Cuando las ventas se tuercen

Buenas:

Algo que aprendes sobre el espacio y la realidad es que generalmente no cooperan con tus deseos y la historia que te voy a contar va precisamente sobre eso.

La historia de hoy va sobre qué sucede cuando, efectivamente, la realidad no desea cooperar contigo y cuando por mucho que uno intenta quedar como el bueno en algo, al final la triste realidad del mercado te pone en tu sitio, sobre todo cuando eres un negocio.

Un turrón económico hoy...

La historia va de lo siguiente: resulta que, hace un par de años, una cadena de supermercados en Países Bajos, llamada Jumbo, decide parar de hacer promociones de precios con productos cárnicos.

Esta empresa, por si no lo sabes, es conocida por precisamente hacer promociones usando en las mismas la venta de “un kilo de equis a y griega”, como por ejemplo “un kilo de manzanas a un Euro” (que no sé si será real o no: es sólo un ejemplo para ilustrar lo que estoy explicando).

En el lenguaje de la empresa lo llamaban “kiloknallers” o “kilo gangas”, si se me permite la malísima traducción.

¿Qué tiene de especial esto?

En realidad, de lo que te acabo de contar, creo que no hay nada nuevo y que supongo que es algo que sucede en cualquier país del mundo: cualquier establecimiento que vende cosas, da igual el lugar, seguro que todos los días hace algún tipo de promoción para atraer clientes y, precisamente por eso, porque el mundo comercial va de buscar fórmulas para atraer público y potenciales clientes, nadie levantaría una ceja en esta historia…

Sin embargo, lo que sucede es lo siguiente: cuando el supermercado desea dejar de promocionar el consumo de carne, una vez que considera que puede quizás contribuir a que la gente consuma más frutas y verduras, quiere ser parte de lo que creyeron que se vería como una fórmula para contribuir a un mundo mejor y, por tanto, dar una mejor imagen de marca, un cierto compromiso, supongo, con según qué causas.

En aquel momento, cuando se anunció la renuncia a hacer ofertas con productos cárnicos, incluso una organización de defensa de los animales holandesa aplaudió la iniciativa, y, de hecho, dicha organización llamó a los demás supermercados en Holanda a hacer exactamente lo mismo: dejar de promocionar el uso de la compra de carne y en la medida de lo posible, ofrecer alternativas, vegetarianas, vegetales o lo que fuera.

Dos años más tarde la realidad llama a la puerta

El caso es que un tiempo más tarde, dos años para ser exactos, la cadena de supermercados ha descubierto una terrible realidad: no sólo no se ha dejado de consumir carne en Holanda, sino que simplemente lo que ha sucedido es que los clientes que ellos tenían buscaron alternativas en otras cadenas, resultando, sobre todo en la pérdida de millones de Euros de ventas, que obviamente no sólo no se reflejaron en la facturación de sus establecimientos, sino que, directamente, apareció en los de su competencia.

Nótese además que Jumbo no dejó de vender carne en ningún momento (detalle esencial en esta historia): simplemente dejó de hacer promociones sobre dicho tipo de productos, es decir: uno siempre podía ir al lugar y comprar carne si le apetecía pero, el simple hecho de dejar de utilizarla como señuelo comercial provocó un descenso en sus ventas.

¿Cuál es la explicación del supermercado para volver a hacer promociones con productos cárnicos?

La cadena de supermercados o, en este caso, su servicio de relaciones públicas, alega que para producir un cambio social que vaya hacia un consumo mayor de alternativas vegetales y un menor consumo de carne, supone que tienen que hacerlo todos los agentes involucrados (desde toda la cadena logística de alimentos hasta los propios consumidores) a la vez y que ,obviamente, siendo los únicos que tomaron este tipo de medidas, no sólo no lograron su objetivo original, sino que además han sido penalizados con la pérdida de millones de Euros de facturación que, para más INRI, se ha ido directamente a su competencia.

Así que, desde hace ya una semana, el supermercado ha empezado a hacer otra vez promociones con productos cárnicos y pelillos a la mar, que aquí no ha pasado nada y que, como dice el proverbio: "el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones".

¿Cuál es la moraleja de esta historia?

La moraleja de esta historia es que estamos rodeados de gente que tiene buenas intenciones, pero que a veces niega la realidad. Cuando uno piensa en un mundo mejor, piensa ante todo en el respeto al medio ambiente y también piensa en las cosas que, a lo largo de los años, hemos aprendido sobre la cadena alimentaria: hemos visto, a veces con horror, como se trata a los animales cuando se los va a sacrificar, como también hemos conocido los terribles efectos de cosas como pesticidas en la generación de cosechas de los productos que llenan nuestras despensas y nuestros frigoríficos.

Precisamente, porque tenemos un cierto grado de conciencia social, pensamos en nuestra capacidad para ejercer cambios positivos: quizás comer menos carne quizás comer más verduras, más frutas, intentar pensar en las alternativas que ya no sólo ecológicas, sino que también con un cierto grado de ética, producen alimentos de forma sostenible y razonable.

Un ejemplo ejemplar en Países Bajos es la marca de chocolate "Tony's Chocolonely": esta marca, fundada por el productor de televisión neerlandés, Teun van de Keuken, nace como respuesta a una serie de investigaciones hechas por el como parte de su trabajo, donde descubrió que una enorme mayoría del chocolate que consumimos en el planeta está producido en condiciones que son de deplorables e injustificables desde un punto de vista medianamente normal.

A partir de ahí, decide que se puede producir chocolate de una forma no solo sostenible, sino ética, pagando a los productores y a todos los elementos de la cadena salarios, o cuanto menos precios justos que les permitan subsistir o tener un ciertos grado de calidad de vida.

Esto, por cierto, también tiene una consecuencia: el producto es más caro, pero al menos tienes la garantía de que en la medida de lo posible se intenta hacer lo correcto, esto es, lo que estás consumiendo responde a tu propia ética y eso de por sí no está mal por cuanto responde a los intereses de todas las partes involucradas.

Lo que deberíamos sacar en claro de esta historia

Está muy bien pretender ser el abanderado de algo que, a priori, puede ser bueno, pero cuando uno se aventura en el vacío creyendo que va a dar lecciones de algo a la población y al final le acaba costando dinero, el sistema te dice que los principios, literalmente, tienen un coste económico mensurable y que siempre que esos principios no cuesten o produzcan valor, serán adoptados.

En el momento en el que las cosas cambien, lo que vemos a día de hoy es que las empresas son expertas en el sublime arte del "Donde dije digo, digo Diego" y esto que te acabo de contar, me temo, es sólo otro ejemplo más.

Me encantaría saber si conoces otros ejemplos parecidos a estos, así que ya sabes donde está la sección de comentarios.

Mil y pico palabras y un saludo.

Mañana más, lo prometo.

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