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Reviviendo los viejos tiempos

Buenas: Algo maravilloso me está sucediendo en las últimas semanas y que es digno de ser documentado para que, el día que me metan definitivamente en una institución mental, puedan estudiar un poco el manual de la criatura y ver quizás en qué momento de la historia el asunto se torció. Y eso que yo defino, abusando del lenguaje hiperbólico, de "maravilloso", tiene que ver con que, desde hace un mes, todas las tardes-noches, me siento delante del ordenador y, durante un ratito, escribo. El turrón ya se empieza a repetir... Tienes toda la razón del mundo, no te lo puedo negar, pero es que no dejo de pensar en que esto que me está sucediendo no tiene parangón y que me tengo que remontar casi dieciocho años de mi vida para que algo como esto fuera posible. Mi pregunta ahora mismo, porque uno no puede ser feliz (repito: los de la institución mental se lo van a pasar pirata conmigo... Van a hacer visitas guiadas y venderán tickets y camisetas con mis soberanas gilipolleces) es, par...

Siempre va de dinero

Buenas: En el post de ayer acabé diciendo que la gente que a día de hoy nos está viendo los beneficios de la IA son una banda de hijos de puta a los que sólo les importa el dinero. En realidad, fui muy injusto: no sólo son esos hijos de puta, y creo que es necesario puntualizar estas palabras para que quede bien clarito lo que pienso sobre según qué cosas. El turrón de hoy es el duro, claramente Sí: turrón duro, pero delicioso. Hace unos años hablé de la deportista Simone Biles y de cómo en los Juegos Olímpicos, al celebrarse en Tokyo, habían prohibido un montón de sustancias que hicieron que su rendimiento no fuera el esperado. En aquel entonces, porque había muchísimo dinero en juego, te dije lo siguiente: Porque esto no va de Simone Biles, o de la superación de problemas psicológicos, o de si los japoneses son más o menos estrictos con el uso de según qué medicamentos, estén regulados o no: esto va, simplemente, de dinero, repito, mucho dinero. Y ahora, que nos pongan muchas imágen...

Cerrar la semana

Buenas: Si te cuento que ahora mismo lo que estás leyendo está siendo escrito en un emulador de un terminal informático similar a lo que uno se podía encontrar en 1980 quizás no me creerías, pero es la verdad. Me ENCANTA trabajar en un entorno libre de distracciones que, además, me recuerda a otro tiempo (a pesar de que la pantalla es de alta resolución, el emulador replica el comportamiento de un monitor de tubo de hace 40 años, incluyendo el barrido periódico del haz de luz que permite que la pantalla muestre algo, además de, toque de calidad supremo, que el cursor, al moverse, deja un pequeño rastro, como si la pantalla tardara en computar el movimiento de un caracter al siguiente. ¿Esto es turrón o no? La verdad es que no estoy muy seguro de si esto es turrón o no, la verdad, pero es como me siento esta noche al escribir estas palabras (soy un poco retro: soy hijo de los años 80, no tengo remedio :-)). El caso es que ya hemos terminado la semana, que no ha estado nada mal, la verda...

Continuar la aventura corporativa

Buenas: Ayer hablábamos de las cosas que tiene que hacer uno hasta bien entrada la noche cuando algo se rompe, o deja de funcionar correctamente, con gente distribuida por el mundo, como claro ejemplo del día a día de un oficinista que trabaja con cacharros muy complejos que requieren gente mucho más inteligente que uno para que funcionen bien. Así que, como ayer la cosa se dejó en un extraño Cliffhanger, hoy toca desvelar si la cosa salió bien o no... ¿Y bien? Pues tengo buenas noticias: la cosa salió muy bien y esta mañana estábamos todos muy felices, aunque anoche mandé a más de uno a la cama por la diferencia horaria. Porque, si hay algo que me encanta, de verdad, es dar crédito y agradecer públicamente a las personas que hacen ese esfuerzo extra para conseguir que las cosas funcionen lo antes posible. Una de las primeras cosas que noté cuando me vine a esta parte del mundo, por tierras germanas en aquel caluroso verano de 2006, es que cierto grado de intensidad brillaba por su aus...

Turno de noche

Buenas: Hoy nos toca, otra vez, turno de noche, aunque el turno de noche de hoy es un poco peculiar, porque es el tipo de cosa que uno no elige, sino que le viene impuesto por las circunstancias. Turrón del duro, por favor Al asunto: nada como empezar la jornada con uno de tus compañeros preguntándote si sabes de algo que, al parecer, ha dejado de funcionar... Te estás tomando un café largo y has pasado la mañana en un par de reuniones anodinas donde el personal se obsesiona por parecer más listos que los otros (vicio en el que, lo confieso, alguna vez caí, aunque aprendí la lección y, desde entonces, ante todo, soy más sarcástico) así que la noticia te pone en modo escéptico y te pones a investigar a ver si lo que te dicen tiene sentido o no. Las malas noticias suelen ser muy rápidas Después de un par de verificaciones, confirmo que, efectivamente, algo no va bien y empieza la carrera para arreglarlo. En otro tiempo, lo recuerdo con una sonrisa, no era nada raro verme correr por los p...

Trabajos de tarde noche

Buenas noches: Lo sé: esto podría ser leído a las siete de la mañana en 15 años desde su publicación pero a veces, sólo a veces, uno debe permitirse el hablar en tiempo real sobre el momento en el que estas palabras se escriben, porque ciertos placeres, como el hablarte en presente, son cosas que la imaginación y la escritura te conceden, más allá de si uno está de acuerdo o no con el estilo... Al turrón... Tienes razón: mientras escribo estas palabras, la noche cerrada en Holanda se ilumina con los sensores de movimiento de las lámparas de los jardines, momento donde un gatito del vecindario hace su ronda, gatito que, por cierto, he tardado años en que llegara a confiar en mí, con años y años de mantener una debida distancia de seguridad que, el verano pasado, al salir de casa, empezó a quedarse tumbado en la entrada, esperando a que le tocara mientras empezaba a hacer una extraña danza donde me enseñaba su parte inferior, que se supone que es un signo de confianza (ni idea, la verdad...

Problemas técnicos en el blog

Muy buenas: Algo maravilloso de que, de cuando en cuando, se te manifieste la audiencia, es que no sólo aprendes cosas sino que, además, recibes feedback, y en este caso, es la historia de un perspicaz lector que, como yo, batalla contra los elementos tecnológicos pero al que el blog, que de pronto está híper-activo, le dejó caído hace unos días. Batallita Tecnológica: ¡Sálvese el que pueda! Tranquilidad, que no me voy a poner aquí a hablar de XML, RSS y demás: no salgas corriendo, que no va a ir de esto. Desde que volví a escribir a principios de este mes, cuando rememoramos al día de la Marmota y agradecimos muchísimo a nuestro lector de cabecera que, todos los años, indefectiblemente, dejaba un comentario en el último post en ese día, recordand que es, para mi generación, una película genial y un evento folklórico americano como pocos, lo primero que quise hacer es crear mi propia herramienta de publicación de posts (blim.py), así que, "con paciencia y con saliva", además...