Dos historias, una pequeña cámara y una gran sonrisa

Hola,

Ya pensaba que el año iba a acabar sin alguna anécdota curiosa o sin algo que, por lo menos, me arrancara un par de sonrisas...

La primera de esas sonrisas se debe a que una de nuestras más internacionales lectoras ha ido finalmente a acabar con sus huesos en las tierras del "jodío hereje", demostrando una vez más que el destino es un cachondo mental y que, por más que uno lo advierta, al final acabamos en lugares como éste...

Vaya en su descargo que, en su caso, sus huesos reposarán sobre territorio leal a la corona, aquel que no se rebeló en su día y que, contrariamente a la creencia, protegió las iglesias por las que Alba aplicó la famosa ley de los tribunales de sangre (les joderá mucho aquí "a mis amigos", pero eso de "soga para los que quemen las iglesias y soga para aquellos que no las protejan" me suena a elemento táctico de categoría monumental tipo "Aquí lo de abstenerse no vale")...

En una de esas sonrisas, por tanto, va un "Bienvenida" y otro "¡Que la fuerza te acompañe!" como Welcome Pack en las tierras del horizonte infinito, donde las montañas no se pueden concebir :-))

Mi envidia personal (envidia tan verde como la interfaz que uso para escribir estas palabras) es que tu verás el Sol desde donde el libro dice que debe verse en Flandes: eso es algo que, en mi descargo, sólo he podido hacer una vez y de rebote (en una de aquellas aventuras donde, zapato con suela agujereada, recorrí este pequeño país de cabo a rabo haciendo entrevistas de trabajo)...

La nieve ha llegado y, para los que puedan ver una feliz estampa navideña en el paisaje, advertir que, hombre, el primer día hace ilusión y el segundo día te hace hasta gracia, pero cuando al tercer día la nieve pisada se hace hielo y tu pareces tener todas las papeletas para darte un pelotazo contra el suelo, esos bonitos y virginales copos que viste caer con languidez dos días antes se convierte, indefectiblemente, en "mierda blanca"...

Al mismo tiempo, desde esta misma tarde, una nueva cámara de fotos me acompaña en mi camino... "De resulta" que, hace una semana, en un evento donde visitamos algunos canales y, de paso, visitamos un par de restaurantes, todo ello usando un bote como medio de transporte y teniéndome a mi como conductor de un coche entre la oficina y el centro de la ciudad (mítico, en serio :-), me llevé la cámara con la que, entre otras cosas, documenté su día ese edificio que me sigue dejando sin palabras...

Por cierto: para que conste en acta:


Biblioteca Central de Amsterdam desde el agua (ahí es ná)

Lo bueno de esta cámara "grandota" es que hace unas fotos que, para los entendidos en el mundo de la fotografía digital, puede resumirse con el tecnicismo "Chachi-piruli", que viene a ser que salen bastante bien...

El problema viene en el tamaño: bien es sabido que, aunque no lo parezca, yo ya tengo una edad y, ahora, en el epílogo de mi vida, mirando hacia atrás, tiempo después, me doy cuenta de eso que mi madre me dijo cuando le regalé la misma cámara, hace ahora un año:
Paquito: ¡Pero la cámara es la caña!
Madre de Paquito: Sí hijo: pero pesa mucho...
Así que, aprendiendo del pragmatismo calvinista que me rodea, he decidido solventar una pequeña situación aplicando una sencilla regla:
1. Cuando quiera hacer fotos "chachi piruli" me llevaré la cámara grande.
2. Para todo lo demás (fotitos en sitios pequeños o "casual photography" en plan "aquí te pillo, aquí te hago foto"), como en el anuncio, "Mastercard" o, mejor, una Canon IXUS 130, que, a parte de ser un cacharrito interesante, cumple con mis requisitos de utilización (esto es, es finita, pequeña y ligera :-))
Conste que eso no quiere decir que la Canon 5D no siga en scope (eso no es una cámara: es un regalo del cielo), pero, de momento, seguimos aprendiendo con la EOS 1000d, que, para gente como yo ("Homo neofitus") tiene todavía largo recorrido (y no quiero entrar en la "drogaína" de las lentes, vicio insano y caro de narices, en el que, una vez que entras, salir es difícil)...

Hasta ahora, por tanto, más o menos todo bajo control... Pero, como en las presentaciones de Steve Jobs (¡Qué bien traído Jrinsflins... ¡Qué bien traído!) hay "One more thing..."

Algunos sabrán que, durante el verano, en tierras de rebeldes y sub-campeones del mundo (es que les jode mucho y claro, no puedo evitar el recordárselo ;-)) compartí casa con un chico de Alemania y una chica francesa...

El alemán (entrando ahora en materia) es un doctorando en química inorgánica y, enviado por su universidad hacia estos lares, no sólo aprendió (como Dios manda) lo que es el Kalimotxo, sino que, también, disfrutó de lo que son unas tapitas de pan amb tomaquet con Ibérico de bellota y otras viandas nuestras al tracatrá del "Criatura, come, que ésto por aquí ni lo soñáis"...

En aquellos días, mientras él hacía sus experimentos, yo hacía los míos con él... Así por tanto, descubrí que el grado de cerveza en su cuerpo incidía de manera peculiar en su proceder, llegando a conseguir el siguiente algoritmo:

    - Si se mete una cerveza (de 500 Mililitros cada una) su sociabilidad aumenta.
    - Si se mete dos cervezas, se convierte en un chico divertido y su inglés es más fluido.
    - Si se mete tres cervezas, habla inglés muy bien y es un cachondo mental.
    - Si se mete 4 cervezas, su inglés empieza a mezclarse con su alemán y entra en conversación circular.
    - Si se mete 5 cervezas, empieza a cabecear al hablar y su capacidad de locución se reduce drásticamente.
    - Si se mete 10 cervezas o más pierde el control...

Así por tanto, como "Por una vez fuimos mejores que Alemania", parafraseando a "Ánsar" con su amigo Geoooooooooooorge, con eso de que mi inglés era más fluido que el suyo, a veces teníamos problemas idiomáticos para transmitir palabras que definían nombre de alimentos, enfermedades, instrumentos o lo que fuera menester en la conversación...

Lo cual nos llevaba al objeto de este "detour" narrativo: necesitábamos un traductor español-inglés-alemán rápido y eficaz...

Y ahí apareció el Google Translate que, por circunstancias, se convirtió en utensilio de consulta diaria a través de mi iPhone, cuando, por las tardes, cenábamos y hablábamos en el jardín...
Paquito: Tienes que comprar uno de estos... En serio: es la caña :-))
Alemán con cerveza y media: Nooooo... Mi Nokia es muy bueno y tiene mapas...
Paquito: Sí sí... Pero el mío funciona de verdad...
Alemán con cuatro cervezas: Jaaaaaaa... Voy a mi "habitación de dormir" a por él...
Paquito: Cuidao no te vayas a estrellar...
Alemán con cinco cervezas: ¡Ich bin eine rumberaaaaaaaaaa! ¡Rumberaaaaaaaaaaaaa!
Literalmente, pasaba lo siguiente:


Y así pasábamos el verano: cada vez que teníamos una dificultad idiomática, sacaba el iPhone, utilizaba el Google Translate o, mejor gugleábamos cosas para explicarme sus experimentos, empezando siempre la rutina de sacarlo de mi bolsillo con la misma frase:

"En serio... Tienes que comprar uno de estos"...

Cual cabezota terco como una mula que es (alemán) negaba siempre la mayor, diciendo que los planes eran muy caros para el iPhone y que, por un tercio de su precio, podía conseguir planes de similares prestaciones con otros teléfonos y que si "la pijería de Apple", que los Nokia eran teléfonos igual de buenos, etc. etc. etc...

Incluso, en el colmo del contubernio conspiratorio, en una noche épica (un holandés, un alemán, un indio y un español bajo el mismo techo) recuerdo la famosa ranchera del "Los productos de Apple son para pijos y bla bla bla bla bla"...

"Yo siempre digo que primero hay que probar las cosas y que, una vez que podemos opinar desde nuestra experiencia, el juicio tiene un puntito más objetivo" les solía decir, defendiendo la utilidad del cacharrito (y del Mac, ojo: al Mac no me lo toca ni Dios ;-))...

Mi alemán se fue (como la canción de la Pausini) a su Alemania natal y yo seguí mi vida, batallando en este lugar absurdo donde, al parecer, gente como yo parecen ladrones porque andamos por la calle, con un sólo mandato en su haber por mi parte, que no es otro que que el día que defienda su doctorando, en su universidad, empiece su presentación con una imagen de la molécula (orgánica en este caso) más famosa de Holanda, la del "Tetrahidrocannabinol" también conocido como "THC", el principio activo de la Marihuana, y que explique, en primer lugar, su experiencia por estas tierras para, a partir de ahí, dar paso a una presentación más seria sobre sus investigaciones y sus cosas...

"¿Y por qué te cuento todo este rollo macabeo?" Te podrías preguntar con inquietud (el tiempo el oro y el post está quedando largo)...

Pues porque, ayer, recibí en mi Facebook un mensajito de mi viejo camarada teutón y, en el origen del mismo, decía que había sido hecho desde un iPhone...

"I did it!" (¡Lo hice!) me puso, mientras la firma indicaba el dispositivo desde el que dicho mensaje se había escrito...

Y, en un mensaje privado, me dijo las palabras mágicas:

"Tenías razón... Me he comprado un iPhone... Y es MARAVILLOSO"

Lo cual nos lleva a dos puntos esenciales que cierran esta historia:
1. Si te estoy diciendo que es la caña, será por algo (yo no te miento, ni tengo intereses comerciales en promocionar a Apple: sólo utilizo cosas y, sobre mi experiencia, te doy mi opinión).
2. Chiflins: si el alemán cayó en la red de la manzana mordida, es sólo cuestión de tiempo que el lado "beauuuuuuuuuuutiful" de la tecnología te absorba, así que no te resistas, que los cabezazos contra la pared duelen más con la edad (que te lo digo yo, que de cabezazos contra la pared y lucha contra los molinos sé un ratito :-))...
Nuestra lectora más viajera y dicharachera (también usuaria de nuestro dispositivo favorito) habita ahora en estas lejanas tierras y el alemán que juraba y perjuraba que no se compraría nunca un iPhone es el flamante usuario de uno de ellos y aplaudiendo con el orto...

Este mundo me sigue haciendo sonreír, a pesar de todos los pesares, a pesar del frío y a pesar de otras muchas cosas...

Seguiremos informando: otro día os contaré lo que pasa cuando alguien hace preguntas que uno piensa que no se pueden responder y que resulta que sí pueden ser respondidas y explicadas (¿A quién se le ocurre? ¡Y mucho menos delante de mi! ¡Criaturas! :-)) o qué sucede cuando le ofreces a tu compañera de casa (una ingeniera canadiense) tu postre favorito (bol de yogur desnatado natural con trocitos de piña, manzana, virutas de chocolate y un poquito de azúcar: digno de "Las Recetas de Sara" :-))

7 horas de Podcasts pendientes, 28 artículos en el RSS y dos libros que me tengo que leer a mi diestra... Ésta es la Europa que nos prometieron :-))

Un abrazo: ¡Ámsterdam Prevalece!

Paquito.

Comentarios

  1. me gusto la foto en blanco y negro! (ese es mi primer comentario) ;) kissesssss

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  2. Hola S.S.

    Mil gracias por tu visita y por tu comentario: como siempre, todo un placer :-))

    Pude hacer una mucho mejor pero una compañera, por "hacer la gracia", me la fastidio (era una visión "imponente" de la biblioteca, desde muy cerquita, dentro del agua)...

    Otra vez será :-))

    Un abrazote y, de nuevo, mil gracias por tu visita y por tu comentario :-))

    Paquito.

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  3. jeje, ahora caigo que estás en Holanda, y vivirías la finalísima del Mundial entre dos aguas, no??

    ResponderEliminar
  4. Hola Intoku :-))

    Mil gracias por tu visita y por tu comentario: un placer el verte (o leerte :-)) por aquí :-))

    Escribí sobre eso: http://paquito4ever.blogspot.com/2010/07/desde-flandes.html

    Disfrútalo: fue un día "especial" :-))

    Un abrazo y, de nuevo, mil gracias por tu visita y por tu comentario.

    Paquito.

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