Límite, 120 minutos
Buenas: Son las 21:29 de la noche del domingo cuando estas palabras se empiezan a escribir. Generalmente suelo escribir sobre las ocho, me tomo mi tiempo, improviso, voy viendo hacia donde quiere ir la inspiración, navego un poco y, por supuesto, en el último minuto, todo el plan colapsa y empieza el camino a algún sitio que descubrimos mientras se teclea cada letra que la pantalla refleja como consecuencia. Turrón con urgencia esta noche Pues sí, no te voy a engañar: no me gusta escribir con prisas y mucho menos cuando además ni siquiera he tenido la oportunidad de pensar bien sobre qué quiero hacerlo, así que tú y yo, ahora mismo, en diferentes momentos del tiempo, vamos computando a la vez lo que sea que mi cabeza quiere contarte, que quieras que no, es un pasote curioso. Empecemos por el principio Nada como perder la noción del tiempo en un domingo cualquiera para encontrarte, al final del día, con que no has escrito tu post diario, porque desde hace un tiempo has decidido que, sí...