El pequeño vicio de la escritura
Buenas:
Como esto de escribir diariamente se empieza a convertir en una rutina a la que l e he tomado cariño, te confesaré una cosa que quizás te pueda resultar sorprendente y es que, hay días, donde uno se siente tan tan tan vago que piensas en tomarte un moscoso "y luego ya ir viendo".
Turrón con sueño y perezaNo te voy a engañar, porque soy un señor muy mayor para hacer eso: de cuando en cuando pienso en que, como apenas me lee nadie y esto en realidad es para mí, que mi "audiencia de uno" a la que cualquiera está invitado (de ahí el carácter público de la bitácora) no se molestaría si, simplemente, lo hiciera así.
Pero el caso es que no quiero: hay algo dentro de mí que, al igual que desea tomarse el día libre, también hay una voz que se niega y que dice que ya sabemos cómo acaba eso, así que mejor subir al despacho, conectar el Mac, ir a la Terminal y escribir los comandos mágicos:
cd Dev/Blim/
./run.sh
Ahí es donde Blim.py toma el poder y después de ponerlo en modo "libre de distracciones" (que no es por tirarme flores, pero la verdad es que me ha quedado un editor para el blog buenísimo) empiezo a teclear como un poseso sin saber muy bien qué voy a contar, pero con un objetivo claro, que son las famosas "mil y pico palabras" a las que, palabra a palabra, todas las noches me acerco.
Pero... Esto ya lo has contadoCierto: te contaré algo menos divertido, pero que recordé ayer al hilo de responder un par de correos electrónicos que recibí.
Quizás no lo sepas, porque a día de hoy escribo con blim.py y no sueles ver la firma que el blog tenía antes, pero generalmente, cuando escribo desde la interfaz de Blogger, al final del post, hay una firma con una dirección de correo electrónico.
Ese correo electrónico siempre ha estado ahí y, durante años, recibió cientos de emails de gente de, literalmente, todo el planeta.
Era divertido cruzar epístolas con lectores que, además, de cuando en cuando, sugerían temas y cosas así.
Era fantástico tener un canal paralelo donde uno podía saber algo más sobre esos invitados a leer la bitácora de alguien que se escribía a sí mismo pensando que, algún día, se reelería y se resdescubriría, maravillado quizás, sintiéndose ridículo en la mayoría de la mayoría de las ocasiones, preguntándose quién era esa persona que escribió esas palabras en un momento determinado de su vida.
Todo eso se va a hacer puñetas, con perdón, en "el gran parón" y es que, el señor Yahoo! que poco a poco va recogiendo cable sobre sus eternas promesas (un correo que no moriría nunca y que además tenía almacenamiento infinito) un día decidió que, como no accedía con la frecuencia que determinada necesaria para continuar manteniendo el servicio, pues podía tranquilamente desactivar y borrar todo lo que el correo electrónico tenía.
Y así, hace unos meses, antes de reiniciar el blog, cuando accedí para ver si alguien me había echado de menos (había lectores que se preocupaban cuando no escribía y es algo que a uno le sigue sorprendiendo a día de hoy) descubrí que, efectivamente, no había absolutamente nada... Ni los directorios que creé para almacenar las cosas que recibí, ni los correos electrónicos que envié...
Voy a ser sincero: cuando vi el percal pensé seriamente en si me habían hackeado, pero eso no era posible, porque soy un neuras y tengo al cacharro bastante bien protegido, desde un intento de hackeo en otra cuenta, hace ya unos años, donde un intento de acceso desde Indonesia me hizo ponerme a cambiar aspectos de la seguridad de mis direcciones de correo.
Eventualmente descubrí la verdad: no me había logueado en no sé cuanto tiempo y, como digo, el señor Yahoo! acabó la luz y santas pascuas, manteniendo eso sí, la cuenta y la contraseña, pero llevándose todo lo demás por delante.
Y esto me lo cuentas porque...Literalmente ayer me dio por revisar el correo ayer y, para mi sorpresa, había varios mensajes, entre ellos, los de un ávido lector intentando enviarme unas imágenes de una atleta holandesa con un tatuaje en el brazo con la ecuación que describe la velocidad (Velocidad = Distancia / Tiempo) pero que no me podía descargar por dios sabrá qué problema de seguridad (intento que el Mac y todos los sistemas a su alrededor, como navegadores y demás, tengan el máximo de medidas de seguridad, hasta el punto en el que no puedo visitar otros blogs de Blogger y utilizar mis propias credenciales para dejar mensajes) y el mensaje de otra persona que me anunciaba que iba a estar en Ámsterdam...
Hace dos díasEstupendísimo: el problema de dejar de revisar el maldito correo ya no es que haya perdido años de conversaciones sino que, encima, ahora también me pierdo conversaciones de un tiempo más cercano.
Y no fue ni siquiera lo peor: algunos de los mensajes tenían varios meses y simplemente no los vi.
La desconexión de la vida digitalOtra cosa tremenda en mi vida es que, cada vez más, me desconecto de según qué servicios... Signal, que intenté utilizar para reemplazar WhatsApp, ha sido abandonado por casi todo el mundo, de ahí que, cuando el personal me manda mensajes, también los veo días más tarde de cuando fueron enviados.
Como además, ya digo, apenas hay gente que utiliza Signal, pues lo ignoro y al final esto acaba mal: luego el personal se enfada, pero es una decisión consciente.
Ser consciente
Hace unos años decidí empezar a ser más estricto con según qué cosas: toda mi vida he pensado que, siendo cortés y disciplente, uno acaba consiguiendo cosas buenas pero la realidad es bastante distinta: casi nadie aprecia los esfuerzos que haces por los demás, muy al contrario, se toman por supuestos.
Por eso decidí empezar a decir que no: de pronto acceder a mí se hizo más difícil, cada vez más complejo.
Decidí que era algo que tenía que cultivar, en contra de mi propio carácter para poder sobrevivir.
Hay que aprender a decir que no a aquello que más te apetece hacer y hay que aprender a quererse y entender que, si no te apetece algo, tienes el derecho y el deber de defender dicha posición.
"Una vida tranquila, privada y en silencio" fue siempre mi deseo: "irme para no volver", me dije a mí mismo con doce años...
Y, más o menos, lo conseguí :-))
Mañana más, aunque no sé si mejor: mil y pico palabras, ni una más, ni una menos.
Un saludo.
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