Dominguero Premium

Buenas:

En el capítulo anterior te hablé de cómo ayer me pasé la tarde arrancando hierbajos de la entrada de la casa, mientras empezaba a preparar todo para el jardín trasero, el "backyard", que durante algún tiempo no le hemos dado cariño y, ahora sí, ya le tocaba ponerse con el.

Turrón Jardinero

Pues sí, la verdad, y todo empezó a las nueve de la mañana, cuando la señora Paquito salió zumbando para hacer su deporte y el señor Paquito, holgazaneando en la cama, como toda persona de bien en el día del señor, le echó un vistazo al iPad, miró lo que iba a hacer la programación de la mañana y, con toda la naturalidad del mundo, me fui para la ducha y así empecé el día...

La bajada triunfal...

Como si la cosa fuera una película de serie B en Nigeria, después de la desparasitación me dispongo a tomarme un par de cafés para terminar de cargar el sistema operativo, porque hasta que el café no toma mi estómago estoy en una especie de estado intermedio donde uno es quien dice ser es, pero no con mucho convencimiento.

Y cuando la cafeína diluida en agua calentita con leche y sacarina (que ya tenemos una edad) empieza a hacer su función, me pongo los auriculares (empiezo con los BOSE pero eventualmente me los quito y uso los AirPods Pro, porque se hacen menos pesados y no necesito tantísima cancelación de sonido) y escucho a un señor de Argentina, a un hombre que trabajó toda su vida en medios de comunicación pero que, hace unos meses, por casualidades de la vida, le aparece la oportunidad de ser legislador (diputado) nacional para el actual partido en el gobierno, un hombre con un temperamento genial y que, por circunstancias, ahora está en un lugar del que, por el momento, no quiere hablar mucho, pero que estoy seguro de que dentro de unos años le otorgará irrepetibles anécdotas.

Mientras el señor dirige un programa de streaming y lo escucho, me pongo mis rodilleras, que es lo mejor que ha inventado madre para trabajar en el jardín y, con mis guantes y con mi "cacharro" para remover hierbajos entre los baldosines que conforman el suelo.

Poco a poco, voy avanzando: estoy distraído, el día tiene pequeñas oscilaciones en el clima, pero sobre todo es muy agradable, así que no estoy cansado (al tiempo) y, dos horas y media más tarde, estoy llegando al final de la propiedad, momento en el que la señora Paquito llega y, después de admirar el progreso, me dice que si puede ayudar (cosa que declino: ella será instrumental para la siguiente parte de la operación, pero de momento, de la vanguardia, me encargo yo).

Todavía nos queda lo mejor

Al abrir la caseta del jardín, donde guardamos utensilios y demás, vemos que una avispa ha ido creando un pequeño nido, en forma cilíndrica, así que ahí es donde nos miramos, nos quedamos en silencio, retiramos los utensilios para la siguiente parte de la misión y, con cuidado, cerramos la puerta, a la vez que ella va sacando el teléfono y, a punto de empezar a reírme, le hago la pregunta obvia:

- Vas a Guglear qué hay que hacer, ¿Verdad?

Unos minutos más tarde...

Mientras ella empieza a retirar hierbajos de la zona del estanque, el que aquí escribe se dispone a visitar una conocida superficie de elementos de jardinería donde, con su proverbial uso del neerlandés, se hace explicar, como Tarzán, que necesito un producto para encargarme de un pequeño nido de una avispa, antes de que la cosa crezca y haya que llamar a alguien que se cobrará tu alma por quince minutos de su tiempo.

Eventualmente el buen mozo me lleva hasta el lugar adecuado porque el que, ojo ahí, pasé tres veces sin poder ver nada (nivel Rompetechos, tremendo), así que adquiero el producto y, en una preciosa caminata de primavera, en un precioso día neerlandés, vuelvo a casa escuchando los innuendos de un Podcast de Tecnología sobre el mundo Apple ("Accidental Tech Podcast" con Marco Arment, Casey Liss y John Siracusa).

Ya en casa...

La señora Paquito se ha limpiado todos los hierbajos alrededor del estanque, así que ahora hay que ir a por los rosales, que en el último año han crecido hasta los tres (3, sí) metros y que han creado su propio ecosistema.

Cortamos todo lo que podemos y aún así, vamos por la mitad, cuando encontramos "otro árbol" que está creciendo en la misma zona (ya tenemos dos)...

Cuarenta minutos más tarde pido rendición incondicional y terminamos de recoger y limpiar todo lo cortado, pero todavía tenemos una misión pendiente.

El nido de la avispa

La siguiente escena es verídica: con una especie de capuchón de uno de sus abrigos, una mascarilla de quirófano, guantes cubriendo mis manos y mi camisa, cerrada y abotonada, me acerco a la caseta del jardín como si aquello fuera una escena de "El Marciano", mientras la señora, descojonada, me mira (amenazó con grabarlo, pero le dije que ni de coña) desde el acristalamiento tradicional que da al jardín en toda casa neerlandesa que se preste.

Así que, al abrir la puerta y observar el nido, apunto el spray y vacío medio bote, pero eventualmente oigo un "pock" que es el golpe de que hizo avispa (enorme) al caer, pero no la puedo encontrar (aunque con lo que he echado, yo creo que podría matar a un rinoceronte, en fin...).

La señora Paquito elige el golpe final de quitar el nido: el día ha sido la mar de productivo, aunque nos queda la mitad del "rosal jurásico" (gigante, en serio) y, con la Karcher, limpiar con agua a presión los baldosines, momento en el que, ahí sí, ya podremos declarar victoria en la limpieza del jardín, justo a tiempo para empezar el verano.

Ya te dije en su día que nuestro trato serían "mil y pico palabras": hago lo que puedo por cumplirlo y, aunque a veces es más interesante, en otras quizás no lo sea.

La inspiración y la memoria son selectivas: existe belleza en lo cotidiano, en la memoria de un momento cualquiera, en un domingo aleatorio, en un lugar concreto del mundo.

Mañana más, no sé si mejor, ya no sabes.

Un saludo.



Paquito

Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

Twitter: @paquito4ever

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