Enshittification

Buenas:

Sigo escribiendo con el empeño personal de que, todos los días, ejercite este pequeño propósito que me he autoimpuesto para lograr recuperar mi actividad creativa.

Un pequeño update en blim.py

Poquito a poquito, las cosas van tomando forma, pero lo más interesante y lo más raro es lo que voy encontrando en el proceso.

Y lo que voy encontrando en el proceso es que la tecnología desarrollada para construir mi herramienta tiene una serie de objetivos que son diferentes a los míos y que son relevantes para el título de este blog...

Se llama "enshittification" en inglés y en castellano sería algo así como "enmierdificación", que es el proceso por el cual los bienes y servicios que ofrecen las empresas, eventualmente, cuando su mercado potencial se ralentiza o no crece, empeoran en su calidad.

El ejemplo más famoso y conocido es precisamente la del buscador de Google y se sabe más o menos qué sucedió en ese proceso: la necesidad de incrementar la facturación de su venta de publicidad a anunciantes llevó a sus ingenieros a modificar la eficacia de la herramienta para ofrecer menos enlaces no pagados y más que sí cuando uno introducía un término de búsqueda en el navegador de turno.

Esto no es nuevo...

Cierto: no lo es... Nunca lo fue, de hecho: otro ejemplo paradigmático es el de las aerolíneas aéreas que, gracias a la presión competitiva de las aerolíneas de bajo coste, han convertido sus viajes en algo que a veces roza el delirio.

Dato: la clase business de KLM (y soy un señor mayor que puede hablar de esto) en un vuelo de rango medio se asemeja a lo que era la clase turista en la misma aerolínea hace 20 años.

Cuando me fui a vivir a Francia, lo recuerdo como si fuera ayer, en un Madrid-Lyon, AirFrance recuerdo que nos dio de comer una bandeja llena de comida, con queso Camembert, la bebida que quisiéramos y demás.

Todo eso se va al garete a día de hoy, donde de pronto, cada una de las cosas que pueden hacer de tu viaje algo un poquito mejor se convierte en una fuente de ingresos adicionales (la presión comercial, los márgenes comerciales y la competencia lleva a ese "loncheado" del producto, donde la parte más básica es francamente barata, pero donde todo lo demás no lo es).

En esas estamos estos días y eso conecta con mi dilema construyendo blim.py: la IA que estoy utilizando es muy charlatana, le encanta, cada vez que quiero terminar la sesión, sugerirme que sigamos y tiene una forma de humanizarse que no es casual: quiere que tu interacción sea muy agradable, demasiado quizás, como el empleado pelota con el jefe de turno que empieza a creerse que sus chistes son los mejores.

La parte menos fascinante y curiosa es como la IA, a la vez que parece ser el empleado perfecto, a veces entra en barrena y empieza a cometer errores.

Lo interesante es observar el comportamiento: olvida segmentos de cosas, de pronto olvida algo que hizo en su momento y, de cuando en cuando, tienes que rcordarle a ella cosas muy específicas sobre lo que estás haciendo, porque te pide cambios en cosas donde uno observa que, si una parte del programa tiene 100 líneas, ella quiere que pongas algo que tiene 10 y, o bien la han super-ooptimizado, que puede ser, o bien se le ha ido la olla (las famosas alucinaciones).

La enshittificación me anuncia (y ya ha empezado) que los modelos más óptimos para tareas complejas como las que estoy haciendo empiezan a limitarse (los primeros días los modelos más "pensantes" me daban casi todo el tiempo del mundo y ahora, en cambio, en una hora se me empezó a quejar, para mi sorpresa).
Los modelos más ligeros que te permiten más uso son los que más fallan: tienen menos parámetros, son computacionalmente más baratos y eso, quieras que no, es el incentivo del proveedor.

Recuerda: si no estás pagando nada, el producto eres tu.

Pero yo quiero pagar

No me importa pagar por algo que me da el valor que estas herramientas son capaces de darme, aunque también entiendo que hay otra gente que no.

Lo que llevo mal es el "engatusamiento", que es la fórmula de hacer que poco a poco la cosa descienda hasta niveles cómicos con tal de empujarte a hacer quizás lo que es menos conveniente para ti.

Esa, es la parte que el sistema actual fomenta: pasado un cierto umbral, las cosas siempre irán a peor, los precios subirán y de pronto, y de esto puedo hablar, los abogados de las empresas tomarán el poder, por cuanto a partir de un cierto momento las acciones de toda organización podrán ser consideradas como adversarias a sus propios clientes.

¿Te has leído alguna vez el acuerdo de licencia de...?

Es la broma más usual en la industria del software: nadie se lee los contratos de licencia al hacer una cuenta de correo electrónico, al activar su teléfono nuevo, porque son cientos de páginas, repartidas además entre diferentes links que te llevan a otras tantas páginas de provisiones legales incomprensibles para el humano medio.

Y quien dice productos de software o tecnológicos, dice tractores, dice un apartamento, dice una cuenta bancaria...

En el momento en el que el departamento legal toma visibilidad pública (para mí hay dos ejemplos paradigmáticos: Brad Smith, el que fue en su día abogado general de Microsoft, y David Drummond, el abogado general de Google, cuyas carreras no sólo fueron o son fulgurantes, sino que además empezaron a tomar relevancia pública, escribiendo posts en los diferentes blogs corporativos de ambas empresas hablando de tal o cual cosa.

En todo crecimiento existe un límite: eventualmente todos tenemos ordenador, todos tenemos teléfono móvil inteligente, todos tenemos cuenta de correo y , cuando eso sucede, lo único que resta es abaratar costes o incrementar ingresos y, mientras que lo primero da hasta donde da, lo segundo es relativamente más complejo, porque puedes intentar, hasta un límite, buscar nuevas cosas que justifiquen que la gente gaste más dinero contigo o, peor, puedes buscar fórmulas para que tus usuarios se vean obligados a hacerlo.

Lo primero es creatividad: lo segundo forma parte de esa "enmierdificación" que parece que poco a poco permea los bienes y servicios que consumimos de esas empresas que, una vez, fueron estrellas fulgurantes del universo empresarial.

Mientras tanto, ya he hecho mis mil palabritas y he cumplido.

Siguiente objetivo de la aplicación: multilenguaje :-)

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