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Un final de semana apoteósico

Buenas: Nada como terminar la semana laboral haciendo análisis de datos y participando en un par de reuniones donde, de pronto, tu cabecita se ilumina y, por unos breves instantes, vuelves a tiempos más felices, donde uno, con la batuta que le daba el bolígrafo o lapicero de turno, conseguía hacer bailar a las audiencias que lo presenciaban y que, hoy en día, está más limitado a las "ocasiones especiales", donde a algún inconsciente le da por decir "Creo que Paquito debería estar aquí" para, a continuación, presenciar lo que, se suponía, iba a hacer una actividad de revisión técnica relativamente anodina. Pero eso, hoy, no fue así, y de esto va nuestra historia... Turrón 100% libre de aburrimiento Desde el principio del día, haciendo mis "tareas habituales", que versan en una enorme parte en todo lo relativo a análisis de datos, noto que estoy peculiarmente inspirado, sin saber muy bien por qué. Es más: en este estado tan raro en que el que de pronto pare...

Escritura con cerveza de trigo

Buenas: Hoy vamos a probar algo relativamente divertido y es la escritura en el blog bajo la influencia de una moderada ingesta de alcohol, cosa que es altamente inhabitual en mí pero que hoy, "por lo que sea", ha tocado y, de igual forma que conozco los efectos en mi forma de ser en los procesos de intoxicación etílica, no conozco el impacto en la expresión escrita, así que pongámonos cómodos, porque esto está a punto de despegar y quiero saber qué sale de esto. Turrón al licor "Licor", lo que se dice licor, no es, tampoco nos volvamos locos: "muy de cuando en cuando", en mi vida, me da por tomarme una (sólo una) cerveza de trigo alemana, que es vendida en botellas de medio litro con bonitos motivos de alguna abadía o lugar con nombre en alemán. Siendo alguien además que no bebe alcohol casi nunca, el impacto es casi inmediato: con una sola de esas cervezas, siento los efectos en apenas unos minutos, momento en el cual una serie de efectos secundarios tom...

La vida secreta del doble agente

Buenas: En el capítulo de ayer , al final del todo, cuando ya estaba cabeceando y rogándole a los dioses que me dieran la suficiente verborrea para poder cumplir, de la forma que sea, con el famoso cometido de las "mil y pico palabras", en un ejercicio de soberbia impropio de alguien que suele ser más prudente con lo que promete, o deja de prometer, anuncié lo siguiente: Mañana hay un tema más interesante, te lo aseguro: no sé cómo voy a entrarle, pero te aseguro que merecerá la pena. Lo dejé ahí, pensando en una especie de cliffhanger de AliExpress, que las huestes se levantaran en armas, ansiosas por conocer lo que fuera que no les iba a contar, porque la audiencia, el público, "la minoría de siempre", o el "exigente lector", como le solía yo alegar a una bloguera dicharachera cuando no tenía tiempo para los menesteres de la escritura, siendo uno como es un irredento tocapelotas que, cuando quiere su dosis, como buen adicto, es capaz de dar la tabarra ha...

Las penurias de una tarde nublada

Muy buenas: Nada en este mundo como ser cómplice de una de las maldiciones más deliciosas que conozco y que resumen a grandes rasgos lo que ha sido el día de hoy, con sus interludios, sus habituales momentos de genuina diversión, perplejidad o, en un momento determinado, extrañeza ante lo que uno cree que algo es y que, de pronto, se tuerce. "Ten cuidado con lo que deseas" es una de esas fantásticas formas de darle un toque curioso a alguien, en particular con aquello que alguien puede querer y que, indirectamente, deseas que así suceda para darle algo al proponente que, de alguna forma, sabes que no irá bien. Turrón deseado Empecemos por el deseo, si no te parece mal (aunque bueno, soy yo el que escribe esto, así que tampoco tienes mucha opción, también es cierto): desde hace unos días hace un calor tremendo y uno, que lejos de los clichés, detesta el calor como pocas cosas, a pesar de su moreno de oficinista, lleva batallando contra los elementos de la climatología, deseaba...

Con la gasolina justa

Buenas: Otra noche más, a las nueve y treinta y dos, que es cuando empezamos a teclear frenéticamente delante del ordenata, deseando conseguir que lo que sea que quede cuando le dé al botón de "Publicar" sea medianamente coherente y que, por lo menos, no le dé al lector por pensar que al buen redactor no le ha dado un telele o algún tipo de afección que le produzca escribir incoherencias propias de una afasia verbal, porque a estas horas, que en la Europa que nos prometieron en el tratado de Lisboa, ya no se hace ruido y, en días de diario, las personas se están viendo su película o serie en la tele, o plataforma digital de turno, mientras aspiran a quedarse roques y empezar mañana otra vez a las cinco, que esto es algo de hacérselo mirar... Porque hoy hablaremos de eso, entre otras cosas. Turrón a la hora del tigre La tradición china dice que el día se divide en doce horas y que "la hora del tigre" es aquella que transcurre entre las dos y las cuatro de la mañana, ...

La hipocresía que se justifica con dinero

Buenas: Los que me conocen saben mis ideas y opiniones sobre ciertos aspectos a la vida y el carácter neerlandés, cosa que no es nueva y que, probablemente, habré formulado decenas de veces a lo largo de los años en esta pequeña bitácora digital que, en Marzo, cumplió veintiún añitos , ojo ahí. Pensando en eso, en como las cosas cambian, en como también uno cambia y, sobre todo, qué cosas no lo hacen, hoy hablaremos de lo que veo detrás del título de este post, ese carácter "práctico y pragmático" que, en mi opinión, como todo buen vendedor, intenta ensalzar cosas que, en realidad, el buen comprador debería tener en cuenta desde el otro lado del mostrador, que al final eres tú el que lo paga y se lo lleva a casa y luego tienes que dar explicaciones a tu pareja. - Juan Antonio: ¿Qué es ese columpio que está ahí afuera? - ¿Te gusta, Ana María? - Juan Antonio, vivimos en un tercero sin ascensor, no en una casa con jardín. - Pero el vendedor me dijo que se podía plegar y que seis...

Inspiración tardía de sábado

Buenas: Si hay algo que no me gusta en esta vida es funcionar con prisas: siendo estudiante, recuerdo que solía coquetear con las fechas límites para que las cosas se hicieran y se entregaran en tiempo y forma pero, con el tiempo, con eso que dicen que la edad te da arrugas y algo de sabiduría, empecé a funcionar con un maldito reloj suizo donde las cosas funcionaban con tal precisión que, como me sucedió hace unos días, una discusión con una persona terminó a los tres minutos con una simple frase: - Está todo en la entrada: todo lo que me estás preguntando está ahí, además hecho para que lo copies y lo pegues, así te ahorras un montón de trabajo. De ahí que, todos los días, intente escribir estos atentados contra el noble ejercicio de la escritura y la prosa a una hora razonable, soñando con, quizás, poder terminar con suficiente tiempo para, ya relajado, ponerme una serie en Netflix, o algo en YouTube, ponerme a leer e incluso soñar con irme a una hora razonable a la cama, que en la ...