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Cuatro estaciones en un día

Buenas: El post de hoy refleja, en mi opinión, una acertada visión de lo que es un día cualquiera en los Países Bajos, con respecto a las inclemencias meteorológicas que se viven por aquí y que, quizás, si algún día vienes a visitarlo, te puedes llegar a encontrar. Turrón con chubasquero Vamos a darle al asunto un ratito, así puedes entender un poco la dimensión de "la catástrofe", que es como uno se refiere a esto que nosotros llamamos "día a día" y que en cualquier lugar de bien sería un absoluto sinsentido. La mañana, sobre las ocho, empezó tranquila: día ligeramente nublado, fresco, un poquito frío pero no mucho, algunos destellos del astro Sol "aquí y allá", en uno de esos amaneceres que, en cualquier otro lugar del mundo, anuncian una jornada perfecta para salir de casa y tener toda la energía del mundo. Inocente criatura: pareces nuevo Efectivamente: noventa minutos más tarde, mientras hablo con alguien de Bélgica, me comenta el maravilloso día que ...

Desde el otro ordenador

Buenas: Son las nueve y diecisiete cuando estas palabras se empiezan a escribir y, además, hoy se hacen "desde el otro ordenador", lo cual es señal de que, hasta hace unos minutos, "mi otra vida" ha estado coleando, cosa que, por una parte, me puedo reprochar a mí mismo y, a su vez, puedo culpar a otros, que tienen la genial idea de pedirme pensar mucho justo al final del día. Turrón de pensamiento profundo... Más o menos: el problema es no conocerme, que es lo que suele decir un buen amigo, y claro: entre que no me conocen y que uno es cómo es, las cosas no pueden acabar bien de ninguna forma. Porque todo empieza más o menos a las doce y media de la mañana, cuando un pequeño correo electrónico se deposita en la bandera de entrada del Outlook donde se me pide si, por favor, puedo proveer una serie de datos sobre una serie de cosas, en una serie de lugares, en un periodo de tiempo determinado. Hasta ahí, nada por encima de lo normal que no sea particularmente complic...

El coste de la mano de obra barata

Buenas: No sé si te habrás dado cuenta estos días pero, con el asunto de la guerra en Irán, con la movida de que una gigantesca parte de la producción mundial de petróleo se produce literalmente en el vecindario de la zona y que todo el tráfico de los barcos petroleros se produce por un pequeño estrecho donde los iraníes tienen capacidad militar y ofensiva para hundir a todo lo que se menea, de pronto estamos notando en nuestros bolsillos que la factura de las cosas está subiendo. ¿Turrón inflacionario? No exactamente: cuando pensamos en "coste", como norma general, solemos pensar en el precio de los diferentes componentes de un producto o un servicio, lo cual, a priori, no se distancia mucho de la realidad. En el mejor de los casos, hay gente que es capaz de computar los costes no físicos de las cosas: la comercialización, la logística, los márgenes de venta, impuestos y salarios, lo cual te dice que tienen un cierto nivel educativo o de conocimiento práctico sobre la realid...

Límite, 120 minutos

Buenas: Son las 21:29 de la noche del domingo cuando estas palabras se empiezan a escribir. Generalmente suelo escribir sobre las ocho, me tomo mi tiempo, improviso, voy viendo hacia donde quiere ir la inspiración, navego un poco y, por supuesto, en el último minuto, todo el plan colapsa y empieza el camino a algún sitio que descubrimos mientras se teclea cada letra que la pantalla refleja como consecuencia. Turrón con urgencia esta noche Pues sí, no te voy a engañar: no me gusta escribir con prisas y mucho menos cuando además ni siquiera he tenido la oportunidad de pensar bien sobre qué quiero hacerlo, así que tú y yo, ahora mismo, en diferentes momentos del tiempo, vamos computando a la vez lo que sea que mi cabeza quiere contarte, que quieras que no, es un pasote curioso. Empecemos por el principio Nada como perder la noción del tiempo en un domingo cualquiera para encontrarte, al final del día, con que no has escrito tu post diario, porque desde hace un tiempo has decidido que, sí...

La realidad de Afroman

Buenas: Lo bueno, o lo malo, según se quiera ver, de vivir en mi propia realidad y no enterarme muy bien de qué sucede en el mundo es que, de cuando en cuando, me llegan ecos de noticias extrañas, peculiares o divertidas. La historia de hoy es tan sorprendente como irónica: la historia de una injusticia convertida en show, negocio y una dulce venganza. Así que, prepárate, porque sólo tengo "mil y pico" palabras y no podemos desperdiciar ni una. Turrón informativo el de hoy Efectivamente, hoy vamos de reporteros dicharacheros y contaremos la historia del rapero Joseph Edgar Foreman, cuyo nombre artístico, haciendo referencia al estilo de su pelo, es "afroman". ¿Y cómo que te da por hablar de este tal "afroman"? Es una buena pregunta, pero repito que la historia es sorprendente. Resulta que el buen señor, que en su día fue responsable de una canción con cierto éxito llamada "Because I got high" ("Porque estaba colocado / fumado", en cast...

Cuando las guerras toman el pulso

Buenas: No sé exactamente cómo lo llevas tú, porque no te conozco lo suficiente, pero yo, que ya soy una persona que tiene una cierta edad, desde hace unos años, observa los diferentes conflictos armados que existen por el mundo y, al calor de lo que estamos observando en las últimas semanas, me empiezo a preguntar si esto que estamos viendo es uno de esos cuentos que se podrían haber leído hace muchos, muchos siglos. Turrón profundo, ojo ahí Sí, has leído bien: "siglos", y creo que hoy voy a hablar de eso, de la gran mentira de todas y cada una de las épocas que conocemos de la breve historia del hombre sobre la faz de este planeta nuestro. Porque todo esto que estamos viendo, desde que tenemos uso de razón, es directamente traceable a todos y cada uno de los imperios que han conformado lo que somos, para bien, y para mal. Y en este punto, es cuando uno mira a su estantería y ve el cómic de dos caracteres geniales de la ilustración francesa... Estamos en el año 50 antes de J...

La profecía de las mil palabras

Buenas: Existen maldiciones maravillosas que intento aprender, porque de todos es sabido que desearle mal a alguien es una cualidad humana universal, sobre todo cuando te caen mal. Pero el arte, la verdadera gracia, es hacerlo de forma "elegante": el toque de calidad que la deja caer y que hasta puedes hacer con una sonrisa. Creo que hoy hablaremos de eso, que ya sabes que mi nivel de dispersión es tal que, segundos antes de empezar a escribir, cualquier idea que tenga para empezar a escribir será reemplazada irremediablemente por algún deseo absurdo. Y nosotros, de absurdeces, sabemos quintal y medio. Turrón enigmático el de hoy No no, en absoluto: el turrón de hoy parte de un pequeño intercambio con Jorge, el autor del blog Fargaditas en Edimburgo y que comete la inconsciencia de escribir comentarios, sabiendo muy a su pesar que le contestaré y que, lo peor de todo, que incluso estaré de acuerdo con el. El caso es que el señor, que como todos, tiene sus dimes y diretes con...