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Cuando las ventas se tuercen

Buenas: Algo que aprendes sobre el espacio y la realidad es que generalmente no cooperan con tus deseos y la historia que te voy a contar va precisamente sobre eso. La historia de hoy va sobre qué sucede cuando, efectivamente, la realidad no desea cooperar contigo y cuando por mucho que uno intenta quedar como el bueno en algo, al final la triste realidad del mercado te pone en tu sitio, sobre todo cuando eres un negocio. Un turrón económico hoy... La historia va de lo siguiente: resulta que, hace un par de años, una cadena de supermercados en Países Bajos, llamada Jumbo, decide parar de hacer promociones de precios con productos cárnicos. Esta empresa, por si no lo sabes, es conocida por precisamente hacer promociones usando en las mismas la venta de “un kilo de equis a y griega”, como por ejemplo “un kilo de manzanas a un Euro” (que no sé si será real o no: es sólo un ejemplo para ilustrar lo que estoy explicando). En el lenguaje de la empresa lo llamaban “kiloknallers” o “kilo ganga...

D'Artagnan fue real

Buenas: El título del post creo que debería darte una pista de por donde van a ir las cosas y, lo creas o no, yo estoy en shock por lo que estás a punto de leer. Así que ponte cómodo, que lo que viene es peculiar y, al menos a mí, me ha arrancado una sonrisa y me ha llevado al pasado. El turrón de hoy tiene tintes históricos Literalmente me he enterado esta tarde al estar mirando las noticias del día y aquí es donde se me han arqueado la cejas y he tenido que leerme el artículo un par de veces, porque pensé que ya estábamos en uno de Abril, que es el día de los inocentes en el mundo anglosajón (nuestros santos inocentes, como bien sabes, se celebran el veintiocho de Diciembre). Así que antes de que me eches la bronca y te pegue otro rodeo, vamos a meternos en materia. Resulta que hace unos días, como resultado de una restauración arqueológica, como consecuencia del hundimiento del suelo de una iglesia en la ciudad neerlandesa de Maastricht, han encontrado de los restos de alguien justo...

El pequeño vicio de la escritura

Buenas: Como esto de escribir diariamente se empieza a convertir en una rutina a la que l e he tomado cariño, te confesaré una cosa que quizás te pueda resultar sorprendente y es que, hay días, donde uno se siente tan tan tan vago que piensas en tomarte un moscoso "y luego ya ir viendo". Turrón con sueño y pereza No te voy a engañar, porque soy un señor muy mayor para hacer eso: de cuando en cuando pienso en que, como apenas me lee nadie y esto en realidad es para mí, que mi "audiencia de uno" a la que cualquiera está invitado (de ahí el carácter público de la bitácora) no se molestaría si, simplemente, lo hiciera así. Pero el caso es que no quiero: hay algo dentro de mí que, al igual que desea tomarse el día libre, también hay una voz que se niega y que dice que ya sabemos cómo acaba eso, así que mejor subir al despacho, conectar el Mac, ir a la Terminal y escribir los comandos mágicos: cd Dev/Blim/ ./run.sh Ahí es donde Blim.py toma el poder y después de ponerlo e...

Cuatro estaciones en un día

Buenas: El post de hoy refleja, en mi opinión, una acertada visión de lo que es un día cualquiera en los Países Bajos, con respecto a las inclemencias meteorológicas que se viven por aquí y que, quizás, si algún día vienes a visitarlo, te puedes llegar a encontrar. Turrón con chubasquero Vamos a darle al asunto un ratito, así puedes entender un poco la dimensión de "la catástrofe", que es como uno se refiere a esto que nosotros llamamos "día a día" y que en cualquier lugar de bien sería un absoluto sinsentido. La mañana, sobre las ocho, empezó tranquila: día ligeramente nublado, fresco, un poquito frío pero no mucho, algunos destellos del astro Sol "aquí y allá", en uno de esos amaneceres que, en cualquier otro lugar del mundo, anuncian una jornada perfecta para salir de casa y tener toda la energía del mundo. Inocente criatura: pareces nuevo Efectivamente: noventa minutos más tarde, mientras hablo con alguien de Bélgica, me comenta el maravilloso día que ...

Desde el otro ordenador

Buenas: Son las nueve y diecisiete cuando estas palabras se empiezan a escribir y, además, hoy se hacen "desde el otro ordenador", lo cual es señal de que, hasta hace unos minutos, "mi otra vida" ha estado coleando, cosa que, por una parte, me puedo reprochar a mí mismo y, a su vez, puedo culpar a otros, que tienen la genial idea de pedirme pensar mucho justo al final del día. Turrón de pensamiento profundo... Más o menos: el problema es no conocerme, que es lo que suele decir un buen amigo, y claro: entre que no me conocen y que uno es cómo es, las cosas no pueden acabar bien de ninguna forma. Porque todo empieza más o menos a las doce y media de la mañana, cuando un pequeño correo electrónico se deposita en la bandera de entrada del Outlook donde se me pide si, por favor, puedo proveer una serie de datos sobre una serie de cosas, en una serie de lugares, en un periodo de tiempo determinado. Hasta ahí, nada por encima de lo normal que no sea particularmente complic...

El coste de la mano de obra barata

Buenas: No sé si te habrás dado cuenta estos días pero, con el asunto de la guerra en Irán, con la movida de que una gigantesca parte de la producción mundial de petróleo se produce literalmente en el vecindario de la zona y que todo el tráfico de los barcos petroleros se produce por un pequeño estrecho donde los iraníes tienen capacidad militar y ofensiva para hundir a todo lo que se menea, de pronto estamos notando en nuestros bolsillos que la factura de las cosas está subiendo. ¿Turrón inflacionario? No exactamente: cuando pensamos en "coste", como norma general, solemos pensar en el precio de los diferentes componentes de un producto o un servicio, lo cual, a priori, no se distancia mucho de la realidad. En el mejor de los casos, hay gente que es capaz de computar los costes no físicos de las cosas: la comercialización, la logística, los márgenes de venta, impuestos y salarios, lo cual te dice que tienen un cierto nivel educativo o de conocimiento práctico sobre la realid...

Límite, 120 minutos

Buenas: Son las 21:29 de la noche del domingo cuando estas palabras se empiezan a escribir. Generalmente suelo escribir sobre las ocho, me tomo mi tiempo, improviso, voy viendo hacia donde quiere ir la inspiración, navego un poco y, por supuesto, en el último minuto, todo el plan colapsa y empieza el camino a algún sitio que descubrimos mientras se teclea cada letra que la pantalla refleja como consecuencia. Turrón con urgencia esta noche Pues sí, no te voy a engañar: no me gusta escribir con prisas y mucho menos cuando además ni siquiera he tenido la oportunidad de pensar bien sobre qué quiero hacerlo, así que tú y yo, ahora mismo, en diferentes momentos del tiempo, vamos computando a la vez lo que sea que mi cabeza quiere contarte, que quieras que no, es un pasote curioso. Empecemos por el principio Nada como perder la noción del tiempo en un domingo cualquiera para encontrarte, al final del día, con que no has escrito tu post diario, porque desde hace un tiempo has decidido que, sí...