Lo que sabemos de Suecia
Buenas:
Esta noche, mientras buceo por un enorme dataset formado por millones de entrada, pienso en el título de este post y lo hago por un motivo bastante práctico y es que, esta noche, por una conversación en la mañana, lo que hago es mirar datos de esa zona del mundo, para entender si las cosas están bien, desde un punto de vista puramente estructural en la composición de los datos o si, al contrario, quizás tengamos que hacer algo para arreglarlos.
Turrón de datos: ¡Mi sabor favorito!
A ver: no nos vamos a poner ahora a juzgar las filias o las fobias del personal, porque eso ya sería entrar en terapia y eso ni me lo pagan ni me compensa.
Y digo esto sabiendo que lo que estoy a punto de explicar es bastante "peculiar", pero soy como soy, esto no es nuevo, siempre hubo algo "ahí dentro" donde el cable, de cuando en cuando, se soltaba y montaba la marimorena, así que no pongas cara de sorprendido, porque aquí estás, leyendo esto, con avidez, curiosidad y extrañeza, que es lo suyo, teniendo en cuenta que, estadísticamente, no nos debamos conocer.
¿Por qué Suecia?
Tengo una cualidad y esa cualidad viene que mi infancia cuando los sábados, por la tarde, ponían episodios de "El Equipo A", que si eres de una cierta edad, sabes perfectamente de qué estoy hablando y, si no tienes ni idea de a qué diablos me estoy refiriendo, te lo resumiré con la entradilla que, en todos los episodios, daba paso a la música que iniciaba una de las series que más nostalgia me dan:
En 1972 cuatro de los mejores hombres del ejercito americano que formaban un comando fueron encarcelados por un delito que no habían cometido. No tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos. Hoy, buscados todavía por el gobierno, sobreviven como soldados de fortuna.
Si tiene usted algún problema y se los encuentra, quizá pueda contratarlos.EL EQUIPO A
En esa serie, el líder del equipo, Hannibal Smith, tenía una frase que, al finalizar el episodio, solía resumir que todo había sido exitoso:
"¡Me encanta que los planes salgan bien!"
Esa frase marcaría mi infancia y mi vida: trabajando en las cosas que estoy metido, una de las métricas que más y mejor manejo es la calidad de datos.
La idea es sencillamente darme largos paseos virtuales por bases de datos, haciendo una especie de "ronda digital", donde miro por los rincones a ver si hay algo que no deba estar donde debería y cosas así.
Por eso, cuando mis queridos compañeros de por allí hace unos días recibieron un críptico mensaje mío, habiendo encontrado "una de esas cosas fuera de lugar", con eso de que era Semana Santa (que aquí somos todos muy ateos y muy agnósticos, pero pídele al personal que sea coherente y que no celebre las festividades religiosas y ya verás tú como aparecemos hasta con mantilla en la novena :-)) se dejaron macerar el asunto hasta esta mañana, momento en el que, inocentes ellos, decidieron responder...
Lo peor que puedes hacer es entrar al trapo
El error empezó ahí: había encontrado algo raro, algo de hace muchos años, una cosa que hicimos y que, según parece, se quedó atrás, de ahí que, hace unos días, de pronto, una de esas cosas tomó vida y, por fin, enseñó sus dientes, lo cual fue el momento perfecto para que el abajo firmante se pusiera en contacto con "los poderes fácticos suecos" y, como sólo un ferviente admirador de Miguel Servet podría hacer, entré como elefante por cacharrería buscando fortuna, gloria y choteo.
Sobre todo, mucho, mucho choteo
El algoritmo
La entrada a matar se hace sin ambajes:
- ¿Qué has hecho?
- ¿Yo? ¡Nada!
- ¿Estás seguro?
- No.
- JAJAJAJAJAJAJAJA: ¡Respuesta correcta! Ahora hablemos.
El sueco entendió claramente la situación: lo llamo "el algoritmo de mi madre" (MMA, "My Mother´s Algorithm") y se basa en la siguiente premisa:
"Dada una situación arbitraria, la mejor forma de entrarte y de que desembuches es empezar con una acusación abierta, indefinida, indirecta y vaga".
Lo mejor, en este caso, es mi querido compañero escandinavo es una máquina, un tipo con un sentido del humor maravilloso con el que, además, hace unos años, en medio de la pandemia, tuve la desgracia de participar y protagonizar, de lejos, la peor llamada de mi vida:
- Hola, necesito tu ayuda.
- Ehhhh... Sí, espera.
- Tranquilo, cuando puedas: estamos revisando una serie de datos y...
- Sí, tengo que llegar a casa y allí lo miro.
- ¿Dónde estás?
- En el hospital: mi mujer acaba de fallecer.
Esto que acabas de leer sucedió: el tipo estaba en shock y pretendía, efectivamente, irse a casa, con su mujer recién fallecida, y ponerse a revisar cosas para mí.
Digo que "eso pretendía" porque, aunque uno puede ser un poco "peculiar", todavía tengo dos dedos de frente y al menos tres neuronas sanas como para reaccionar como dios manda y mandarlo a fregar, leerle la cartilla y decirle que, por el amor de dios, le dieran por culo a los datos, que se fuera a casa, que descansara, que esto era una gilipollez y que ya habría tiempo de mirarlo.
Lo peor es que insistió, pero eso fue el estado en el que estaba, claramente: recuerdo el tono de su voz, no puedo olvidar eso...
Algún día te contaré la vez que monté un late-night durante la pandemia y, por las noches, abría el micrófono y hacíamos llamadas hasta las tantas (ahí conocí Finlandia y, quizás, los finlandeses me conocieron a mí, en particular uno con el que, si ya me llevaba bien, aquellas noches nos confesamos mil cosas sobre nuestras vidas, nuestros trabajos y demás).
En este caso, volviendo a Suecia, mi víctima ya está con el cebo hasta la tráquea porque, como a mí, le encantan los puzzles de datos, cosa que nos une y que, sobre todo, al disfrutar de esta parte de nuestro trabajo, sobre todo cuando él me encuentra algo peculiar o, como en este caso, cuando soy yo el que lo hace.
Por eso...
Por eso, esta noche estamos viajando a través de la geografía digital sueca: estudiando sus ciudades hechas de ceros y unos, comprendiendo una peculiar orografía hecha de miles de puntos que, separados y juntos, a la vez, conectan una realidad que, para el ojo bien entrenado, dicen cosas.
Mañana tenemos una reunión para discutir lo que he encontrado y, como soy de la forma que soy, empezaré la reunión haciendo uso del algoritmo de análisis de decisión humana que conozco.
Y, quizás, ese algoritmo, el de mi madre, también te sirva a ti en tu vida: pruébalo y me cuentas :-))
Un abrazo.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
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