Cuando clonan tu voz

Buenas:

En los últimos dos días te he estado hablando sobre las elecciones locales que se celebrarán en Países Bajos el dieciocho de Marzo.

Hasta ahí bien: llevo todo el día pensando en qué te iba a contar y, justo cuando empecé a visualizar la historia, un mensaje de audio en WhatsApp me dejó pensativo y, como uno es como es, pues voy a cambiar de tercio y ya me vas contando si te interesa o si no.

El turrón de hoy es de chocolate

Una de las cosas que más me fascina (nota al margen, por cierto) cada vez que bajo a España unos días durante la Navidad, es eso de encontrar de pronto decenas de sabores de turrones que, en mi niñez, se reducían a tres:

1. El duro.
2. El blando.
3. El de Chocolate Suchard (cualquier otra marca era un atentado al gusto).

Dicho lo cual, la historia que te voy a contar hoy viene a enseñarte los peligros de, no ya las redes sociales por su adicción, sino las consecuencias de radiar tu vida al público.

Este caso, por cierto, es verídico: la fuente es perfectamente fiable pero, como uno no quiere movidas, voy a cambiar aspectos de la historia, porque uno nunca sabe quién está leyendo esto.

Empecemos por el principio

La historia viene a ser algo así: una persona se va de vacaciones a un país y, hasta ahí, todo está bien, porque eso lo hacen cientos de millones de personas en el mundo todos los años.

La historia parte cuando los padres de esta persona reciben una llamada telefónica donde, en su idioma materno además, la voz de la persona les informa de que ha tenido un accidente en ese país, que se ha llevado a alguien por delante y que se va a poner un policía al teléfono para explicar qué hacer y cómo.

En ese momento, una persona de ese país, que curiosamente habla el idioma de los padres (la leche en polvo) toma el control y les empieza a pedir dinero para, se supone, manejar todo lo que van a ser los trámites.

El padre, que deja de computar, sale zumbando hacia su oficina bancaria para intentar hacer la transferencia al lugar donde se le ha pedido que lo haga.

Pero...

Lo bueno de esto es que, en el matrimonio, la señora tiene un pálpito y pide volver a hablar con la criatura, aunque de pronto hay problemas, porque claro, "es que no se encuentra bien" y ahí es la bombillita se enciende y dice las palabras mágicas.

"Voy a llamar a la criatura directamente a su teléfono"

Esa frase mágica es la que, afortunadamente, acaba salvando los muebles de la cocina, porque es el ese momento donde la estafa in-fraganti colapsa.

En el momento en el que la mujer dice las palabras mágicas, la persona que dice ser policía intenta controlar la situación, pero ya es demasiado tarde.

Al llamar a la persona, se confirma que nada de lo que le han dicho es cierto.

Mientras tanto, como ya digo, el padre estaba solucionando como hacer la transferencia del dinero que les habían pedido y que, afortunadamente, no se llegó a hacer.

¿Cómo sucede esto?

No tengo los detalles exactos de la historia, pero hay varios detalles que son interesantes:

  • Consiguen clonar la voz de la persona.
  • Saben que la persona está de vacaciones y saben exactamente dónde.
  • Saben hablar el idioma del país donde la persona está.
La combinación de todo esto te dice cosas, en diferentes grados: obviamente no me puedo jugar dinero y decir "fue exactamente así" pero creo que tengo "un par de líneas de investigación" en los que, más o menos intuyo la jugada y, si te parece, podemos jugar a los detectives, que era algo que me encantaba hacer de niño y que, a día de hoy, en mi vida profesional, hago con una felicidad que no me pueden quitar y, si no te lo crees, aquí tienes una historia que lo pruebaTeoría número 1: "Asuntos internos"

En hecho de que tuvieran acceso a la voz de la persona y el hecho de que supieran dónde estaba, así como toda la preparación para hacer la movida, te dicen que tenían proximidad o conocimiento de su vida, lo cual es realmente inquietante si alguien decide que, además de seguirte o saber quién eres y lo que representas, resulta que tiene fines nefarios, por los motivos que sean.

Y esto, lo sé, es retorcido de pelotas y nadie nunca podría creer que algo así les podría suceder en su vida, estoy de acuerdo, pero estas situaciones no son elegidas, como no son elegidas las enfermedades o que, mañana, yendo por la carretera, de pronto un neumático se pinche, explote y te llegue a pasar algo.

Mi punto es que, en estas historias nunca debes dejar de examinar cualquier escenario posible, con independencia de su plausibilidad, porque siempre habrá tiempo de descartarlo, pero te conviene pensarlo.

Y dicho lo cual, vamos a la siguiente teoría

Teoría número 2: "Me parece que no entendemos el mundo en el que vivimos"

No seré yo quién juzgue a otras personas por vivir sus vidas de la mejor forma que consideren oportunidas, pero leyendo la historia y entendiendo los detalles de la misma, uno piensa en dos cosas:

1. No somos conscientes del nivel de automatización del que cualquier matado con interés y con una conexión de Internet tiene.
2. No somos conscientes del nivel de inconsciencia de la gente que utiliza redes sociales.

Porque, "por lo que sea", según has leído esta opción, estoy seguro de que te ha parecido más posible de ser la razón que la primera, ¿Verdad?

Sin conocer los detalles, estoy seguro de que esa persona:

1. Ha subido vídeos en alguna aplicación o red social tipo "Instagram".
2. La persona ha radiado o estaba radiando en sus redes que estaba de vacaciones en tal sitio haciendo tal y pascual.

Y esto, que mucha gente considera inocuo, es una verdadera mina de datos que es perfectamente explotable si sabes más o menos lo que estás haciendo y tienes el tiempo y la habilidad para ponerlo en marcha.

Lo peor de la historia

Lo peor de la historia es que, hablando con la persona que me contó el suceso es que, al hacer el mismo análisis que acabas de leer, cuando hice la segunda formulación se hizo el silencio, lo cual es indicativo de que, una vez más, parece que el río suena en esa dirección.

Y esta es la parte donde, antes de dejar de escribir por hoy, te recordaré una vez más, como en "Canción triste de Hill Street", que tengas cuidado ahí fuera y que intentes tener cuidado al poner algo en internet.

Y esto, lo dice alguien que tiene un blog abierto en Internet: poco nos pasa :-))
Un abrazo, mañana más :-))

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