El último domingo de Agosto

Hola,

Una de las cosas que echo de menos de mi eterno Madrid (esa ciudad fea, contaminada y ruidosa a la que amo y echo de menos con locura) es el tiempo en el que, cuando estaba viviendo allí, durante el verano me quedaba en la ciudad para, entre otras cosas, poder disfrutar de jornada intensiva (de 8 a 15) y, además, poder vivir una urbe que, de pronto, resultaba francamente agradable...

Madrid en verano es deliciosa: el ritmo de la vida baja, así que cenar fuera, ir al cine o encontrar aparcamiento, si utilizas el coche, de pronto resulta perfectamente posible, sin los agobios habituales que toda gran ciudad posee.

Somos animales de costumbres, de ahí que, todos los años, el último domingo de Agosto, me preparara por la mañana para uno de los espectáculos más singulares y personales que he vivido...

La vuelta a la realidad...

El último domingo de Agosto, sobre las cinco de la tarde, el tráfico empieza a intensificarse: cerca de las 19:00 de la tarde, comienzas a ver un tráfico inusualmente agitado y, con él, cientos de personas alrededor de mi preciosa glorieta yendo a comprar a los supermercados (en Madrid, antes de la liberalización, permitían abrir todos los domingos de Agosto), de ahí que, ya por la noche, la vida vuelve a ser la de esa gran ciudad que, durante 45 días, entre mitad de Julio y el final de Agosto, se convertía uno de los lugares más placenteros para vivir del mundo...

El lunes por la mañana, cuando te levantas y, o bien tomas el coche o el transporte público, te das cuenta de que el sueño ha acabado y de que, al igual que tu, miles de personas vuelven a retomar sus rutinas diarias, llenando esos espacios que antes estaban vacíos y un poquito más silenciosos...

Esa sensación fue la que sentí recientemente, este lunes en realidad, cuando, al ir por la mañana en un coche con destino a mi trabajo, vi como la vida había vuelto a la realidad por este lugar del mundo, puesto que la vuelta al colegio y la universidad ha sido escalonada (en Holanda las diferentes provincias que conforman el Reino difieren en las fechas de fin y entrada de curso a propósito, para que así el país no sufra un parón crónico a lo "Agosto en Italia").

Si algún día vives en Madrid o, si ya estás allí, intenta quedarte en verano en la ciudad... Es calurosa como pocas, así que espero que tengas aire acondicionado en casa, pero si eres de salir mucho, prepárate para vivir una de las ciudades más dinámicas del mundo en un estado de semi-reposo, donde todo está disponible pero con menos colas y coches de por medio...

Y no te olvides: el último domingo de Agosto será el día que ese sueño acabará y notarás como el ajetreo y las prisas vuelve a retomar las arterias de la ciudad :-))

Eso es todo: ¡Ámsterdam prevalece! :-))


Paquito
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