Desde el otro ordenador

Buenas:

Son las nueve y diecisiete cuando estas palabras se empiezan a escribir y, además, hoy se hacen "desde el otro ordenador", lo cual es señal de que, hasta hace unos minutos, "mi otra vida" ha estado coleando, cosa que, por una parte, me puedo reprochar a mí mismo y, a su vez, puedo culpar a otros, que tienen la genial idea de pedirme pensar mucho justo al final del día.

Turrón de pensamiento profundo...

Más o menos: el problema es no conocerme, que es lo que suele decir un buen amigo, y claro: entre que no me conocen y que uno es cómo es, las cosas no pueden acabar bien de ninguna forma.

Porque todo empieza más o menos a las doce y media de la mañana, cuando un pequeño correo electrónico se deposita en la bandera de entrada del Outlook donde se me pide si, por favor, puedo proveer una serie de datos sobre una serie de cosas, en una serie de lugares, en un periodo de tiempo determinado.

Hasta ahí, nada por encima de lo normal que no sea particularmente complicado, salvo que, en este caso, como uno intenta desafiar a la física clásica e intenta estar y hacer varias cosas a la vez en diferentes instancias, uno coquetea con el colapso lógico de dicha hazaña porque, ni es posible, ni es sostenible, así que se hace lo que se puede y vamos tirando "de aquella manera"...

El caso es que, al final del día, después de preparar la cena y descubrir, una vez más que, a pesar de todos mis esfuerzos en los últimos años por moderar o eliminar el consumo de carne roja, últimamente la realidad me ha abofeteado y, como Popeye con las espinacas, uno descubre que toda la energía que le ha estado faltando durante un buen tiempo aparecía mágicamente después de ingerir tan maravilloso manjar, decidí continuar "un ratito más" echándole un vistazo al correo y ahí, en toda su plenitud, estaba ese correo electrónico, anunciándome la petición y, como no puedo esperarme hasta el día siguiente, como toda persona de bien, hice doble clic sobre el asunto y empecé a leer...

El dilema

Una vez comprendí lo que se me estaba pidiendo, decidí atacar el asunto de la forma más pragmática posible: "creo que tengo algún reporte parecido, así que si le hago un par de retoques, yo creo que cuela", pensé para mí mismo.

"Treinta minutitos y a correr" me digo, mientras empiezo a darle al sistema de reporte para encontrar la base de lo que va a ser mi análisis.

¿Qué podría salir mal?

Después de esos treinta minutos, los datos me resultan "extraños" así que, mi plan genial, ese de simplemente reciclar un reporte parecido y cambiarle cuatro cosas, se va al garete y, ahora sí, me lo tengo que currar y hacer algo desde cero pero, como estoy curado de espanto y más o menos me conozco la historia, sólo tengo que poner lo que quiero en los respectivos lugares, darle al botoncito de "Ejecutar" y sentarme a esperar los resultados.

Y cuando los resultados llegan, algo no me cuadra...

Cuando algo no te cuadra...

¿Has tenido alguna vez la sensación de que, de pronto, sin venir a cuento, algo no está bien? Pues algo así me empezó a suceder cuando el reporte empezó a parir datos.

Sin haberlos visto todavía, siento que algo no va bien y, en este caso, además, dada mi legendaria paranoia, incluso antes de ver los resultados.

Al hacer la exportación de los datos no estructurados para meterles un buen meneo en Excel, me aseguro de ver que todo parece estar donde debe estar, que el número de filas y columnas sea coherente y, después de unos minutos de normalización para crear nuevas columnas con valores que reflejan diferentes expresiones de las ya existentes, en ese momento me algo un CONTROL+A y a continuación un  ALT+N+V+T para acabar con una tabla dinámica (también conocida como "Pivot Table" en inglés) y me pongo a formatear los diferentes campos para ver qué me dicen los datos que acabo de exportar y normalizar.

Y ahí llega la sorpresa: los datos son "raros"... No estoy acostumbrado a ese tipo de valores, lo cual me escama y me llama la atención.

¿Cómo que son "raros"?

Para darte un ejemplo: imagínate que todos los días abres el frigorífico y tienes una botella de agua, una botella de Coca-Cola y comida de diferentes tipos...

Un día, llegas a casa y descubres una botella de champán y un pastel que sabes que es el favorito de tu pareja.

¿A qué asusta? :-))

Si eso te sucede, es que algo ha pasado, generalmente bueno, o peor: que hoy es una fecha importante, que te has olvidado y que ahora lo que quieres saber es si ella está en casa o no para ponerte a investigar lo más rápido posible el por qué de esas cosas en el frigorífico (porque si preguntas y resulta que es su aniversario, la cosa va a estar muy, muy, muy divertida para recoger cable).

Pues esto es igual: los datos son lo contrario a lo que estoy acostumbrado y ,aunque son expresiones diferentes a lo que suelo medir, lo cierto es que me llaman la atención.

It's Showtime!

Efectivamente: es el momento del show y me pongo a rehacer todo, a toda leche, buscando campos que tengan nombres parecidos a los que he usado, a ver si estoy midiendo lo que sea de la forma errónea y la cagamos.

Pero no hay forma de probar que estoy equivocado: cada vez el reporte devuelve los mismos números... Y los criterios para normalizar los datos son correctos, lo he verificado varias veces, de diferentes formas, así que...

Estimado colega...

Adjunto te mando los datos con las siguientes premisas que explican la categorización de los datos.

Por favor, ten en cuenta que los datos me resultan extraños, así que añado una exportación del SQL Statement que contiene los datos del reporte para que Manolito les eche un vistazo, a ver si estoy haciendo algo mal.

Un saludo,

Paquito. 

Espero que me respondan pronto y a ver qué dicen.

De momento, mil y pico palabras y sumando.

Diez y dos de la noche: hora de publicar.

Saludos,


Paquito

Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

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