Los reyes holandeses y los impuestos

Muy buenas:

Para los países donde el régimen político es una república, algunas de las cosas que más suelen llamar la atención son cómo las democracias con monarquías parlamentarias (un contrasentido en el sentido estricto de cada uno de esos términos) tienen una serie de leyes que protegen a la figura del rey de cosas tan lógicas como el pago de impuestos.

En España, aunque los reyes tienen una serie de beneficios, entre ellos, la inviolabilidad del jefe del estado, que técnicamente es impune ante la ley y que explica una serie de desmanes que, a lo largo de los años, hemos ido conociendo, una de las cosas de las que no se escapan es sobre el pago de impuestos sobre los emolumentos que reciben como asignación (salario y dinero para pagar a los empleados o gastos directos de la casa real española).

Los Reyes españoles tienen en cambio una serie de figuras curiosas para eludir gastos: pueden por ejemplo poner todos sus bienes a nombre de Patrimonio del Estado manteniendo el usufructo de lo que sea que ceden, de tal forma que el Estado pagará por su mantenimiento, al ser un bien público, pero cuyo uso estará reservado a la Corona y sus miembros.

Cosas de este estilo existen también en los regímenes republicanos, aunque a menor escala (los presidentes de repúblicas democráticas suelen cambiar más a menudo que los reyes). Discuto el caso español como punto de partida para, siendo un republicano como soy, nos demos cuenta de que, dentro de lo que hay, no es precisamente lo peor.

Ejemplaridad

Una de las cosas que se le pide a los miembros de las casas reales es la ejemplaridad: siendo los representantes corpóreos de un estado, con todos los beneficios que eso puede acarrear, se les suele pedir el saber comportarse e intentar ser un ejemplo positivo para la población, tanto en las buenas como en las malas.

En las buenas suele ser la amabilidad, ser figuras públicas que apoyan con su presencia o con sus palabras causas nobles o dignas de ser reconocidas por su contribución a la sociedad.

En las malas suele ser la modestia, no hacer ostentación ni tener gestos de la élite que son ni ejercer los beneficios de su posición de forma que sea incoherente con el momento social del pueblo o sociedad a la que representan como lo que son, la cabeza visible de un estado.

De estas han habido varias que han salido mal en diferentes lugares: el caso español es paradigmático en el tema de chanchullos comerciales pero en otros lugares, como Holanda, el caso de, en pleno COVID, con la población estando metida en casa, los señores reyes y sus hijas se cogieron un avión y se fueron a Grecia "por el estrés" sentó bastante mal por aquí dado, una vez más, el carácter ejemplarizante de su figura (en las buenas y, sobre todo, en las malas).

Pero...

Pero, no siempre fue así, por cierto: en los años 70 los holandeses detestaban a los reyes y las famosas revueltas en Ámsterdam el día de la ceremonia nupcial de Beatriz fueron legendarias.

Tuvo que ser una argentina, Máxima Zorrebieta, la que cambió el paradigma (nota al margen: los argentinos son muy grandes :-)): supo y sabe jugar a esto como poca gente y se ganó a los holandeses entendiendo su papel a la perfección, en particular con los medios de comunicación, a los que se ganó cediendo en una serie de cosas y pactando según otras.

Que te lías...

Cierto: me lío... Mil disculpas.

El caso es que, en el caso holandés, los reyes no pagan impuestos... Toda la pasta que tienen es libre de impuestos y es más: su patrimonio es opaco, así que no se sabe exactamente los tejemanejes que tienen ni la cantidad de pasta que puede que tengan. En este aspecto, hay rumores de todo tipo, sobre inversiones fabulosas en antiguas compañías estatales pero, como ya digo, el patrimonio de la Casa Real holandesa es un asunto privado del que no se sabe nada, más allá de lo absolutamente evidente.

Este es el punto de partida de instituciones que pertenecen al pasado y que perviven en el presente, disfrazando al bicho con diferentes pieles para que parezca lo que no es, relegándose como una figura casi artística, como el que admira un precioso edificio de una época determinada, una celebración costumbrista de algún lugar o una estatua.

Y ahora, cuando ya llevan unos añitos donde al personal, después del vendaval Zorrebieta, le empieza a dar por pensar acerca de por qué unos señores no pagan impuestos como la mayoría de los mortales, si encima tienes un par de tropiezos como lo de irse a Grecia en plena pandemia, el debate sobre si según qué beneficios de su figura son excesivos aparece de forma lógica.

La noticia se publicó hace unos días y habla precisamente sobre la posibilidad de los señores paguen impuestos sobre, al menos, la asignación que les da el estado en concepto de "gastos de la casa real", que cubre los salarios de los miembros de la familia real y los gastos esenciales de la institución (excluyendo todo tipo de cosas: esto es básicamente el mínimo del mínimo).

No sólo eso: la casa real holandesa puede matricular vehículos y no pagar impuesto de circulación, entre otras cosas.

La asignación del estado a la casa real es de 8 millones de Euros: se estima que el coste de su seguridad, viajes y demás infraestructura para los señores cuesta 55 millones de Euros al año.

Y aquí es donde llega la parte más divertida: todo el espectro político se pone de perfil cuando se discute si, quizás, no sería conveniente que, por lo menos, los señores paguen impuestos sobre el dinero que reciben en términos de salario (1,2 millones de Euros el rey, 430,000 Euritos la reina consorte y las nenas, que también pueden recibir su pico, pero que, muy generosamente, han declinado hasta que terminen la universidad, momento en el que les caerá su correspondiente chorreo, todo ello libre de polvo y paja).

De perfil...

Llama la atención cómo un país tan relativamente moderno como los Países Bajos tiene una clase política donde simplemente plantearse que sus jefes de estado paguen un mínimo de impuestos se convierta en algo donde no pronunciarse claramente.

El actual jefe de gobierno, hasta que se forme uno nuevo de una vez, Mark Rutte, dice que constitucionalmente no es posible y otros miembros del aparato político dicen que no es posible, que requeriría dos tercios del senado...

Lo que en cambio parece que se mueve poco a poco es hacia la decisión de que, finalmente, aún con reforma constitucional de por medio, se termine haciendo, por cuanto a su vez, detalle de los tiempos, la popularidad de la monarquía ha ido lentamente cayendo en los últimos 20 años.

La parte que no entiendo...

Personalmente, no entiendo la controversia: son ultra-ricos, no pagan impuestos ni sobre sus asignaciones ni sobre su (desconocido) patrimonio...

Que al menos paguen impuestos sobre sus salarios sería el mínimo exigible para que, dentro de su ejemplaridad, puedan decir que contribuyen algo, más allá del rollo de la representatividad del cargo y que, comercialmente, son embajadores de lujo (eso son las monarquías modernas: embajadores VIP que abren puertas por el mundo).

Porque cuando hasta los monárquicos más lamebotas sólo saben argumentar que no pagan impuestos "por la gran labor que hacen para el país", yo suelo decir que nadie discute eso y que tu, en tu trabajo, seas un currito o seas el director general, también contribuyes, en la medida de tus posibilidades, al bienestar y creación de riqueza de tu país, sin que ello te excluya de pagar los impuestos correspondientes por tu salario, por poner un ejemplo.

Porque en el fondo...

Esto es un problema del antiguo régimen, que sigue mirando por los intereses de un mundo viejo, carcomido por instituciones anacrónicas que sólo saben sobrevivir con prebendas.

Ahí están los medios de comunicación tradicionales, aniquilados financieramente, defendiendo lo indefendible, o criticando lo que no es criticable, con tal de seguir recibiendo publicidad institucional del gobierno de turno o la inversión publicitaria o de capital de tal o cual empresa. 

Es muy extraño observar en los últimos tiempos según qué cosas, mientras que un nuevo mundo, de gente con más o menos razón, pero independientes, sin ningún tipo de pleitesía adquirida hace décadas a no sé sabe ya ni quien, intentan explicar la realidad.

En este último caso, muy importante, tampoco es la panacea: entre las personas que intentan informar de forma independiente hay también de todo, pero lo de los medios de comunicación con cosas como lo de que una monarquía tenga que pagar impuestos o ser más transparente es para hacérselo mirar.

Luego acabamos siendo republicanos y algunos se preguntan por qué, al igual que, en el caso contrario, hay veces que uno tiene que defender cosas que, sin ser plato de gusto de uno, son las opciones menos malas...

El mundo está cambiando ante nuestros ojos: no sé si para bien o para mal, pero cuando ves que según que estratos de la sociedad en la que vives te intenta justificar lo que, objetivamente, no es justificable, al menos obtienes una pequeña satisfacción, y es la de saber que no estás loco.

Eso es lo que nos queda: no estamos locos ("que sabemos lo que queremos", o eso cantaba Ketama :-)).

Seguiremos informando.



Paquito

Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

Twitter: @paquito4ever

Comentarios

  1. Hola, Paquito.
    Nuevamente muy interesante tu artículo. Pero quería escribirte este mensaje por otro motivo (no sé como enviarlo por privado, sorry). Me gustaría contactar con Pelocha, que anda desaparecida en combate en su blog. Si tienes modo de hacerlo, por favor, coméntale que estoy preparando una Quedada de ex-Spaniards (foro). Le mandé un comentario a su blog, pero no sé si lo habrá visto. Más datos en la última entrada de mi blog.
    ¡Gracias, majo!

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