Hulk Hogan y el Pressing Catch
Buenas:
El caso es que hoy domingo, el plan original, delineado con precisión suiza en el capítulo de ayer, buscaba atender una serie de cuestiones relativas a los quehaceres domingueros de toda persona de bien cuya fase de la vida se explica con una metáfora curiosa pero cierta:
"Uno sabe que se hace mayor cuando el color de los cereales se empieza a hacer más oscuro y uniforme".
¿Turrón digestivo?
En absoluto: precisamente porque hubo un par de cosas que no se pudieron hacer, el abajo firmante decidió tomárselo con tranquilidad y, después de una mañana y un principio de tarde prometedor, decidí que el día se acababa ahí y, siguiendo los preceptos del descanso obligado, convine en hacer uso del asueto y, sin ningún tipo de remordimiento, zanganear como mandan los cánones, que los bendecidos con el agua del Mediterráneo y que conocemos las proverbiales propiedades del aceite de oliva no nos hemos ganado una mala reputación por nada.
El zanganeo de tamaño familiar
Como hispano incapaz de dormir siesta por el bien de la humanidad (no quieres eso, créeme), lo único que consigo, tumbado en la cama, es escuchar algún Podcast y mirar algún vídeo en YouTube, que es lo que hace alguien que puede ni debe quebrantar las debidas horas de sueño de la noche, mientras de fondo escucho a la señora Paquito embarcarse en su siguiente proyecto de jardinería bricolaje: amenaza con poner una especie de cerca-jardinera con plantas y le he dicho que si empezamos así pongo una rueda de carromato en la entrada aunque, para mi horror, me ha visto el farol y me dice que adelante.
Peor aún: ha aprendido la palabra "cursi" (no te lo perdonaré en la vida, Duolingo) y le ha hecho mucha gracia (sabe lo que significa, pero le hace gracia como suena y se ha pasado todo el día usándola).
Un par de horas más tarde desciendo a la planta baja y me encuentro en la televisión el documental de Hulk Hogan en Netflix, lo cual me hace tener un flashback del tamaño de André el Gigante y, en la línea de zanganeo programado, me tumbo en el sofá, sin manta, porque la temperatura es maravillosa y empiezo a escuchar la historia de Terry Bollea, el deportista de lucha libre más famoso de todos los tiempos que, de niño, me hizo descubrir uno de los aspectos más pintorescos de la cultura americana.
Los años noventa en España fueron peculiares
En los años noventa, cuando las televisiones privadas en España empiezan su despliegue masivo por el territorio de mi país (yo nací y crecí con dos canales de televisión, públicos además, hasta más o menos 1990, quizás un poquito más tarde), una de las cosas que cambiaron en la vida de los niños fueron los sábados y los domingos por la mañana.
Las televisiones entendieron que, no habiendo colegio y teniendo más o menos la hora tomada por las costumbres escolares, los niños nos seguiríamos despertando temprano, momento en el que la programación infantil, infestada de anuncios de juguetes o comidas (generalmente dulces o de desayuno) hizo su aparición.
El caso es que, en el canal de televisión de origen italiano "Telecinco", a las diez de la mañana del sábado y domingo, empezaron a poner un programa llamado "Pressing Catch" que básicamente difundía peleas de lucha libre y que, para los niños de mi generación, repito que fue una ventana a algo genuinamente americano, como era la actuación, el color, la violencia y la producción americana a fondo.
La adaptación española
Había un "handicap", por llamarlo de alguna manera: el contenido del programa, los diálogos y demás de los personajes, estaba en inglés, así que el canal tuvo la genial idea (sin paliativos) de poner a dos locutores, el español José Luis Ibáñez y el argentino Héctor del Mar, que nos darían diálogos y narraciones memorables.
La selección además de Héctor del Mar sería un acierto sin igual: su precioso acento, su cadencia, sus expresiones... Todo en él hacía que lo que un niño podía ver en la pantalla cobraba una vida diferente.
Como todo era nuevo, como uno era niño y como sobre todo los sábados y los domingos, después de hacer los deberes (los niños teníamos deberes), las diez de la mañana eran la hora perfecta para empezar a zamparse lo que te echaran y como el "Pressing Catch" (la lucha libre americana) caía a esa hora, pues tocaba verlo y, sobre todo, alucinar de las acrobacias, de aquellos hombres enormes, con músculos descomunales, que luchaban saltando en un ring, haciendo llaves y movimientos de lucha visualmente increíbles, porque éramos niños y, como niños, no nos dábamos cuenta de la misa la mitad.
Y entre aquellos luchadores...
Entre aquellos luchadores estaba un tipo muy particular: gastaba un moreno intenso, un bigote en herradura casi blanco, que rompía la camiseta al entrar en el ring y que tenía una gestualidad tan exagerada que, para un niño, repito, sólo podía indicar que era muy bueno.
Por eso, al ver el documental en Netflix, recordé todo ese tiempo: durante unas tres horas (es un documental con varios capítulos) vi imágenes que evocaron un tiempo que ya no existe, con gente que, literalmente, ya no está, con algo que ya no me importa y que, aún así, formó parte del crecimiento de mi país, por paradójico que pueda parecer.
Porque mi país, recordemos, "llegó tarde a cosas": mi país se desarrolló a gran velocidad durante mi niñez, con cosas como la creación de red de autovías (hasta entonces, casi todo el país estaba conectado con una red de carreteras nacionales con un carril en cada sentido que, además, cruzaba por el centro algunas ciudades, lo cual hacía el tránsito en épocas vacacionales un espectáculo) o un montón de infraestructuras e iconos culturales que, en otros lugares, habían llegado mucho tiempo antes.
Recordemos: Marty McFly, en "Regreso al Futuro", en la escena donde está en la casa de Lorraine, ella le llama "Levi's Strauss" porque "es lo que dice en tu ropa interior"...
Eso fue en la versión española: en la versión americana era "Calvin Klein" y lo tuvieron que cambiar en España porque, simplemente, en aquella época no se vendía Calvin Klein.
Ojito.
¿Recomiendas el documental?
No sé... Yo lo vi por nostalgia: si fuiste niño cuando el señor hacía sus cosas y tienes tiempo que perder, puede ser interesante para ti, porque verás cosas que, quizás, como a mí, te lleven a tu infancia.
Si no es así, pues es un documental de un señor que fue muy famoso y que ya no está entre nosotros (de hecho, el documental es su última entrevista).
Esto último me está pasando últimamente: siempre me han gustado los documentales de este estilo, porque en general están muy bien hechos (la factura técnica de este es impecable, en mi opinión) pero supongo que, con los años, me estoy poniendo más tiquismiquis y, muy probablemente, lo que el señor Netflix a través de su contenido me está diciendo que "quizás tu no eres nuestro tipo".
Porque, al parecer, con el documental me he enterado de que la plataforma del "Tudum" (la onomatopeya para describir el sonido antes de que empiece el contenido) ahora también emite contenido de lucha libre americana.
Luego te suben el precio y te dan ganas de mandarles a freír espárragos :-))
En fin: hoy volví a mi infancia durante un ratito, así que no nos vamos a quejar.
Mil y tantas palabras hoy, ojo ahí: mañana más, no sé si mejor.
Un abrazo.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
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