En el día del rey, los despistes se pagan
Buenas: Justo ahora, tumbado en la cama, con los dientes lavados meticulosamente (que es lo que tienen las vicisitudes dentales que pasé en su día) de pronto, cuando estaba a punto de convocar a los dioses del sueño, un pensamiento intrusivo ha roto mi paz mental y, después de unos segundos de duda existencial, he agarrado el iPad y me he puesto a darle… Turrón de remordimiento Pues sí, no hay otra forma de describir la sensación porque, por una parte, se me había pasado completamente que tenía que escribir las ya legendarias “mil y pico palabras” y, por otras, una vez que me di cuenta del entuerto, el conflicto interno se desató, en un monólogo mental que hubiese dado envidia a los guionistas de “El Club de la Comedia” que, una vez más, demuestra que tengo una edad y que, si no sabes de lo que hablo, no sé si sentir pena, alegría o alivio de que así sea. Otro día raro al coleto El día ha empezado raro, levantándome tarde y mal descansado. Después de las debidas abluciones mañaner...