Noches de trabajo

Buenas:

Hoy te escribo desde la Tablet: estoy en medio de mis “abluciones de datos” mensuales y no me apetece tener otro cacharro más en la mesa así que, si me lo permites, vamos a intentar hacer esto sin contar las palabras, aunque haré lo posible porque se acerque o se pase de nuestro número mágico.

El turrón de las mil palabras

Exacto: tenemos mil palabras para contar algo, por una cuestión de cabezonería personal, porque estoy “on fire” y porque me apetece escribir y no dejar de hacerlo.

Porque es un vicio que merece la pena: hay gente a la que le da por la “droga-porro” pero a mí me da por escribir en un blog que, para el caso, pues oye, eso que me ahorro.

Abluciones de datos…

Es que me lío y así me va… Una vez al mes, cuando anochece y me quedo solo en uno de sus sistemas que conforman la infraestructura de la Paquito Corporation, me dedico a hacer un pequeño ejercicio rollo submarino soviético que siente que alguien me viene detrás.

Me casco un “Iván el Loco” que se caga el can y me pongo a revisar que la integridad de una serie de datos está bien.

Es un ejercicio relativamente simple pero dadas la cantidad de interdependencias que hoy en día conforman cualquier infraestructura de un mínimo de tamaño, el rollo de seguir buceando por el data set buscando cosas que, “por lo que sea”, puedan ser sospechosas, me encanta.

El Sherlock Holmes del dataset

Y te lo digo tal cual, porque no habrá sido la primera vez que habré narrado la investigación de algún problema tecnológico como si fuera un caso del detective más famoso de la literatura.

En esto, además, como uno es un inconsciente que tiene un cierto sentido de la ironía, empiezo a notar que el amigo Holmes se me empieza a quedar atrás, porque Watson es un cachondo y Moriarti es un malo que mola mucho, pero el material hay que ir renovándolo, que las investigaciones son interesantes, pero dan para lo que dan.

Y por eso, últimamente, me veo a mí mismo revisando trocitos de episodios del detective Colombo, encarnado por el actor Peter Falk, cuya gabardina, por cierto, era de origen español, lo cual es una anécdota maravillosa y te enseña lo pequeño que puede llegar a ser el mundo.

No hay nada más interesante que intentar explicar algo que se supone que no puede pasar, y hacerlo de tal forma que sea sencillo, interesante y que, sobre todo, te invite a escuchar.

La ironía de la estupidez corporativa

Hace muchos años me sucedió que un buen jefe que tuve me dijo que, observando alguna de mis reuniones, veía que mi tono no era precisamente algo “acorde a lo que se esperaba de nosotros”.

El hombre se refería a que mi forma de presentar cosas no era al uso y que estaba, quizás, un poco lejos de los estándares que me rodeaban.

Mi respuesta fue que tenía que competir con la atención de mi audiencia, que cuando uno hace una reunión virtual, la probabilidad de que las personas del otro lado estén leyendo el correo electrónico o haciendo otra cosa a la vez podía ser muy alta y que, o lo hacía entretenido, o lo llevaba claro.

Ahí es donde me di cuenta de que cosas del estilo MBA y derivados son un montón de mierda que rechazan de plano el sentido común y que, en realidad, lo que uno paga en esas cosas es la bolsa de trabajo y de contactos, al conocer a gente como tú en circunstancias parecidas a la tuya.

Es como la gran mentira de la consultoría, de la que podría hablar largo y tendido, pero no sé si esto te interesaría (y, si te interesara, probablemente me acabaría mordiendo la lengua tan fuerte que me haría una lesión severa en la misma).

Mi punto es que, con temas de datos, desde hace muchos años, escucho una cantinela que, si trabajas en este tipo de cosas, seguro que también habrá pasado por tus oídos…

“La calidad de los datos es importantísima”

Esto que acabas de leer es la afirmación más utilizada en el mundo de las tecnologías de la información y es la aseveración más veraz que menos empresas se toman en serio del mundo.

Es así de triste: todo el mundo reconoce la importancia de que la calidad de tus datos sea lo mejor posible para entender tus circunstancias, tomar acciones o ser capaz de proyectar lo que sea que te gustaría que esos mismos datos te puedan contar, pero eso supone que hay que hacerlo, otro caso más donde estás a la merced del talento, la inteligencia y las ganas del personal para hacer algo que es un trabajo ingrato, invisible y que, si no se hace, eventualmente se convierte en un “coste de hacer negocios”, como los negocios físicos aceptan que un equis porcentaje de sus mercancías será robado.

Esto que te acabo de contar es el pan nuestro de cada día: las empresas más excelentes lo tienen clarísimo e invierten ingentes cantidades en que eso se cuide, porque comprenden la importancia de la calidad y claridad de lo que sus datos les pueden dar.

Comprenden, en definitiva, cómo “datos” se pueden convertir en “información” y como esa información les puede dar la clave para tal o cual acción.

Eres tan eficaz como lo que puedes saber de tus circunstancias.

Y precisamente por eso…

Precisamente por eso, el que aquí habla, se pasa, una vez al mes, buceando en un dataset muy especial, que le dice mil cosas sobre ciertas operaciones, y hace lo posible porque si hay alguna pequeña incorrección se pueda corregir.

Porque sigue quedando gente que comprende la importancia de la claridad en los datos y al que le sigue costando entender como los mismos que proclaman sin tapujos que esa labor es necesaria, acto seguido te declaran que no hay voluntad, tiempo o recursos para hacerlo.

Y yo creo que sí: yo y mi equipo somos la demostración evidente de que se puede hacer, que se hace y que luego, cuando el personal se sorprende de nuestra eficacia, les tengamos que decir que “dos y dos son cuatro”, mientras te dicen que “sólo faltaba” mientras otros callan porque mejor no hablar.

Moraleja

Los seres humanos somos irracionales y las organizaciones humanas están compuestas de seres humanos, así que “dos y dos son cuatro”.

No tengo ni idea de si he llegado o no a hacer mis deseadas mil palabras pero no tengo mucho más que decirte.

Mañana hay elecciones, así que veremos a ver qué sucede.

Un abrazo y gracias por leerme.


Paquito

Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

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