Soberanía Digital
Buenas:
El objetivo diario es intentar llegar, como sea, al artículo con al menos mil palabras, así que allá vamos.
Al turrón de cabezaDesde que cierto señor llegó al poder en cierto país, una de las cosas que tanto las empresas como los gobiernos de los países de la Unión Europea han estado analizando es nuestra absoluta dependencia por empresas extranjeras, en particular las americanas, las cuales, como en el caso de la Corte Penal Internacional, llegaron a cancelar la cuenta específica de uno de sus abogados "porque Pelota" y a partir de ahí a poner caritas a lo Mel Gibson en "El Patriota".
Poner Caritas como Mel Gibson en "El patriotaEs una expresión que nace hace muchos, muchos años, en el cine Kinépolis de Madrid, una noche viendo la película de marras, cuando una de las personas que estaba entre el grupo que disfrutábamos de la emisión, cuando empezó a ver al amigo Gibson intentando poner caritas de drama, proclamó que lo dejara, que no le iban a dar el Óscar, para jolgorio de todos los demás.
Vuelve al tema...Toda la razón: el tema es que, pensando un poco sobre mis últimas experiencias, me he dado cuenta de que todo lo que he hecho, sin excepción, salvo mi idioma, está basado en tecnologías predominantemente americanas (el ordenador y el sistema operativo son de Apple, Blogger pertenece a Google, igual que Gemini y Github, donde he hosteado el código detrás de mi pequeño invento (blim.py) pertenece a Microsoft.
Más allá de los debates sobre la posición completamente oligopólica de estas empresas, cuya capitalización bursatil ya supera el PIB de países como Francia, Italia o Rusia, existe la preocupación creciente de que, fuera de la industria física del mundo, que es China, la industria de lo intangible, del software, es americano, con algún pequeño salpicón y honrosas opciones que escapan milagrosamente a la red de los amigos de Silicon Valley.
Tenemos un problemaLos problemas tienen el inconveniente de serlos y la ventaja de que, al intentar resolverlos, descubres cosas.
Recientemente, al hilo de esto, me puse a investigar y descubrí que los señores detrás del grupo alemán que compone, entre otras cosas, a los supermercados lIDL, también tienen una división de soluciones digitales tipo AWS, cosa que me hizo sonreír porque lo último que se le vendría a la cabeza al decir "LIDL" es "alojamiento en la nube", por poner un ejemplo.
Pero sí, es cierto: en este aspecto Alemania, con sus problemas como gran potencia económica que es, empieza poco a poco a capitalizar una necesidad que tarde o temprano será denominada como estratégica, por cuanto la soberanía digital es fundamental en un mundo donde lo analógico tiende a desaparecer y el espacio cibernético no es que ya tome prevalencia, sino que es la opción por defecto para mil y una cosas.
Parte del motivo por el que empecé en su momento a pensar sobre crear mi propio software era, por una parte, el hecho de que tengas tu propia herramienta y que eso no te lo pueda quitar nadie: que no dependas de un punto de entrada que no comprendes, que te pide que compartas con el tus credenciales y cosas del estilo.
Cuando uno empieza a comprender el valor de la información personal, cuando uno entiende el temible estado tecnológico en el que nos movemos, donde todo lo que nos rodea no tiene ningún tipo de transfondo positivo en lo que se hace, que es la famosa "enmierdificación" de la que hablábamos el otro día, donde esto va de lo que va, nunca tuvo otro trasfondo, que de por sí no es malo, salvo que un día se decidió que las cosas estaban demasiado bien y, por "demasiado bien" se referían a que las cosas funcionaban como debían en parámetros que te daban un cierto grado de control sobre tus cosas.
Todo eso desapareció: ya no puedes comprar software, o música, o una pelícua: hacen lo imposible porque no sea así, no vaya a ser que te escapes de proveerles una fuente de ingresos predecible, ojo, ni siquiera constante o que el chicle se estire, que también, sino que sean capaz de estimar la media de tus pagos en el tiempo y vender esa historia a sus accionistas e inversores potenciales.
Por eso, más que nunca, deberías empezar a informarte un poco sobre diferentes iniciativas de código abierto, o intentar buscar alternativas a los diferentes productos y servicios que utilizas en tu vida diaria, porque la realidad es que, pronto, en el descenso hacia ningún sitio, eventualmente tendrás que hacerlo.
Dato: al igual que la creación de esta herramienta, desde hace unos años llevo dándole vueltas a que, más pronto que tarde, el señor Google cerrará un día esto del Blogger, porque ya no lo necesita para absolutamente nada (además de que lo tienen completamente abandonado: cancelaron hasta la aplicación de iOS que crearon en su momento para bloguear desde tu teléfono o desde tu iPad).
Así que sí: hay que empezar a pensar en un nuevo hogar donde poner "esto", que no son más que las diatribas de un señor, ahora ya mayor, que se resiste a crecer, a pesar de que el Universo conspire contra ello, y que a veces escribe cosas que incluso pueden llegar a tener sentido, episodios estos reducidos a un mínimo, porque se empieza tomándose en serio lo que no se debe tomar en serio y al final acabas hablando en tercera persona de ti misma, como Alain Delon, que fue un actor francés muy guapo, un galán, pero con un ego que podría llegar tres estadios de fútbol.
Empecemos a pensar en qué haremos el día que nos obliguen a tomar una decisión: estás a las puertas de que te digan que, para utilizar tu ordenador, tendrás que pagar una cuota, o tu teléfono, y no estoy hablando del contrato de telefonía, sino del terminal.
Y ese día, y aquí es uno espera que la invisible mano del mercado haga de las suyas, espero que seamos capaz de levantar nuestro dedo corazón contra todo este sinsentido que nos hace resentir la tecnología que, se suponía, haría nuestra vida mejor y más fácil.
Porque últimamente me veo a mí mismo detestando esa tecnología que una vez amé.
Y esta vez, como en las separaciones más dolorosas, tendré que decir "Eres tu, no yo".
Mil y pico palabras, artículo completado :-))
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