Agotamiento, Gallinas, niños y trabajo

Buenas,

Llegados a este punto del año, se empieza a notar el cansancio en el día a día: desde hace tiempo camino los 5 kilómetros que separan mi casa de mi trabajo, todos los días, tanto en la ida como en la vuelta... En las últimas semanas he ido notando que se me va haciendo un poquito cuesta arriba y, si no fuera el momento en el cual devoro Podcasts y aprovecho para, sobre todo, pensar y proyectar pensamientos e ideas que me rondan, la tentación que tomar el autobús me haría sucumbir en el tedio de la pereza.

Los que viven o hayan vivido por aquí conocerán los estragos que los súbitos cambios de tiempo nos provocan a los aquí residentes: de un día maravilloso pasas a un día con el cielo negro en menos de 30 minutos, cosa que a los biorritmos les parece venir mal porque, en el fondo, con Internet, iPad y todo lo que tu quieras, no somos más que gallinas altamente evolucionadas.

Las aves me sorprenden en su comportamiento: todos los días, por los canales que dejo a mi izquierda o derecha caminando, veo a los cisnes y a los patitos con sus últimas crías, en particular a una muy peculiar pareja de gansos que, recientemente, han sumado a tres criaturitas a su familia...

Los bebes esencialmente comen, cagan y duermen... Los gansos son igual pero, dado que el pañal moderno es un invento relativamente reciente (el dodotis, amiguitos, es tecnología de la NASA que se desarrolló para los astronautas, así como el papel de aluminio :-)), los gansos han decidido concentrar su área de acción en   una de las partes por las que transito por la empresa, dejando un verdadero "campo de minas" que, sobre todo los lunes, con eso de que los fines de semana esa zona no se transita, se deja de limpiar...

"Es el ciclo de la naturaleza" me dice el responsable de mantenimiento de los edificios mientras, en un socarrón paréntesis, me termina apostillando:
- Claro, que si fuera por mí...
Bien bien: muchos canalitos y mucha leche, pero si los dejaran estos iban a cenar pato a la naranja más a menudo :-))

El domingo hice de baby-sitter y pasé unas horitas con "NT-SOBRINA-01", que es el nombre de dominio de la criaturita que comparte, en un 50%, genes con el aquí presente a través de su madre (que es mi hermana)...

El bicho está enorme y, con eso de que me quedé cuidándola, decidí observar cómo los adultos nos relacionamos con los bebés...

Lo primero que descubrí es que, por mucho que creamos lo contrario, los bebés utilizan un proceso de condicionamiento pauloviano con nosotros...

¿Pauloviano? Sí amiguitos... Iván Petróvich Pavlov (no, no jugó en el Betis) un médico ruso al que debemos investigaciones tan interesantes como descubrir que, si un estímulo refuerza una acción, habrá un momento en el que el simple hecho de provocar el estímulo nos provocará la acción de forma automática.

El tipo demostró este principio aplicándolo sobre perritos a los que, cada vez que los iba a alimentar, justo antes, les hacía sonar una campanita... Después de unas semanas, según hacía sonar la campana, los perros se ponían a salivar pensando en que, dado que cada vez que sonaba la campana les daban de comer, dicho hecho sucedería.

Los bebés son iguales: dado que carecen de lenguaje, utilizan el llanto o los quejidos para informarte de cosas ("Tengo hambre", "tengo sueño", "cámbiame el pañal") y, en tu relación con ellos, descubren que, al sonreír, tu empiezas a prestarles más atención...

Condicionamiento pauloviano: la criaturita consigue tu atención al descubrir que le das atención y cariño cuando sonríes o cuando llora...

Claro, que cuando entran en la fase oral y les da por meterse todo en la boca, uno, que tiene la misma experiencia con bebés que podía tener Torrebruno en física cuántica, no se espera que, al estar sosteniéndola, te agarre el careto con sus uñitas (porque la criatura tiene uñitas y se clavan que no veas) y se  lance a morderte el narigón (lo cual, por una parte me hizo reír pero, por otra, me hizo sentir como esas escenas de series de humor donde el gato se lanza a la cabeza del protagonista)...

Los bebés además tienen la necesaria cualidad de eclipsar a sus progenitores... "Es que mi niño es el más guapo" o "De verdad: mi niño es el más inteligente" son frases que, estoy seguro, nunca has escuchado decir a ninguna madre...

Sigo esperando el día que una madre diga de su retoño lo que mi padre, desde hace muchos años, sostiene con franco acierto:
- Este hijo mío es medio tonto...
Pero no... Cosas del instinto materno:
- Mi María-Vanessa va a ser doctora... ¿Tu te crees que son seis mesecitos ya anda? ¡Va a ser inteligentísima!
- ¡Huy! ¡Pues mi Kevin-Costner va a ser físico cuántico! ¡Que el otro día me dijo medio balbuceando "Mamá".
Por mi parte, ya digo, observo al cachorro con intriga científica, intentando comprender cómo se relaciona conmigo y, de paso, descubriendo que, efectivamente, los niños te aniquilan el cerebro a base de sonrisas y balbuceos...

Menos mal que no voy a tener ninguno: ¡Qué terror! :-))

Las cosas en el curro han cambiado y con ellas el abajo firmante: tengo un puesto nuevo, así que, mientras me hago con las riendas del mismo, empiezo a re-descubrir el lugar donde he estado trabajando estos años, haciendo otra vez un montón de preguntas y, al mismo tiempo, levantando ampollas o sospechas infundadas sobre mis súbitos intereses en tal o cual materia...

Así es el personal: de pronto apareces y te pones a indagar sobre tal o cual proceso y, cuales resortes, siempre hay alguno que, ante una pregunta, te responde con siempre indicativo...
- Pero... ¿Y por qué quieres saber esto?
"Alerta - peligro de inútil a 2 metros", me repito mentalmente con voz de GPS, mientras me dispongo a batallar con el asustadizo batracio de turno...

No me gusta la gente insegura: desatan lo peor de mí.

Hace años aprendí que, en esta vida, es importante mostrar seguridad en ti mismo, de tal forma que, cuando hables, expliques o requieras algo, el personal sepa que vas en serio...

He tenido algunas experiencias donde, de forma temporal, trabajadores españoles han venido a proyectos en los que yo he estado involucrado... Independientemente de la afinidad personal que pudiera tener con ellos (y créeme: para alguien que echa de menos la idiosincrasia de mi tierra, es un regalo celestial), siempre les recomiendo que, ante todo, sean muy directos y no actúen como se suele esperar por allí abajo (con la cabecita bien baja y en posición de sumisión): lo bueno que aquí tenemos es que puedes usar tu voz y dar tu opinión... Cuando uno trabaja bien y los tiene bien puestos, en general las cosas van más o menos bien...

Y eso es importante: "tenerlos bien puestos"... Si bajas la cabeza, te llevas una colleja...

Hace casi un año que hago un estricto "9 a 5" en mi jornada laboral: como en mi sitio algo rápido mientras sigo trabajando y, al finalizar la jornada, todo está controlado y dispuesto para continuar mi trabajo: considero importante este punto porque, aunque me gusta currar más que a un tonto un lápiz, estoy descubriendo el poder de la productividad y de los procesos que, debidamente implementados, me permiten  encontrar soluciones sostenibles y escalables para multitud de propósitos.

"Mi trabajo consiste en pensar tanto como pueda una sola vez en una cosa, de tal forma que, al final, encuentre una solución que me haga no tener que volver a enfrentarme a ese problema"...

Mi jefe nuevo alucinó con mi planteamiento, pero soy de los que cree que merece la pena invertir un poquito más de tiempo al principio para, al final, ahorrar horas de correcciones y lamentos ante lo que pudo ser y no fue.

La cultura aquí es diferente: el famoso "pragmatismo holandés" es una educada forma del "arrea palante con lo que haya y ya veremos", lo cual sirve de coña cuando uno va en la dirección correcta (porque no has perdido tiempo en el proceso de decisión) pero tiene fatales consecuencias en el caso de que no sea así (sobre todo porque "aquí mis amigos" son unos cermeños soberbios incapaces de aceptar que han metido la gamba).

En eso son unos especialistas: una vez la cagan, "aquí no ha pasado nada" y siguen adelante... Tiene sus ventajas (no pierden tiempo lamentándose) pero también tiene sus inconvenientes (no aprenden nada).

De mi pueblo centro-europeo favorito (los incómodos vecinos que han eliminado a estos) aprendí la pasión por hacer las cosas "a la perfección" (la famosa presentación que tuve que revisar diecinueve veces porque los iconos en algunas diapositivas no estaba correctamente alineados la tengo tatuada en el cerebro) y, al igual que tiene sus inconvenientes (tardan más tiempo en arrancar), paga sus frutos en el medio y largo plazo (de la reflexión sacan mayores probabilidades de éxito en su rumbo).

También es cierto que los germanos son unos cabezotas irredentos (una vez que han marcado el plan, no hay forma humana de sacarlas del "Sota-Caballo-Rey") y que, además, no tienen sentido de la improvisación...

Nosotros somos más flexibles a los cambios: somos los mejores detectando fallos en procesos (los españoles somos unos criticones y eso, aunque pueda ser malo, bien utilizado da réditos en el mundo profesional: para procesos de análisis de calidad no tenemos competencia).

Si a eso le añadimos el pecado nacional (la envidia), conseguiríamos los mejores beta-testers del planeta...

Ejemplo:
- Les presento a su nuevo compañero de trabajo... Botijero Martínez, encargado y responsable de revisar y asegurar la calidad en la ejecución de los procesos de nuestra organización.
Martínez: va Vd. a revisar este proyecto que ha diseñado su compañero, Juan Pérez, al cual Vd. no conoce pero, ya se lo voy diciendo, gana el doble que Vd. y cuya esposa está el doble de buena que la suya sin haberla visto"...
Motivación: la clave para que Martínez haga una revisión de calidad que ni el propio Steve Jobs: saber entender nuestras miserias nos puede permitir sacar provechosas tajadas y aumentar nuestra productividad.

No soy bueno en muchísimas cosas: en su día, después de un concienzudo análisis, decidí dejar de emprender tareas donde no fuera realmente efectivo o en donde mi conocimiento no me permitiera un proceso de decisión óptimo.

Así por tanto, dejé de hacer cosas como pedir en un restaurante (en general hago que la otra persona elija por mí, salvo que ya conozca el lugar, en cuyo caso elegiré aquello que creo que es lo mejor que me pueden ofrecer en un ratio conveniente de calidad/precio) hasta intentar escribir memorandos sobre tal o cual cuestión.

Lo mío es el diseño y análisis de procesos: entiendo bien lo que una persona (o un grupo de ellas) son capaces de hacer con la debida organización y, simplemente, lo expreso de forma sencilla, de tal forma que al final parezca algo completamente obvio y natural.

"La simplicidad no es simpleza" suelo alegar cuando me ven deambulando por los pasillos de mi empresa, pensativo, mientras juego mi particular partida de ajedrez contra tal o cual concepto.

De igual forma, los niños nos enseñan la simplicidad de las cosas (pongan a una niña de cuatro meses delante de un iPad y observen como interactúa con los objetos): los niños no tienen conocimiento aprendido y, por tanto, utilizan reflejos primarios para intentar utilizar o comprender lo que tienen delante (pongan a un bebé de cuatro meses a hacer una videoconferencia con SKYPE y verán como rápido entiende que delante de ella hay "algo" que le dice cosas, siendo en este caso dos abuelos entregados dándolo todo delante del retoño :-)).

Pero da igual lo cansado que estés o el hecho de que seamos gallinas altamente evolucionadas... Poco importa que un bebé de cuatro meses te demuestre que su poder de condicionamiento supera a lo que los adultos creen que es "la situación controlada" o que en el trabajo aprendas tal o cual cosa...

Todo eso se va por el sumidero en el momento que, en su paseo de la tarde, una persona a la que hace siete años que no ves aparece de la nada para demostrarte que todo lo que te puedan contar, todo lo que puedas aprender, ver o sentir, todo ello, palidece ante los hechos fortuitos que el destino te ofrece...

El mundo es muy pequeño... Demasiado quizás para mi gusto, pero esa es otra historia :-))

Tenía ganas de contar algo así: es como Senfield, "una comedia sobre nada"...

Y nuestras vidas, en el fondo, son exactamente eso: una comedia sobre hechos fortuitos que nos hacen sonreír y nos guían hacia destinos inciertos :-))

Eso es todo: ¡Ámsterdam prevalece! :-))


Paquito
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Comentarios

  1. nunca te guias por tu intuición??? a veces no todo se tiene que analizar tanto, a veces claro solo a veces...
    saludos y como siempre un gusto leerte

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    1. Hola S.S.

      Como siempre, gracias por tu visita y por tu comentario: todo un placer.

      Lo parezca o no, tengo un pequeño proverbio que aprendí en una galleta de la fortuna que decía "Confía en tu intuición".

      Lo único, es que a mi intuición le gusta estar bien informada :-))

      Pero tienes razón: debería pensar menos...

      Me encanta pensar y analizar: es difícil dejar de hacerlo (pero lo intento, créeme :-))

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  2. pORFAA, DANOS LA CRÓNICA DE TU ENTRASDA EL LUNES EN EL CURRO CON TODO DETALLE UNA VEZ MÁS , PLEASE :) !!!

    KISSES,

    GRASSHOPPER

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    1. Hola hola :-))

      A ver qué cuento esta semana: ya se me ocurrirá algo, tranquilidad :-))

      La pena es que van casi cinco años fuera y no he vivido ninguna de esas cosas en casa...

      Y eso, en el fondo, con todo, me da un poco de pena (pero sólo un poco, ojo :-)).

      Gracias por pasarte por aquí como siempre.

      Paquito.

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  3. Yo me propuesto un estricto 9 a 5 en verano para volver andando a Casa (apenas 2km si llegan) y bajarme al parque-bosque a tomarme una birra. De momento lo voy cumpliendo y me sirve para desconectar y pensar un poco -que nunca viene mal-.

    En el curro yo diría q soy de los racionales aunque no tanto por convicción sino pq he comprobado q la intuición me ha jugado malas pasadas y eso de tirar pa'lante no se me da tan bien como quisiera.

    ah, y si, da un poco de pena no poder celebrar las victorias en casa... a ver si en dos años repiten...

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    1. Hola Qualunque,

      Mil gracias por tu visita y por tu comentario: todo un placer :-))

      Hace unos años descubrí (y todavía lo veo con mi compañero de casa) que los alemanes, después del trabajo, solían dedicar una hora a estar solos en una habitación...

      Lo que en su día me pareció "extraño", lo encontré después inteligente y lógico... En mi caso, lo descubrí en Madrid, donde, después de una hora desde la salida del trabajo, me volvía a convertir en ser humano (y cuando llevaba a casa antes de esa hora de buffer, podía morder)...

      Hoy en día camino para crear ese buffer (algún día explicaré el rational detrás de mis caminatas :-)).

      Confía siempre en tu intuición pero, ya sabes, intenta que tu intuición esté tan informada como sea posible :-))

      Un abrazo y, de nuevo, mil gracias por pasarte por aquí :-))

      Paquito.

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  4. Por cierto alguna recomendación para un viaje de 5 días entre Bonn y Karlsruhe? Tu viviste x allí, no?

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    1. Es Alemania... Olvídate de todo y habla con la gente: ojalá encuentres lo que me robó el corazón hace ya seis años :-))

      Y recuerda: si tiras un papel al suelo, alguien podrá recogerlo y decirte: "Disculpe: se le ha caído este papel" :-))

      ¿O era en Suiza? Ya no lo recuerdo :-))

      Un abrazo,

      Paquito.

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