Agotamiento de viernes
Buenas: Es viernes por la tarde, casi las nueve de la noche, el sol va escondiéndose, poco a poco, en la esquina izquierda de mi ventana, los árboles se mecen suavemente con una leve brisa, la temperatura era ligeramente fresca pero agradable en la calle y, el que aquí te habla, al que no puedes ver y sólo puedes leer, está completamente repantingado en la silla, delante del ordenador, mientras que la cosa se pone cuesta arriba, porque estoy a punto de cerrar sesión por agotamiento. Turrón a punto de caducar Supongo que todos tenemos esos días donde de pronto, cuando ya el día va terminando, te das cuenta de que el depósito de energía que tenemos se está quedando vacío. Y esa extraña sensación de cansancio y somnolencia es terrible, sobre todo cuando uno quiere cumplir con sus famosas "mil y una palabras" y así continuar esta extraña y bonita tradición de escribir todos los días un ratito. Cuenta arriba, dices... Supongo que lo más raro que tenemos los oficinistas modernos es...