Vamos a intentarlo

Buenas,

Antes de que la falta de tiempo me vuelva a pillar, como el toro a Manolete, me pongo a escribir como un poseso una serie de cosas que, en los últimos meses, se quedaron en el diario de mis vivencias, ausentes de las teclas donde ahora, un poco más pausado, me decido a escribir.

Algunas cosas han cambiado en mi vida: intento mantener sobre la misma un tupido y discreto velo que la hace permeable a cambios o miradas no deseadas, cierto, aunque uno, que ya es conocido sin serlo, sale al final por peteneras y, con la excusa de escribir un blog, deja algunos cabos sueltos para que alguien los ate.

Lo primero de todo, debe ser una confesión "ahora que no nos escucha nadie": en los últimos meses he estado a un pelo de distancia de irme a vivir al Adriático, más concretamente a Eslovenia...

Todo empieza, como casi todas las cosas en la vida, en una discusión en Austria, cerveza de trigo y schnitzel de por medio, y termina con una cerveza tostada en un bar irlandés en Ámsterdam...

"A un pelo", ya digo, porque durante meses, gracias a la ayuda de varias personas, diseñamos el asalto, desde los correos electrónicos de presentación, pasando por las vídeo conferencias, correos de seguimiento y una estupenda red de información alrededor de todo lo que estaba pasando en ese país...

La experiencia ha sido interesante, he de decirlo: en un momento determinado, me vi allí, huyendo de este lugar, donde durante los últimos cinco años he vivido días buenos, días malos y días horribles...

Todo cambia de pronto y eso me lleva a replantearme todo el escenario: de pronto, ese hambre por salir disparado se calma, mi maravillosa asistente me aconseja de forma sabia y, en mi última entrevista, me doy cuenta de que no me parece un buen movimiento y de que, además, las personas que tengo en esa vídeo-conferencia me parecen muy amateurs y se huelen lo que ya estoy viendo (si me dejan allí, en seis meses les doy matarile, porque me estoy dando cuenta del nivel que tienen).

El último e-mail me viene con una disculpa para darme las gracias por participar y decirme que "No gracias"... Todo ello estaría muy bien, si no fuera porque el proceso se ha dilatado durante meses y ha dejado a esa persona (un directivo en esa organización) con muy mala imagen sobre su superior (el director general: mi historia empieza a través de ahí :-)).

Al volver a la vida diaria, la dicotomía se hace evidente: tengo una vida tranquila y empiezo a disfrutar de mi tiempo libre como nunca lo hice antes... En mi trabajo, por motivos que no vienen a cuento, mi vida también se tranquiliza, pero las cosas toman un rumbo que, aunque algunos lo firmarían aquí y ahora, otros nos relegamos al inconformismo inherente a aquellos que saben que merecen más y mejor (de los americanos: "Good enough is never enough" o, más nuestro: "Uno sólo tiene y merece aquello con lo que se contenta").

Poco a poco acabo siendo el único no holandés en mis reuniones: hablan inglés por mi y alguno que otro ya deja caer la perla en alguna de esas reuniones, a modo de "molestia" (un compañero mío, también extranjero, me dirá que puedo responder tranquilamente que el idioma de negocio de nuestra organización es el inglés y que, si lo deseo, puedo incluso ignorar e-mails que vengan escritos en idiomas diferentes al que Shakespeare utilizó para plagiar el teatro griego que, sin duda inspiró tanto sus obras como los vocablos que determinan el inglés moderno que, o bien hablas, o bien deberías aprender para ser alguien de provecho).

Pero ese no es el punto: la realidad es dura y, durante los últimos cinco años, he vivido en un estado de movilización constante, como si de Corea del Norte se tratara, preparado para salir corriendo y no mirar atrás nunca más a una tierra donde, aún hoy, escucho comentarios y opiniones que te dan ganas de rememorar al duque aquel al que tanto citan y que, día tras día, comprendo un poquito mejor en sus modos (las margaritas no fueron hechas para alimentar a los cerdos, ni la miel se hizo para la boca del asno, eso me ha quedado meridianamente claro en estos lares).

Recientemente, en uno de mis viajes a la tierra prometida (al primo rico de estos, ya sabéis probablemente de quién os hablo), pude demostrar todo aquello que digo, dejando mis afirmaciones el término de opiniones y convirtiéndose, por la fuerza de los hechos, en incontestables realidades que alcanzaban desde la gastronomía hasta el carácter de sus gentes.

De esas visitas he sacado una conclusión clara: aprovechar el tiempo que esté aquí y aceptar que, por más que haya resistido, algo quizás no esté siendo hecho por mi parte, de ahí que, en Marzo, llamé a la Universidad Popular, les dije que quería aprender holandés y en Abril, 600 Euritos más tarde, incluyendo libros, estoy preparado para empezar un intensivo y así aprender la lengua de los aborígenes lechosos, que, aunque soy capaz de inferir lo que dicen, lo cierto es que no soy capaz de expresarme en su parlamento, hecho deshonroso por mi parte y que, ahora sí, será corregido.

Esto nos sigue llevando al origen de este post: "Vamos a intentarlo"... Cinco años soportando lo insoportable y hemos sobrevivido, así que hay que intentar que a partir de ahora, "por el poder de una sonrisa", consigamos doblegar a la bestia.

Aprendamos su idioma y, como Máxima, a infiltrarse en el sistema :-))

Un abrazo: Ámsterdam prevalece.



Paquito
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Comentarios

  1. Hartstikke goed! Hahaha

    La Haya: Vivir hoy, morir mañana.

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    Respuestas
    1. Hola anónimo :-))

      Gracias por tu visita y por tu comentario: todo un placer :-))

      Sí señor (o señora): es la hora de aprender los vocablos del jodío hereje :-))

      Mantendré a la tropa informada: un abrazo y, de nuevo, mil gracias por tu visita y por tu comentario :-))

      La Haya: ¡Camina o revienta! ;-))

      Paquito.

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  2. Yo también intento doblegar a la bestia con sonrisas :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Pelocha,

      Gracias por pasarte por aquí: todo un honor...

      Sí hija sí, se intenta, aunque la bestia me está demostrando que es mejor el método "Jarabe de Palo" (no les entran las buenas maneras).

      A ver qué conseguimos :-))

      Un abrazo y, de nuevo, mil gracias por tu visita y comentario :-))

      Paquito.

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