La profecía de las mil palabras
Buenas: Existen maldiciones maravillosas que intento aprender, porque de todos es sabido que desearle mal a alguien es una cualidad humana universal, sobre todo cuando te caen mal. Pero el arte, la verdadera gracia, es hacerlo de forma "elegante": el toque de calidad que la deja caer y que hasta puedes hacer con una sonrisa. Creo que hoy hablaremos de eso, que ya sabes que mi nivel de dispersión es tal que, segundos antes de empezar a escribir, cualquier idea que tenga para empezar a escribir será reemplazada irremediablemente por algún deseo absurdo. Y nosotros, de absurdeces, sabemos quintal y medio. Turrón enigmático el de hoy No no, en absoluto: el turrón de hoy parte de un pequeño intercambio con Jorge, el autor del blog Fargaditas en Edimburgo y que comete la inconsciencia de escribir comentarios, sabiendo muy a su pesar que le contestaré y que, lo peor de todo, que incluso estaré de acuerdo con el. El caso es que el señor, que como todos, tiene sus dimes y diretes con...