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Días de conflicto

Buenas: Hoy escribo desde la cama y desde el cliente de Blogger en el iPad, que no estoy muy allá y ponerme en el ordenador como que mejor no. Me apetece hoy hablar de lo que está pasando: como hoy no uso blim.py no puedo saber el número de palabras en el post, así que espero que salga bien. Al turrón… Escuché hace unos siete años a una superviviente del Holocausto judío, una mujer muy mayor que, viendo lo que estaba por venir, hablaba de que, en los años anteriores a todo lo que sucedió, “las cosas empezaron a ser extrañas”. Esas palabras las tengo grabadas en mi mente: quizás es mi amor por la Historia, con mayúsculas, lo que me obliga a veces a recordar cosas como lo que te acabo de contar, pero la buena señora, en mi opinión, dio la clave del síntoma de lo que desembocaría en la industrialización de la muerte, algo tan perverso que tuvimos que inventar la palabra “genocidio” para poder definirlo. Las cosas extrañas… ¿Te acuerdas de los tiempos en los que nos repitieron mil y una v...

Uno de esos días

Buenas: Una de las cosas más maravillosas que me suceden últimamente es que, cuando llega la noche, si no me pongo a escribir, de pronto, me sobresalto y me obligo a mí mismo a salir pitando para conectarme al cacharrito en la oficina o, como en este caso, agarrarlo y llevármelo a la planta baja, sentarme en la mesa de la cocina y ponerme a escribir... Turrón peculiar hoy, por lo que parece Más o menos, no te voy a engañar. Hoy tocaba revisión dental, cosa que me tomo muy, muy, muy en serio desde los días de las aventuras dentales , así que, raudo y veloz, después de un viajecito escuchando un Podcast, acabé en el centro de Ámsterdam donde, más allá del motivo real de mi visita a la capital (amenazo con ir algún día con boina a lo Paco Martínez Soria, ojo ahí), la ciudad me recibió con uno de esos días donde, lo digo y lo repito para el que no lo haya escuchado jamás ("El público se renueva", que dice Mirtha Legrand), cuando el sol tiene la temperatura correcta, no hay viento...

Reviviendo los viejos tiempos

Buenas: Algo maravilloso me está sucediendo en las últimas semanas y que es digno de ser documentado para que, el día que me metan definitivamente en una institución mental, puedan estudiar un poco el manual de la criatura y ver quizás en qué momento de la historia el asunto se torció. Y eso que yo defino, abusando del lenguaje hiperbólico, de "maravilloso", tiene que ver con que, desde hace un mes, todas las tardes-noches, me siento delante del ordenador y, durante un ratito, escribo. El turrón ya se empieza a repetir... Tienes toda la razón del mundo, no te lo puedo negar, pero es que no dejo de pensar en que esto que me está sucediendo no tiene parangón y que me tengo que remontar casi dieciocho años de mi vida para que algo como esto fuera posible. Mi pregunta ahora mismo, porque uno no puede ser feliz (repito: los de la institución mental se lo van a pasar pirata conmigo... Van a hacer visitas guiadas y venderán tickets y camisetas con mis soberanas gilipolleces) es, par...

Siempre va de dinero

Buenas: En el post de ayer acabé diciendo que la gente que a día de hoy nos está viendo los beneficios de la IA son una banda de hijos de puta a los que sólo les importa el dinero. En realidad, fui muy injusto: no sólo son esos hijos de puta, y creo que es necesario puntualizar estas palabras para que quede bien clarito lo que pienso sobre según qué cosas. El turrón de hoy es el duro, claramente Sí: turrón duro, pero delicioso. Hace unos años hablé de la deportista Simone Biles y de cómo en los Juegos Olímpicos, al celebrarse en Tokyo, habían prohibido un montón de sustancias que hicieron que su rendimiento no fuera el esperado. En aquel entonces, porque había muchísimo dinero en juego, te dije lo siguiente: Porque esto no va de Simone Biles, o de la superación de problemas psicológicos, o de si los japoneses son más o menos estrictos con el uso de según qué medicamentos, estén regulados o no: esto va, simplemente, de dinero, repito, mucho dinero. Y ahora, que nos pongan muchas imágen...

Cerrar la semana

Buenas: Si te cuento que ahora mismo lo que estás leyendo está siendo escrito en un emulador de un terminal informático similar a lo que uno se podía encontrar en 1980 quizás no me creerías, pero es la verdad. Me ENCANTA trabajar en un entorno libre de distracciones que, además, me recuerda a otro tiempo (a pesar de que la pantalla es de alta resolución, el emulador replica el comportamiento de un monitor de tubo de hace 40 años, incluyendo el barrido periódico del haz de luz que permite que la pantalla muestre algo, además de, toque de calidad supremo, que el cursor, al moverse, deja un pequeño rastro, como si la pantalla tardara en computar el movimiento de un caracter al siguiente. ¿Esto es turrón o no? La verdad es que no estoy muy seguro de si esto es turrón o no, la verdad, pero es como me siento esta noche al escribir estas palabras (soy un poco retro: soy hijo de los años 80, no tengo remedio :-)). El caso es que ya hemos terminado la semana, que no ha estado nada mal, la verda...

Continuar la aventura corporativa

Buenas: Ayer hablábamos de las cosas que tiene que hacer uno hasta bien entrada la noche cuando algo se rompe, o deja de funcionar correctamente, con gente distribuida por el mundo, como claro ejemplo del día a día de un oficinista que trabaja con cacharros muy complejos que requieren gente mucho más inteligente que uno para que funcionen bien. Así que, como ayer la cosa se dejó en un extraño Cliffhanger, hoy toca desvelar si la cosa salió bien o no... ¿Y bien? Pues tengo buenas noticias: la cosa salió muy bien y esta mañana estábamos todos muy felices, aunque anoche mandé a más de uno a la cama por la diferencia horaria. Porque, si hay algo que me encanta, de verdad, es dar crédito y agradecer públicamente a las personas que hacen ese esfuerzo extra para conseguir que las cosas funcionen lo antes posible. Una de las primeras cosas que noté cuando me vine a esta parte del mundo, por tierras germanas en aquel caluroso verano de 2006, es que cierto grado de intensidad brillaba por su aus...

Turno de noche

Buenas: Hoy nos toca, otra vez, turno de noche, aunque el turno de noche de hoy es un poco peculiar, porque es el tipo de cosa que uno no elige, sino que le viene impuesto por las circunstancias. Turrón del duro, por favor Al asunto: nada como empezar la jornada con uno de tus compañeros preguntándote si sabes de algo que, al parecer, ha dejado de funcionar... Te estás tomando un café largo y has pasado la mañana en un par de reuniones anodinas donde el personal se obsesiona por parecer más listos que los otros (vicio en el que, lo confieso, alguna vez caí, aunque aprendí la lección y, desde entonces, ante todo, soy más sarcástico) así que la noticia te pone en modo escéptico y te pones a investigar a ver si lo que te dicen tiene sentido o no. Las malas noticias suelen ser muy rápidas Después de un par de verificaciones, confirmo que, efectivamente, algo no va bien y empieza la carrera para arreglarlo. En otro tiempo, lo recuerdo con una sonrisa, no era nada raro verme correr por los p...