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El bloqueo - Parte 8

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En el capítulo anterior, hablamos de ecografías y salas con temperaturas anormalmente altas,
Hasta ahí, la cosa iba más o menos normal.
Pero el día siguiente es el día de la verdad: el día en el que tienen que examinar de cerca a mi esófago y mi estomago.
Es la hora de entubarse.
Instrucciones muy precisas sobre cuando puedes comer por última vez (el día anterior hasta las doce de la noche) o lo que puedes beber (nada a partir de ese momento) acaban conmigo de nuevo en el hospital donde, las amables recepcionistas, esta vez, me piden que haga el registro en las máquinas dispuestas para tal efecto en el hospital.
Al llegar a la zona de destino, una sala con una serie de camillas, mi amable enfermero, un señor mayor, me empieza a hablar mientras, con curiosidad, con aquello de que no me entero, le sonrío y le pongo cara de bobalicón, o también llamada “de perro amaestrado esperando a que le lancen una pelota de tenis para ir tras ella”..…

El Bloqueo - Parte 7

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Los días de hospitales llegan...
Estamos a principios de Febrero: durante dos días me van a estar haciendo pruebas, así que todo está listo en mi vida (bloqueos de tiempo en agendas profesionales y personales, logística, instrucciones de qué hacer, no hacer antes de los procedimientos médicos).
En mi oficina, el murmullo y los rumores sobre mi salud aumenta: lo que todavía no saben es que, en un tiempo, algunos de ellos van a vivir algo parecido.
La primera prueba es una ecografía... En la recepción del hospital ya me conocen (es mi segunda vez y por ahí pasa una barbaridad enorme de gente, pero uno sabe como dejar huella) y me indican como llegar a mi destino mientras anuncian mi llegada a su sistema informático.
Dando vueltas por los pasillos adecuados, llego a una silenciosa zona en el hospital que, si uno fuera más pedante de lo que creo que ya soy, definía como “desangelada” y fría...
Es extraño pasearte por los hospitales aquí en H…

El bloqueo - Parte 6

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Mi segunda cita con el médico de cabecera no deja dudas: se supone que la bacteria que he pillado ha sido erradicada con los antibióticos, pero aún así, sigo teniendo problemas, molestias y, en el peor de los casos, dolores.
En esta parte del cuento es cuando deciden que tienen que tienen que mandarme al hospital a que me revisen por dentro, porque algo no va bien...
El hospital al que suelo ir está cerca de mi trabajo y es, por motivos que no vienen al caso, bastante reputado.
Esta vez, en cambio, decido ir al hospital que está cerca de mi casa...
La cita tarda cerca de 2 semanas, donde me mandan a estomatología y, de paso, me voy familiarizando con el personal del hospital (desde la recepción, donde me hacen un pase para tenerme registrado en su sistema, hasta las distintas micro recepciones de las áreas médicas de las que el centro médico se compone).
Mi cita por fin se cumple y, después de una interesante discusión donde el médico-c…

El bloqueo - Parte 5

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En España, se cuenta popularmente que el día de la salud, es el 23 de Diciembre, que coincide justamente con el día después del Sorteo de Lotería de Navidad, tradición ludópata mantenida durante más de 200 años y en la que, una enorme mayoría de españoles, sigue participando.
Dado que no todos pueden ganar el primer premio, religiosamente todos caemos en el tópico de decir, justo al día siguiente, que lo más importante es la salud.
En mi caso, mi sorteo de Navidad empieza en Octubre...
La cosa llevaba un tiempo mal: entre el enorme cansancio mental y los extraños problemas de salud, que me hacían despertar indefectiblemente a las 3 de la mañana, ardiendo y con el estómago hinchado, decido por fin acercarme al médico (y es que, entre que el sistema médico aquí es para echarle de comer aparte y que uno, además, procura ir al médico sólo cuando creo que algo sí que es serio de verdad, la verdad es que mi consulta apenas sabe de mí)...
Mi m…

El bloqueo - Parte 4

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Ser popular en tu trabajo puede ser algo bueno o malo, dependiendo de las circunstancias.
En mi trabajo, desde hace mucho tiempo, cuando voy a reuniones, no hace ni falta que me presente (de hecho, jamás digo mis apellidos ni apenas que hago: "Soy Paquito y hago x", y paso el trámite sin mayores explicaciones): eso tiene partes divertidas y beneficiosas, como que, allá por donde voy, el personal me conoce.
Uno de mis problemas es que, a pesar de que todo Cristo sabe quién soy, yo olvido fácilmente el nombre de las personas: en los equipos que me rodean y que trabajan conmigo, cada equis meses, hago una ronda de nombres y, sistemáticamente, hay gente a la que, simplemente, no sé nombrar (lo bueno es que el personal ya lo sabe y, además, tiene claro que no tiene ningún fondo maligno: simplemente tengo una memoria catastrófica para recordar como te dieron a llamar tus progenitores).
Afortunadamente, tengo un truco: soy "el …

El bloqueo - Parte 3

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La primera parte de la llamada telefónica pinta bien: he clavado el ejercicio que me propusieron y eso, por lo menos para el ego, sienta bastante bien.
Pero, recordemos una vez más, la voz que al otro lado del micrófono (el teléfono ya no se usa: hoy en día todo se hace a través de llamadas de voz sobre IP a través del ordenador) empezó la conversación diciendo que tenía buenas y malas noticias.
Así que, las buenas noticias, hasta donde yo sé, han sido satisfechas.
Ahora, por tanto, llegan los palos.
Se me encoge el corazón y empiezo a respirar despacio: "Esto ya me lo han hecho antes", pienso para mí mismo, mientras comienzo a construir toda la batería de preguntas de tal forma que, sin ser jamás maleducado, me expliquen al menos lo que, me temo, me van a anunciar.
Unos meses antes, en una situación similar, lo mando todo a la mierda, me dejo de zarandajas y voy al grano para, entender, qué ha pasado y, para mi sorpresa, se …

El bloqueo - Parte 2

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El momento de la verdad llega: el proyector muestra el título de la presentación con el caso práctico que, al igual que a mí, los otros candidatos han tenido que preparar para defender su idoneidad para el puesto.
La Powerpoint, como comenté en la primera parte, se hace el sábado anterior, por la noche (si no recuerdo mal, me puse con el sobre las once y terminé sobre las dos de la mañana): la forma en la que decido afrontarlo es escribiendo las líneas básicas que sustentan el problema para, a continuación, ir ofreciendo respuestas, cuando las tengo, o preguntas, en los puntos sobre los que no estoy seguro de qué se puede hacer.
Unos meses antes, en un ejercicio similar para otra posición, me paso de listo y no sale bien (en mi defensa, unas semanas más tarde, cuando me dan la mala noticia y se le argumenta por qué no obtendré la puesto, el responsable de la misma, ofreciéndome lo que el considera un buen símil, acaba con un rapapolvo …