Russia - Episodio 5 - Parte 3/4 - Sano y Salvo

Paquito: Sr. Presidente.
Sr. Presidente: Dime Paquito.
Paquito: He roto el "Precinto de Seguridad".
...
Sr. Y: Oye... Y en Guirijander, ¿Qué hiciste exactamente?
Paquito: Hice el capullo...
...
Paquito: Pero... Observad lo que comemos: el italiano y el holandés están comiendo un plato mexicano, el japonés está comiendo comida italiana y el español está comiendo comida japonesa... La globalización es maravillosa...
Russia: Episodio 5 - Parte 3 - Sano y Salvo.

Estoy teniendo uno de esos extraños momentos donde sé que estoy soñando: lo sé por lo absurdo de la situación (una mujer delante de un cadaver al que, en última instancia, roba el cerebro y se lo lleva a la cama con ella, sangre incluida), lo sé porque no puede ser posible y porque, no sé yo a cuento de qué, la escena finaliza con la voz en off de Digital Plus cuando te anuncian que tal o cual película estará disponible en esa plataforma de televisión de pago en España...

Y sé que es un sueño porque, justo en ese momento, suena un zumbido que me hace despertar:
Paquito: Ghrnrrgghh... (que, en el idioma de los zombies insomnes, quiere decir "Hola, ¡Buenos días!")
Voz de gatita: Buenos días Sr. Paquito. Tiene Vd. un chófer esperándole aquí.
Paquito: Grsh... ¿Qué? ¡Mierda! ¡Me he dormido! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
Miauuuuuu: Sr Paquito: ¿Quiere que le pregunte si le puede esperar?
Paquito: ¡Sí! ¡Por favor!
Los 10 segundos más largos que he vivido en algún tiempo más tarde...
Gatita: Me confirma que le puede esperar cuanto desee.
Paquito: Sólo necesito 15 minutos. ¡A correr!
El insomnio me está matando: tengo un pequeño desfase horario que, unido a los largos atardeceres (el sol se va aquí sobre las 23:15) y los tempranos amaneceres (sobre las 4:00) me tienen descolocado.

Mientras estoy en el baño, sé que he recibido un SMS (nuestra assistant rusa favorita me escribe para informarme de que, efectivamente, tengo a alguien esperándome en el hotel), así que, unos 13 minutos más tarde, después de una rápida revisión (soy un neuras) de la habitación, salgo como alma que lleva el diablo hacia el hall del hotel donde, con cara de resignación (no seré el primero al que le pasa, eso va en mi descargo), veo a un señor con el nombre de la empresa para la que trabajo impreso en un cartelito:
Paquito: Dobrei Utra! 
Sr. Conductor: Dobrei Utra!
Paquito: ¡Perdone!... ¡Me quedé dormido! ¡Lo siento!
Sr. Conductor: No hay problema. Vamos a xxx dirección ¿Verdad?
Paquito: ¡Sí señor! :-))
En el camino (unos 10 minutos: el tráfico hoy acompaña y, además, estoy casi al lado de la oficina) reviso el teléfono y, efectivamente, Elza me ha mandado un mensaje, al que respondo que estoy en camino y que es un cielo :-)).

El Sr. Conductor alucinó con la propina, pero se la ganó por paciente y por buena gente... Salgo disparado hacia el edificio donde está la oficina y donde, para variar, no me han registrado jamás y me abren el acceso especial para gente "no habitual".

Pero... Eso sí, con eso de que el destino siempre tiene un cierto sentido de la ironía, con eso de que no he desayunado, necesito zampar algo, cosa fantástica, teniendo en cuenta que, hace exactamente 15 días, han instalado un Starbucks en el centro empresarial y, por aquello de ponerlo fácil, lo han puesto en el puñetero centro del hall del lugar...
Paquito: Dobrei Utra.
Starbucks Girl: Dobrei Utra... "Joroñe que Joroñe?"
Aquí puse la mirada del tigre, por aquello de que, sin entender lo que me está diciendo, sé que me ha preguntado qué deseo tomar...
Paquito: Latte Venti y un muffin de chocolate
Starbucks Girl: Korosho! ¿Algo más? (Aquí hizo switch al inglés porque se dio cuenta de que soy guiri :-)).
Paquito: No gracias (sonrisa de guiri idiota, patente pendiente).
Starbucks Girl: ¿A nombre de quién lo pongo?
Paquito: ¿Podría escribir "esto", por favor?
Y, efectivamente, "esto" que viene a continuación es lo que escribió :-))


Nota: en estos edificios, por motivos de seguridad, tienen que registrar a las personas que están dentro, por si pasa algo... Pero toda instrucción tiene su excepción y yo soy una bastante flagrante, por cuanto en las 4 veces que he estado en esta oficina, en los últimos 3 años, jamás me han inscrito en ningún sitio.

La entrada triunfal (y tardía Fiti: tardía también :-)) se produce a las 9:05 de la mañana y, como soy como soy, entro con todo y a grito pelado, dando los buenos días en Italiano, Ruso, Japonés y Español, por aquello de que tenemos hispanohablantes entre las huestes locales y siempre es agradable hablar en tu propio idioma...

Con aquello de minimizar los daños y la exposición prolongada a los empleados locales, me meten en una sala y, partir de ahí, desde las 9:30 hasta las 20:00 de la tarde, con una hora para comer, estaré dándolo todo, metiéndome a vena el Cafetazo del Starbucks y, de paso, haciendo recargas del café de la cocina (me beberé en el día unos 2 litros de café: tremendo) sobre mi "vasito"...

En pequeñas pausas para oxigenarme un poquito, me dejan corretear libre, cual cochino jabalín asilvestrado, por los pasillos de la oficina y así es como voy a salto de mata entre los empleados, entre la gente que conozco, que no conozco, que me han dicho que debo conocer o que, simplemente, viéndome correr como un loco por el lugar, se preguntan quién soy yo y qué hago aquí...
Paquito: "Hola guapetona".
E: Hola... ¿Qué tal?
Paquito: Bien. ¿Y tú?
E: Bien.
Paquito: Cuando quieras hablamos: estoy aquí hasta mañana y tengo que responder a mil y una cosas...
E: (En inglés): Sí... Mañana hablaremos: hoy tengo un montón de cosas.
Paquito: ¿Mande?
E: (En inglés): Sí... Que mañana hablaremos porque hoy...
Paquito: ¡No hablo inglés!
E: Apenas hablo tu idioma... Lo estoy olvidando.
Paquito: Pues muy mal... ¡Tienes que refrescarlo! :-))
En mis saltos, carreras y asaltos al personal por la oficina, vuelvo a uno de los cajones donde he dejado "el material" y, con una enorme sonrisa, iré ofreciendo chocolate a toda persona que se me cruce...

Gracias a este gesto, conseguiré que:
  1. Me pierdan el respeto (soy yo: les he contado lo que sucede cuando alguien me trata de "Usted" o "Señor" y se parten).
  2. Descubriré que hay más hispanohablantes entre nosotros...
Paquito: "Have a chocolate, please" ("Venga, dale al chocolate que me lo quitan de las manos").
I: Muchas gracias...
Paquito: ¿Hablas español?
I: Un poquito...
Paquito: ¡Genial! :-))
También, en un momento determinado, volveré a mirar al exterior y volveré a admirar Moscú y las maravillosas vistas que la oficina ofrece:


También, al otro lado de la fachada, puedo ver edificios antiguos: restos de una época pasada que, vetustos, resisten la embestida de los más sofisticados complejos de cristal y alta tecnología:


En otro de los recesos, yendo a comer, veo a Elza con un compañero italiano que trabaja allí...
Paquito: ¡Es tremenda! ¡No me deja ir andando a ningún sitio!
Elza: Es que te puede pasar algo...
G: Elza, pero te puede pasar algo en cualquier sitio.
Paquito: Sí... Tu encima dile eso: voy a acabar con escolta policial para ir a comer.
Elza: Pues una vez, un empleado fue andando a un sitio y le mordió un perro.
G:...
Paquito:...
Elza: ¿Por qué me miráis así?
G: Mujer... Habría que saber dónde estaba y qué estaba haciendo exactamente.
Paquito: Yo que pensaba que era un neuras... Elza: ¡Eres peor que yo! :-))
Elza: Entonces... ¿A qué hora quieres que vengan a recogerte?
Paquito: Jajajajajajajaja... ¡Eres imposible, pero eres genial! :-))
En este rifi-rafe, de consecuencias imprevistas, consigo escaparme por la tangente y, de esa forma, no reservan ningún coche para mi (y así puede acabar cenando en un restaurante cercano, donde tuve la oportunidad de probar una sopa tradicional del lugar llamada "borscht", que estaba deliciosa y que, si yo tuviera un blog de cocina, ojo, yo no quiero mirar a nadie, intentaría reproducir en el mismo :-)).

Pero Elza es mucha Elza, y no se da por vencida fácilmente, además de que me estoy adelantando un poquito y no es plan :-))

Ya en la comida, mis amables acompañantes descubren que, no importa cuanto tiempo pase, en los 3 años ya, desde la primera vez que comí con ellos, repito sistemáticamente los platos que elijo:
  • Sushi y/o Sashimi.
  • Ensalada con croutons, queso rallado, jamón dulce, pollo, daditos de pimiento y alguna (rollito improvisación: ¡Uhhhhh! :-)) hierbecita que me pongan en ese día, alineado todo con unas gotitas de aceite de oliva con un poso de romero que está de llorar de bueno...
  • Pepsi Light o, en su defecto, una bebida energética rusa tipo Red Bull llamada "Adrenalina".
Coste total de la operación: 537 Rublos (unos 13.50 Euros).

Todo ello, además, degustado con palillos (no utilizo cubiertos, si puedo evitarlo) mientras escucho a mis acompañantes contarme sus gustos, actividades, intereses o, simplemente, me preguntan cosas a las que, gustoso, les respondo como buenamente puedo...

Sobre las 16:00 hora local, 14:00 horas en Madrid, recibo llamada (previo SMS, "for full disclosure"):
Paquito: Ya no me llamas, ¡Descastado!
Jrinsflins: ¡Te has comprado un iPad! ¡No te hablo!
Paquito: ¡Mira que eres! ¿Viste el Keynote?
Jrinsflins: ¡Gafapasta! ¡Gafapasta!
Paquito: Calla... Calla... ¡Tremendo el percal! ¡MOOO-NUUU...! ¡Me vengo arriba!
Jrinsflins: Jajajajajajaajaja :-))
Como siempre, el resto de la conversación quedará protegida bajo secreto sumarial, no sin antes solventar una serie de cuestiones logísticas que, afortunadamente, quedan respondidas con un:
Jrinsflins: Sé como funciona: lo tuvimos que hacer cuando fuimos a San Petersburgo.
Por la tarde, mi compañero italiano me dice que mañana va al aeropuerto y que, si quiero, puedo ir con él en el tren...
Paquito: ¡Genial! ¡Siempre voy en coche y no estaría nada mal para variar!
G: Vale... Reservo los billetes, los imprimo y mañana nos vamos desde aquí.
Paquito: Ya verás cuando se entere Elza... Le van a dar los mil males.
G: Jajajajajajaja :-))
El día finaliza y, a la hora de salir de la oficina, un compañero japonés se ofrece a llevarme al hotel, cosa a la que no digo que no porque, al final, con todo, no he buscado como ir exactamente desde la oficina al hotel (no es difícil pero, en esta ciudad, si te pierdes, el simple hecho de preguntarle a un local en un idioma que no sea el ruso ya te lo pone, por principio, complicado).

Momento estelar cuando mi compañero, al que conocí en Ámsterdam (o, al menos, él a mi sí me conoce de cuando él estuvo allí) me pregunta si puede fumar en su coche...
Paquito: ¿Qué?
M: ¿Te importaría si fumo en el coche?
Paquito: A ver... Vamos a centrarnos...
M: ¿Cómorrrr?
Paquito: Es tu coche: no debes preguntarme si puedes fumar... Debes informarme de que vas a fumar :-))
M: Jajajajajajajajaja :-)))
Paquito: ¡Hombre claro! ¡En primer lugar yo debo estar agradecido de que me lleves al hotel! :-))
M: Bueno bueno... Yo sólo quería ser educado.
Paquito: Nada nada... Soy yo: conmigo no hacen falta protocolos... Es tu coche y en tu coche haces lo que quieres: soy yo el que debe preguntarte si puedo o no puedo hacer cosas en él y, más importante, soy yo el que te está agradecido en primer lugar por tu amabilidad y por llevarme al hotel :-))
Extrañamente no hay tráfico y llegamos al hotel en 4 minutos: el lunes (cuando estoy escribiendo esto) es el Día de la Independencia en Rusia y, por ello, el personal se está tomando vacaciones para hacerse un puentecito a algún lugar...

Claro, que cuando me lo explicaron fue mítico:
G2: Es que el lunes es festivo.
Paquito: ¿Y eso?
G2: Es el Día de la Independencia en Rusia.
Paquito: ¿Independencia? ¿De quién?
G2: Es que la traducción al inglés suena rara, pero es la fecha en la que la URSS se desintegró y Rusia se quedó sola como país.
Paquito: Ya decía yo, porque a vosotros no os ha invadido nadie jamás...
G2: ¿?
Paquito: Vamos, que lo han intentado, pero que nadie lo ha conseguido: habéis sido siempre el sueño de todos los imperios orientales y occidentales, desde Genghis Khan, Atila, Napoleón o Hitler... Y nadie pudo con vosotros :-))
Uno de los detalles que remarco es que las miradas de curiosidad para comprender como alguien como yo, un pequeño español, conoce según qué cosas de su país...

Es complicado explicar el grado de admiración que me provoca un país donde, entre otros, el deporte nacional es el Ajedrez o su historia aerospacial, siendo los primeros en enviar a un hombre fuera de la órbita terrestre (el señor Yuri Gagarin, el 11 de Abril de 1961), el país cuna de los más importantes (y brillantes) físicos teóricos del s. XX...

"Vosotros usasteis un lápiz" como les digo de vez en cuando para destacar sus elegantes y sencillas formas para solventar los problemas más complejos...

"La simplicidad es compleja y vosotros usasteis un lápiz"... Procuro mantenerlo en mi cabeza, como benchmark a la hora de solventar problemas: pensar no sólo en una solución, sino en la forma más sencilla y fácil de implementar (o lo que los físicos llaman "una solución elegante")...

Pero, eso sí, al entrar en el hotel, mandaré un SMS a Elza, con todo el tono sarcástico que te puede dar un mensaje de texto y le pondré, literalmente:
Paquito: "Mom! I am back at the hotel sane and safe! Elza: YOU ARE THE BEST! Thank you so much for everything you do. YOU ROCK! :-))".
Lo que viene siendo un:
Paquito: "¡Mamá! Ya he llegado al hotel sano y salvo :-)) Elza: ¡Eres la mejor! Mil gracias por todo lo que haces: ¡Tu mandas! :-))
Pensando en que lo leería y sonreiría, no calculé el efecto perverso de mi comunicación cuando, unos 5 minutos más tarde, ella me respondió:
Elza: "¿Necesitas un coche para mañana por la mañana?"
Ya digo: como ella no hay dos... Y como mañana es el último día, voy con maleta y, como tiene razón, le pido que me lo organice, le doy las buenas noches y le doy las gracias una vez más por todo :-))

Al llegar a la habitación, detalle del hotel de dejarte una notita con la previsión del tiempo para mañana:


Me daré un baño aromático (la cosa ya roza la adicción en este punto), comenzaré a re-organizar la habitación y dejaré todo preparado para que, mañana, mi famoso proceso de abandono del hotel sea rápido y sin complicaciones...

Volveré a dormirme a las 2 de la mañana con el iPad vomitando noticias a través de la aplicación de Bloomberg.

Mañana será el último día y, por ello, tendré que saborear hasta el último segundo.

Ya sabes: las fotos de esta jornada las puedes ver también aquí.

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