lunes, 11 de julio de 2011

Seguir adelante

Buenas,

Sucede en el momento más extraño posible: sucede de imprevisto, sin que te lo esperes, sin buscarlo, a pesar de que, en tu camino, en tu búsqueda de esa Ítaca que esperas encontrar, sabes que tu vida cambiará para siempre.

Acabo de recibir una llamada muy especial... Da igual quién o por qué: ha sido especial por lo que supone, por un pequeño reconocimiento a una forma de "pensar, sentir y actuar" (que es, además, el título de un maravilloso blog que os recomiendo seguir, a pesar de que el amigo Intoku esté muy liado y no lo actualice tanto como debiera :-)).

Mi modo de proceder en la vida ha sido, a grandes rasgos, la historia de un pequeño Quijote luchando contra gigantes que, según los entendidos, no eran sino molinos que, en la ciega fe de mis actos, pretendía batir a través de lo que, pensaba yo, eran mis principios, mis valores y mi esencia.

Pero uno, que con los años va perdiendo velocidad y agresividad, gana a su vez en sabiduría y experiencia, procurando mantener según que cosas, por aquello de que el aprendizaje también conlleva la correspondiente toma de decisiones que, en última instancia, tienen un impacto en su entorno y en su vida.

¿Quién me habría dicho a mi, en 2004, que un día estaría escribiendo estas palabras? En realidad, por aquel entonces, sin saber exactamente dónde acabaría la cosa, sí tenía en mente que, en un determinado momento, las cosas deberían cambiar y que, al final, ese cambio debería producirse fuera de mi hogar, de mi amado Madrid, lejos de una vida que, un año antes, descubrí que no funcionaba y que, agotada en su esplendor, debía perecer.

Nunca te he hablado de aquel tiempo: en China, cuando quieren maldecirte, te desean que vivas tiempos interesantes y, en el año 2003, para mi fortuna y, sobre todo, para mi desgracia, viví los tiempos más interesantes de mi, hasta ahora breve, existencia.

Si llevas por este blog algún tiempo, sabrás que 2007 y 2008 estuvo lleno de días buenos, malos y, algunos de ellos, verdaderamente horribles, en lo que supuso mi huida hacia delante, buscando un porvenir y un futuro cercano a la idea del destino que, una vez, me marqué como referencia.

Lo que nunca te he contado (y hoy será la primera vez) es que, esa vez de la que hablo, empieza en Octubre de 2001, justo al volver de Francia, de la cual me llevé, además de un sofocón tremendo en el avión (me fui llorando, después de estar, durante meses, mentando a las madres de los amigos gabachos, hasta que un día me levanté y, sin saber muy bien cómo, me hice parte del paisaje y paisajane) el veneno que uno se inocula cuando viaja fuera de su país y descubre cosas distintas a las que uno está acostumbrado...

Pero, por motivos profesionales, esa pequeña voz que empezó a decirme que mi vida parecía avocada a ser vivida lejos de casa, durante los dos siguientes años, se ahogó en un mar de trabajo y una vida personal catastrófica ("catastrófica" por "inexistente", que nadie se haga películas)...

Profesionalmente empecé a despuntar y, en una particular progresión desde lo más bajito del escalafón, conseguí lo que muy pocos antes que yo lograron, todo ello, a base de tesón y aplicando los principios que aprendí en su día de mi padre, esto es, el amor por el trabajo bien hecho, la rectitud y la profesionalidad, intentando hacer siempre lo mejor para la organización y aceptando el sacrificio que, a veces, requiere entonar un "nosotros" en lugar del perceptivo y egoísta "yo"...

Es decir: que hice el gilipollas pero a base de bien...

Pero a base de bien...

Pero a base de bien...

Todo comenzó en Febrero de 2003: dado que estaba a punto de conseguir la ansiada posición, los problemas comenzaron cuando, en "el jueguecito", mi jefe, sin mala intención (eso siempre: sé que no lo hizo con esa intención y eso es lo que cuenta), empezó a hablarme de "mis competidores" y sobre si yo finalmente lo podría conseguir o no...

Finalmente lo conseguí y, detrás de la alegría, vendrían los 6 meses más terribles de mi vida, fruto de la tensión que, sin saber exactamente cómo, se origina en ese mes (algo hizo "click", en especial por la carga de trabajo y por lo que parecían situaciones de "ahora sí, ahora no")...

Todavía hoy no soy capaz de verbalizar lo que sucedió: hace unos años alguien me preguntó "Pero... ¿Qué pasó?" y, al ir a contarlo, abrí una caja cuyo contenido no estaba todavía preparado para manejar, de ahí que, al final, acabara llorando en silencio mientras la otra persona se disculpaba (sin tener porqué, eso también es cierto: yo tendría que haber dicho que no podía hablar de ello y punto)...

Sólo te puedo decir que es lo peor y lo mejor que me ha pasado en mi vida: gracias a ello conocí mi límite y descubrí cuan honda puede ser nuestra tristeza, como también descubrí cuan fuertes somos los seres humanos y cuales eran, de verdad, mis valores...

El 3 de Septiembre de 2003, algo se rompió dentro de mi y, gracias a eso, al fin pude comprenderme: gracias a lo que sucedió fue capaz de darme cuenta de mis errores, de todo aquello que estaba mal en mi vida y,  gracias a ello, supe identificar las causas y, de paso, marcarme una serie de objetivos que, a través de unas meticulosas y muy estudiadas acciones, me llevarían hasta donde estamos a día de hoy...

Si no me conoces, si nunca me has tratado, si no me has visto trabajando o nunca has hecho algo conmigo, la cosa funciona de la siguiente manera: soy metódico, soy paciente y tardo tiempo en tomar una acción, por cuanto me gusta meditar todas las opciones posibles...

Ello no quiere decir que sea lento: pienso la jugada y, una vez que veo claramente el paso a seguir, soy eficaz como pocas personas...

Y sobre todo: no dudo... Una vez decidida la acción, no dudo: si se debe apretar el gatillo y he decidido que así sea, no me temblará el dedo al hacerlo.

Desde aquel infierno, que acabaría el Lunes, 15 de Octubre de 2003, poco a poco, me fui marcando pequeñas, medianas y grandes metas que, una a una, sin prisa pero sin pausa, en estos años he ido cumpliendo...

Las personas no cambian, sólo se adaptan, de ahí que, lo primero que hice fue adaptar todas mis circunstancias a mi contexto, de tal modo que, al no poder cambiar lo que soy, estoy forzado a adoptar posiciones o acciones que, si no fuera así, no tomaría.

De igual forma que todos los días de mi vida me esfuerzo en no ser tímido (y si me conocieras, créeme, pensarías que lo último que yo soy es precisamente eso), mantengo un frágil equilibrio entre lo que soy y lo que vivo, creando una situación en la cual, al mantener un constante jaque sobre mi rey, lo mantengo activo y en movimiento, creando las condiciones de una vida que, si no fuera así, sé que, probablemente, no seguiría.

Te contaré un secreto: me gusta viajar, pero no me gusta el turismo: esta aparente contradicción es explicable teniendo en cuenta que, visitar lugares, por el simple hecho de hacerlo, nunca ha sido de mi agrado...

Me gusta conocer sitios nuevos, pero "conocerlos" para mi supone tomar todas tus pertenencias (que deben caber en una maleta) e ir hacia ese lugar para así aprender y entender el mismo (comprender a su gente, su cultura, sus leyes y su contexto sociocultural para así poder definir y entender los patrones de comportamiento relativos al lugar que estudias).

Hay gente que es capaz de verse el Museo del Louvre en un par de días (lo cual, créeme, es una machada colosal)...

Hay gente que ha vivido en París y ha ido los domingos para, sala por sala, sección por sección, disfrutar de una de las pinacotecas más singulares del mundo (la sección de los grandes cuadros te deja con la boca abierta)...
Hay gente que encuentra el Museo del Prado un lugar alucinante para descubrir arte en un día (a fin y al cabo, es una de las mejores pinacotecas del mundo donde, más que la cantidad, es la espectacular calidad lo que destaca)...

Hay gente que vive en Madrid y que dedica un día entero para disfrutar de Velázquez, otro día a Goya, otro día a Rubens...

Asumir tus limitaciones es el primer paso para preparar la mejora: saber lo que uno tiene que cambiar o modificar es necesario para, si uno así lo desea, poder adaptar su comportamiento (porque las personas no cambiamos, créeme)...

En aquel 2003, entre otras cosas, me forcé a volver a escuchar esa voz que, dos años antes, pareció desaparecer de mi vida...

Esa voz que (no asustarse, que no es nada raro) me recordaba que "por allí arriba, no eres uno más"... Esa voz que me recordaba cuán feliz fui siendo un pequeño Quijote luchando contra gigantes en forma de señores franceses que, por primera vez, tuteaban a un extraño porque, por el poder de su sonrisa y sus locuras, conseguía convencerlos de que "las cosas no tenían por qué ser así" y porque tratarse de Vd "creaba distancia"...

Y así, en silencio y en soledad, comencé a diseñar un plan maestro que me llevaría, 3 años más tarde, a principios del año 2006, el 9 de Enero, Lunes, a presentar mi dimisión e irme a mi casa 15 días más tarde para así, el 24 de Enero de ese año, despertar y, al levantarme, ir a mirar a través de uno de los ventanales de mi casa y ver, por primera vez en 5 años, la vida de una de las plazas más vivas de Madrid, descubriendo así ese mundo al que renuncié y que, de pronto, volvía a renacer delante de mis ojos.

Unos meses más tarde me iría a Alemania siguiendo mis sueños y esta vez, emprendería un camino que daría conmigo, exactamente en el mismo lugar (y es que en mi plaza se cruzan los caminos :-)), otra vez, en Febrero de 2007...

Empezarían así, otra vez más, los días buenos y malos aunque, tendría que esperar unos meses más para, ya en Holanda, volver a encontrarme con esos días que, 4 años antes, conocí por primera vez.

Todo ese dolor, todo lo sucedido, todos esos días buenos, malos y horribles, sirven hoy para, más que nunca, tener claro que es lo que deseo en mi vida: los días horribles me han enseñado que cuando algo o alguien no van bien en nuestra existencia, éstos deben ser respetados y, en su caso, debemos alejarnos de los mismos...

Todo lo vivido y todo lo aprendido, en suma, nos han mostrado también que, para nuestra sorpresa y regocijo, algunas de esas cosas que mantuvimos, contra viento y marea, contra todos, a veces en la soledad de la incomprensión y del azote de aquellos que, como cíclopes, se empeñan en ver la vida sólo desde un ojo, sin tener por tanto el sentido de la dimensión del espacio en aquello que contemplan, al final eran ciertas...

Porque hemos sobrevivido, hemos resistido y hemos crecido: gracias a todo eso que en su día nos comió por dentro y casi acaba con nosotros (y ésto, créeme, no es un juego de palabras ni una bonita metáfora) somos hoy en día un poquito más sabios, temblamos menos en nuestras decisiones, miramos al futuro sin temor, sin miedo, porque hemos descubierto que la esperanza es lo último que uno debe perder y que, cuando ya no te queda nada, cuando estás a punto de aceptar la derrota, cuando estás de rodillas a punto de claudicar y de tus ojos ya no brotan más lágrimas, entonces algo sucede...

Y cuando eso pasa, cuando ya te dabas por perdido y pensabas que todo fue un error, que nunca debiste concederte el derecho a ser libre y a soñar, cuando estuviste a punto de perder la fe en ti mismo y tu esperanza empezó a escurrirse de tus manos, entonces, despacio, te levantas, miras al cielo en silencio y recuerdas que, efectivamente, sólo aquellos que luchan por sus ideas son aquellos que consiguen sus metas y que, si bien parece que por fin has alcanzado tu destino, en realidad tu viaje no ha hecho más que empezar aunque, esta vez, serás fuerte: después de lo visto, ya nada podrá detenerte y esa será la divisa de tu victoria.

Sé que hay algunas personas que, al leer estas palabras, quizás no comprendan exactamente qué significan: sólo quiero que mires dentro de ti y recuerdes que yo no soy nadie, sólo soy una voz en un blog anónimo en Internet y que lo importante está dentro de ti...

Hay una voz que te dice lo que de verdad te haría feliz y te dice aquello que sabes que quieres hacer: sigue los consejos de esa voz y persigue tus sueños, cree en tu esencia y en tus ideas, acepta lo que eres y, recuerda que, dado que nunca cambiarás, sé lo suficientemente flexible para cambiar tus reglas, de tal modo que, en última instancia, acabes haciendo lo que quieres de verdad hacer y nunca te atreviste (el miedo es confortable: no hacer nada es siempre mucho mejor que intentar algo).

¿Morir de pie? ¿Vivir arrollado? ¿Y qué tal si lo dejamos en un sencillo "seguir adelante"?

Días buenos, días malos y días horribles... ¿Volvería a vivir todo eso, sabiendo lo que sé ahora?

SIN DUDA.

Tenía ganas de contarte esto: hace unos 8 años que va dentro de mi y hoy por fin lo he podido soltar :-))

Eso es todo: ¡Amsterdam Prevalece! :-))


Paquito
sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

7 comentarios:

  1. Me encanta :)). Esencia Paquito 100%. Tú sabes que yo sí te conozco y creo saber de qué hablas porque en nuestras conversaciones ha aparecido mucho de esto ¿verdad?.Sigue mirando al frente y no cambies."Sé tú mismo hasta el final"
    Un beso , querido AMIGO.
    Saltamontes

    ResponderEliminar
  2. Oye, si has tardado tanto en escribir esto con lo que eres tu de abierto, al menos por estos lares, es que lo has superado.

    Mi mas sincera enhorabuena, hay poca gente tan valiente como tu.

    ResponderEliminar
  3. Estimada Saltamontes y querido Santiago :-))

    Mil gracias por vuestras visitas y comentarios: todo un honor como siempre :-))

    @ Saltamontes: se hace lo que se puede (en el camino también hay cadáveres de los que no estoy orgulloso, créeme).

    Escucha a la voz que te indica el camino: es todo lo que te puedo decir :-))

    @ Santiago: soy mucho más tímido de lo que pudieras creer (y sólo te cuento una mínima parte de lo que me rodea: hay cosas maravillosas de las que no puedo hablar y, también, hay cosas horribles que prefiero reservar para mi solo).

    Todavía no soy capaz de explicar completamente todo aquello: hace poco se lo conté a una persona, aunque no pude hacerlo con todos los detalles que habría deseado (todavía no soy capaz)...

    Pero poco a poco va saliendo y eso es bueno: significa que la herida está cicatrizando y que, en un breve tiempo, ya no dolerá más :-))

    Mil gracias de nuevo a los dos por vuestras visitas y comentarios, con un muy cordial saludo desde una muy lluviosa Amsterdam (verano holandés, ya se sabe :-)).

    Paquito.

    ResponderEliminar
  4. molt be, es bueno poder dejar las cosas restablecidas en nuestra propia vida, algunas cuestan mas que otras, a veces solo el tiempo las restablece y otras poniendole ganas.
    Un beso
    s.s

    ResponderEliminar
  5. Hola S.S.

    Te debía una respuesta y por fin tengo dos minutos: mil gracias por tu visita y por tu comentario; como siempre, todo un placer el disfrutar de tu presencia por estos lares :-))

    Tienes razón: pero dentro de un tiempo creo que este texto tendrá un contexto más adecuado que nos permitirá entenderlo de una forma muy distinta :-))

    Un saludo y, de nuevo, mil gracias por tu visita y por tu comentario :-))

    Saludos desde Amsterdam,

    Paquito.

    ResponderEliminar
  6. Hola Paquito,
    Encontre tu blog buscando trabajo en Holanda, viendo que oportunidades hay, ya que soy desarrolladora web y estoy podridisima de estar atrapada en mi pais... Me hizo muy bien leer tu blog, y voy a seguir leyendo, ya que encuentro que en muchas cosas, somos muy parecidos.
    Saludos!
    Solange.

    ResponderEliminar
  7. Hola Sol,

    Gracias por tu visita y por tu comentario: me alegra ver por aquí a gente nueva y me alegra que tus intereses sean parecidos a los míos (salir de tu país buscando aventura u oportunidades es algo francamente destacable).

    Pagué tributo a tu visita yendo a unos de tus blogs para leerte: siéntete invitada a participar cuantas veces quieras :-))

    Gracias de nuevo por tu vista y por tu comentario: un cordial saludo desde Madrid :-))

    Paquito.

    ResponderEliminar

Cualquier comentario, siempre y cuando sea educado, es bienvenido :-))