Thoughts on Facebook

Buenas,

Hoy la cosa va de un tema más raro de lo habitual: no hay bonitas fotos de algún lugar o sobre mis extrañas aventuras con algún extravagante personaje en tal o cual país del mundo.

Hoy la cosa va de valores y su yuxtaposición en el mundo virtual.

Hoy, por tanto, la cosa va de Facebook.

Sucedió hace unos meses: como miembro de la famosa red social en Internet, sueles recibir, al acceder a tu perfil, las últimas acciones que tus contactos efectúan (desde imágenes que ponen en su perfil hasta comentarios o cualquier otra cosa), las cuales, como parte integral del funcionamiento de Facebook te son mostradas en una línea descendente continua, un flujo constante de noticias: un pequeño diario digital que se actualiza en tiempo real con lo que sucede en tu red de amigos.

Sobre esa línea de noticias, por tanto, puedes interactuar de diferentes formas: desde declarar tu aprobación por la acción o el contenido (el famoso "Me gusta") hasta, lo más normal, como es dejar un comentario al respecto de lo que tu contacto ha hecho o dicho.

El caso es que, ya digo que hace un buen tiempo, un día, al ver una preciosa foto de uno de mis contactos, quise ir a poner un comentario sobre la misma (era una foto preciosa y quería decirle a esa persona exactamente eso)...

Pero, era extraño, porque, aunque podía ver la fotografía, no había forma de poder escribir nada a esa persona al respecto de la misma.

Más extraño aún: otras personas sí le estaban dejando comentarios (incluso esa persona respondía a los mismos), pero yo no podía hacerlo.

Lo dejé ahí y no le di más vueltas: uno tiene demasiados problemas en la cabeza como para estar pensando en esas cosas, así que, como yo digo, la vida sigue y, aquí paz, y después gloria...

Hasta hace unos 6 días, donde mi cabecita, que funciona a su bola, decidió, durante mi rutinario paseo de vuelta a casa, meter este tema en modo "computación" y así analizarlo de forma profunda (soy muy rarito, sí, como cuando me dio por aprender a hacerme el nudo de la corbata en una madrugada de domingo a lunes en un caluroso Agosto en París, terminando de perfeccionar la técnica en un bar de Moncloa, en Madrid, unos años más tarde :-)).

Total, que como el tema se coló entre la pila de cosas que suelo compilar en esos paseos, empecé a darle vueltas buscándole los tres pies al gato, como todas las cosas que hago en mi vida (soy el peor "abogado del diablo" que te puedas encontrar, en especial cuando estoy compilando en la ducha... Ahí doy miedo :-)).

La forma más sencilla de plantear un problema de éstos (interacción social a través de Internet) es llevarlo al mundo físico. Así por tanto, dada la restricción del escenario, decidí aparcar por un momento la definición de la acción electrónica y centrarme en su traducción en el mundo real para, desde esta última, poder re-analizar el hecho electrónico otra vez (es un lío, lo sé, pero en mi azotea tiene sentido, por raro que pueda parecer :-)) .

De acuerdo con ese planteamiento, por lo tanto, técnicamente suponía que, mientras que yo permito que cualquier persona me pueda parar en la calle y decirme "¡Hola!", hay gente que no te permite hacer lo mismo, dejándote sólo que les hables por teléfono o por e-mail, por poner un ejemplo.

Como House, cuando se pone ciego de Vicodina (o cuando Wilson le cuenta algo íntimo, en plan "mi novia me ha dejado", y de pronto el otro se gira y le deja con la palabra en la boca), tuve una epifanía, la cual me llevó a desarrollar un pequeño test que implementé en la madrugada del sábado (previo aviso a mi red de contactos el viernes, eso sí, que el que avisa no es traidor) donde, básicamente, apliqué ese ejemplo que te acabo de dar sobre el decirte "¡Hola!" en la calle.

Mi test consistía en ir, uno por uno, visitando los perfiles de mis contactos, analizando si podía decirles "¡Hola!" en su muro (un lugar donde tus contactos pueden escribir algo, el equivalente a decirte "¡Hola!" por la calle) o no.

En las redes sociales, hay gente que comparte todo tipo de cosas: siempre digo que uno es dueño de su vida y, entre nosotros, salvo que aparezca en mi línea de noticias, no suelo visitar perfiles o fotos de otras personas.

Creo, además, que toda persona está en su derecho de proteger su intimidad porque, honestamente, no vamos dando nuestro teléfono o nuestra dirección a todo el que se nos pasa por delante o, simplemente, no le contamos a todo el mundo nuestros secretos o nuestros amores o pasiones, reservando esos detalles para ese grupo de personas al que, no sin cierto punto de guasa (en especial entre el colectivo femenino) vengo a llamar "El comité de crisis" o, como en la famosa serie española "Aquí no hay quien viva", venía a ser "El consejo de sabios", con Paquito en el videoclub poniendo panchitos a Emilio y compañía.
Nota al margen: ¡Cuánto echo de menos esa serie! Cuando bajo, intento pillar los horarios en el TDT para vérmela, porque es brutal :-))
El caso es que, haciendo la correspondencia entre mundo real y virtual, el test suponía una prueba perfecta porque, dejando fuera de la ecuación la accesibilidad de los datos personales (como en el mundo real), el hecho de poder decirte públicamente "¡Hola!" tenía un equivalente perfecto en el mundo físico donde, aunque no me tienes que contar tu vida (eres dueño y señor de tu intimidad y de tus actos) el hecho de que no me dejaras saludarte públicamente en la calle, al menos para mi, sería bastante insultante (en plan película americana, donde tu vecino, el súper-guay de la peli, va al instituto contigo pero, eso sí, allí no le puedes hablar en público, "por su reputación")..

La criba fue interesante: 41 personas fueron eliminadas de mi red pero, mucho más interesante, fueron las reacciones de las personas que lo supieron porque, de pronto, les dio por pensar también en este postulado:

"¿Qué harías tu si alguien no te dejara saludarle públicamente en la calle?"

La revolución había empezado: de pronto al personal le dio por hacer criba también... En algunos casos, la purga me hizo sentir raro, por cuanto eliminé a contactos a los que tengo especial cariño pero, ya digo, cuando uno crea una norma, la primera regla es aplicarla sin crear excepciones.

En el tema de las redes sociales, en mi opinión, hay una serie de reglas que uno debe tener muy raras:
  1. No agregues a tu red social a personas que no quieras que sepan según qué cosas de ti.
  2. No pongas en una red social contenido que no quieras que alguien, sin especificar, vea.
  3. Utiliza el sentido común.

Estas tres reglas son básicas: al limitar la interacción de una persona en tu red, indicas claramente que, o no te fías de esa persona o que, quizás, no quieres que nadie sepa lo que esa persona y tu os podáis decir.

Si no quiero que accedas a mi red o temo que tu acceso me pueda suponer un problema (por los motivos que sean: el nivel de paranoia de cada uno es diferente), no debería agregarte en primer lugar.
Ejemplo #1: me dedico a contar a mis amiguitos, en la red social a la que pertenezco, que soy un mugroso radical de ideología peligrosa (lo que viene siendo "un ye-yé") que está tramando un complot a escala planetaria contra la organización para la que trabajo.  
Un día cualquiera, recibo un solicitud de amistad de mi jefe, o de un compañero de trabajo en dicha red social. 
Pregunta: ¿Debería aceptar esa solicitud y así desvelar mis intenciones a mi jefe/compañero de trabajo?
Respuesta: Probablemente (depende de ti, ojo), será "No" (a lo mejor tu jefe se une al plan o, quizás, le dé por preguntarte sobre esos comentarios, siendo muy muy muy benévolo).
Ejemplo #2: Una noche tonta, quedas con los amigotes para irte de juerga. Vives además en Ámsterdam, la noche se hace un poco larga y te da por comprar según qué sustancias o utilizar según qué servicios (ambas cosas completamente legales en dicha ciudad, ojo, pero que, fuera de contexto o en otros lugares, podrían ser mal entendidos o aceptados). 
En esa noche loca, además, te lo has pasado teta documentando todo con preciosas fotos donde, junto a ti, aparecen tus amiguitos haciendo lo mismo. 
Pregunta: si temo que pueda haber algún tipo de consecuencia sobre el contenido de esas fotos (desde una novia emputecida como una mona, pensando que esa noche estabas trabajando hasta tarde o, peor aún, una pareja que, cuando llegues esa noche a tu casa, te va a crujir). ¿Debería subir esas fotos a mi red social?
Respuesta: Probablemente, también será "No" (depende de ti otra vez, ojo). 
Lo cual te lleva a la tercera regla: utiliza el sentido común, porque cuando uno pone contenido en una red social, dicho material puede potencialmente ser visto por todos tus contactos o los contactos de tus contactos (dependiendo de cómo hayas regulado tus niveles de privacidad).

En ese sentido, la regla es fácil: sólo tus contactos directos (sólo aquellas personas que tu has aceptado como parte de tu red social) deberían poder acceder a tu contenido: ni a los amigos de tus amigos ni a nadie más le debería interesar, a priori, sobre lo que piensas en tal o cual ocasión, o tus fotos en esa noche loca en Ámsterdam (¡Cuánto daño ha hecho la fórmula "Ámsterdam + Noche de juega + Amigotes + Cámara de fotos! ¡Cuánto daño! :-)).

Pero, como en los ejemplos que te di antes, depende de ti, ojo.

Hace unos 2 o 3 años se publicó en Internet un caso paradigmático: resulta que un tipo se había corrido una juerga hacía un par de días y, al día siguiente, resacoso, llamó a su jefe para decirle algo así como "¡Cof cof! ¡Jefe! ¡Cof cof! ¡Qué fiebre tengo! ¡Cof cof! ¡Me quedo hoy en casa que no le quiero pegar a nadie mi resfriado! ¡Cof cof!".

Analicemos: el tipo se corre una juerga y le cuenta a su jefe una milonga...

Hasta ahí (sin entrar en la moralidad de engañar a tu empleador sobre los motivos por los cuales te vas a coger un día libre a cargo de la organización para la que trabajas), podemos decir que todo va, "más o menos bien" (insisto, sin entrar a juzgar el aspecto moral del fraude): recupérate, cuídate y, la próxima vez, bebe menos si tienes que trabajar al día siguiente.

"Nunca subestimes la predictabilidad de la estupidez": es una máxima del comportamiento humano y, al igual que el asesino siempre vuelve a la escena del crimen, el personal (todos nosotros) tenemos, en mayor o menor grado, un punto de imbecilidad profunda (la última que yo cometí, ya lo sabéis, sucedió en San Petersburgo con el famoso episodio del taxi y el taxista que luego resultó no ser ni taxi ni taxista, sino el director de la oficina de allí: 10 puntos para mi por gañanada y por gilipollas + 5 puntos extra de estilo al irle a dar propina en plan "¡Coño! ¡Te has portao!" :-))).

Sólo se me ocurre a mi...

Volviendo al caso que nos atañe, nuestro amigo, según terminó de contarle una milonga a su jefe, publicó en Facebook exactamente eso, que se había corrido una juerga de flipar, que estaba resacoso y que había llamado a su jefe para decirle que estaba enfermo y que se quedaba en casa, aderezándolo (crecida estaba la criatura) con un par de smileys y un par de "jiji-jajá" para regocijo de su parroquia...

"Recupérate pronto y no hace falta que vuelvas por la oficina" le dijo de pronto uno de sus contactos, más específicamente su jefe, que también formaba parte de sus contactos en la red social en la que puso el mensajito anunciando la jugada.
Moraleja: "Sentido común, Fiti... ¡Sentido común!" :-))
En fin: "excusatio non petita, accusatio manifesta". Quería escribir sobre ello: las redes sociales y la interacción en la Red está trayendo nuevos problemas en las relaciones humanas y, a veces, ya digo, a uno le da por pensar en ello (en el futuro, los niños se quejarán a las madres de que su hermanito o hermanita no les añaden en tal o cual servicio de Internet: esperad y veréis :-))

Otro día hablaré sobre LinkedIn (una red social de carácter profesional) y de Twitter (un servicio de micro-blogging), donde, también, la cosa va a darnos juego :-))
Nota al margen: ¡Cuánto daño ha hecho la API (las especificaciones técnicas que permiten conectar un servicio a otro) que conecta el Twitter a LinkedIn! ¡Cuánto daño! :-)).
Eso es todo: ¡Amsterdam Prevalece! :-))


Paquito
sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

Comentarios

  1. Si hay alguien que sea tan fan de Mafalda como yo, sabrá que hay viñetas dedicadas a un "bicho raro" por no tener tele en casa o no gustarle los Beatles :) . Yo casi me considero igual, pero no un bicho raro por no estar en FACEBOOK. Desde que me enteré que todo lo que publicas ( como mi más preciado tesoro : mis fotos)se apropia de ello y que, si algún día tengo que solicitar algo más que trabajo, pueden echar mano de esto y ver mi vida PRIVADA, cada vez me convence menos formar parte de esta red.Por ahora, ni me van a quitar mis fotos ni libre albedrío.
    Un abrazo,
    SALTAMONTES

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  2. ja! el F.B. y demas redes sociales son una locura, yo tengo esto de F.B. pero la verdad no comunico hasta el ultimo detalle de mi vida como es usual que la gente haga: "hoy me duele la uña" "hoy cene tal cosa" o rebuscan en frases celebres de autores igualmente celebres para que la gente ponga "me gusta" jo!
    Ahora lo de tu amigo...pues como dirian uds los españoles me parece un poco gilipollas ja!......hay que tener un pelin de criterio para poner cositas ...en fin hace mucho no te leeia, y agregame a tu F.B jajaja ya me da curiosidad saber como es tu cara pues!
    Besoss
    S.S

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  3. Mr., sin animo de polemizar, eh? Pero creo que le faltan unas derivadas racionales a tu computación.

    No es tan fácil como parece, sobre todo porque los amigos del Cara Libro no ponen nada fácil el tema de la seguridad y la segmentación de la misma.

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  4. Me acaba de borrar el comentario esta gaita: ¡Porca miseria! :-))

    En fin:

    Hola a los tres: mil gracias por vuestras visitas y comentarios (todo un honor :-))

    @ Saltamontes: Up to you :-))

    @ S.S: El tipo es muy majo, no te confundas, sólo aplicó una restricción que, bajo mi punto de vista, corresponde con el caso que describe arriba (he eliminado a mucha gente que es encantadora pero que, simplemente, no cumple con mi criterio).

    No conozco tu nombre, así que no puedo añadirte en Facebook :-))

    @ Santiago: ¡Venga venga! ¡Cosas más complicadas hemos hecho! Cuando quieras nos cogemos un MBA y un contrato EA y nos echamos unas risas (y si entiendes eso, créeme, el Facebook es coser y cantar :-)).

    Un abrazo a los tres y un cordial saludo desde un soleado día en Ámsterdam :-))

    Paquito.

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  5. Me encanta tu blog!!Lo descubrí buscando información sobre Holanda,porque mi novio es medio spanish, medio dutch y de repente, estaba enganchada y me lo he leido casi todo!!Pero hasta ahora no te he escrito nada.

    Con respecto a las redes sociales, las uso mucho!Pero ultimamente me estoy dando cuenta del peligro que tiene exponer tanto nuestra vida, sobre todo a nivel laboral, y mi sentido común ha aumentado muchisimo con respecto a ello!
    un saludooo y sigue escribiendo! Se aprende mucho con tus reflexiones! ;)

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  6. Hola Elena,

    Mil gracias por tu visita y por tu comentario: un placer el leer tu comentario :-))

    El mundo es muy pequeño y, por aquí, pasan todo tipo de perfiles y todo tipo de personas (tu historia es curiosa, eso es verdad :-)).

    Estoy de acuerdo contigo: sobre todo, quizás, lo más importante es saber qué exponer y qué no (ese es el problema: el contenido, una vez subido a una red social, es potencialmente distribuible en cualquier otro lugar).

    Me alegro de que te guste el blog: siéntete libre e invitada a participar en él cuando quieras :-))

    Un abrazo y, de nuevo, mil gracias por tu visita y por tu comentario :-))

    Paquito.

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  7. ...Y va y lo lanza y se queda tan pancho! joer, joer, joer Paquito... tela.
    No tenía yo caos mental para darme ahora con esto, pero he de decir que no te quito ápice de razón porque la tienes niño.

    Ya sabes, yo utilizo basicamente FB para el blog intentando ser bastante escueta y desde luego si algo quieres que no se sepa, no lo cuentes o esto otro...eres dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras...en fin ninet, que por aquí estoy, a veces mejor y otras veces diremos menos mejor...
    Besotes grandes para los dos, la rubia a la que no hago mucho casito aunque creo que sabe que ya es mi rubia y a ti echandote mucho de menos.

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  8. Buenas Sara :-))

    Mil gracias por pasarte por aquí: como siempre, todo un placer :-))

    Pues sí: es que cuando se me cruza el cable pasa lo que pasa y claro, así vamos :-))

    Los usos de la tecnología son personales: mi criterio fue sencillo, porque no me interesan los detalles de la gente, sino la capacidad para hablarnos y cosas así...

    Y si quitas eso, entonces es que temes que te diga algo y que alguien más lo vea...

    Y si es así, entonces no tiene sentido tenerte como contacto :-))

    Los blogs son otra cosa: son públicos y demás, pero en las redes sociales, con independencia de la búsqueda de la protección de tu intimidad, la norma es sencilla: "No publiques nada de lo que te puedas arrepentir y no agregues a gente a tu red de la que te puedas arrepentir".

    Un besazo enorme y mil gracias por tu visita y por tu comentario :-))

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