Emitir el mundial de fútbol en Holanda

Buenas:

Ya sabes cómo funciona esto: siempre tengo algo en mente de lo que me gustaría hablar y lo siguiente es que, en el último segundo, cambio de opinión y me propongo escribir sobre algo completamente distinto.

Así que vamos allá, que estás a punto de...

El turrón, que sólo tenemos mil palabras

Me gusta como piensas, así que vamos a ver cómo contamos esto de una forma constructiva, agradable y, sobre todo, certera, porque los matices en las cosas son importantes.

El fútbol es un deporte universal

¿Quieres ver qué sucede en un país cuando se celebra un mundial de fútbol o una Eurocopa y dicho país no está entre los participantes?

Pues eso sucedió aquí hace unos años y recuerdo como curiosidad que los fabricantes de cerveza, que en este tipo de cosas hacen su Agosto, tuvieron un Junio-Julio muy tranquilo, intentando vender su preciado líquido con alguna que otra promoción, pero con los supermercados bien llenitos, por si alguien se animaba a hacer fiestas o lo que fuera.

Cuando en cambio Holanda disputa estos torneos en verano, la cosa cambia: las carreteras te llenan dos o tres horas del partido para que todo el mundo tenga tiempo para llegar a casa, irse al súper, comprar lo que sea, invitar a los amigos, ponerse ciegos de snacks y bebidas y disfrutar del espectáculo.

Eso son los más caseros: la gente que disfruta del buen tiempo, del jardín y de todo lo demás.

Hay otra parte del país más folklórica y que es aquella que celebra estas cosas en el canal HORECA (Hostelería, Restauración, Catering) y que se caracteriza por tomar las terrazas de todo aquello que esté abierto, ponga bitterballen y cerveza con una pantalla de televisión que pueda dar envidia al IMAX del cine Pathé Arena, al ladito del estadio de fútbol del Ajax.

¿Y?

Lo que te quiero contar es que, como quizás en todos los países del mundo, cuando se celebra uno de estos eventos, sobre todo en el verano, el personal encuentra la oportunidad de dar rienda suelta a su vena festiva y encuentra así su momento de sociabilización y de comunidad, porque el deporte tiene estas cosas y no estoy hoy para entrar a juzgar si está bien o mal.

El caso es que, en el caso de bares y restaurantes, en casi todos los países del mundo, el hecho de emitir un evento de este tipo tiene unas peculiaridades legales, por cuanto dicha emisión obviamente se hace para aumentar el atractivo de tomarte algo en ese lugar bajo esta circunstancia.

Como decía, en muchos países del mundo, para que un lugar público emita un evento deportivo de este tipo, tiene que generalmente tener una licencia de emisión especial o pagar algún tipo de cuota especial.

Es decir: imagínate que en tu país existe un canal que ha comprado los derechos de emisión de un evento de este tipo y tu, para verlo en tu casa, con tus amiguetes, resulta que tienes que pagar una cuota de lo que sea (veinte Euros al mes, por poner un ejemplo: no tengo ni idea).

Los bares y restaurantes no pagarían esos veinte Euros al mes: ellos, dado que utilizarían esas emisiones para aumentar su clientela, tienen que pagar una cuota especial, generalmente mucho más alta, por cuanto existe un ánimo de lucro en el uso de esa programación para su negocio.

De igual forma, en algunos lugares, donde la televisión pública compra los derechos, generalmente también estos bares tendrían que pagar algo más, aunque en este caso probablemente iría a través de las entidades de gestión de derechos, que también gestionan cosas como música y demás (porque sí, me temo también que en muchos lugares tú no puedes simplemente encender una radio y escuchar a su contenido en un bar o un lugar público sin que eso tenga o requiera el pago de una tasa especial).

La discusión que viene Esto es precisamente lo que ahora mismo están discutiendo las autoridades neerlandesas estos días: la cadena pública NOS ha adquirido los derechos de emisión del Mundial de Fútbol que se celebrará este verano y algunos miembros del parlamento holandés están pidiendo que no se cobre a bares y restaurantes esa tasa especial que se suele pagar por este tipo de conceptos.

La lógica es que, al ser una cadena pública financiada con impuestos, cobrar la tasa de emisión sería un caso de doble tasación, cosa injusta, según parece.

¿Cuánto se paga por emitir una cosa de estas en un bar?

Supongo que en cada país es diferente pero en Países Bajos, la cosa va de la siguiente manera:

  • 80 céntimos de Euro por cliente viendo el evento en el bar de turno (interesante sería saber cómo se declara esto, por cierto).
o
  • 247 Euros como tasa anual mínima, que se calcularía sobre un establecimiento de unos cincuenta metros cuadrados.
Precisamente, por eso, porque supongo que algunos bares encuentran que estas tasas son muy altas o que el cálculo de lo que se pueda llegar a pagar no debe de ser poco, ya en la última Eurocopa hubieron quejas del sector al respecto.

Y ahí es donde entra la política, por cuanto uno de estos eventos es una de esas cosas donde el país vive un poquito de movimiento y las autoridades quieren que todo el mundo gane con esto, desde las personas que van a un establecimiento público a pasárselo bien hasta los hosteleros, que también quieren hacer su Julio-Agosto.

¿Qué dice la cadena pública al respecto?

La gente de NOS alega que el pago de esas tasas se exigen para, precisamente, evitar que terceros se beneficien de la emisión pública de dichas imágenes a costa de las mismas, una vez que esos derechos de emisión se han comprado con dinero público.

No está nada mal tener la discusión, sobre todo ver que algo así se lleva a la primera plana de la política: en un país donde generalmente no pasa nada, es peculiar observar este tipo de discusiones, sobre todo desde un punto de vista racional, ofreciendo razones por las que algo debería o no debería ser, sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando de fútbol.

Porque esa es la verdad: la ventaja de un país donde pasan pocas cosas y los debates públicos van de discutir por qué se paga o se deja de pagar una tasa.

Y a mí, como a ti, estoy seguro de que eso te sorprende: sin escándalos, sin demagogia, sólo explicar los pros y los contras de algo, teniendo en cuenta su impacto social y económico (sobre todo lo último, que por aquí no lo perdonan jamás).

Y colorín colorado, mis mil palabras se han completado.

Mañana más, fijo :-))

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