La vida secreta del doble agente
Buenas: En el capítulo de ayer , al final del todo, cuando ya estaba cabeceando y rogándole a los dioses que me dieran la suficiente verborrea para poder cumplir, de la forma que sea, con el famoso cometido de las "mil y pico palabras", en un ejercicio de soberbia impropio de alguien que suele ser más prudente con lo que promete, o deja de prometer, anuncié lo siguiente: Mañana hay un tema más interesante, te lo aseguro: no sé cómo voy a entrarle, pero te aseguro que merecerá la pena. Lo dejé ahí, pensando en una especie de cliffhanger de AliExpress, que las huestes se levantaran en armas, ansiosas por conocer lo que fuera que no les iba a contar, porque la audiencia, el público, "la minoría de siempre", o el "exigente lector", como le solía yo alegar a una bloguera dicharachera cuando no tenía tiempo para los menesteres de la escritura, siendo uno como es un irredento tocapelotas que, cuando quiere su dosis, como buen adicto, es capaz de dar la tabarra ha...