Darmstadt - ¡Vente con Nosotros! - Día 3

En el capítulo anterior:
- Belén... Ahora que somos familia: ¿Me haces una omelette?
...
Paquito: Verá... Me gustaría hacer fotografías de la iglesia: ¿Puedo hacerlo?
Señora: Sí: ¡Por supuesto! :-))
...
"There is one more thing..." 
...Bienvenido a la Colonia de los Artistas de Mathildenhöhe.
Darmstadt - ¡Vente con Nosotros! - Día 3

En el capítulo anterior no me dio tiempo a describirlo adecuadamente, pero la noche del día anterior terminó con una agradable cena con un par de buenos amigos.

A él lo conocí en la empresa para la que trabajé y, a ella, dado que entonces era su novia, la conocí en una cena, ahora hace unos 6 años, ofreciéndoles en mi última cena en Alemania una botella de vino de Ribera del Duero (para él) y un curso de español en CD-ROM (para ella).

Esta vez les llevé algo más corriente (una figurita de cerámica de Delft con un pequeño queso para ella y, para él, la biografía de Steve Jobs).

No me dejaron pagar a pesar de mi oposición radical (esa noche, además, era especial para mí y me habría gustado que me dejaran), pero recuerdo sus carcajadas cuando, a la hora convenida, recibieron un par de SMS preguntando si debía ir directamente al restaurante o esperarles.
Ella: ¡Eres un cabeza de patata! ¡Eres peor que los alemanes!

Paquito: ¡Hombre claro! ¡10 minutos tarde! ¿Tu sabes lo que es ser español y poder decirle a unos alemanes que han sido inpuntuales! :-))
Me llevaron a cenar a un sitio que se llama "Grohe" y que, entre otras cosas, tiene una cerveza de trigo de aplaudir con las orejas.


Nos pusimos ciegos (yo me doblé un schnitzel que me dejó rilado) y, al final, decidimos tomarnos la última dentro (cenamos en el "biergarten" del lugar) produciéndose una situación "gloriosa" cuando, la muy amable y muy joven camarera, vino con el ticket de las bebidas...
Camarera virginal: ¡Ahí tiene! (en alemán):
Paquito: ¡Gracias! (en alemán)... ¡Wow! ¡Sólo 6 Euros! ¡Pero si esto es nada!

Camarera: ¿Le parece barato?

Paquito: Sí... De donde vengo, esto habría costado el doble.

Camarera: ¿De dónde vienes? ¿Eres italiano?

Paquito: Soy español, pero vivo en Holanda... En Amsterdam esto sería el doble de caro.

Camarera: ¿De veras? Yo nunca he estado en Holanda...

Paquito: ¡Pues deberías! ¡Además! En Holanda hay unos lugares muy interesantes que se llaman "Coffee Shops" y donde curiosamente no venden café.
En aquel momento no me estaba dando cuenta: asumí que la criatura tendría 18 o 19 años, a pesar de parecerme un poco joven... La conversación me daría la clave en apenas un minuto:
Camarera: Pero... ¡Eso no está bien!

Paquito: Hombre claro... Además, como dice el refrán: "Las chicas buenas van al cielo: las chicas malas vienen a Amsterdam."

Camarera: Pero... Yo no podría mentir a mi madre (ALERT).

Paquito: ¡Es que precisamente no tendrías que decirle nada a tu madre!

Camarera (con voz virginal): Pero... ¡Mi madre es mi mejor amiga!
Ahí se hizo el silencio... Mis acompañantes y yo nos quedamos con los ojos como platos y, en ese momento, nos dimos cuenta de que:
1. La camarera era efectivamente muy joven... Básicamente menor (raro, porque estaba trabajando después de las 21:00, cosa que al parecer, salvo que fuera hija del dueño, no debería estar haciendo).
2. Aquí el que habla, básicamente en ocho frases estaba corrompiendo el alma cristalina e inocente de una pobre germana que, hasta ese día, lo más maligno que habría visto en su vida era probablemente el Pokemon rojo.
3. Incluso hablando en inglés tengo momentos gloriosos...
Claro, que cuando me dio la factura, descubrimos un precioso detalle en la esquina (lo cual hizo que se ganara una buena propina)... Su inocencia me hizo sonreír:


Pero eso fue el día anterior y un nuevo día empezaba... Y, con ese día, un español dispuesto a fotografiar todo lo que se cruzara a su paso...

Y para ello, como iba a ser un día ajetreado, había que empezar el día de forma adecuada:
Paquito: Belén...

Amable señora: Omelette?

Paquito: ¡Arrás! :-))
La señora de los desayunos es un encanto, y mis gafa-pastosillas modernuquis del día anterior dan paso hoy al empleado de una empresa (lleva el tipo porta-tarjeta de empleado con la respectiva tarjetita prendida del pantalón) y un par de chicas que parecen azafatas de algo (después sabría de qué, pero en ese momento me resultó un interesante misterio a desvelar).

Para empezar, como ya recordé toda la ciudad, decidí pasearme otra vez por el Herrgarten para, además de hacer fotos en un precioso y soleado día, visitar el Jardín del Príncipe Jorge (Prinz - Georg - Garten), que es un jardín francés justo al lado de la Universidad y que, particularmente a mí, me agrada:


Justo después de pasar por allí un buen ratito, decido emprender mi visita del día (una de las dos cosas que no quiero dejar de visitar antes de volver a Holanda).

En este caso, justo en el otro punto de la ciudad, se encuentra "Der Orangerie"...

Calculando ruta........


"Der Orangerie" se refiere a un lugar donde se crean arcos para refugio de árboles de naranjo en invierno... Hoy en día, el parque que rodea al edificio sigue una línea barroca y, el edificio / palacio se utiliza para eventos y conciertos (después de la Segunda Guerra Mundial, como consecuencia de los bombardeos, sirvió como sede temporal del Teatro de la Ciudad).

Así que, al pasear por el lugar y tomar fotos como si lo fueran a prohibir al día siguiente, obtengo, entre otras, esta imagen:


La cual, en mi opinión, refleja perfectamente la composición de lugar.

O quizás no... Por eso, porque a veces una imagen vale más que mil palabras, siguiendo el ejemplo del día anterior, decido poner la cámara en modo vídeo y grabar todo lo que está a mi alrededor en exactamente veintisiete segundos:


El día es alucinantemente bueno, así que continúo caminando por la zona y, de paso, me meto un momentito en la parte donde, en invierno, conservan los naranjos:


Y decido entonces continuar mi camino, yendo esta vez hacia el Este porque, allí, se encuentra uno de esos extraños lugares donde, a veces, se encuentran cosas interesantes...

Sí amiguitos: vamos a visitar el Cementerio...


Antes de que te dé por pensar en algún tipo de acto satánico o cosas por el estilo, aclararé que a mí ese rollo no me va y que, efectivamente, mi interés por un lugar así es plenamente artístico, por cuanto el arte funerario a veces, descubre verdaderas joyas escultóricas que sirven de homenaje a aquel o aquellos que allí yacen.

Llego al lugar y, como voy con el cacharraco en ristre, según me ven entrar una persona se dirigen hacia mí:
Señor muy amable (en alemán): ¡Buenos días!
Paquito: ¡Buenos días!
Señor muy amable (sigue en alemán): Grijandemorecan fotos grodenauer equetecan no es posible.
Paquito: Discupe... ¿Habla Vd. inglés?
Señor muy amable: ¡Oh disculpe! ¡Sí!
Paquito: ¡Gracias! ¿Qué me estaba diciendo?
Señor muy amable: debo explicarle que no puede tomar fotos de las tumbas.
Como dijo el coronel Tejero el 23 de Febrero de 1981: ¡Quieto todo el mundo!

Estamos en Alemania: las cosas funcionan preguntando lo que se puede y lo que no se puede hacer... Ha dicho que no puedo tomar fotos de las tumbas, lo cual es muy específico (y su idioma se describe precisamente por su precisión en las palabras: por ejemplo, en alemán hay un verbo para subir en escaleras y otro para subir en ascensor), así que empiezo a preguntarle:
Paquito: ¿No puedo tomar fotos?
Señor muy amable: no exactamente... Puede tomar fotos generales del lugar... ¿Estas fotos son para Vd. o son para algún libro?
Paquito: No... Son personales...
Señor muy amable: No puede tomar fotos de los nombres de las tumbas.
Paquito: Un momento... O sea, que puedo tomar fotos generales del lugar, pero no puedo sacar los nombres de las tumbas, ¿Verdad?
Señor muy amable: Así es.
Paquito: ¿Puedo tomar fotos de detalles de las tumbas sin sacar el nombre?
Señor muy amable: Sí... Pero no puede sacar el nombre: ¿Son fotos para Vd. verdad?
Paquito: Sí sí... Son fotos para mí.
Señor muy amable: Entonces no hay problema.
Paquito: ¡Gracias!
Señor muy amable: ¡Gracias a Vd.! Tenga un buen día.
Paquito: ¡Igualmente!
No sabría describir su increíble amabilidad y su amable tono: algo que me gusta de Alemania es que, en general, al menos conmigo, son siempre muy correctos, amables y directos en su petición ("Vd. puede hacer esto" o "Vd. no puede hacer esto"). Te lo dicen una sola vez y te lo dicen con buen tono: si no sigues las reglas y te calzan como consecuencia, no vengas con excusas, porque no servirá de nada.

Así que me pongo a ello y fotografío detalles (panteones y esculturas, siempre evitando sacar algún nombre).

Ejemplo ejemplar:


Dejé el lugar con una extraña par interior... Algunas personas rezaban a sus muertos, otros hacían "el último paseo" con urnas conteniendo cenizas (en Alemania es ilegal verter cenizas en lagos o esparcirlas por ahí) e incluso algunas limpiando las tumbas de sus familiares...

Así que, de vuelta en la ciudad, reventado de la caminata del día, me paso de nuevo por el Grohe y me aprieto un schnitzel con una cerveza de trigo (exactamente como en la cena del día anterior: ¡Verdadero vicio! :-)).


Brutal :-))

Ya por la noche, me encuentro por fin con el chico que, en su día, se quedó con mi apartamento... Conozco a su novia y hablamos de como nos ha cambiado la vida y de las cosas que hemos vivido estos años...

Mi felicidad es tal que, en honor a todos los favores que me hizo (incluyendo el reenviar una caja con algunas de mis cosas desde Alemania a Madrid), le invito a cenar y le doy mil gracias por todo.

Y ahí es donde uno ve las cosas que yo encuentro destacables en Alemania... Porque justo, en ese momento, se produce el siguiente diálogo:
Paquito: ¡Pago yo!
Amigote: ¡Ni de coña!
Paquito: ¡Tron! ¡Te lo debo!
Amigote: ¡No! ¡Por favor! ¡Déjame invitarte!
Paquito: ¡Ni de Blas!
Consigo pillar la factura y explicarle al camarero en italiano (pregunta del millón: ¿En qué tipo de restaurante estábamos cenando?) que pago yo y que no le coja el dinero...
Amigote: ¡Es demasiado! ¡Muchas gracias!
Paquito: Gracias a ti por tu ayuda cuando me fui...
Amigote: Es demasiado... Mira... Tenemos un cumpleaños en Frankfurt con unos amigos... ¿Te gustaría venir?
Paquito: Hombre... Es mi última noche y no tengo nada que hacer...
Amigote: ¡Vente con nosotros!
Paquito: ¿Estáis seguros? ¡Que yo no conozco de nada a esa gente!
Amigote: ¡Tranquilo! ¡Todo estará bien!
Veinte minutos más tarde un coche sale como un pepino en dirección a un bonito apartamento en Frankfurt... Cuando llegamos, le digo al tipo (que acaba de cumplir treinta años) en alemán que le deseo feliz cumpleaños y luego empiezo con "El Show de Paquito", donde, esencialmente, todo es posible...

¿Cómo puede ser posible? Yo lo llamo "la teoría del Vodka" y el enunciado es el siguiente:
"Dado un grupo de personas con idiomas diferentes y con conocimientos dispares de los mismos, la cantidad de Vodka en sangre alterará, en una curva de distribución normal, la capacidad para comunicarse entre las mismas".
Explicado de forma sencilla (que una imagen vale más que mil palabras):

Es decir...
1 Vodka: la gente no te habla porque es tímida y tiene miedo de no hablar bien inglés contigo.
2 Vodkas: el personal se anima un poquito más y te hacen preguntas cortas y típicas tipo "¿Te gusta Frankfurt?".
3 Vodkas: te cuentan que una vez estuvieron en Mallorca y te dicen cosas tipo "Mucha Party" y "Dos cafés con leche por favor".
4 Vodkas: el personal (que no habla casi nada de alemán) te habla un poquito en inglés y en alemán mientras tu les entiendes todo... A su vez, los que hablaban "un poquito de inglés" lo hacen de forma perfectamente fluida.
5 Vodkas: "los tapados" (gente que habla español pero que estaban callados) te hablan en el Idioma de Cervantes...
En cada uno de los vodkas, te ofrecen de todo (comida, bebida) y te hacen sentir parte de ese círculo que, en la cocina, hemos formado...

Yo acabo hablando en alemán, inglés y español... Ellos hablan de todo y un chico me explica en alemán que es el carpintero y que la cosa está un poco complicada por allí (mucha competencia de carpinteros polacos, según me explica): le doy una breve lección de Marketing y le digo que utilice referencias de clientes para los que ha trabajado para que así la gente contrate sus servicios...
"Cuando a uno busca a alguien para hacer un trabajo y otra persona le dice que tal persona funciona bien, seguramente acabas contratando a esa persona... La gente que va a contratar tus servicios quiere obviamente pagar poco, pero probablemente no les importará pagar un poquito más si saben que eres bueno y de confianza".
Sobre las dos y media de la mañana nos despedimos y, por fin, una hora más tarde, llego a mi hotel donde, mediante sendos abrazos para mi amiguete y su novia, enfilo hacia la cama...

El día siguiente será rápido: verificación de maleta, armario y demás... El día anterior habré reservado el asiento de emergencia de mi avión y, al igual que el AIRLINER me llevó a Darmstadt, el AIRLINER me devolverá al Aeropuerto de Frankfurt donde, poco a poco, el hechizo se deshará hasta aterrizar en Ámsterdam...

"Vuelta a la realidad", pienso mientras un par de personas en silla de ruedas intentan salir del aeropuerto en Shiphol y el personal se les cuela en las puertas giratorias, provocando que no puedan pasar mientras los demás esperamos pacientemente haciendo cola (finalmente una  persona tuvo que hacer de agente de tráfico y parar a los que pretendían seguir colándose)...

Esa es la diferencia: en Alemania todos se habrían parado y esperado a que esas dos personas pasaran primero...

Esa es la diferencia... "Bienvenido a la realidad".

Cuando tuve veinte años y dejé mi país por primera vez, descubrí un mundo diferente que me abrió los ojos... Idealicé Europa pensando en las cosas que libros, revistas y tertulias de radio me contaron sobre esos extraños lugares que empezaban en la otra parte de los Pirineos y, cuando llegué a Francia, descubrí que, quizás, las cosas no eran exactamente cómo me las habían contado y que, quizás, del mismo modo que nosotros teníamos que aprender muchas cosas de ellos, definitivamente ellos necesitaban aprender un par de cosas de los sureños...

Pero hubo una excepción... Hubo país que cumplió con todas las cosas que pensé que tendría: ese mismo país en el que, una vez, yo viví y de donde, por circunstancias que no vienen al caso, me tuve que ir para, después del periodo más feliz de mi vida, empezar a vivir días buenos, malos y horribles...

Algún día volveré... No sé cómo, no sé cuándo y ni siquiera sé por qué...

Quizás la petición de mi amigo esa noche tuvo un efecto mayor del que él pensaba que tendría:
"¡Vente con nosotros!".
Ojalá.

Las fotos del día están accesibles haciendo clic aquí (que los lectores en iPad y del correo electrónico no pueden ver el código embebido) y, para los que están ahora mismo en el Web, empiezan justo debajo.



Eso es todo: Alemania prevaleció.


Paquito
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