Amistades de conveniencia
Buenas:
Tengo que reconocer que hoy tengo un montón de tiempo, que estoy descansado, que hace una tarde maravillosa, que ha formado parte de un día espléndido y, aunque los árboles se mecen suavemente con ese viento que hace la vida en Países Bajos desigual, dadas las circunstancias climáticas, te aseguro que la temperatura esta tarde es deliciosa.
Turrón con el anticiclón de las Azores
Nada como que te den una instrucción clara y precisa para que tu día, más allá de los quehaceres del trabajo, se conviertan en una guardia encubierta, donde uno hace ronda por la propiedad y verifica las cámaras de seguridad, esperando la llegada del señor Amazon, que parece que no, pero que en la vida moderna que vivimos forma ahora parte del paisanaje.
Y te recuerdo que no fue siempre así...
Mi primera compra por Internet fue por la puerta grande: fue un ordenador personal en 1999, si no recuerdo mal (un DELL: en aquel entonces era un maquinón, lo recuerdo como si fuera ayer porque, seis meses más tarde, empecé a ver configuraciones parecidas en panfletos de tiendas de informática).
En Países Bajos, como supongo que en otros lugares, es lo más cotidiano del mundo el comprar cosas por internet: no menos cotidiano es que te dejen el paquete en la puerta de tu casa, en la calle, literalmente, con probabilidad baja (pero existente) de robo.
Multitarea asíncrona de por medio
Cuando uno lee un texto, no comprende los saltos en el tiempo entre frases, palabras o párrafos. Literalmente el título de esta sección se escribe casi una hora más tarde de cuando se escribió el último párrafo porque soy idiota me he puesto a mirar cosas y he descubierto un par de historias que necesitaban mi atención.
Me encanta poner deberes a "mis niños", la gente que, en un montón de países, trabaja conmigo y a los que les mando pequeñas cosas que tienen que resolver, con la exigencia de que lo hagan mañana por la mañana, que alguno hay que me he encontrado alguna noche y ahí es donde uno tiene que sacar los galones y declarar que para hacer el idiota trabajar de noche ya estoy yo, así mantenemos la cuota cubierta (la cuota de lerdos, en este caso, ojo).
Ahora mismo, por ejemplo: para ti es sólo un párrafo más pero, entre esta línea y la anterior ha habido una pausa, porque la señora Paquito ha llegado a casa y he bajado a abrir la puerta y hablar con ella (de paso, cotillear qué había comprado en Amazon, pero eso no se confesaré nunca, aunque creo que se ha dado cuenta, que es muy perspicaz, sobre todo cuando le he empezado a preguntar: "¿Y qué has comprado en Amazon?"
Sutil, ya se sabe :-))
El título del post de hoy
Por la tarde tuve una reunión peculiar: obviamente no puedo dar detalles claros porque esto es Internet y, si hemos aprendido algo de la red de redes, es que está llena de hijos de puta (por cierto: ya he descubierto el origen de las visitas de China y de Singapur... Una historia curiosa, todo coincide) pero contaré que hoy me reuní con un "angel caído" y eso me ha recordado cosas...
El ángel caído
Fue alguien que estuvo muy arriba y que, por motivos de la vida, un día descendió a la versión corporativa del infierno, esto es, el soldado raso o "individual contributor".
Como ahora estamos relativamente cerca por cuestiones de trabajo, el tipo me contacta: es interesante el approach, porque quiere conocerme y, poco a poco, va dando pinceladas de lo que es una mal disimulada ambición.
No va a estar mucho tiempo por aquí: los toques de calidad lo delatan a los pocos minutos (la reunión debía haber durado treinta minutos, pero se despacha en apenas catorce) cuando por fin me enseña la patita y ahí es donde le veo el colmillo.
Se ha fijado en mi línea de reporte: ahora estoy en una posición alta por una serie de motivos burocráticos, así que el tipo quiere saber si realmente yo estoy ahí por algo en concreto o no.
Y como no quiero jugar a cosas absurdas, le digo exactamente eso: "es algo temporal, eventualmente se arreglará" y ahí es donde su tono se relaja y le da la prisa para terminar la reunión.
La traducción de la jugada
Ha analizado a todas las personas con las que va a trabajar y ha observado que yo, por motivos burocráticos, ahora estoy reportando a alguien muy alto, así que ha olido sangre y ha venido a ver si había ascua en el fuego o no.
Una vez que ha visto que no, se ha quitado de en medio.
Así, niños y niñas, se hace carrera: "brown nosing" lo llaman en inglés (ya traducción es complicada, pero imagina el color que tendría la punta de una nariz si se metiera allá donde la espalda pierde el nombre): se dedican a estas cosas, se apuntan a maratones o cosas y se encargan de que toda la puta empresa sepa que lo hacen, que son tan solidarios, tan entregados a la labor.
Así se hace carrera: no es difícil, créeme, yo lo hice una vez y lo hice de coña... Y un día me cansé: siempre dije que hay un momento en el que uno se da cuenta de que no quieres eso, pero hay gente que sí, porque no tienen otro talento (esa suele ser la característica: "medrar" es una actividad a tiempo completo) o porque entienden que es la fórmula, como el que aprende mecanografía para teclear más rápido o inglés para hablar con gente de otros países.
¿Y qué has hecho entonces?
Desde hace muchos años, juego a la vida en modo honesto... No te pueden pillar si siempre dices la verdad: además, tranquilo, como hay gente que es muy retorcida, da igual que les digas todo lo que sabes, porque o nunca será suficiente o, simplemente, no te creerán.
Eso es algo que he visto en otros perfiles: da igual lo que hagas, siempre mirarán lo que quieran ver en ti y eso, aunque duele, es algo que debes aprender a aceptar.
"Aceptar" es algo que intento desde hace casi quince años: abandonar toda esperanza y aprender a que me chupe un pie, que dicen que es muy sano y que equilibra mucho a la mente.
Desafortunadamente soy un poco cabezota y toda mi vida fui un "abogado de las causas perdidas": es complicado tener que tragar sapos o comulgar con ruedas de molino, expresiones maravillosas que te visualizan el esfuerzo que algunos tenemos que hacer para lidiar con según qué cosas.
Porque el tipo no parecía mala persona, pero algunos toques de calidad los reconoces: "piensa mal y acertarás", decía el refranero
Cosas que suceden, supongo.
Y dicho lo cual, este es el momento en el que te recuerdo que nuestro trato era escribir "mil y pico palabras" todos los días y que, viendo un poco la pantalla, creo que he cumplido con el trato.
Mañana más, no sé si mejor o peor, pero siempre se intenta mejorar un poco.
Un saludo.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
Comentarios
Publicar un comentario
Todo comentario, siempre y cuando sea educado, es bienvenido.