡Su puta madre!" que, un año antes, pronuncié en otra preciosa estación...

Finalmente el cansancio me puede y, de nuevo, en el mismo punto que el día anterior, comienzo la caminata hacia mi hotel (esos 42 números gloriosos que ya casi me sé de memoria)...

Los primeros 26 números van bien hasta que, en una intersección, un mendigo aparece y me dice algo...

1.90 de tipo sucio y grande: ojos vidriosos y movimientos ligeramente lentos me indican que el amigo va pasado de vodka o de Don Simón...

Lo vi claro: en mi mochila, una cámara digital, en la cartera varios miles de rublos y una tarjeta de crédito... Voy "calentito" y preparado para el asalto final, así que espero que no me pase nada, porque cuando se dé cuenta de que soy guiri, mi fin habrá llegado...

Pero comete un error... Quiere tabaco, y me hace el típico gesto de sostener un pitillo con los dedos... Le miro y, de forma inexpresiva, le indico que no tengo tabaco, dando paso a que, de pronto, el hombre me dé la mano y me dé las buenas noches...

No espero a que el semáforo se ponga en verde: enfilo los últimos 14 números "a paso ligero" y, cuando voy por el 34 veo que a un tipo que está borracho, lo cual me hace acelerar la marcha (lo justo para que no parezca que estoy corriendo, pero lo suficiente para indicar decisión en mi camino)...

Al tipo le llama la atención y me dice algo: como voy con los cascos, pretendo hacer como que no le he oído pero, de pronto, noto como si empezara a seguirme...

Cruzo la calle (ya estamos en el 36) y sigo caminando: más que nunca, la oscuridad hace más ténebre una calle que, en general, suele ser un lugar más que tranquilo y normal... Sigo caminando y alcanzo por fin el 38, viendo al fondo como la calle se retranquea para, con un árbol a la derecha, tener la tranquilidad de pensar que mi hotel está "casi casi" a la vuelta de la esquina...

"Good evening" le digo por fin al tipo de seguridad del jardín (2x2 de mitad-hombre, mitad máquina de matar) y, sosegando el paso, por fin, entro en el hotel para, esta vez sí, no irme a dormir, sino empezar a preparar la maleta para, por la mañana, abandonar el hotel y dirigirme a la oficina por última vez...

Me dormiré a la 1:30 con el monótono sonido de la televisión rusa y con una maleta que, al fin, se vuelve a cerrar después de una semana de locos...

Sólo quedan unas horas para que esta aventura se termine, pero, como en la ópera, la cosa no acaba hasta que canta la gorda, así que aún me quedan un par de cosas que me tocarán vivir justo antes de decir "Pakka Pakka Moscú"

Te dejo con las fotos del día: espero que las disfrutes :-))


Eso es todo: ¡Moscú Prevalece! :-))

Comentarios

  1. Esta foto es muy bonita!

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola "anónima" (sé quien eres :-)).

    Mil gracias por tu visita y por tu comentario: me alegra de que te gusten "las fotos" :-))

    A ver si posteo las demás :-))

    Mil gracias una vez más por tu visita y tu comentario: un cordial saludo desde Amsterdam,

    Paquito.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Todo comentario, siempre y cuando sea educado, es bienvenido.

Quizás te pueda interesar...

Riphagen: el cazador de judíos

La Petición de Jan Terlouw y el Hilillo en el buzón

Catástrofe Ultravioleta - Segunda Temporada

Vacaciones

¿Qué sabe una página web sobre mi? Descubre Click Click Click