No aprender de los errores
Buenas:
Son las nueve y media de la noche de lo que ha sido un precioso sábado, con un clima maravilloso, sin apenas viento, con un brillante sol que, durante todo el día, ha acompañado mis andanzas y quehaceres, porque hoy ha sido un día inquieto y los días inquietos, aunque suelen ser muy satisfactorios, avecinan lo que, ya me lo estoy oliendo, porque sucedió exactamente lo mismo hace una semana, va a ser un domingo de moverme como un robot :-))
Turrón con agujetas
Huele a que sí, pero no nos aventuremos en el futuro porque el presente está aquí y, como estamos en ese presente, podemos hablar del pasado, concretamente las últimas horas, paso a paso, deshojando la jornada, para que no se diga que no somos detallistas, por más que nos lo digan nuestras parientas de cuando en cuando (quizás tengan razón, pero recordad que la política a seguir es negarlo todo :-)).
Al asunto, que hay prisas y hay "mil y pico palabras" que no se van a escribir solas: empecemos pues.
08:00
Empezar un sábado a las ocho con el reloj diciéndote que tienes un scoring de sueño perfecto es, por una parte, un motivo de satisfacción y, por otra, la señal inequívoca de que estoy en una fase de mi vida donde soy más una rata de laboratorio vigilada por extravagantes dispositivos que monitorizan mis acciones que un señor que vive su vida como buenamente puede.
El reloj también me recuerda que me tengo que tomar una pastilla y que, a partir de ese momento, tengo que esperar treinta minutos hasta que pueda comer o beber algo, así que, ni corto ni perezoso, me meto en la ducha, conecto el iPad al altavoz Bluetooth que he puesto en la ducha y me pongo a escuchar un par de cosas a las que les tenía ganas en YouTube.
8:45
Después del necesario proceso de desparasitación, bajo a la cocina y me pongo a preparar "café para un ejército" porque, como toda persona de bien, para cargar bien el sistema operativo y provocar la activación de diferentes procesos relacionados con el proceso digestivo, la cafeína es un elemento clave y fundamental.
9:30
Abro el Mac y me pongo a mandar y leer mensajes: yo he sido mucho, conste, pero esto de los intercambios epistolares escritos y verbales son un exceso (le estoy pillando cariño a los últimos, por cierto).
10:15
Mi llamada semanal empieza y, como todos los sábados, durará unas tres horas, tiempo durante el cual caminaré cerca de diecinueve kilómetros... Esta semana me reí muy mucho, que es lo que tiene tener buenos amigos que son mucho más inteligentes que uno y que encima gastan un gran sentido del común.
Kudos de estilo el momento en el que me estoy muriendo de risa y me pasa una pobre chica que estaba corriendo y que, viendo a un señor hablando solo (no sé si me vio los AirPods Pro) en un idioma raro mientras se reía como un maniaco, reaccionó de forma adecuada, es decir acelerar y no mirar atrás.
13:15
La llegada a casa se hace medio tambaleándome, porque estoy agotado, así que al entrar, veo a la señora Paquito en el jardín quitando hierbajos y moviendo baldosas que, ya me lo estoy viendo venir, me va a tocar llevar al punto verde.
Ante la pregunta: "Son muy grandes: ¿Cómo las podemos hacer más pequeñas?" respondo como respondió en su día San Agustín: "El movimiento se demuestra andando" y, sin contemplaciones, tiro una de las enormes baldosas sobre un par que están en el suelo, provocando su rotura.
La señora Paquito no responde, pero el objetivo está cumplido, así que rompo todas las baldosas y, tiempo más tarde, desde el jardín, las llevamos a mi coche para transportarlas al punto verde.
16:15
Compramos arbolitos y plantas de moras: a ver si sobreviven y nos quedan bien (si el manzano crece sano puede llegar a ser curioso el producir nuestra propia fruta).
17:30
Plantamos los arbolitos y demás: limpiamos las zonas donde tenemos plantas, podamos el gigantesco rosal, soy el puto Michael Knight del rastrillo y debo de haber sacado como treinta kilos de maleza, trozos de plantas, arena y demás.
Parece mentira que alguien como yo, que toda su vida huyó y consideró indigno perder el tiempo en cosas como la jardinería, me vea ahora metido en la harina del asunto, lo cual es una paradoja tan hilarante que me tengo que reprimir la risa.
¿Quién te ha visto y quién te ve, Paquito?
18:30
Conectamos la manguera y regamos todo como merece: mañana, esa misma manguera va a ser fundamental para la siguiente parte de la operación, que es sacar la Karcher y, con el agua a presión, limpiar las baldosas del jardín y de la entrada de la casa, que todos los años, con el tema de las lluvias y demás, acaban completamente negras.
Pero eso será mañana: de momento, la operación de darle agüita a las plantas y llenar un poquito el estanque está terminada.
Estamos reventados, así que ahora toma descansar... O no.
19:30
Como no puedo parar y el reloj se había quedado sin batería, paro un ratito y, una vez que el reloj vuelve a la vida, termino con las tareas pendientes, creando una pequeña lista mental para lo que tendré que hacer mañana, donde habrá coladas, limpieza de cristales y cristaleras, quitar el polvo, aspirar la casa...
21:00
Me siento delante del Mac y me pongo a escribir lo que ha sido el día: como estoy en la interfaz web no tengo ni idea de si ya he llegado al objetivo diario, así que yo intento estirar el chicle todo lo que puedo, porque uno, salvo que sea por fuerza mayor, cuando se compromete a algo, intenta cumplirlo, con mejor o peor resultado, eso no te lo voy a discutir, pero que al menos las cosas estén hechas en tiempo y forma, que es lo que decidí en su día hacer.
Porque recuerda: nuestro acuerdo fue escribir "mil y pico palabras" todos los días y, eso es lo que intento, con mayor o menor acierto, con más o menos tino.
Y me parece que ya estoy ahí: te deseo una feliz noche: voy a dormir como un bendito :-))
Un saludo.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
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