Keeping my Word

Buenas,

El título de este post significa "mantener mi palabra", lo cual quiere decir que, desde que escribí el último post con los propósitos del nuevo año, estoy intentando mantenerme fiel a los mismos...

Esto es:
1. Estoy en la biblioteca.
2. He venido andando (y me iré andando si las ampollas no me molestan mucho: en total habré caminado hoy cerca de 20 kilómetros). 
3. Estoy estudiando Python, que es un lenguaje de programación muy sencillito y chuli.
4. Estoy escribiendo en el blog (esta es la prueba).
5. Hace unos minutos he anunciado el Paquito Spanish Tour, que es éste que os habla dándose un garbeo "por allí abajo" (que me lo tenéis de penita: creo que lo que más me ha aterrado en este tiempo no hay sido las devastadoras cifras de paro o los problemas económicos, sino el hecho de que Belén Esteban hiciera portada en EL PAÍS SEMANAL (uno sabe que algo va mal cuando algo así sucede). 
No está nada mal para empezar el año: voy a intentar hacer durante 2011 todas las cosas que me he propuesto. De momento, la cosa ha empezado conmigo pesando 70 kilos en la báscula: más que nunca, me doy cuenta de que mi fuerza de voluntad, cuando le da por aparecer, es aterradora (porque, y esa es la verdad, soy prisionero de un propósito de enmienda que funciona "a su rollo" y, cuando las estrellas y los planetas se alinean, entonces, como es el caso, nada es imposible :-)).

Como prueba de 2 de mis propósitos, adjunto pongo un pantallazo de mi Editor de Código (que en este caso es un programa llamado "Editra" y la Terminal del Mac (¡Cómo me gustan los sistemas basados en UNIX! ¡Python es nativo en MacOS! :-)) ejecutando el código que he creado (una sencilla calculadora de índice de masa corporal "Made in Paquito" :-)):


Al mismo tiempo, ya digo, intento caminar todo lo que puedo: ahora que tengo un par de metas por delante y, en breve, como Obama, creeremos en los cambios (que siempre, créeme, son buenos :-)).

El nuevo año ha empezado fuerte y, ya que estamos, voy a intentar aprovechar que el viento sopla a favor, a pesar de que, eso sí, pequeñas nubecitas aparecen de vez en cuando en ese despejado horizonte por el que tantas cosas he tenido que renunciar :-))

La última: no sé si os acordáis pero, en Diciembre, con motivo de un par de eventos con la compañía, me ofrecí voluntario para conducir un coche... Llevando pasajeros conmigo, no conociendo bien los lugares a los que iba y que, importante, este país debe de tener más cámaras y radares de tráfico que cerdos en Holanda (16 millones, el mismo número que habitantes de este país: llamativa y veraz coincidencia) te obligan a conducir despacito, muy despacito...

Así que, en el primer viaje, además de tragarnos el atasco del siglo porque Google decía que para la izquierda, mientras que mi compañera dijo que a la derecha y yo, aceptando que el conocimiento de los aborígenes podría ser más acertado que el de la maléfica mega-corporación americana, decidí por tanto seguir el consejo y, una hora y media más tarde, después de empezar a hacer pirulas por el centro de Amsterdam (otra compañera me dijo aquello del "Confía en tu intuición "y, cual Luke Skywalker, dejé que la fuerza me guiara por las estrechas callecitas de la ciudad que prevalece) llegué hasta nuestro destino...

En el segundo viaje, más confiados y siguiendo esta vez los preceptos de la maléfica compañía que todo lo sabe sobre ti y sobre todo y todos ("UHHHHHHHHHHH": miedo miedoso :-)) llegamos a tiempo, con el, conste en acta señoría, cachondeito de la tropa con el señor conductor (esto es, menda lerenda) al grito de "¿Qué es esto? ¿Paseando a Miss Daisy? ¡Písale Paquito!"...

Así que, cuando el otro día llegó una multa a la oficina y, analizando los logs de acceso a los coches, descubrieron que la multa correspondía a un español, a parte de recordarle que el Passat es la caña, me dijeron que, esta vez en el Volvo, me han cascado 30 Euritos por exceso de velocidad (a razón de 8 kilómetros por 3 kilómetros sobre el límite más 6 Euros por Gastos de Gestión)...

Sí: te cobran por los gastos de gestión... "Es que son muy pragmáticos".

3 kilometritos: la multita indicaba exactamente dónde, lo cual me permitió hacer memoria...

MOMENTO FLASHBACK...

Noche del 9 de Diciembre de 2010: después de una noche fantástica en un barquito por la ciudad de los canales, un grupo de zumbados se meten en un Volvo con destino conocido con un español al volante.

"Conduciremos a la española" describí en el e-mail que les envié a mis compañeros de viaje. "Esto quiere decir", continué, "que necesito que alguien dé las instrucciones correctas, mientras todos los demás discuten la dirección o las instrucciones que esa persona dé... Eso sí: nadie propondrá una dirección mejor, sólo criticará todas y cada una de las instrucciones que se dén"...

Fue maravilloso: era como volver a estar en mis mejores tiempos en Madrid, con ese extraño sentimiento de "odio encarnizado que acaba transformándose en cariño y apego" que sólo una película de Almodóvar sería capaz de explicar con Loles León, Chus Lampreabe y quien se le cante al ilustre realizador manchego.

Al salir de aquel parking, chequeamos la hora: 21:35... Si me lo montaba bien, en unos 35 minutos me despachaba a todos los pasajeros y por fin tendría el coche para mi solo, hecho suficiente como para, simplemente, conducir de noche tranquilo y con la música a todo volumen...

"Se está cerrando el semáforo" me dijo mi co-piloto... Me pidieron que parara y yo, que soy como soy, les expliqué que ese era "un semáforo negociable" por cuanto se estaba cerrando y nos daba tiempo a pasarlo...

El límite era 50 kilómetros por hora pero le apreté "un poquito más"... Exactamente hasta los 58: la única vez en los últimos años que he conducido por encima de un límite de velocidad...

Y no te preocupes, que el destino siempre tiene un cierto sentido de la ironía: el Estado holandés te regala los primeros 5 kilómetros, porque asume que el radar puede no ser absolutamente exacto, PERO, dicho lo cual, a partir de los 55, mis amigos te dicen que vengas, que te van a contar una cosita que te va a hacer una gracia que no veas...

Así que, llegué a la ofi, vi el e-mail con la multa adjunta y la pagué (transferencia de 30 Euritos y fin de problema)... Como desafortunadamente tenemos la fama que tenemos, lo primero que hice, por si aca, fue confirmar con mi departamento de logística que la multa estaba pagada (nunca tengo problemas con nadie)...

Nótese que, en ningún momento, he discutido la multa: lo hice y punto... Las normas están para respetarlas y, precisamente, si éstos funcionan tan bien, no es porque sean más listos o mejores que nosotros: la única diferencia es que aplican las normas que se conceden y, créeme, lo hacen muy bien...

"Pues podrías reclamar o apelarla" que te estoy viendo venir desde que saliste esta mañana de casa...

En Holanda esto funciona de manera distinta a cómo funciona por allí abajo: aquí primero pagas y luego, si quieres, reclamas, encargándote de razonar muy muy muy bien el porqué reclamas, porque si no te mandan a hacer puñetas y aquí paz y después gloria...

Pero primero pagas: "Dame merme" :-))

Nota al margen: no me puedes ver pero me está dando un ataque de risa viendo el video del merme mientras las personas que están a mi lado en la biblioteca me miran raro...

Mira que si me da por gritar "Joaquinaaaaaaaaaaa" como "El aberroncho" (esta vez estoy llorando de risa y ya me miran con cara de preocupación :-)).

En fin: voy a seguir estudiando... Todo bien por aquí arriba: los niños juegan justo enfrente de mi... Este lugar es maravilloso: si vienes, ya lo sabes, aquí me encontrarás :-))

Un abrazo: ¡Amsterdam Prevalece! :-))


Paquito
sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

Comentarios

  1. te envie a tu correo un msjit....pero aun nose si lo hice bien ja! me avisas si llego a su destino :)
    Besos

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  2. Hola S.S.

    Mil gracias por tu visita y por tu comentario: un verdadero placer el escucharte por aquí :-))

    Sí: el mensajito llegó y ya fue contestado :-))

    Un abrazo y, de nuevo, mil gracias por tu visita y por tu comentario.

    Paquito.

    ResponderEliminar

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