El triple del viernes
Buenas: Llegamos al fin de la semana hábil y, con ella, continuamos con este calor al que uno pensaba que había escapado cuando decidió, hace muchos años, largarse de según qué latitudes. Poco podría haber sabido yo en aquel entonces (o bueno, para ser honestos, ya se hablaba del cambio climático, pero chico: uno pensaba que la cosa tardaría más tiempo) que, ya por estos lares, los breves veranos, que eran ansiados como agua de Mayo, empezarían poco a poco a alargarse, llegando en los últimos años a mapear la temperatura de sempiterno Madrid durante el año, como nota extraña que te indica que, efectivamente, el planeta está empezando a dar toques de calidad que nos deberían preocupar. Turrón resiliente No hay nada más extraño en esta vida que ansiar la lluvia en los Países Bajos: cuando uno lo cuenta, el personal te mira como si les desearas algún tipo de enfermedad, un mal de ojo o alguna maldición de algún oscuro lugar que te condene a un castigo malísimo, pero hoy, precisamente hoy,...