Cuando compras carne con algo extra

Buenas:

La paradoja de hoy se centra en el hecho de que, ahora mismo, tengo tiempo suficiente como para escribir mis famosas "mil y pico palabras" con tranquilidad, conocimiento y causa suficiente.

Porque hoy he llegado a una hora prudente a casa, después de dos proverbiales atascos, uno mañanero y otro a las seis de la tarde, con media autopista tomada por un solazo maravilloso que, supongo habra deslumbrado a los pobres conductores que, como yo, intentaban llegar, con orden y concierto, a los hogares para, a continuación, cenar y continuar la parte de sus vidas que, en general, no sólo no les produce ingresos, sino que les genera gastos.

Turrón económico esta noche, por lo que veo...

Ya sabes que la cosa empieza por algún lado y, a partir de ahí, vamos estirando el chicle hasta donde nos lleve: a veces es interesante y, a veces, es sólo un episodio maniático de un señor mayor que aporrea un teclado intentando convencerse a sí mismo de que esto de escribir todos los días, "sea lo que sea y sea como sea", tiene que tener algún tipo de beneficio cognitivo, espiritual o lo que sea que, se supone, te puede dar de positivo, porque uno, ante todo, es un utilitarista y parte de la base de "si tienes que hacer algo, que produzca algún tipo de beneficio o utilidad".

Así que, sin más miramientos, vamos a ver sobre qué podemos escribir hoy, aunque creo que tengo una idea.

De lo que te quería hablar el otro día

Si te interesan los Países Bajos y, como yo, eres guiri, existe un periódico digital indispensable (bueno, en realidad dos) que tienes que consultar, sí o sí, todos los días:

En el primero, el otro día, encontré un artículo que me llamó poderosamente la atención: como consecuencia, supongo, del incremento de precios de la carne, un grupo de investigación dirigido por un lobby alimentario decidió analizar la composición de la carne de diferentes supermercados neerlandeses, analizando en particular su "enriquecimiento" con proteína vegetal, esto es, el porcentaje de cosas que le ponen a la carne que no es tal pero que te la cobran como si lo fuera.

El informe te lo puedes leer aquí, aunque está en inglés (siempre puedes hacer botón derecho y traducirlo con tu navegador).

En realidad, la idea no es mala: la carne es cada vez más cara, le añades vegetales, como añadimos etanol a la gasolina y eso que ahorramos, pero el tema es, como siempre, si "esto" se explica bien al consumidor cuando hace su compra de productos cárnicos (como hamburguesas, salchichas, carne picada y demás).

El precio está claro que es diferente: según el estudio, la diferencia contra el mismo producto equivalente hecho enteramente de carne está en unos 1,27 Euros por kilo, lo cual no está mal, que cada Eurito suma a la cuenta y no estamos para tirarlo alegremente.

Así por tanto, con la inflación haciendo de las suyas, las cadenas de alimentación y los supermercados encuentran fórmulas para contener los precios: desde reducir el peso o volumen de sus productos (poco a poco van adelgazando, perdiendo unidades o, aunque tengan el mismo tamaño, tienen menos producto) hasta, como ves, "darte un poco de gato por liebre", porque estás comprando algo que, en su composición se menciona (tienen que hacerlo, por ley) pero no se detalla en cuanto porcentaje del total del producto.

También podría ser mucho peor...

¡Y tanto, tú! Precisamente, a raíz de lo que quería hablar, que era lo anterior, hoy se ha publicado una noticia por la cual una empresa de procesado de carnes ha tenido hoy a tres empleados detenidos bajo acusaciones de que la misma vendía carne en mal estado y falsedad documental.

Tienes la noticia aquí, por si te la quieres leer (en inglés también, ojo ahí).

En este aspecto, es peculiar ver en Holanda, de cuando en cuando, en la balda de turno, generalmente refrigerada, un cartelito sobre que tal o cual item no está disponible porque se ha hecho una revisión de todo lo producido y retirado del mercado por temas de seguridad.

Esto último demuestra que, en primer lugar, la trazabilidad de las cosas que se venden es excepcional pero, a su vez, a día de hoy, incluso con todos los controles fitosanitarios que existen a veces fallan o las cosas se encuentran un poco tarde (aunque mejor tarde que nunca, eso también es verdad).

Los españoles sabemos algo de esto...

Dato: Portugal es un país donde la venta de café torrefacto es casi inexistente (en realidad, el bien llamado "tueste español" es casi inexistente en Europa, salvo mi querido país) porque pero no así su producción, de ahí que nuestros amigos lusos sigan alimentando una cosa, creada durante un momento de escasez en nuestro país y que crea un mejunje que destruye estómagos y que provoca que los españoles tengamos que meterle leche y/o azúcar a ese tipo de café para no vomitarlo.

El café torrefacto es precisamente eso: "engordar al café" añadiendo azúcar durante el tueste, lo cual provoca que el grano no pierda sus ácidos (no se deshidrate tanto) y así te pueden vender más cantidad, al coste de la calidad, porque el azúcar no endulza al grano, todo lo contrario.

Por eso, cuando me enteré de lo que los comercializadores de productos cárnicos están haciendo para mantener unos ciertos costes y márgenes de ganancia sobre su producto, pensé inmediatamente en las artes de mi querido país, lo cual es paradójico, teniendo en cuenta los tiempos que vivimos, donde todo tiene que estar muy detalladito (por ejemplo, el café torrefacto en Europa debe explicitar en su etiqueta que lleva azúcar y el porcentaje de dicho alimento sobre el total, con un máximo del quince por cierto, para evitar que al personal se le vaya la cabeza y te hagan cualquier burrada, que nosotros seríamos capaces de venderte un kilo de café torrefacto con medio kilo de azúcar: somos capaces de eso y de mucho más :-))

Lo que no se haya inventado ya...

El caso es que, a menudo, pienso en las diferentes artes que las diferentes compañías utilizan en el día a día para, poco a poco, darte menos al mismo precio o, peor, darte menos a mayor precio.

Mi última sorpresa fue durante las navidades, cuando descubrí que mi tradicional cajita de chocolates Godiva, la cual llevo siempre a mis vecinos y a mi familia, este año me había sisado una unidad, quitando un huequito en el paquete, lo cual me hizo poca gracia aunque, como precio de consolación, me desquité en la tienda al comprarlos, donde las amables dependientas, encantadoras, cometieron el imperdonable de error de empezar a ofrecerme bombones de otras marcas para que los probara...

- ¿Quiere Vd. probar estos bombones de no sé qué con no sé cuántas?
- ¡Hombre claro!
- Y ya que estamos... ¿Ha probado Vd. los bombones de la marca jander clánder?
- Pues no pero...
- ¡Pruebe! ¡Pruebe un par!
- Lo voy a hacer, pero esto es casi compromiso, que conste.

En fin, que el mundo moderno funciona ahora así: las empresas desisten de darte un buen producto o buen servicio a cambio de un buen precio... Literalmente, intentan cagarte, día sí, día también, perdiendo un poco el espíritu de lo que hizo el sistema económico en el que vivimos uno de los exponentes de la eliminación de la pobreza más importante de los últimos veinte siglos, pero en fin, hemos decidido cagarnos en el bol de cereales con leche.

"¡Asnos estúpidos!" que nos llamó Asimov en su famoso relato :-))

En fin: creo que hemos cumplido con el trato esta noche, así que lo dejaremos aquí, que tampoco está la cosa como abusar y aburrir a la audiencia.

"Mil y pico palabras", ya lo sabes, ese es nuestro pequeño trato.

Un saludo y gracias por leerme.
 




Paquito

Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

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