Quedarse dormido mientras tu seguridad se desmorona
Buenas:
Sí: ayer no tuvo post, "mea culpa, mea culpa, mea culpa!" que se decía en la iglesia hace muchos, muchos años.
Vamos ir al turrón que si no la cosa decae y tampoco es plan.
Turrón de urgenciaEl caso es que llevo unos días "raro": no voy a entrar en detalles escatológicos, pero digamos que los anuncios de José Coronado o Carmen Machi en España parece que al fin han encontrado en mí su público objetivo.
Chico: ¡Cosas que pasan!Sí, claro, cosas que pasan: nos hacemos mayores y todo lo que tú quieras, pero el caso es que, desde hace una semana, mi salud física no está nada bien y poco a poco lo he ido notando.
¿Sabes más o menos por qué?Me temo que sí: de eso no hablaremos aquí porque no toca ni es plan, pero digamos que tengo muy buenas razones y eso, me temo, no es algo que uno puede controlar.
Las personas reaccionamos de forma diferente al estado emocional: siempre digo que, por desgracia, yo no soy, ni muchísimo menos, la persona más inteligente del grupo de turno en el que esté, por eso cometo muchos, muchos errores.
Y uno de mis errores es, dentro de mis rarezas, un grado extremo de empatía que sólo sé limitar a través del desapego y el abandono y que podríamos resumir en la metodología del "sí no está, no existe".
La historia de uno en pocas palabrasToda mi vida fui aquel chico que pensaba diferente y al que le gustaba tener poca gente a su alrededor: a cambio, les ofrecí lealtad y cariño, dentro de unos parámetros muy definidos.
El tiempo también te enseña que todo ese cariño que pudiste invertir en algún momento se queda atrás: no es que la otra persona haya hecho algo malo, no suele ser así, simplemente eres tú el que cambias y el que, de pronto, da un giro de timón y decide ir hacia otro lugar, en busca de otras personas.
Otra peculiaridad: una vez que te quedaste atrás, como una máquina virtual, el tiempo se congeló y, si algún día nos volvimos a cruzar, te recuperaré con el mismo cariño con el que te dejé, aunque ya no seamos las mismas personas.
La vida te enseña que todo vuelve y que, tarde o temprano, volverás a caminar el mismo sendero por el que pasaste una vez.
Las personas y sus caminos son similares: ahí es donde yo reconozco que no soy bueno, sobre todo cuanto más mayor me hago, cuando cada vez me cuesta más y más y más hacer según qué cosas.
¿Por qué te cuento esto?Te cuento esto Porque ayer, la señora Paquito tuvo visita (de hecho, hoy también TENEMOS visita) y, además del estrés que eso le genera (la señora Paquito trata a las visitas como un evento donde se declara "estado de excepción" en la planta baja, donde deliciosos guisos y una cocina empantanada hace las labores de fábrica de armamento en forma de platos y bandejas de ricas viandas), así que, eso también incide un poco en la situación.
Por la mañana, después de mi paseo de tres horas y pico al teléfono (una preciosa costumbre que he adquirido desde hace un año con alguien que, como bien digo, volvió a mi vida de rebote), acabé reventando y, como había visita por la tarde, decidí recostarme y descansar un ratito.
Lo siguiente que recuerdo es una puerta abierta, en la oscuridad, con una tenue figura femenina preguntándome si me encontraba bien.
Eran las nueve y media de la noche: estaba molido.
Y lo mejor estaba por llegarMientras todo esto sucedía, el señor Google detectó algún tipo de actividad inusual en mi cuenta, lo cual es lo peor que le puede suceder a un histérico de la seguridad como lo soy yo.
En este caso, la alerta indicaba que, más o menos a la misma hora, algún tipo de actividad sospechosa había intentado hacer uso de mis credenciales de Google, lo cual se respondió cerrando la sesión desde el dispositivo que, se supone, era el pobre Mac.
Las recomendaciones de seguridad eran claras:
1. Cambiar la contraseña cagando leches.
2. Revisar la actividad en el dispositivo desde donde, se suponía, algún tipo de malware.
Lo extraño es que, intentando ver desde dónde venía la cosa, no soy capaz de identificar nada: lo cual es todavía más contradictorio (Google, en su apartado de seguridad, me indica que esto ha pasado, pero no me dice exactamente cómo o por qué, salvo un muy genérico "actividad inusual" y "sucedió en macOS" con una fecha y hora, lo cual no me dice nada.
Así que así estamos esta linda mañana de domingo, después de una noche extraña y una semana para olvidar entre unas cosas y otras (porque la tensión va creciendo y uno hace lo que buenamente puede: ya digo que en ciertos aspectos de la existencia no soy, ni de lejos, algo parecido a un modelo a imitar, más bien lo contrario).
Quizás esa es la parte más complicada de todo el asunto: mientras ahora mismo busco como un loco fórmulas para asegurar a los cacharritos un poquitito más, sigo pensando en qué ha podido ser lo que haya creado este problema, porque no poseo detalles específicos (los navegadores no tienen extensiones instaladas que no estén debidamente controladas: no se ha instalado software recientemente, no entiendo qué es lo que está pasando, pero sea lo que sea, como vuelva a tener otra, formateo todo y a correr, que a bestia no me gana nadie en estas lides).
A lo mejor debería hablar de eso en otra ocasión: extraños tiempos son estos (alguna vez he tenido otros episodios, pero nada como esto).
Porque esto, que me ha sucedido a mí, mañana te puede suceder a ti y hay que estar vigilante y atento a que nuestra vida digital no sufra un asalto en el peor momento posible, cuando no te encuentras bien, o estás cansado, o simplemente no te apetece mirar nada.
Mil y pico palabras, como mil y pico horas lleva Irán sin Internet: de eso si quieres hablamos otro día.
Extraños y raros tiempos vivimos.
Mañana más, quizás mejor: seguiré mirando las configuraciones de seguridad... ¡Qué historia! A mi edad un intento de hackeo...
Un saludo.
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