Las extrañas realidades del día a día

Buenas:

Es lunes, y los lunes, toca hacer reportes, verificar cosas, contactar a los sospechosos habituales, preparar más reportes y leer correo electrónico, mucho correo electrónico.

Es la realidad profesional de muchas personas que trabajan en oficinas: nuestra cotidianeidad se basa en "hacer" cosas que, en realidad, no existen, como son conceptos, diagramas, presentaciones, documentos digitales que, a lo sumo, quizás, sean impresos alguna vez.

Y mail... Mucho, mucho email

Es quizás la enfermedad corporativa del siglo XXI, que se une al mal endémico de las reuniones sin propósito, que siempre estuvo ahí y que, con los años, por más que se intenta corregir, no hay forma humana.

Los emails además, por más herramientas accesorias alrededor de nuestro trabajo, como pueden ser las aplicaciones de mensajería y videoconferencia (Microsoft Teams, por poner un ejemplo, o Slack, si tu empresa es un poquito menos conservadora), siguen siendo la sabia que compone el proceso de conexión de una empresa y eso puede ser un problema a partir de un cierto volumen, donde la cosa es un bombardeo constante al que uno, a lo largo de los años, aprende a dominar, que no controlar.

Esto no es nuevo

Efectivamente, no lo es, pero lo más rutinario de la vida, en según qué volumenes, puede ser extraordinario.

En mi anterior vida, lo recuerdo siempre, mis volúmenes de información eran tan bestias que, el día que fui a comer con un amigo y le vi agobiado porque tenía, ojo, once correos electrónicos sin leer, comprendí lo tremendamente versátil que había llegado a ser, además de sentir una envidia infinita por ver a alguien a quien once correos electrónicos le suponía "mucho lío".

Con los años aprendes que, quizás, no deberías haber dejado que ese Tsunami llegara a ser tal: en mi siguiente trabajo, ya en Alemania, en una mala tarde, hablando con un ejecutivo, desarrollé un método de correo para llegar al inbox zero que, desde entonces, empecé a tener, machada que el ejecutivo observó cuando le expliqué el método.

Los cambios sociales en el trabajo

Mis primeros 10 años de carrera me los pasé al teléfono: recuerdo hacer bromas con los compañeros sobre la parodia de la película "Wall Street", donde algunos vivíamos pegados al teléfono móvil, saltando de llamada en llamada, en cualquier lugar, a cualquier hora, gesticulando como un poseso y, por supuesto, desde mis años en Francia, con auriculares, que hasta hace dos días se unían al dispositivo móvil por cable, haciéndome un sibarita no sólo del sonido (Sennheiser) sino por la duración de los cables (Creative).

El teléfono desapareció: las videoconferencias y los chats tomaron el poder y la pandemia hizo el resto para que lo poco que nos quedaba de analógicos se fuera al garete.

Lo cierto es que, como señor mayor que de cuando en cuando le grita a las nubes, la verdad es que echo de menos según qué aspectos de la vida semi-tecnificada, que es la suerte que me tocó vivir: la transición del analógico hacia la hiperconectividad, con todo lo que hemos ganado y, también, con todo lo que hemos perdido, que yo creo que no es poco, pero que quizás glorificamos porque la memoria es como es y dulcifica aquello que olvida.

¿Realmente echas de menos aquello?

Honestamente, no.

No te voy a engañar, no te voy a contar una historia que no sería cierta: creo que hemos perdido cosas, eso sí y creo que los "nativos digitales", aquellos que nacieron a partir del año 2000 y que no han conocido nada que no sea conectado a Internet, han dejado de conocer, sobre todo en dinámicas sociales, un mundo más cercano en el día a día, en el cara a cara, en la relación con los demás.

A cambio, han ganado la ultraportabilidad de sus vidas: cuando yo me fui de mi país la primera vez, un montón de cosas se dejaron atrás, por una cuestión de que las comunicaciones no eran tan prevalentes como hoy (existían, sí, pero costaba un buen dinero hacer una llamada entre países).

Hoy en día, una persona se podría ir a vivir a Tokyo y no perdería el contacto con su entorno social: habría un cierto grado de distanciamiento, seguro, pero su capacidad para mantener los vínculos serían muchísimo más fáciles que lo que sería irse a la misma ciudad hace 20 años.

Personalmente, creo que eso tampoco es bueno: creo que alejarse ayuda a establecer nuevos vínculos y también te ayuda a saber, de todas esas personas que te rodean, quién se acuerda realmente de ti y, quien, simplemente, como tu en otro lugar, sigue su vida, porque la vida no espera y porque las personas, lo creas o no, tienen vidas e intereses que persisten a pesar de tu ausencia.

Esta última lección es a veces la más dura de asimilar: tu te vas, te acuerdas de las personas que dejas atrás, pensando que, un tiempo más tarde, volverás a verlas, pero la realidad suele ser un poquito diferente, por cuanto la vida te empuja a ti también hacia nuevos encuentros que, no tendrán por qué ser fructíferos, pero que probablemente te enseñen aspectos de la existencia y del comportamiento humano que quizás desconocías.

Esto último es mi principal aprendizaje a lo largo de los años: descubrir que eres el resultado de una cultura de un lugar específico del mundo que tiene un montón de cosas buenas, pero que también tiene cosas con franco margen para la mejora y viceversa, conclusión a la que uno llega a base de malentendidos, anécdotas, equivocaciones y aciertos de nivel legendario.

Y todo esto que te cuento, lo creas o no, me sucede todos los días: vivo en un lugar rodeado de gente diferente a mi, lo cual me fuerza a cambiar mis presunciones, a cambio de crear otras que, en cuanto cambio de lugar, se vuelven a convertir en papel mojado.

A veces me pregunto qué habría pasado si me hubiera quedado en mi país, pero no sé si lo que hubiera sucedido es bueno o malo.

Quizás algún día hablemos de eso.

Pero ya hemos cruzado el umbral de las mil palabras y tenemos que cerrar e irnos a dormir.

Me encanta blim.py y estoy escribiendo un poquito todos los días :-))

Un saludo para ti y para los agentes chinos que han fusilado la internet en los últimos días para crear Modelos de Lenguaje Gigantes (pasaron por aquí y dejaron miles de visitas).

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