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Buscando delfines que hablan

Buenas: Empezamos fuerte y sin conjeturas. ¡Dentro Flashback! Cuando tenía 19 años, al final de mi primer año de carrera, durante el verano, empecé a hacer practicas en un par de sitios. Uno de ellos era un archivo videográfico: en aquel entonces, niños y niñas, no había YouTube, Internet estaba emergiendo y, la forma de que cualquier tipo de actividad audiovisual se pudiera agilizar, a la hora de poner un plano de una cosa concreta en un anuncio, una promoción, una película o una serie, era precisamente a través de este tipo de empresas. El archivo tenía una cámara ligeramente refrigerada donde se guardaban miles de cintas Betamax que se dejaban, o bien como copia del original del autor, o directamente el original en régimen de exclusividad. Antes de Netflix y YouTube, la gente grababa y veía vídeos con cosas como esta. El modelo de negocio del lugar, ya digo, era relativamente sencillo: una agencia de publicidad o una productora de cine o series necesita de pronto un plano de una pl

Ayuda psicológica y conflicto de intereses

Buenas: Como habrás observado, desde que empezó la pandemia, un montón de gente hemos estado encerrados, en mayor o menor medida, en nuestras casas, trabajando y pasando casi todo el tiempo metidos en alguna habitación, delante de un ordenador, haciendo lo que hacíamos antes en una oficina, pero desde el "confort" que ofrece tu hogar. Ese "confort", que a algunos nos costó más o menos adaptarnos (llevo haciendo teletrabajo desde hace más de veinte años, pero nunca lo hice a tiempo completo), poco a poco se convirtió en nuestra rutina y, en algunos momentos, incluso fue motivo para mejorar nuestra salud y calidad de vida. La cuestión es que, a partir de Febrero de este año, las cosas se empezaron a torcer para mí: entre la situación y un incremento salvaje de trabajo y de historias que no vienen al caso, el estrés se disparó y ahí es cuando "la bestia", esa que me obligó hace muchos años a dejar mi antigua vida atrás, se despertó y, con el, una serie de com

Las colonias de benevolencia en Holanda

Buenas: Cuando uno piensa hoy en día en Holanda, indefectiblemente, nos vienen a la cabeza cosas como el tema de la marihuana , los tulipanes , los zuecos de madera, bicicletas por todas partes y, en general, como país, la visión de una nación rica o, como algunos cachondos decidimos resumir todo el batiburrillo, usando la expresión "Disneylandia" como colofón a lo que el desarrollo económico, social y estructural se refiere. La realidad así nos lo dice e, incluso, muy hábiles ellos, cuando uno piensa en su pasado, se acuerda de la época dorada del país , cuando Holanda era una potencia comercial, sus puertos eran lo más de lo más y aquí se movía dinero como si no hubiera mañana. PERO, hay otra parte de la historia de Holanda que, no sé sabe muy bien por qué (o sí: los países tienden a pasar de puntillas por las épocas menos brillantes de su pasado), es bastante desconocida. Hoy, la historia va de esto: de esa parte de la que algunos habíamos escuchado hablar a gente más cult

Vacunación del Coronavirus en Holanda

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Muy buenas: Por fin el día llegó: después de 15 meses desde que toda esta locura empezó, la fecha del año que nací llegó al punto en el que el sistema nacional de salud holandés reconoció que, ahora sí, puedo ser vacunado. La noticia se hizo pública el lunes y, el martes, a las 11:30, como si fuéramos a comprar las entradas de un concierto, decenas de miles de personas intentamos acceder a la web que, irremediablemente, tuvo problemas y se colapsó, aunque pronto volvió a funcionar y, así, terminar el proceso. ¿Cómo funciona la vacunación en Holanda? Básicamente, ha sido una cuenta atrás basada en los años de nacimiento de los ciudadanos: primero empezaron con las personas más mayores y con los grupos de riesgo (en este caso, las personas que tuvieran algún tipo de dolencia se priorizaron sobre ciertos grupos de edad, por aquello de reconocer dicha situación). En este punto, el sistema holandés es relativamente pragmática: la idea es salvar a personas más jóvenes que la edad de vacunaci

El asalto informático más importante del que quizás nunca oíste hablar

Muy buenas: De pronto, en la vorágine de la vida personal, me encuentro con ganas de escribir y contar historias que, para variar, no tienen mucho que ver con Holanda pero que, por mi vida, me interesan sobremanera. Desde hace unos días, poco a poco, gracias al iPhone, estoy cambiando todas las contraseñas de todos los servicios que estoy utilizando (Apple tiene una utilidad, llamada "Keychain", donde va guardando todas las contraseñas que utiliza y, a partir de esa información, analiza si ese usuario, contraseña y servicio han sido asaltados o son recurrentes, haciéndote recomendaciones para cambiarlos y así evitarte disgustos). En esas estaba yo, haciendo mis cositas, cuando un artículo de la revista tecnológica "Wired" lo puso todo patas arriba, circunstancia suficiente para pararlo todo y, simplemente, deleitarme con la lectura del mismo. En ese momento, me acordé de aquella vez en la que me vi involucrado en una historia más o menos parecida , pero mientras lo

Post especial para los suscriptores por email

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Buenas: Cuando este blog se creó, hace muchos, muchos años, en la efervescencia de la web, con compañías como Blogger, un montón de servicios para lo que entonces se llamó "La web 2.0" surgieron al calor de nuevas formas de crear y distribuir contenido, de tal forma que millones de personas, al igual que yo, dispusimos de los elementos necesarios para crear bitácoras digitales y, lo más importante, de las herramientas técnicas que nos permitirían llegar al resto del planeta. Paquito nace de la premisa de la auto-expresión pública en un lugar, la red, donde nuestra forma física no tenía ningún tipo de relevancia (todavía no existía Instagram: ahí se fue todo a la mierda), sino que lo de verdad importaba era lo que pensábamos y cómo lo expresábamos. Esta revolución en la distribución de contenido escrito, oral o visual, efectivamente, es el comienzo de lo que llegaría más tarde, con las redes sociales. Pero en aquel entonces no había redes sociales o, si las había, eran todavía

Un tipo llamado Dominic Cummings

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Buenas: Desde que tengo algo de uso de razón, he sentido fascinación por las figuras históricas que, en un momento determinado de sus vidas, decidieron utilizar su intelecto para fines nefarios. No sé exactamente lo que es: quizás es curiosidad mórbida, quizás es una muy tamizada admiración o, probablemente, el hecho de que los malos que han llegado a conseguir algo relativamente relevante en la vida, todos ellos, de algún modo u otro, han sido personas con un cierto grado de coraje, inconsciencia, inteligencia y, obviamente, un afilado sentido de la maldad que se les llevó a cometer las fechorías que les hicieron trascender en la memoria colectiva. Esta semana, uno de esos personajes, por primera vez en mucho tiempo, ha decidido romper su silencio y, en una proverbial intervención de cerca de 7 horas (con dos pausas de por medio), una de esas mentes a las que uno le gustaría diseccionar para saber qué diablos hay ahí dentro, abrió una particular caja de pandora que, dados los tiempos