Sobre qué escribir cuando no das pie con bola
Buenas:
Creo que el título del post de hoy anuncia muy a las claras "el tono" de lo que, si tienes la paciencia adecuada, va a acontecer en el texto de hoy.
Pero, si esperas lo suficiente, a lo mejor te llevas una sorpresa: dicen que las frutas que peor aspecto tienen suelen ser las más jugosas y las que mejor sabor tienen, pero eso yo creo que es una generación y, sólo hasta que le demos un buen mordisco a la pieza, lo podremos saber.
Turrón con misterio hoyBueno: tampoco nos pongamos en plan místico, porque esto tampoco es un relato de Agatha Christie.
"Esto", es más el ejercicio de un señor que se sienta delante de un ordenador y, en el programa de software que ha creado para escribir, aporrea el teclado mientras intenta a la desesperada buscar algo sobre lo que escribir.
Primer recurso: FeedlyVamos de cabeza al lector RSS donde manejo las suscripciones a otros blogs y otros centros de noticias.
Las noticias holandesas que encuentro son insulsas: el problema de vivir en un país "normal" donde no te están bombardeando, día sí, día también, con guerras o escándalos de corrupción.
ESO es algo que de pronto uno toma por supuesto: ya conté en los posts de las elecciones locales que se acaban de celebrar lo tremendamente fácil que es encontrar información sobre los partidos políticos aquí y, cuando digo información, digo "información", hasta el punto de poder revisar las actas de las agrupaciones con sus afiliados y las cosas que discuten con los mismos (la caña).
El caso es que hoy, como ya decía, las noticias son insulsas: ha muerto el anterior presidente de Surinám, que fue territorio neerlandés hasta 1975... Noticias de estafas telefónicas e informáticas, avisos a los alérgicos acerca de que la primavera no sólo va a alterar la sangre, sino que además va a traer polen en contenedores, así que hay que prepararse.
Nota mental: tengo que comprar antiestamínicos.
Nota al margen: no me puedes ver pero acabo de buscar las diferencias entre la Cetirizina y la Loratadina, que son dos principios de las pastillas antiestamínicas que puedes comprar en cualquier tienda que venda medicamentos de libre distribución, como el Ibuprofeno o el Paracetamol, que aquí puedes comprar en el supermercado.
¿En qué estábamos?Revisando a continuación los feeds de blogs, veo que el amigo Jorge ha publicado en su blog un post con la segunda parte de su visita a Ámsterdam y, mientras lo leo redescubro, a través de sus ojos, lo mismo que sentí yo hace muchos, muchos, muchos años, así que le dejo un comentario (porque eso da muchos ánimos y porque está bien dejar constancia de que alguien ha disfrutado de lo que has creado) y reviso los comentarios del post anterior donde, ahí sí, me llevo un rejonazo porque el hombre, intentando quedar conmigo, hizo todo lo humanamente posible para contactarme y yo, que estoy acostumbrado a tomarme estas cosas con la calma holandesa que cualquier cita requiere, donde la planificación se hace con semanas de antelación e incluso se pide confirmar, una vez que he quedado contigo, que sí, que efectivamente, tal día a tal hora en tal lugar...
Si a esto le añades que ese correo lo miro de higos a brevas, hasta el punto que hace un tiempo el señor Yahoo! pensó que estaba abandonado y me lo borró, pues imagínate el nivel :-))
El español erranteTengo que reconocer en descarga de los pobres ciudadanos neerlandesas que el daño ya estaba hecho antes de llegar a este lugar: en mis años en España, trabajando para la Grijander Corporation, hubo un momento donde instituí el axioma "Sí no está en Outlook, no existe", y fue algo que, con los años fue a peor.
Pero al llegar aquí, si el daño ya estaba hecho, lo que sucedió a continuación te lo puedes imaginar: no sólo adopté sin problemas el paradigma local, sino que lo llevé hasta rizar el rizo y dejar a holandeses, alemanes y cualquier forma de vida que no pueda aguantar, sin crema solar, más de treinta minutos al sol en un chiringuito de Torrevieja sin achicharrarse, en pañales.
Creo que mi logro personal más importante se dio en Alemania, en algún momento entre Agosto y Septiembre de 2006 cuando, en una reunión con un camarada teutón, me llegó dos minutos tardes y dejé que el pequeño español que lleva años afilando esa guadaña, pudiera por fin salir a segar:
- Llegas tarde - le dice al pobre.
- Ya, perdón, lo sé, es que acababa de terminar otra reunión y...
- Un español diciéndole a un alemán que sea puntual.
- Ya ya...
- ¿Qué será lo siguiente? ¿Alemania, mañana mañana?
Conste que el pobre Thomas es un cielo de persona y es, junto a su esposa, la única persona con la que mantengo contacto de aquel tiempo. Pero aquel día la carcajada que nos pegamos los dos con ese episodio no los la puede quitar nadie, sobre todo el momento en el que le dije que yo, españolito, le estaba enseñando a él, teutón pata-negra, los rudimentos de la puntualidad.
El puntoEl punto es que, desde hace unos años, muy a mi pesar, me voy dando cuenta de que ya no soy "español", sea lo que eso quiera decir.
Ojo: no reniego de mi país ni de mi nacionalidad, ni muchísimo menos...
Sobre eso, además: tengo pocos complejos con respecto a mi origen y, por aquí arriba, ya les he explicado varias veces que yo puedo decir legalmente "Mi abuelo intentó matar a mi abuelo: estoy orgulloso de mis abuelos" y no me meto en un berenjenal legal como ellos sí podrían, salvo que revisen muy mucho qué cojones estaban haciendo los suyos en aquellos años donde, cuando perdieron los malos, resultó que todo el mundo estaba en la resistencia.
Eso no lo olvido y me encargo de repetirlo cuantas veces sean necesarias: "nunca olvidar".
Pero mi orgullo de pertenencia (chico, podría ser peor, yo qué sé: tampoco es que eligiera donde nacer, también es cierto, pero no me voy a quejar, que peor lo tienen en otros lugares del mundo) no esconde algo que empecé a notar hace unos años: la sensación de extrañeza al pasear por mi querido Madrid, por las calles donde lo hice durante años y, sin embargo, sentirme ajeno, observar al entorno y a las personas como me vi, muchos años antes, en otros lugares que visité.
Esto es algo que afrontamos aquellos que llevamos media vida fuera de nuestra tierra: "no eres ni de allí ni de acá", eres una planta arrancada de su tierra y trasplantada en otra, donde poco a poco vuelves a echar raíces, pero donde la tierra, a pesar de que el invernadero está bien montado, no parece tener los ingredientes que harían que pudieras crecer florecer mejor.
Mil y pico palabras otra vez: hora de publicar.
Espero que te haya gustado: deja un comentario, dime qué piensas y/o qué se podría hacer mejor.
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