Los principios fundacionales
Buemas:
No tengo ni idea de por qué he dado el título del post que acabas de leer pero, si hemos aprendido algo de las "mil y pico" palabras es que no solemos preguntar donde empezamos y donde acabamos, porque lo único que sabemos es que, como nos enseñó la película "Inception", los sueños siempre parecen empezar en medio de algo donde, por motivos obvios, uno no tiene referencias de su origen.
Turrón enigmático esta noche...
Como esto va de escribir en modo Gonzo, que es básicamente "al tuntún y ya vamos viendo" (expresiones que, entre otras cosas, me hicieron salir zumbando de mi país para no querer volver jamás) y dado que he mencionado la famosa película del director británico Christopher Nolan, contaré una pequeña anécdota que, durante años, ha sido una rutina sistemática en mis espaciados viajes entre Ámsterdam y Madrid.
Confidencias de Medianoche en modo "Hablar por hablar"...
Esta última referencia es complicada: tienes que ser español, tener una cierta edad y, o bien haber sufrido insomnio o trabajar de noche, así que, si sabes de lo que hablo, sonríe y, si no, guglea, que no cuesta, que no se te puede dar todo mascadito, que no pasa nada por hacerlo, nadie nace sabiendo, nadie sabe todo, todos tenemos carencias.
Mi confidencia esta noche es que, durante años, literalmente, cada vez que emprendía el susodicho viaje entre ambas capitales europeas, el modo de entretenimiento en el avión era precisamente la película "Inception", por cuanto el tiempo de vuelo, entre embarque y llegada, coincidían casi plenamente, cosa que, entre el argumento del film, la deliciosa música y el maravilloso final...
Pero toda la rutina, porque la enfermedad de uno es para hacérselo mirar, empezaba con la banda sonora de la película, ya saliendo desde casa, en dirección al aeropuerto.
Con paciencia infinita, esperaba al momento en el que entraba en el avión y ahí me ponía la canción de Edith Piaf, donde nos cuenta que ella no lamenta nada en el idioma de Molière y que, si has visto la película, es la señal para salir del sueño que, en mi caso, es mi vida fuera de mi país.
Al entrar en el avión, con Edith Piaf, estoy volviendo a la realidad, al nivel superior de la conciencia: estoy volviendo a mi Hogar, con hache mayúscula, un lugar en el mundo que poco a poco pertenece más a mi memoria que a mi realidad, donde ya me avisan sus moradores, cuando voy por allí, que algunas cosas han cambiado y que, inevitablemente, el Madrid que yo conocí ha sufrido variaciones.
Nota al margen: y esto con Madrid... Francia fue hace veinticinco años y, por lo que me cuentan, también ha cambiado bastante, y no precisamente en la buena dirección, para mi profunda desdicha (porque es un pedazo de país, niños y niñas).
Una vez aterrizado en el aeropuerto de Madrid-Barajas, en el momento en el que salía del avión, me sentía como Dom Cobb, el personaje interpretado por Leonardo di Caprio, caminando hacia la salida aunque, en este punto, ya con la película terminada, sólo me quedaba escuchar la canción "Time", que es la última de la Banda Sonora y que es un temazo de Hans Zimmer:
Por cierto: Hans Zimmer tocó con el grupo español Meccano (las vueltas que da la vida).
El caso es que, con los años, mis rutinas varían levemente y ya Inception se me va quedando atrás, aunque, siendo como soy, sigo siendo fiel a dos detalles: a Nolan y a Hans Zimmer.
Porque ahora, cuando voy a España, la rutina es la siguiente:
1. Trayecto de Casa al Aeropuerto: random (aquí no tengo mucha preferencia).
2. Entrada en el Aeropuerto hasta acceso a puerta de embarque: Banda Sonora de "The Dark Knight", en particular, el tema del atraco al banco:
3. Desde ahí hasta que ya entre en el avión, sigo con la banda sonora y ya, una vez sentado, me zampo algo que me habré bajado de Netflix (algo en francés o en italiano, si es posible: la idea es que esos idiomas reciban un poquito de cariño).
4. Al salir, ahí sí, enchufo otra vez "Time" porque es un temazo y porque es la sensación de volver a la realidad, de salir de este largo "viaje de negocios", que es como me sentí durante meses en Alemania (la extraña sensación de estar pero no realmente, por más que me gustó el país... Razón por la cual tuve que aceptar que, para poder vivir fuera, tendría que reducir las visitas a la tierra lo máximo posible).
Los principios fundacionales
Volviendo al título (al final, los melones se acaban colocando con el traqueteo del camino), el punto de esta historia es decirte que todos, en mayor o menos medida, tenemos rutinas absurdas y muy personales: en mi vida, la música ha formado parte de una forma de memoria, una vez que, y esto son años y años de búsqueda personal, es que puedo recordar ojos y asociar recuerdos a música de forma más nítida...
Por eso, desde hace años, cada vez que veo una película, una serie, un anuncio, o algo, donde hay una melodía que, por lo que sea, me toca, abro el Shazam, identifico la canción y la compro en iTunes (sí: compro música, soy un señoro, no tengo remedio, soy vintage :-)).
Y a partir de ahí, escucho la canción en bucle hasta que, sin llegar a aborrecerla, supongo que me empacho y paso al siguiente tema, o la playlist de turno, o lo que sea, porque la vida sigue.
El límite
Un único límite: no puedo escuchar música acelerada en el coche porque, literalmente, me acelera: esto se debe a un involuntario incidente (que no accidente) hace muchísimos años en Madrid, cuando todavía vivía por allí, una noche, volviendo del trabajo hacia mi casa cuando, en la autopista, AC/DC empezó a sonar en el maravilloso equipo de sonido del BMW que conducía y que me convenció de que, a partir de ese momento, sólo escucharía música clásica en el coche, o música melódica o lenta, muchísimo más relajada, que sería poco a poco sustituida por los Podcasts que consumo actualmente.
De eso quizás hablaremos otro día: uno de esos famosos "unveiling the code" donde solía hacer un disclosure de blogs, medios de comunicación y Podcasts que consumía (eso no estaría nada mal, la verdad: creo que, efectivamente, ya va siendo hora).
Los principios fundacionales son aquellos que marcan la construcción de tu vida: los pequeños detalles, las rutinas, "la banda sonora de tu vida", tu protocolo de viaje, tu canción de la suerte, tu canción de motivación, tu canción para reír, tu canción para llorar...
No sé si he llegado a las mil y pico palabras esta noche, la verdad: "parece que", o "se siente como", y a veces, ya te habrás dado cuenta, la realidad no es lo que es sino lo que percibimos, así que si dicho criterio dice que la realidad es variable y relativa, pongamos, sin contar, que esta noche hemos cumplido del objetivo.
Eso nos pasa por no usar blim.py.
Mañana más, quizás mejor, siempre diferente: "mil y pico palabras todos los días", ese fue el compromiso y, poco a poco, con honrosas excepciones, se va cumpliendo :-))
Un abrazo.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
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