Estupor

- "Hola: me llamo xxx, soy de yyy, tengo z años, llevo 4 meses en Amsterdam, soy muy feliz y me gusta mucho: lamento no hablar muy bien inglés".

Así, tal y como lo acabas de leer, comenzó ayer uno de esos diálogos que uno, con el poco sentido común que le va quedando, lamenta no haberlo grabado y enviado a un museo como prueba de que, definitivamente, aunque compartimos los mismos átomos, los seres humanos, por naturaleza, somos completamente distintos.

Si no recuerdo mal (fue una velada mítica), eran cerca de las 11 de noche cuando, entre un grupo de conocidos, una amable joven se colaba entre ellos y empezaba a hablarles.

Después de un rato, cuando se dispersaron, vi que alguien se acercaba a mi y, después del típico "Yo te conozco de algo", comenzamos a hablar sobre cualquier cosa.

- Esta es mi esposa - me dijo para presentarme a la mujer que, unos minutos antes, hablaba con esas personas a las que yo observaba.
- Hola, me llamo Paquito - le dije con una sonrisa.

Y ella respondió lo que ya te mostré al principio.

Siendo uno de natural curioso pero, por encima de todo, terriblemente respetuoso con la intimidad de la gente, soy de los que hace preguntas que incitan a ofrecer tu opinión sobre cualquier cosa.

El motivo es claro: al opinar, utilizas las dos partes del cerebro, por cuanto construyes un argumento (la parte creativa) a partir de lo que conoces de un asunto en particular (la parte racional y de la memoria).

Ello, unido a tu expresión no verbal me suele dar, de un vistazo, algunos elementos de juicio para saber ante quien estoy.

Y, ante quien yo estaba, obviamente, era algo que no sabía...

- ¿Y qué te parece esto? - le empecé preguntando.
- ¿Esto qué? - me preguntó extrañada.
- ¡Esto! ¡Holanda! ¿Cómo lo llevas? - le volví a insistir.
- Bueno (miró a su marido) - es muy bonito y me gusta mucho.
- Después del tiempo que llevas por aquí: ¿Qué encuentras diferente con respecto a tu país de origen?
- Emmmmm...

Volvió a mirar a su marido: empecé a entender lo que estaba sucediendo, de ahí que, en uno de esos extraños ejercicios de abstracción que hago, de pronto la música desapareció, la luz se fue y, simplemente, su rostro y sus ojos fueron lo único a lo que prestaba atención.

- No sé qué decir - me respondió bajo la atenta mirada de su marido - todo es diferente.
- Precisamente por eso - le insistí - Sé que, para ti, todo debe de ser muy distinto, de ahí que tu opinión sea tan importante.

Nótese que estoy dando poder y valor a la opinión de la persona: su punto de vista está siendo reclamado con educación, teniendo en cuenta, además, sus antecedentes culturales, los cuales, a su vez, conozco perfectamente.

- Ya - dijo - pero no sé qué decir (volvió a mirar a su marido) - ¿Todo es muy diferente, Verdad? - le preguntó.
- Vale - decidí ponérselo fácil - Llevas 4 meses en Amsterdam, ¿Verdad?
- Sí - me respondió.
- Ok. Después del tiempo que llevas aquí: ¿Qué cosas echas de menos de tu país de origen y qué cosas has descubierto aquí que digas: ¡Hey! ¡Cómo mola esto!?
- Emmmm - volvió a mirar a su marido - No sabría decir: todo es muy distinto, ¿Verdad?

En todo momento, cuando se producía un bloqueo, miraba a su marido para que este, confirmara o terminara la frase que, se suponía, yo debería escuchar.

- Sí - confirmó él. Todo es distinto.

El diálogo continuó durante 5 minutos más donde, simplemente, fui incapaz de obtener una sola respuesta espontánea que mostrara el parecer de alguno de los dos.

Un medido y cuidado diálogo donde sólo se te dice lo que, "alguien", ha decidido que debes escuchar tu o que, quizás más apropiado, lo que ellos deban decir.

Resultó curioso observar las reacciones, como cuando, en medio de este diálogo, una chica (holandesa: los modos no fallan) pasó por en medio de nosotros y casi toca a mi interlocutora (no caminan: trotan)...

No podré olvidar su cara de odio por semejante comportamiento: "nadie se cruza entre dos personas que hablan sin pedir permiso y, mucho menos, casi toca a otra persona sin pedir disculpas"... Lo leí en su mirada y, cuando lo remarqué y estuvo a punto de decir lo que pensaba, miró a su marido y todo volvió a su cauce.

- No sabría qué decir: todo es muy distinto, ¿Verdad?

Al final, la linda pareja decidió despedirse: el lo anunció y, muy formal, me dio la mano (la cual acepté y, con una gran sonrisa, le deseé una muy buena noche).

Y entonces, algo maravilloso sucedió: según terminó él de darme la mano, noté como automáticamente le miraba a ella y como ella, automáticamente, le miraba a él para, acto seguido, darme la mano y darme las buenas noches.

Porque en ese momento, después de ser incapaz de conseguir un diálogo que no fuere una aparente letanía de frases políticamente correctas de nulo significado, por fin, pude leer esa mirada que él le confirió a ella y que ella comprendió al segundo:

"Venga: ¡Como lo hemos practicado en casa!"

Y así, con suma delicadeza, su mano se extendió hacia mi y yo, que por encima de todo, soy una persona a quien los gestos se entusiasman, se la acepté con la diestra para, con la zurda, envolverla.

Porque es importante que uno aprenda que, a veces, aunque te enseñen ciertos gestos, dentro de ese protocolo hay variantes que, seguro, desconoces.

Y por eso, quizás, hoy alguien habrá buscado en Yahoo! (y no en Google: te lo podría explicar pero sólo aquellos que conocen ese mundo podrían entenderlo) qué significa que alguien te dé la mano y te la envuelva con la otra.

Del resto de la noche conservo retazos, pero, quizás, el más bonito, fue el de un diálogo con dos italianos (chico y chica) y una japonesa, a los cuales me dirigí en el idioma de Dante para hablar de todo un poco (no hablo italiano, pero ellos, con los ojos como platos, dijeron que sí: al final mi exposición a RAI1 cuando vivía en la otra casa ha dejado un poso sobre mi :-)).

Ahí es donde uno se da cuenta de cómo, con apenas una mirada, algunos seres humanos, distantes en varios miles de kilómetros en pasado y presente, con culturas parecidas, se pueden decir todo.

Me esforcé por ser sociable, pero después de un rato me di cuenta que lo mío no tiene arreglo: de aquella noche sólo disfruté observando los ojos de aquella joven, la forma en la que construía su discurso con sus ojos mirando a izquierda y a derecha, o cuando, saliendo a la terraza para tomar un poco de aire y ver a los fumadores, provocarles con un monólogo de algo que no recuerdo bien pero que acabó con carcajadas y aplausos.

Provocar y estudiar reacciones: es quizás lo que más me gusta de hablar con gente, sean desconocidos o personas que, el destino pone en mi camino para poder cruzarme con ellos.

También recuerdo que hubo gente de mi país (de Madrid además) pero, cuando uno ve según qué comportamientos, lo mejor es mantenerse en segundo plano, decir "Hola" y nunca esperar al adios...

Y al final... Al final México: curiosidades de la vida (no te preocupes A. porque la próxima vez que cruces el charco, te encontrarás un país donde, "abuelita de Batman", también habrán tomado el acento y expresiones que ahora tienes también tu).

Y, claro está, quien dice A. también dice S.S. (que es de aquellas tierras): la noche acabó cantando rancheras mientras, haciendo honor a mi tiempo en las Galias, me fui en silencio y por la puerta de atrás, sin ruido, sin un "adios" o, simplemente, "como me vine me fui" :-))

Porque no hay nada mejor que, después de una noche de análisis cultural, volver a casa entre la bruma y los paseos desiertos, disfrutando del silencio y de la soledad que, día a día, me acompaña :-))

En el silencio y la soledad es donde uno encuentra las respuestas, pero supongo que "no sabría que decir: todo es muy distinto"...

¿Verdad? :-))

Eso es todo: ¡Amsterdam Prevalece!


Paquito
sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

Comentarios

  1. Si lees la entrada de hoy en mi blog es muy, muy parecida a la tuya.

    http://ondasatlanticas.blogspot.com

    ResponderEliminar
  2. Hola anónimo:

    Gracias por tu visita y por tu comentario: todo un placer el dar contigo por aquí :-))

    Me he apuntado tu blog para leerlo: prometo comentar en el tuyo también.

    Un abrazo enorme y, de nuevo, gracias por tu visita y por tu comentario.

    Paquito.

    ResponderEliminar
  3. Como un domingo pase por la biblioteca (supongo que te refieres a la que está al lado de la Estación Central, maravillosa) y te veo con tu ordenador, me daré a conocer. Me cuesta mucho encontrar el porqué de la dinámica de esta sociedad, pero es que en el caso de la integración no tienen justificación. Supongo que también influye el hecho de saber poco (casi nada) de neerlandés y un inglés B1 pero poco fluído, pero no creo que lo que vea en este terreno me haga cambiar de opinión. En fin, que también es un placer leerte, tienes una retórica excepcional, al igual que una gramática, vocabulario y ortografía ejemplares (te lo dice un profesor de español) y deberías plantearte seriamente escribir con un fin lucrativo, como todo lo que hacen aquí. Enhorabuena

    Un saludo

    ResponderEliminar
  4. Hola Alfonso,

    Gracias de nuevo por tu visita y por tus comentarios: todo un placer.

    Te agradezco los cumplidos (también "tengo una edad" y muy niño no soy: mi idioma lo protejo con uñas y dientes :-)).

    Es una forma de funciona extraña: nadie quiere escuchar tus problemas, no nadie quiere contarte los suyos... Todo es "hazlo tu mismo" y aceptar ayuda (me ha pasado en un par de ocasiones, ofreciéndola en mi caso) es, para algunas personas, casi casi como insultarles (es una cuestión de orgullo y de sentido de autosuficiencia, supongo).

    Precisamente porque "como todo lo que hacen aquí" se mueve por dinero, yo, al contrario, lo suelo hacer al revés :-))

    Un abrazo y, de nuevo, mil gracias por tu visita y por tu comentario :-))

    ResponderEliminar
  5. la parte que mas me gusta es la que dice: "S.S." jajjaj!

    S.S (claro, yo solo llevo un punto al medio ;)
    beso

    ResponderEliminar
  6. Hola S.S (un sólo punto, nótese :-)):

    Mil gracias por tu visita y tu comentario: un placer el leerte por aquí :-))

    Me alegra de que te haya gustado, pero con los mexicanos existe una cercanía y una hermandad a la que, en cualquier lugar del mundo, me acojo agradecido y feliz :-))

    Mil gracias de nuevo por tu visita y por tu comentario :-))

    Paquito.

    ResponderEliminar
  7. Mira que son bichos raros ( a excepción de mi querida amiga y compañera Encarna, que era deliciosa. Quizás porque no era 100% naranja, sino por aquello de que se jactaba de vociferar sus raíces españolas, le hacía tan única).Son terriblemente "autosuficientes" hasta el punto de ir a su bola y olvidarse de las reglas cuando trabajan para una empresa "del Sur". Para mí , siempre que he podido y les he tendido la mano pero no se han dejado en muchas ocasiones,son "inclasificables".
    Grasshopper

    ResponderEliminar
  8. Hola Grasshoper,

    Mil gracias por tu visita y por tu comentario: debo comentar que, en este caso, no eran holandeses los protagonistas de la historia (sólo la trotona que, por poquito, derriba a la persona que hablaba conmigo).

    Por todo lo demás, ya lo sabes, hay de todo, pero sí, reconozco los modos :-))

    Un beso y, de nuevo, mil gracias por tu visita y por tu comentario.

    Paquito.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Todo comentario, siempre y cuando sea educado, es bienvenido.

Quizás te pueda interesar...

Riphagen: el cazador de judíos

La Petición de Jan Terlouw y el Hilillo en el buzón

Catástrofe Ultravioleta - Segunda Temporada

¿Qué sabe una página web sobre mi? Descubre Click Click Click

El cultivo de marihuana en Holanda