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La hora de las excusas

Buenas: Esta noche escribimos en el blog usando una aplicación que emula a un viejo terminal con pantalla de tubo, con su aliasing al moverse el cursor y con una emulación de cómo se vería un viejo televisor cuando los rayos catódicos hacen el barrido de la misma. Mientras esto sucede, pienso en lo sucedido en el día de hoy, cosa que me ha hecho reflexionar sobre lo que es a veces la vida, con su lógica y con su falta de ella, según le dé al destino esa mañana. Al turrón que te lías Me lío, efectivamente. Todo empieza como empiezan las cosas en los entornos empresariales hoy en día: estás haciendo algo y ves que el iconito de la aplicación de comunicación interna tiene el botoncito rojo que viene a indicar que hay algo sin leer y que, quizás te interese. En este caso, el mensaje viene de alguien a quien, por un sentido poético de la justicia y de la razón, se ha cruzado en mi radar y, como uno ante todo tiene un extraño complejo de mano invisible, quiero que le vaya bien, decisión que ...

Un buen ataque de risa

Buenas: Creo que no hay cosa mejor en la vida que hacer reír a los demás: sé que a priori, entre un buen ataque de risa y una bonoloto de trescientos millones de Euros tengo las de perder, pero uno nunca sabe, sobre todo en según qué momentos de tu vida. Ya te estás yendo por las ramas La situación es la siguiente: desde hace un tiempo, un buen amigo y yo, todos los días, nos enviamos audios por WhatsApp mientras conducimos: últimamente es el primero en abrir la salva, porque llega antes a la oficina, así que puedo escuchar su reflexión de mis audios anteriores, donde intercambiamos opiniones de todo tipo. Esta circunstancia me da una ventaja argumental: la otra persona me está dando la agenda de mi respuesta, así que el material que puedo crear es más fácil y mucho más adaptable (es más difícil empezar el día hablando de algo que no viene al caso o que te preocupa: yo, soy más de resolver sobre lo que se me da, y ahora entenderás por qué). El caso es que, últimamente, por motivos que ...

Discusiones sobre inteligencia abstracta

Buenas: Esta noche, haciendo la ronda habitual de Facetime con la familia, una vez hechas las debidas verificaciones y pagado el correspondiente tributo de la curiosidad personal, la cosa ha degenerado en un debate que, quizás, si te interesa, me gustaría tratar contigo. Empezamos fuerte Cuando todo esto era campo digital, en el inicio, molaba mucho abrir debates con las pequeñas audiencias que conseguiamos crear a través de la blogosfera. Era divertidísimo unirse a la sección de comentarios de algún post en algún blog, donde alguien planteaba algo y, en general, con más o menos educación, se llegaban a compartir puntos de vista interesante. Todo eso murió, me temo: no queda nada de aquello y hasta yo, que alimento ahora este maltrecho rincón digital con más cara que vergüenza, por una cuestión de romper con el silencio al que un día renuncié para, por una parte, seguir practicando mi amor por la escritura y, por otro, como fórmula para organizar mis pensamientos. ¿No ibas a proponer a...

Soberanía Digital

Buenas: El objetivo diario es intentar llegar, como sea, al artículo con al menos mil palabras, así que allá vamos. Al turrón de cabeza Desde que cierto señor llegó al poder en cierto país, una de las cosas que tanto las empresas como los gobiernos de los países de la Unión Europea han estado analizando es nuestra absoluta dependencia por empresas extranjeras, en particular las americanas, las cuales, como en el caso de la Corte Penal Internacional, llegaron a cancelar la cuenta específica de uno de sus abogados "porque Pelota" y a partir de ahí a poner caritas a lo Mel Gibson en "El Patriota". Poner Caritas como Mel Gibson en "El patriota Es una expresión que nace hace muchos, muchos años, en el cine Kinépolis de Madrid, una noche viendo la película de marras, cuando una de las personas que estaba entre el grupo que disfrutábamos de la emisión, cuando empezó a ver al amigo Gibson intentando poner caritas de drama, proclamó que lo dejara, que no le iban a dar e...

Las extrañas realidades del día a día

Buenas: Es lunes, y los lunes, toca hacer reportes, verificar cosas, contactar a los sospechosos habituales, preparar más reportes y leer correo electrónico, mucho correo electrónico. Es la realidad profesional de muchas personas que trabajan en oficinas: nuestra cotidianeidad se basa en "hacer" cosas que, en realidad, no existen, como son conceptos, diagramas, presentaciones, documentos digitales que, a lo sumo, quizás, sean impresos alguna vez. Y mail... Mucho, mucho email Es quizás la enfermedad corporativa del siglo XXI, que se une al mal endémico de las reuniones sin propósito, que siempre estuvo ahí y que, con los años, por más que se intenta corregir, no hay forma humana. Los emails además, por más herramientas accesorias alrededor de nuestro trabajo, como pueden ser las aplicaciones de mensajería y videoconferencia (Microsoft Teams, por poner un ejemplo, o Slack, si tu empresa es un poquito menos conservadora), siguen siendo la sabia que compone el proceso de conexión...

Honestidad y Honradez

- ¡Wow! ¡La verdad es que es muy barato! La velada terminaba con una sonrisa: nos habíamos puesto como "el tenazas", que es una expresión española para describir el estado de nuestros estómagos después de una merienda-cena digna de titanes. - ¡No puede ser! ¿Has mirado la cuenta? La señora Paquito es siempre el elemento de cordura del grupo: el lugar no es precisamente conocido por ser una ganga, así que mejor revisar si a lo mejor no nos habían cobrado algo. - Espera un momento... Cuando vi el primer item de la factura, me doy cuenta del error: nosotros no pedimos agua, sólo pedimos zumos y Coca-Colas, así que, efectivamente, la factura no es la nuestra.   El dilema que no tuvimos   La primera y la única opción que barajamos fue volver al lugar donde había pagado e informarles de que me habían hecho pagar la cuenta de alguien más.   - Es que es demasiado barato - No dejaba de repetir. - Déjeme mirar - inquirió la persona encargada.   Eventualmente, dos empleados más...

El trasteo infinito

Buenas: Seguimos para bingo: no puedo negar que no me lo estoy pasando bien, aunque a veces sea un poco agotador por aquello de mirar, remirar, leer, releer, probar y vuelta a empezar, pero la verdad es que no deja de fascinarme que, aquí el que habla, sin apenas quererlo o beberlo, lleva en menos de una semana un par de pequeños programitas de software que, dentro de lo que un profesional de verdad sería capaz de hacer, sigue teniendo su puntito de orgullo... No estamos para ponernos exquisitos Luego decir esa frase de cuando en cuando, en momentos donde las opciones son limitadas y no te queda más que aceptar lo inevitable, pero la verdad es que en esta semana me he dado cuenta de que el futuro que se nos acerca trae consigo un grado de automatización que sólo eramos capaces de albergar en las series o películas de ciencia ficción más extrañas o distópicas. La semana pasada, hablando con una compañera de trabajo sobre mis aventuras informáticas , hay un momento donde le explico que l...