A las puertas de la medianoche
Buenas: Son las once de la noche y nos queda una hora para, como uno intenta todos los días, poner en orden sus pensamientos, alinear palabras, líneas y párrafos, con sus correspondientes signos de puntuación y, si al final del todo, resulta que eso que he escrito tiene sentido, me dará tiempo a lavarme los dientes y a meterme en el sobre antes de la medianoche, que es nuestra hora límite para alcanzar el objetivo marcado, las famosas "mil y pico palabras" que todos los días buscamos publicar y que, milagrosamente, he llegado a conseguir en casi todos los días desde el uno de Febrero, cuando esto se reinició. Turrón acelerado No me gusta ir con prisa en los temas donde a uno le gusta el reposo adecuado para paladear lo que compone: al igual que el análisis de datos, parafilia absurda que tengo, en las cosas de la escritura se degusta y se aprecia la capacidad para, de cuando en cuando, quedarte con cara de gafapasta en el Starbucks mirando al Macbook como si estuvieras a punt...