Energía Solar en Holanda

- Estoy pensando en poner paneles solares...

La conversación empezó así: la señora Paquito siempre empieza así (su dulzura siempre esconde una pregunta donde, por voluntad propia o ajena, me meteré en una madriguera de la que no sabré salir).

- ¿Qué te parece?

Ahí es donde el cínico y descreído del mundo que escribe estas líneas empezaba el potaje de datos y de movidas que el asunto me suscitaba.

Pero, y ya deberías saberlo, antes de empezar a llamar a arrebato contra las hordas bárbaras, creo que tu y yo deberíamos tener una muy interesante conversación.

Vaya por delante, señoría...

En primer lugar: soy un firme defensor de las energías renovables... Creo que la oportunidad de poder prescindir de combustibles fósiles o generación de energía con tecnología nuclear (y lo que ello conlleva) es la siguiente revolución en el desarrollo humano, mucho más en lugares donde no existen redes eléctricas como las que disfrutamos en Occidente, mitigable a través de la generación para el auto-abastecimiento de viviendas o lo que se tercie.

De esto ya conocemos algunos ejemplos: la tecnología móvil ha dado a algunos países la posibilidad de acceder a internet sin establecer una red telefónica convencional (el cableado famoso) en los mismos (la tecnología celular permite un despliegue mucho más rápido, barato y menos intrusivo).

El siguiente paso es, por tanto, la generación de energía a través de, entre otras cosas, el Sol.

De esto, desafortunadamente, los españoles nos hemos convertido en unos expertos, no precisamente por su uso, sino por vivir o provenir de un lugar con una enorme cantidad de horas sin una nube en el horizonte y donde, he aquí la paradoja, se penaliza a los ciudadanos la posibilidad de escapar de los oligopolios eléctricos que, a cambio, ofrecen la cuarta energía más cara de Europa.

Con dos cojones.

Pero pongamos que no tuviéramos ese problema: el siguiente paso, una vez que hemos conseguido instalar los paneles solares en nuestras casa, es la acumulación de la misma o, en su defecto, la transmisión de todo el excedente a la red general del país.

La acumulación es sencilla: pones baterías y a correr... Fin del problema.

La conexión con la red eléctrica para balancear el excedente de producción es algo del que el personal se suele olvidar y que posee una complejidad que muchos desconocen: los sistemas de generación y transmisión de energía requieren un constante equilibrio entre la cantidad de energía que se consume y la que se genera, problema no poco baladí (un desbalance entre la generación y el consumo puede provocar subidas de tensión o los más que archiconocidos apagones).

Este "problemilla" te indica que, si vamos al modelo donde cada casa o familia decide auto-abastecerse parcialmente, manteniendo un enlace con la red eléctrica de turno, la red deberá ser probablemente actualizada para empezar a manejar, no ya ciertos puntos de generación de energía muy concretos (las centrales), sino cientos de miles de micro-generadores de energía que, según va la cosa, suben o baja energía de esa misma red.

Y eso es complicado (es lo único que puedo decir en favor de las eléctricas, pero este problema tiene también soluciones, como explicaré más abajo).

Te contaré una anécdota que aprendí hace unos años al respecto de esto: resulta que, en Inglaterra, sobre las 11 de la mañana, un muy conocido programa de televisión, consumido por millones de personas mayores, cumplía el diario ritual de la pausa hacia la publicidad.

Ese momento, en la red eléctrica inglesa, se encendían las alarmas: millones de personas se levantaban de su silla y, muy ingleses ellos, se dirigían hacia la cocina para poner hervir agua en sus bonitas kettles eléctricas y así tomarse, en un par de minutos, un buen té calentito y recién hecho.

La cosa parece una anécdota, pero tiene consecuencias brutales para una red eléctrica... Para este fin, por tanto, una persona asignada al proceso, minutos antes de esa pausa publicitaria, iniciaba contacto con agentes de la red de electricidad francesa (la cual, dado que el 80% de su producción se basa en tecnología nuclear, puede responder a subidas y bajadas de forma más rápida) para empezar a importar energía a granel, garantizando que, en el momento en el que esos hervidores eléctricos de agua empezaban su función, la red nacional de energía inglesa fuera capaz de responder a la demanda.

Hablábamos antes del requerimiento técnico del constante balance entre producción y demanda de energía (que, repito, no es moco de pavo)... Existen varias soluciones o posibilidades para mitigar según qué aspectos.

Uno de ellos, lo mencionaba antes, es la acumulación de esa energía, generada por los paneles, utilizando baterías: de esto modo, garantizas el uso posterior de la misma (más que nada porque los paneles solares, durante la noche, pues como que no te van a dar mucha energía) y puede actuar como buffer para que el resto de la red eléctrica sea estable (o, mejor incluso: que la red casera y la red eléctrica estuvieran diferenciadas, de tal forma que no puedan interactuar).

Otra solución, mucho más drástica, es instalar tus paneles, tus baterías, desconectarte del sistema y cruzar los dedos para que todo vaya bien (que tus cálculos de consumo y de producción fueran acertados a la hora de meterte en la historia).

En estas diatribas estaba yo, dándolo todo, regocijándome en mi saber, hasta que mis ojos volvieron a reparar en los ojos de la señora Paquito, la cual, ante este tipo de eventos, invariablemente, suele poner cara de escéptica, mientras espera una respuesta clara y definida a sus inquisitivas preguntas...

- Bueno.. Entonces... ¿Lo hacemos o no?

Mi respuesta, sabiendo lo que sé, fue un "Not yet" ("Todavía no"), así que, antes de que te me tires al cuello y tus curtidas manos, de tanto abrazar árboles y comer hamburguesas veganas con pan libre de gluten me lo retuerzan, permíteme que elabore un poco el asunto...

Paneles Solares en Holanda - ¿Sí o no?

Partamos de una base científica e inmutable: los Países Bajos no son las Islas Canarias...

Esto lo puede corroborar el señor al que le gusta celebrar los lunes mejor que yo, ojo.

Un rápido análisis entre el archipiélago y Holanda nos da las siguientes diferencias: Holanda no tiene mojo picón, no tiene montañas ni el jodido segundo acento más pegajoso (conocí a una canaria ya algún tiempo y el "mi niño" no dejó de caerse de mi boca durante cuatro años) que conozco (después del acento gallego: lo del "pobriño / pobriña" me dura hasta el día de hoy y eso que lo escuché, por primera vez, hace casi dos décadas) pero, principalmente, no tiene, ni de lejos, las mismas horas de sol (ya nos gustaría).

Esto reduce la cantidad de energía generable a través de ese método, cosa a tener en cuenta por el factor que viene a continuación.

En segundo lugar, la tecnología: sabemos que la producción de celdas solares está a punto de explotar. Mucho más importante, la tecnología está también en un proceso de refinamiento (en términos de capacidad de absorción de luz): ésta es la parte que más me interesa, una vez más, sabiendo que no vivimos en Almería o en Málaga).

Actualmente, un panel solar es capaz de convertir cerca del 17% de la luz solar que recibe en energía eléctrica: apenas hace dos días leía que, en camino, un nuevo método conseguía casi el doble de conversión (el truco era casi cómico por lo ingenioso: una fina capa cristal sobre la célula que actuaba como concentrador de los rayos solares, dada la forma en la que el interior de la misma estaba diseñada).

Así que, en apenas unos años (no muy lejanos) tendremos paneles más baratos y, además, más productivos, pudiendo instalar menos celdas para producir más energía a un coste más asequible.

En tercer lugar, está el formato de instalación: actualmente, los paneles solares son, por su nombre los conoceréis, eso, paneles con celdas que se ponen en un lugar o que, en la mayoría de los hogares, se ponen SOBRE el tejado.

Esta solución no me parece interesante, sobre todo en caso de que el tejado se dañe por cualquier razón (entonces tendrás que desmontar el panel, arreglar el tejado y volver a instalarlo)...

Esta última parte, como digo no es un factor definitivo, pero me gusta considerarla (me gusta tener siempre capacidad para tener opciones: en la vida, ante un problema, cuando la respuesta es "no queda otra", no puedes hacer nada más).

Y aquí es donde nuestro amiguito favorito, el señor de los coches fantásticos, de los cohetes que envían satélites al espacio y que se pueden reutilizar y que, cuando se aburre en un atasco de tráfico, decide crear una aburrida compañía para hacer túneles para así eliminar tráfico en superficie, mientras, también de paso, crea una fundación que permita que el desarrollo de Inteligencia Artificial no sea algo que (lo hablábamos en el post anterior) sea exclusivo o esté en manos de las grandes corporaciones tecnológicas.

Sipe: Elon Musk y su compañía han desarrollado celdas de producción de energía solar directamente integradas en las tejas, lo cual resulta en que, una vez instaladas, convierten al tejado en un enorme y discreto panel solar, sin cachivaches por encima, con una enorme durabilidad, a un precio no particularmente disparatado y, a tener en cuenta, con la capacidad para ir incrementando el número de celdas según vayas viendo, con los años, que necesitas más capacidad de generación.

Y eso mola: mola mucho mantener la estética de un hogar sin cacharros por encima del tejado (cuestión estética y práctica: las tejas que han creado y la estructura final de la techumbre es, al parecer, dura como una baguette francesa cocinada hace tres días).

Entonces...

Está muy bien ser un teórico cojonudo (los mejores físicos lo son), pero la realidad del día a día es otra: la señora Paquito pidió un presupuesto y, raudos y veloces, contestaron a su requerimiento, pudiendo así hacer cálculos.

Los cálculos venían a decir que, en condiciones óptimas, los paneles se amortizarían en unos 12 años, lo cual, a priori, no está mal, salvo que, por lo arriba explicado, sé y asumo que, si esperas unos añitos más, podrás obtener paneles más baratos y más productivos, lo cual reducirá el periodo de amortización de forma sustancial, hecho a tener en mente a la hora de desembolsar según qué cantidades de dinero.

En el caso que nos atañe, además, la instalación de los paneles no eliminaba lo que considero que es el punto clave: eliminar la dependencia de la red eléctrica convencional. A lo sumo, según el presupuesto que recibimos, podíamos reducir bastante la factura, pero no eliminarla y, sabiendo lo que sabemos (vengo de un país donde el oligopolio eléctrico se ha rebelado contra cualquier iniciativa que te ofrezca quitártelos de en medio), dada la complejidad del balance de energía en la red, me temo que en un futuro, por estos lares, las eléctricas quizás intenten algo similar a lo que nos ha pasado.

Nota: no somos los únicos, desafortunadamente, que han vivido esta situación. En el estado de Nevada, donde Las Vegas y demás, SolarCity, la compañía que compró Tesla para integrar producción y consumo de energía solar, después de llevar unos años de expansión fantástica, se encontró un día con que la legislación cambió y, de pronto, instalar paneles solares te podían suponer un coste adicional, a través de tasas e impuestos, en especial si no te desconectabas de la red eléctrica).

Y el punto, para mí, es llegar al cruce en el que:

  1. Te puedes desconectar de la red de forma permanente.
  2. Si tu consumo de energía aumenta, tener una fórmula rápida, sencilla y barata para ampliar tu capacidad de generación y/o de acumulación.
  3. El coste, y por tanto, los plazos de amortización, sean reducidos.

El punto 2 y 3 dependen enormemente del avance tecnológico y, como digo, estamos a punto de ver un cambio de paradigma en tanto generación como en acumulación (lo de las baterías daría para otro post: viendo cosas en los últimos días, prototipos y demás, están dejando en pañales a las actuales).

Por tanto... ¿No a la energía solar?

Sí y no: a nivel particular, todavía hay enorme margen para la mejora, pero en instalaciones grandes, junto con la energía eólica, es el modelo a seguir.

En Holanda, varias iniciativas han hecho o están haciendo ruido: "SolaRoad" es uno de esos proyectos interesantes, donde, básicamente, la idea es instalar paneles solares en el suelo de los carriles bici, pudiendo así abastecer a las ciudades de energía para todos los usos públicos, sean farolas, semáforos, edificios públicos o puntos de recarga para coches o bicicletas eléctricas.

En este punto, cabe destacar una vez más el esfuerzo que tanto el centro, como el norte de Europa, está haciendo para ser auto-suficientes en generación de energía, prescindiendo así de fuentes externas, generalmente en manos de terceros países (sea petróleo, carbón, gas o incluso uranio).

Mientras tanto, y esto sí que es triste, los españoles seguimos viéndolas venir: un país con una gigantesca capacidad para producir energía solar o eólica, continuamos nuestro descenso a los infiernos, impidiendo así lo que, desde cualquier punto de vista lógico, escapa a la comprensión del aquí firmante, esto es, pudiendo eliminar la enorme dependencia del gas y del petróleo que sufrimos, elegimos no sólo no adoptar estas tecnologías de forma clara, sino que, además de penalizarlas, cambiamos leyes de forma arbitraria para beneficiar así a los cuatro señores de turno.

Y esto último no es baladí: el cambio normativo en las ayudas a la generación de energía solar en España ha resultado en decenas de demandas (una de las cuales se resolvió recientemente a favor de la parte demandante, esto es, la empresa que creó un campo solar en España, a cambio de una serie de ayudas y que, de la noche a la mañana, nuestro actual gobierno quitó de un plumazo, creando inseguridad jurídica, en primer lugar y, en segundo lugar, jugándose demandas que, si van tal y como ha ido la primera, resultarán en miles de millones de Euros a pagar a esas empresas).

Sobre este último asunto, tengo el PDF del laudo, 137 páginas donde, básicamente, el gobierno Español no sólo no ha sabido defender su posición, sino que la impresión es que la defensa no sabía ni por dónde le venían los golpes (la falta de preparación y de estrategia en el arbitraje levanta cejas, entre asombro e incredulidad, de que un país se crea que "el modelo cortijo" es defendible en cualquier otro lugar del mundo).

Seguiremos informando: el futuro llama a nuestras puertas (o a nuestros tejados, más exactamente).


Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
Twitter: @paquito4ever

Comentarios

  1. A ver, me neño, nuestro acento no es pegajoso, es sersi y adictivo.

    Y esto no es Canarias, como bien dices, ni montañas ni mojo picón.

    Ni Clipper de fresa, ni un servicio en los restaurantes como es debido, ni bocadillos que pueden dar de comer a una aldea africana, ni pellita de gofio ni chocolatinas Tirma. Eso sí, tampoco tienen una vez al mes un asco de nube de polvo Sahariano.

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    1. Muy buenas otra vez :-))

      Tengo que reconocer que me sueles hacer sonreír y eso es bueno: por ello, en primer lugar, "gracias".

      Efectivamente, esto no es Canarias, para lo bueno y para lo malo: no era exactamente el punto del post, pero a uno le gusta tirar cosas "por aquí y por allá" para ver cómo se absorbe :-))

      En cualquier caso, mil gracias una vez más por la visita y el comentario.

      Saludos,

      Paquito.

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  2. Por fin llego al último post sin leer (creo) ... yo, a día de hoy, no me atrevería a embarcarme en este barco. Veo uno coste de inversión muy alto, para que luego venga el gobierno, te cambie la ley y te joda. Y a esto le sumas el riesgo de robo. No lo veo claro...

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    Respuestas
    1. Todavía le falta evolución a la tecnología, pero las posibilidades están ahí, sobre todo si utilizas paneles de alta calidad y demás (los que utilizan las empresas, por aquello de que pueden pagarlo).

      En una instalación pequeña, no renta tanto.

      Robar placas solares? Eso, de momento, como decía la otra, "No sé, no me consta, confiaba en mi marido" (robar placas solares debe de ser complicadillo).

      Un saludo,

      Paquito.

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