Cuando Holanda fue productor de cocaína más grande del mundo

Buenas,

Esta es una historia rara de narices: una de esas cosas que, un día, navegando por la red, mientras estás buscando información sobre algo técnico, de pronto se traspapela entre las diferentes pestañas del navegador.

La noticia original que se me cuela en el navegador es esta: https://www.anderetijden.nl/artikel/107/De-Nederlandse-Cocainefabriek

Esta historia es tan fascinante como absurda y, por supuesto (esto es Holanda) rentable.

Porque, al igual que la pregunta esencial a responder en todo crimen es "¿Quién se beneficia?", en este caso tenemos muy claro donde empieza y acaba el asunto.

Al turrón...

Los holandeses son internacionalmente conocidos por tener un particular buen olfato para los negocios: en este caso, hace casi 150 años, este pequeño país descubrió que, para producir según qué sustancias con las hojas de coca, cuya planta era originaria de la parte noroccidental de Sudamérica, sería muy conveniente no depender del cultivo de la misma por parte de terceros países, dadas sus propiedades medicinales y su potencial para según qué negocios.

Así por tanto, como en otras tantas veces, a base de ir comprando plantas y semillas, empezaron su cultivo a gran escala en Indonesia, territorio colonial en el sureste asiático, territorio que, en este caso, sí controlaban.

Este episodio no es único: recientemente (casualidades de la vida) escuché un Podcast con una historia similar sobre otra planta, la cinchona en este caso, de la cual se sacaba la quinina, ideal para poder mitigar las enormes pérdidas que la malaria estaba creando en el ejército inglés en su expansión y control de su imperio, pero en este caso, es peculiar por la sustancia...

"La sustancia"

De la hoja de coca se puede sacar un ingrediente internacionalmente conocido por ser originalmente parte de la fórmula de un brebaje que se creó en Atlanta hace también ciento y pico de años y que hace alusión a la misma en el apellido del producto.

Que estimula a los nervios, decía el cachondo mental...


Además de ese uso que al que TODOS asociamos el nombre, resulta que la sustancia de marras es también un excitante del copón (como la cafeína, pero a lo burro) y el caso es que, hace ciento y pico de años, su comercialización y consumo estaban perfectamente normalizados y reglados.

Detalle: si te gustan las novelas de detectives, "el detective" por antonomasia, ilustre habitante del 221-B en Baker Street de la capital de Inglaterra, gustaba de darle a la sustancia por hastío y aburrimiento, hasta el punto en el que sus historias documentaban como Watson, su fiel escudero y médico, le reducía las dosis que se inyectaba...

Todo esto, por cierto y eso sí, mientras el autor, Arthur Conan Doyle, le pegaba a la mandanga cosa fina (esto ya no era ficticio) y, como el, otra gente ilustre de la época (te estoy mirando a ti, Sigmud Freud: Suiza es muy bonita y todo lo que tu quieras, pero aburrida como ella sola, así que te excusa eso, pero poco más :-)).

Total, que en 1900 se inaugura, con la financiación del Banco Colonial de Ámsterdam, la Factoría Holandesa de Cocaína (la NCF, siglas del nombre en holandés, la "Nederlansche Cocaine Fabriek") para producir a escala el preciado polvo cuyas milagrosas propiedades parecían ser útiles para diferentes propósitos.

Plata o lekker-lekker


Nota mental: tengo que escribir sobre el Banco Colonial de Ámsterdam, porque ahí tiene que haber tela para vestir de novia a la estatua de la libertad de Nueva York.

El banco en cuestión fue el principal artífice de la historia (una vez que los holandeses consiguieron tener asegurada la producción de la dichosa planta en un territorio donde ellos tuvieran el control absoluto de qué se hacía y qué no).

La dichosa fábrica estuvo activa hasta los años sesenta del siglo pasado. Cabe añadir también que esta fábrica, aunque en la escala de importación y exportación de hojas y/o de la sustancia derivada de las mismas fue industrial, se sabe que, unos años antes de su inauguración, otro negocio en la ciudad estaba ya dándole a la manivela del asunto, una pequeña farmacia o empresa de remedios que hablaba de las propiedades del invento y sus aplicaciones (reducir dolores de cuello, asma)...

Las guerras son un negocio tremendo

Al principio del negocio, gran parte de la actividad se centró en importar las hojas de coca de Indonesia para vendérselas a empresas químicas alemanas como Merck, cuya sede, para los más viejos visitantes de este pequeño rincón digital no será una sorpresa, está radicada en Darmstadt (ese lugar me suena :-))).

Con la primera "Gran Guerra" los alemanes, por el motivo que sea, no pueden producir todo lo que necesitan y Holanda, que es "neutral", recibe una exención sobre la producción de sustancias como la cocaína para ambos bandos, tanto por sus propiedades medicinales como sobre su capacidad para "motivar" a los soldados en el frente.

Esta última práctica, hablando de todo un poco, es lo que llevaría a los alemanes, unos años más tarde, a desarrollar las anfetaminas que utilizarían para motivar a sus soldados y que después acabarían consumiendo desde tipos haciendo una rave en una nave industrial abandonada hasta estudiantes unos días antes de sus exámenes finales para concentrarse y no dormir.

Entre esto y que la producción de la sustancia daba pingües beneficios, la NCF terminó siendo la principal productora de cocaína en el mundo (durante la guerra vendió cocaína a los británicos, a los americanos y a los alemanes: la neutralidad y los pocos escrúpulos son altamente rentables en los conflictos armados).

Según fuentes holandesas, mientras que las Indias Orientales Holandesas (Indonesia, para que nos entendamos) se convirtieron en los principales productores de hoja de coca del mundo (el 70% de la producción mundial a principios del siglo XX), dichas fuentes aseguran que realmente los principales productores de cocaína del mundo fueron los alemanes, que compraban la mitad de la producción mundial para dicho propósito y, si esto fuera verdad, explica muchas, muchas, cosas de las que no voy a hablar aquí hoy :-)).

El bonito final...

Eventualmente, las leyes del Opio (de las que hablamos aquí en su día) y el cambio hacia la producción de otras sustancias (heroína, morfina y eventualmente la novocaína, que es, curiosamente, la versión sintética de la cocaína) llevó a su lento declive y, en 1962, la compañía fue absorbida por la Real Compañía de Organon, otra organización de producción de medicamentos que, por su nombre, te indica algo y que, entre otras cosas, empezó produciendo insulina, al tiempo que lideró la revolución sexual al ser una (sino la primera) compañía que produjo píldoras anticonceptivas.

Así que, la próxima vez que alguien te hable de Holanda y te diga que si la marihuana y bla bla bla, le puedes responder que antes de todo eso estuvo la cocaína, pudiendo así contar una batallita curiosa sobre una sustancia a la que, quizás, muchos de nosotros nunca hubiéramos asociado a este pequeño país bajo el nivel del mar.

Otro día hablamos del Banco Colonial de Ámsterdam (me pide el cuerpo jaleo :-)).


Paquito

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Twitter: @paquito4ever

Comentarios

  1. Hola Paquito:
    Voy a tener que volver a pasarme por aquí con más asiduidad y no sólo el 2 de febrero, que es un buen día para comentar.
    Está claro que a los holandeses lo que les va es la rentabilidad. Me sigue encantando lo que escribes y entusiasma que retomes el ritmo. No creo que sea el único que te lo vaya a agradecer.

    Ánimo y que todo vaya bien.

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    Respuestas
    1. Día de la Marmota: te lo creerás o no, pero cada vez que lo veo en las noticias me acuerdo de ti :-))

      Don Julián:

      Una vez más, mil gracias por la visita y el comentario (estoy ahora respondiendo en tromba): un placer el que te pases por aquí .

      Pásate tan a menudo como quieras (estás cordialmente invitado: hoy de hecho he publicado post nuevo :-))

      Efectivamente: con el tema de la pasta, "aquí mis amigos" se transforman (Doctor Jekyll y Mister Hyde: no te crees lo que el dinero hace en ellos... Es "primario", créeme).

      El siguiente post (no el que acabo de publicar: otro que se estaba horneando en paralelo) también irá de dineros, pero ese será, en mi opinión, uno de esos que tiene enjundia.

      Un abrazo y, una vez más, gracias por pasarte por aquí.

      Paquito.

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