A dos días de las elecciones
Buenas:
El miércoles, 18 de Marzo de 2026, tenemos elecciones locales en los Países Bajos y, por primera vez en muchísimos años, voy a formar parte del asunto, así que, en los próximos dos días, quiero ver un poco lo que voy a hacer y a quien votar o no (que votar en blanco es siempre una opción muy respetable).
Turrón político = Turra políticaNope: no va de eso, ni muchísimo menos, sobre todo porque no creo en le proselitismo, que bastante tenemos ya con estar a medio cocinar para, encima tener que andar quemándole la cabeza a otros.
Como ya he dicho alguna vez, el discurso cívico de las cuestiones que nos afectan a todos es algo que respeto pero que, en general, salvo que tenga ganas de hablarlo contigo, cara a cara, me reservaré para mi mismo, porque intento, en la medida de lo posible, que eso no invada los diferentes espacios de mi existencia, que ya tenemos bastante, como para encima estar que dando la tabarra (o peor: que me la den) con que si tal es muy bueno y Pascual es muy malo.
Se me hace bolaPrecisamente por eso, porque no estoy yo como para que ese aspecto de la vida entre en cada uno de los rincones de nuestro pensamiento, lo mantengo en un segundo plano, pero en este caso, como probablemente el panorama político te sude, me permito esta pequeña licencia, que espero que no se indigeste mucho.
En los últimos días hemos recibido octavillas con un par de formaciones políticas: es interesante comparar su propaganda electoral, casi inexistente y espartana como pocas cosas podrás conocer, para darte cuenta de que las cosas por aquí son diferentes.
Para empezar, los carteles políticos se ponen en plataformas portables que se ponen en diferentes lugares de la ciudad, con los carteles de todos los candidatos.
Estaba a punto de jurar que no verías un cartel de estos fuera de esas plataformas pero hoy, gracias a un atasco monumental que me he chupado de vuelta a casa, al estar parado un ratito debajo de un puente, en la autopista, de pronto he visto unos carteles pegados en uno de los pilares, cosa que me ha llamado poderosamente la atención (no estoy seguro de si eso está permitido y, si no lo está, qué le sucederá a la formación que ha hecho eso).
El formato de los carteles, eso sí, es clásico: o bien la cara del candidato de turno o el logotipo de la formación de turno.
Una de las sorpresas en mi investigación es que, más allá de los partidos políticos tradicionales, de los que hablamos en este post, es que existen formaciones locales, como en cualquier lugar, supongo, pero que obviamente no forman parte de la agenda política nacional.
Estas agrupaciones, algunas de ellas exitosas, tienen formas de gobierno basadas en la transparencia casi cómica, donde todas sus cosas, como finanzas, actas, cargos o documentos fundacionales están a tu disposición para descargártelos o mirarlos en la web desde la comodidad de tu hogar.
La organización vecinal versus el sistemaHay cosas interesantes en los movimientos vecinales que me inspiran: el hecho de crear una agrupación política que no sólo sea capaz de rivalizar con formaciones políticas cuyos aparatos y capacidad organizativa es, a priori, netamente superior, me recuerda a la historia de un país donde, hace muchos, muchos muchos muchos años, uno de los ejércitos más poderosos del mundo entró en su territorio y, cuando sus fuerzas formales fueron reducidas y anuladas, la vida encontró el camino y, a través de células auto-organizadas que se distribuían por el territorio y que hacían ataques muy concretos y localizados, consiguieron desmoralizar al ocupante, lo cual sería el inicio para el fin, cuando otros ejércitos vinieron a rematar la faena.
Nota: y si tienes un poquito de cultura y conoces la historia de mi país, sabrás de qué estoy hablando y, si no, pues no pasa nada, pero que sepas que eso sucedió :-))
Por eso, leyendo sobre algunas de ellas, recupero un poco la sonrisa y pienso en la gente que ha creado esas plataformas, han creado agendas interesantes, manifiestos llenos de ideas e, incluso en algunos casos, en estas elecciones luchan por renovar su mandato, porque sí, las hay exitosas que, con paciencia, y con capacidad para negociar (fruto de un sistema político híper-fragmentado) por el interés de sus "constituyentes" que es un formulismo maravilloso para referirse a sus votantes y que los parlamentarios ingleses, por poner un ejemplo, utilizan para explicar el por qué de sus preguntas en la cámara baja de su país.
Esa parte me fascina: los grandes partidos políticos me aburren porque, eventualmente, el poder no se convierte en un medio, sino en un fin para, básicamente, no tener que trabajar en algo remotamente productivo.
Las pequeñas organizaciones cometen los mismos pecados que sus hermanas mayores, no seamos inocentes y no nos creamos el cuento: la cuestión es que, el hecho de crear algo que nace para ser pequeño y cuyo alcance busca tener una capacidad de acción limitada a algo relativamente razonable, es también la oportunidad para sus votantes, así como para quienes no lo son, de pedir explicaciones cuando algo se hace, sea bien, mal o regular, porque de eso va el rollo, de pedir explicaciones y, sobre todo, de que te las den.
Así que todavía no sé a quién voy a votar, pero voy a investigar si existen alternativas locales en mi área y, una vez que las encuentre, me informaré bien de quienes son y qué hacen, porque en este país, dada la enorme fragmentación del voto, uno casi casi que puede votar por algo extremadamente específico, lo cual te acerca más a la idea del "votar a favor de algo" en lugar del "votar en contra de cosas".
E investigaré, si esas alternativas locales existen, porque ya me han llegado ecos, en otros lugares, de formaciones de este tipo con personal un tanto sospechoso.
Y de eso va la democracia: de votar, de forma responsable, a gente que crees que puede representar tus ideas o te ofrece hacer cosas con las que estés de acuerdo.
Seguimos informando: las mil y pico palabras han sido escritas.
Un saludo.
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