Sobre comportamientos en un aeropuerto

Buenas,

Ya se van acercando las tan celebradas fechas en las que, los protagonistas reales del famoso anuncio de turrón de Navidad, van a tener que hacer maletas y tomar aviones para regresar a casa.

A muchos de vosotros quizás os suene, pero si no, permitidme que os robe un poquito de tiempo para contaros una de las realidades más frecuentes que he tenido, durante el año pasado, cuando estaba todas las semanas en el aeropuerto.

Sí, amiguetes: "El aeropuerto", o cómo la fauna aeroportuaria se comporta, en función de la frecuencia de uso de dichos lugares para viajar.

Esto son generalizaciones, así que tranquilidad, que sí, que tenéis razón, que hay de todo en la viña del Señor, pero esto, durante un año y pico, ha sido algo que he visto CADA VEZ que he pasado por allí.

Caso 1 - Primerizos...

No falla: en todo viaje que se precie, siempre existe alguna persona que, por primera vez, decide meterse en uno de esos cacharros que nos transportan de un lugar para otro.

Existen varios perfiles: desde la persona joven hasta el señor o (mi perfil favorito) señora mayor, ansiosos y curiosos de la experiencia.

Las personas jóvenes suelen ir con una vestimenta cómoda (envidia que me da, por aquello de viajar casi siempre con traje y corbata)... Llevan indefectiblemente sus billetes impresos junto con el pasaporte y, en cada instancia (control de pasaportes, control de seguridad) los llevarán aferrados como si les fuera la vida en ello, prestos a enseñarlos cuantas veces sea necesario para alcanzar el avión...

Hoy en día se ven a muchos chicos y chicas con sus portátiles, deseando encontrar un acceso inalámbrico (la red Wi-Fi, para entendernos) gratuito y una toma donde enchufar el cacharro... 

Se ven muchos Macbooks: la chavalería parece aprender de los errores de sus mayores, enganchados todos ellos a sus ordenadores corporativos leyendo cualquier compendio de enajenaciones mentales paridas por algún paralítico cerebral demostrándole al mundo su conocimiento de cualquier tema que sólo le importará a él y a sus compinches...

Ahí es dónde aparece el perfil más habitual, el viajero frecuente, del que hablaré un poquito más tarde, pero en este punto, salto al siguiente estrato de la fauna aeroportuaria...

Caso 2 - Persona Mayor

Dicen que la edad es un grado, y esto se aplica con el pasajero más bipolar que existe: detrás de esa entrañable persona, de lento caminar y mirada plácida, se puede encontrar uno a peligrosos psicópatas emocionales que no dudarán en usar su condición geriátrica para, cual Maquiavelo, conseguir "lo que sea"...

Tienes de todo: personas mayores primerizas, que suelen ser fácilmente identificables, porque le cuentan su vida a toda persona que les para o les dirige la palabra... Generalmente suelen ser casos de señores o señoras que va a ver a los hijos o a los nietos a algún lugar, o a algún evento familiar.

Nada como la Terminal 2 del Aeropuerto de Barajas en Madrid (lugar donde más veces me he encontrado este perfil), para encontrarse a emperifolladas señoras, con toda la joyería imaginable, justo enfrente del arco de seguridad, para sentir un terrible escalofrío en tu columna vertebral, en especial cuando vas tarde con el vuelo...

El terror de los pasajeros más frecuentes se acrecienta por momentos: la buena señora hace lo que puede y finalmente los equipos de seguridad deciden apartarla, hacerle un cacheo rápido y a correr...

En el mejor de los casos, esto es lo común... Pero, como en todo, nos encontramos con casos brutales, esto es:
  • Personas mayores que intentan entrar en la zona de embarque con cuberterías (ergo, cuchillos) para llevárselos a quien sea: y quien dice cuberterías, dice botellas de vino, líquidos, comida: todo vale, teniendo en cuenta que al personal, eso de pagar 4 Euros por un café en el Starbucks del aeropuerto, le va a doler como sacarse una muela sin anestesia... 
Nótese: no importa cuantas veces se avise a los pasajeros de que ciertas cosas no se pueden llevar a la zona de embarque y que deben ser facturadas con el equipaje: la peña se resiste, como gato panza-arriba, a que según qué objetos
  • Personas mayores que utilizan lo de la edad para el viaje en cochecito por el aeropuerto: un servicio generalmente reservado para pasajeros que van tarde de un vuelo a otro, o cuando un pasajero tiene problemas de movilidad, no hay nada como jugar la baza del "estoy de lo mío" para, cual Reina de Inglaterra saludando con la manita, darse un garbeo, sin necesidad evidente (este servicio se abusa hasta extremos absurdos a veces: poca consideración se tiene para las personas que de verdad lo necesitan).
  • Personas mayores completamente despistadas que no hablan idiomas: esta parte es entrañable... Me ha tocado más de una vez (y más de dos, y de tres...) actuar de servicio al pasajero para, o bien traducir a su idioma lo que se les intentaba indicar, así como proveer de indicaciones para saber qué hacer... Gente maravillosa, sin duda.
  • Persona mayor que ha visto mucha tele: ¿Recuerdan aquellos maravillosos años cuando viajar en avión era "una ocasión"? Si uno ve la tele, ve que, hace apenas 15-20 años, meterse en un avión era algo especial, único, con cosas curiosas como los menús de a bordo, las latas de bebidas pequeñitas, y todo un glamour que, RYANAIR de por medio, se ha ido directamente al carajo...
Aquí entra la parte divertida: la mayoría va prevenida, con sus bocadillitos y demás (la botella de agua no cuela en el control de seguridad, así que aguantan como jabatos la sed o, en su caso, compran una botella de agua en la zona de embarque)... 
Pero los hay que, por desconocimiento (esencialmente primerizos), no entienden bien la historia: en algunas compañías sigue existiendo servicio de catering gratuito para el pasajero (¡Cómo te queremos KLM! ¡Cómo te queremos! :-)) pero hoy en día, es un servicio que se te ofrece previo pago de su importe, de ahí que, a veces, algún incauto llegue a preguntar a la azafata de turno, la cual, muy voluntariosa, le va a contar que el bocata de jamón (trozo de pan blando con UNA loncha) y una coca-cola te cuesta 8 Euros (precio menú especial, ojo)... 
La carita de pena es impagable aquí, pero, con eso de que la edad es un grado, intentan presionar con todo tipo de argucias (desde el famoso "señorita, es que yo / mi mujer está de lo suyo" hasta, "me estoy muriendo, necesito agua para las pastillas", a lo cual, el amable sobrecargo le explicará los económicos precios de la botellita).
Caso 3 - "el viajero frecuente"

Generalmente enfundado en algún traje con camisa y eventualmente corbata (cada vez se ven menos: es la moda de ir "elegante pero informal"), con su correspondiente maletita de viaje y su bolsa con el portátil de marca, preparado para tomar la curva a toda velocidad de cualquier rincón de cualquier aeropuerto del mundo, el viajero frecuente es un animal ducho en conexiones, puertas de embarque, rellenado de maletas compactas y aires de "estoy haciendo algo importante: ¡Dejen paso!" que nunca deja de asombrarme.

Parkings con posición preferente, entradas separadas en la zona de embarque y cola especial para clientes con la tarjeta pedorra de fidelidad de la aerolínea de turno, especialmente diseñada para aquellos que no pueden o no saben esperar 3 minutos en la cola de los comunes mortales, ansiosos ellos para entrar al avión, como si fueran a viajar en una línea de bajo coste donde el ganado (mal-llamado pasajero en este caso, dado el trato que te ofrecen) se apelotona para sentarse en su asiento favorito...

Aquí, como todo en la vida, también hay clases: tienes al viajero frecuente que ha empezado con la actividad recientemente, tienes al pasajero frecuente habitual y luego tienes al tipo que se parece a George Clooney en "Up in the air", una máquina de viajar...

Por circunstancias, he sido uno de estos (aunque con peculiaridades: una vez, amenacé con sacar un túpper en la sala VIP del aeropuerto de Londres, en Heathrow, pero esto ya son majaderías mías, que los resabios de clase obrera que, a veces, me pierden, saliendo el acaparador que procuro mitigar con equipajes minúsculos :-)).

A veces se ve a gente curiosa: desde personalidades famosas hasta viajeros, perfectamente desconocidos, que llegan rodeados de una enorme corte de personas que tratan de que el invitado esté completamente atendido.

Aquí recuerdo a un señor, probablemente chino, hace unos años, en un viaje a Moscú, cuando, al llegar a la sala reservada para viajeros frecuentes, como entró en el lugar con una amable señora que se encargaba de que no le faltara de nada (recuerdo que le ayudó a conectar su iPad a la red) y hasta un par de pilotos se acercaron para presentarle sus respetos...

¿Quién era el señor? Ni papa... Pero debía ser muy importante: recuerdo que la asistente (una chica china con tacones imposibles) parecía Uma Turman en Kill Bill matando ninjas, hiperactiva, haciendo y tomando decisiones cada 2 segundos (sentí hasta pena por ella: en el fondo soy un blando, es lo que tengo).

Hay dos perfiles muy definidos en este tipo de pasajero:
  1. Viajero frecuente educado: son una delicia, como compañeros de viaje, así como para el personal de la aerolínea... Un gustazo el poder viajar con alguien así.
  2. Viajero frecuente maleducado: hay gente que tiene muy mal carácter y, esto, unido al súbito estatus que te da viajar en según qué condiciones y circunstancias, saca en algunas personas lo peor de sí mismas... He visto situaciones donde he sufrido verdaderos ataques de vergüenza ajena, no ya por el comportamiento del individuo (o individua: desafortunadamente en esto, como en otras muchas cosas, hay paridad), sino por el desdén hacia otros pasajeros, para quienes estos señores, que viajan en asientos similares a los suyos (importante: no hablamos de pasajeros que viajan en business), pero que tienen más puntos en la tarjeta de fidelidad, se creen los másters del Universo, ungidos por el divino poder que su compañía, previo pago de su importe, le ha conseguido otorgar a través de la frecuencia de viajes, junto con su correspondientes billetes de avión.
Caso 4 - El resto

Entre todos esos estratos, se encuentra "el rango intermedio": gente acostumbrada a viajar en avión que, sin embargo, no lo hace con demasiada frecuencia.

Vienen aprendidos de casa, alerta sobre cualquier cambio en las políticas de equipaje de la compañía que utilicen, con todo bien impreso, no vaya a ser que algo vaya mal: son unos monstruos buscando los vuelos más baratos, las combinaciones más beneficiosas y saben cómo empaquetar todo para que quepa lo máximo posible dentro de las restricciones de la aerolínea de turno.

Los españoles, además, somos maestros en la "importación-exportación" de productos de nuestra tierra (abrir la maleta de un español viviendo en el extranjero, volviendo de pasar las Navidades en casa, es como entrar en la despensa de una madre, toda llena de productos que nos hacen saltar lágrimas de alegría y nostalgia).

Dependiendo de la frecuencia y del perfil de compañía de viajes (Low Cost vs. Compañías de Bandera), también observas como el personal se organiza con sus pertenencias, además de la gestión de tiempo (la gente que viaja a menudo gusta de minimizar el tiempo de llegada al aeropuerto, mientras los más paranoicos, como éste que aquí escribe, gusta de ir con tiempo al aeropuerto, por aquello de tener en cuenta imprevistos que puedan influir en la llegada al mismo, porque la ley de Murphy existe para algo, y no es otra cosa que, demostrarte, que cuando algo puede salir mal, saldrá mal y que, si así es, si existe un "peor caso posible", sucederá también.

Estoy seguro de que, en tus experiencias en aeropuertos, habrás visto cosas parecidas o diferentes: me gustaría saber qué te has encontrado tu en tus viajes (porque, como la vida misma, la fauna es diversa).

Un saludo,


Paquito
sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

Comentarios

  1. Muy buenas.

    Creo que te falta una fauna en el aeropuerto.
    Nosotros antes estabamos dentro de la "el resto" pero ahora hemos subido un nivel a pareja con ninos pequenos.
    Intentando que se comporten bien y no molesten a los demas corriendo como salvajes hasta que te hartan(retrasos) y decides "unleash the kraken".
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buenas,

      Tiene Vd. toda la razón del mundo: los papás con nenes, mitad víctimas, mitad villanos, con los retoños dando por saco, mitad resignados, mitad levantados en arma, en una perpetua dicotonomía...

      Habrá que hacer un amendment al asunto :-))

      Gracias por el aporte: muy buen punto.

      Eliminar
  2. Yo me considero viajera "del montón" (lo que tu defines como otros) y la tipica abuela con las joyas que hace saltar los arcos me saca de quicio. O el padre espabilado que compra una navaja suiza y se la dá a la niña de 3 años a ver si cuela y pasa por eso de que es una niña. Y la niña se pilla un berrinche tremendo cuando "computer says no" y el jeta del padre aún discute con el personal del aeropuerto a la vez que trata de ganarse la empatía (y apoyo) de los pasajeros de la cola. Con algunos funcionó, yo me cabreé de mala manera...

    También me saca de quicio el que mete en la maleta todo tipo de productos prohibidos (líquidos, sprays etc) y discute (retrasandonos a los demás)

    Yo soy de las que a media fila ya anda con los zapatos en la mano, chaquetas quitadas, cinturón en la mano (aunque intento vestirme de forma que se facilite este proceso) bolsita de líquidos en la mano y tablet idem, pasaporte y boarding pass (sí, voy haciendo equilibrios). Cuando llego a la cinta sólo tengo que soltar todo en la bandeja...

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    1. Buenas,

      "Great minds think alike": yo soy igual (me voy casi desnudando mientras voy enfilando hacia la zona de embarque).

      Pero sí: está el mundo lleno de listos y jetas, en especial los que, como bien dices, intentan usar a una criatura para su propio beneficio o como mula de cualquier cosa (el personal es medio idiota).

      Lo peor es ver al niño sintiéndose culpable por la estupidez del adulto...

      En fin: siempre podría ser peor pero, ya digo, son las cosas que uno ver por el aeropuerto.

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  3. Te había puesto un comentario desde el curro pero no salió. Se ve que lo tienen "capado", lo cual entiendo. En el trabajo supuestamente sólo se trabaja.

    A lo que iba: otros bastante plastas son los que van o vuelven de vacaciones en familia o en grupo y necesitan hacęrselo saber a todo el mundo. Que te vas de vacaciones? Bien por ti, pero a mí me interesa de cero para abajo, déjame dormir! (o perderme en mis pensamientos). No caerá esa breva! Van dando la nota todo el vuelo. Esto lo veo sobre todo en familias españolas y jóvenes británicos. ¡Qué pesadez de gente!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas,

      Gracias por el testing: lo tendré en cuenta para futuros cambios en la güerl :)

      Al turrón: efectivamente, siempre está el típico grupito entusiasmado, que desea contarte sus cosas... A veces es muy agradable, pero a veces no lo es (depende de si estás receptivo o no).

      Pero sí, hay de todo y también hay que entenderlo: mis observaciones iban más en sintonía con la velocidad de crucero en el aeropuerto para las diferentes fases en los que te pueden entorpecer (dentro de la cabina, unos buenos cascos con buen aislamiento acústico, cerrar los ojos o enfuchar el iPad y a correr :-)).

      Eliminar

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