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La profecía de las mil palabras

Buenas: Existen maldiciones maravillosas que intento aprender, porque de todos es sabido que desearle mal a alguien es una cualidad humana universal, sobre todo cuando te caen mal. Pero el arte, la verdadera gracia, es hacerlo de forma "elegante": el toque de calidad que la deja caer y que hasta puedes hacer con una sonrisa. Creo que hoy hablaremos de eso, que ya sabes que mi nivel de dispersión es tal que, segundos antes de empezar a escribir, cualquier idea que tenga para empezar a escribir será reemplazada irremediablemente por algún deseo absurdo. Y nosotros, de absurdeces, sabemos quintal y medio. Turrón enigmático el de hoy No no, en absoluto: el turrón de hoy parte de un pequeño intercambio con Jorge, el autor del blog Fargaditas en Edimburgo y que comete la inconsciencia de escribir comentarios, sabiendo muy a su pesar que le contestaré y que, lo peor de todo, que incluso estaré de acuerdo con el. El caso es que el señor, que como todos, tiene sus dimes y diretes con...

El día de las elecciones

Buenas: Como habrás podido notar, en las últimas semanas he ido hablando sobre el proceso de elecciones locales que hoy, miércoles, dieciocho de Marzo de dos mil veintiséis, se ha celebrado en Holanda. Así que, esta noche, si todo va bien, habrá resultados y veremos qué ha sucedido. Turrón de turra: otra más Tienes toda la razón del mundo: no me voy a poner a argumentar contigo lo que no tiene perdón o explicación, como tampoco seré capaz de encontrarle una excusa, pero tengo mil palabras que escribir y uno, con la broma, tiene que ir mirando, hasta debajo de las alfombras, asuntos interesantes sobre lo que me pueda extender y darle, sino a la blanda (la lengua), al menos a las falanges de los dedos, mientras aporreo el pobre teclado del Mac, que también tiene lo suyo... El proceso Como ya conté anteriormente, junto con tu tarjeta de voto (la stempas) en la carta que recibí incluyeron un listado con los diferentes colegios electorales donde podía ejercer mi voto y, como uno es práctico...

Noches de trabajo

Buenas: Hoy te escribo desde la Tablet: estoy en medio de mis “abluciones de datos” mensuales y no me apetece tener otro cacharro más en la mesa así que, si me lo permites, vamos a intentar hacer esto sin contar las palabras, aunque haré lo posible porque se acerque o se pase de nuestro número mágico. El turrón de las mil palabras Exacto: tenemos mil palabras para contar algo, por una cuestión de cabezonería personal, porque estoy “on fire” y porque me apetece escribir y no dejar de hacerlo. Porque es un vicio que merece la pena: hay gente a la que le da por la “droga-porro” pero a mí me da por escribir en un blog que, para el caso, pues oye, eso que me ahorro. Abluciones de datos… Es que me lío y así me va… Una vez al mes, cuando anochece y me quedo solo en uno de sus sistemas que conforman la infraestructura de la Paquito Corporation, me dedico a hacer un pequeño ejercicio rollo submarino soviético que siente que alguien me viene detrás. Me casco un “Iván el Loco” que se caga el can ...

A dos días de las elecciones

Buenas: El miércoles, 18 de Marzo de 2026, tenemos elecciones locales en los Países Bajos y, por primera vez en muchísimos años, voy a formar parte del asunto, así que, en los próximos dos días, quiero ver un poco lo que voy a hacer y a quien votar o no (que votar en blanco es siempre una opción muy respetable). Turrón político = Turra política Nope: no va de eso, ni muchísimo menos, sobre todo porque no creo en le proselitismo, que bastante tenemos ya con estar a medio cocinar para, encima tener que andar quemándole la cabeza a otros. Como ya he dicho alguna vez, el discurso cívico de las cuestiones que nos afectan a todos es algo que respeto pero que, en general, salvo que tenga ganas de hablarlo contigo, cara a cara, me reservaré para mi mismo, porque intento, en la medida de lo posible, que eso no invada los diferentes espacios de mi existencia, que ya tenemos bastante, como para encima estar que dando la tabarra (o peor: que me la den) con que si tal es muy bueno y Pascual es muy ...

De lo que no quieren que hablemos

Buenas: Esta mañana, mientras leía las noticias que me interesan (que suelen estar fuera de las tradicionales: suelo mirar cosas más relacionadas a tecnología) tuve un momento que no sé si es lucidez, estupidez o ambas cosas a la vez. Turrón de confesiones a media noche Mientras aprendía cosas sobre por qué la terminal que utilizo para escribir estas cosas suele tener ochenta caracteres de largo y que, si te interesa, puedes leer haciendo clic aquí empecé a pensar en el hecho de que, desde hace ya unos años, una forma de higiene mental y de evitar cierto tipo de problemas es ignorar la actualidad y la realidad de la vida que nos rodea, en particular eventos lejanos a nosotros mismos donde tenemos poca o ninguna capacidad para influenciar el más mínimo cambio de los mismos. Esa terrible conclusión que, como ya digo, se fraguó hace años, es un recordatorio periódico del fracaso que, como individuos que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos, no somos capaces de solucionar...

Tribulaciones Tecnológicas

Buenas: En mi búsqueda por mantener mi blog vivo de la forma más sencilla y dinámica posible, hace unos años, cuando Blogger decidió que sus propias herramientas eran una pérdida de tiempo, empecé a buscar alternativas que me dieran la posibilidad de seguir escribiendo fuera de su web, una vez que su propio comportamiento en plataformas móviles, como el teléfono o la tablet, eran francamente deficientes. Turrón tecnológico el de hoy Más o menos: la cosa es que, mientras intentaba llegar a la conclusión de que algún día crearía mi propia solución de publicación, lo primero que hice fue buscar en Internet si había clientes fiables para hacer precisamente esto que hago en día con mi propia aplicación, pero fuera del PC (esto es, el teléfono o la tablet). Para mí sorpresa, un tanto desagradable, descubrí que los clientes de Blogger eran muy escasos, dado que la plataforma estaba (y está) moribunda y que WordPress parecía el presente y futuro inevitable. En uno de esos viajes descubrí la he...

Tribulaciones de Viernes

Buenas: Los puristas amantes del asueto sabatino y dominguero gritan sin piedad "¡Por fin es viernes!", lo cual es una declaración de intenciones en toda regla a la que, de cuando en cuando, me adhiero, aunque más por una cuestión de inevitabilidad que de fanatismo. El turrón va a ser otra vez raruno Los viernes son el principio de lo que yo llamo "el otro trabajo" y que consiste básicamente en hacer todo aquello que tu vida profesional no te permite, que aunque uno quiere creer que es agarrar el jet privado e irse al casoplón en alguna cala solitaria de Mallorca, lo cierto es que la realidad es muchísimo más cruel por lo mundano. Los quehaceres del fin de semana El viernes por la tarde ya empieza la programación del fin de semana: la señora Paquito te empieza a avisar de si hay alguna historia familiar por la que ella tenga que desplazarse y a las que yo, a veces, me uno. Eso por una parte: el viernes además me permite, al volver de la oficina, visitar un par de si...