Caminatas y Miles Davis
Buenas: Una de las cosas que tiene la locura absurda en la que soy capaz de convertir cualquier evento cotidiano de una persona absolutamente anodina es que, tarde o temprano, me hace o me hará sonreír por la situación. Y precisamente por eso, porque del absurdo a veces salen situaciones hilarantes, la historia de hoy es la típica excusa para aporrear el teclado de la Mac como si de un compositor en trance en medio del proceso de creación se tratara. Turrón creativo Hoy es sábado y los sábados hay caminata larga por los recónditos confines de la localidad y alrededores de donde vivo, que es una zona muy bonita y donde, como el tonto, acabo la linde, pero yo sigo, y sigo, y sigo... Y sigo... Literalmente, además: casi tres horas y media más tarde miro al reloj y me informa, por diligente precisión, que llevo dieciocho kilómetros, unos veintitrés mil pasos y que mi cuerpo lo lleva bastante bien, porque esa es quizás la parte más interesante, es la sensación de que podría seguir, pero tam...