Tribulaciones absurdas en un soleado sábado

Buenas:

Nada te dice de forma más clara que estás en una fase de tu vida muy concreta como cuando uno se ve arrancando hierbajos en el jardín de la entrada de su casa.

¿Brico-turrón?

No, tranquilidad, que no soy ese tipo de persona: la verdad es que mi relación con la naturaleza siempre ha sido turbulenta, que es lo que tiene la generación española de mi época que, víctimas de un desarrollismo y una concepción soviética (sí, como lo oyes) del urbanismo, crecimos en barrios de altos pisos en medio del altiplano que es el centro de España y cuyo tamaño, sin ser Argentina, se describió tradicionalmente con el dicho "¡Ancha es Castilla!"

Ese desarrollismo con urbanismo soviético nos condenó a ni soñar en tener una vivienda individual, una casa con su jardín y sus cosas... Algo que, en el resto de Europa Occidental, se consideró siempre normal, pero para el que te habla, como ya digo, no fue así.

Esto cambió hace muchos años, la primera vez que me fui a vivir a las afueras de Ámsterdam, a una preciosa zona residencial que, más tarde, descubrí que era relativamente exclusiva (con los años, el relativamente se quedaría en el camino y la zona hoy en día es impagable) y ahí me vi yo, de pronto, en aquella casa, con dos chicas de dos lugares opuestos del planeta, como si aquello fuera un episodio de "Apartamento para tres", broma que se tuvo que hacer y donde descubrí, para empezar, que el título original de la serie era "Company's Three", lo cual me hizo perder fuelle en el chascarrillo, porque las pobres no entendían de qué estaba hablando, hasta que me puse a cantar la canción de la entradilla y ahí es donde se desbloquearon las risotadas:


Total, que ahí estaba yo, en aquel sitio tan verde, tan residencial, tan de barrio cuqui, yo, el señor urbanita que, una o dos veces al año, iba de vacaciones al pueblo de sus padres y allí se asilvestrada, considerando aburrido el caminar por bonitos campos, dehesas y caminos rurales de tierra, lujo asiático que entonces, como niño, no entendía y que, a día de hoy, echo de menos.

Pero aquel sitio residencial, por primera vez en mi vida, me expuso a cosas que yo no conocía: bien es sabido que el vocabulario de los idiomas se expande o se contrae según su uso, de ahí que, por ejemplo, a día de hoy, si tengo que hablarte de temas de trabajo, mi inglés de negocios quizás sea bastante bueno (le llego a corregir el inglés a los nativos de cuando en cuando, todo ello con mi acento, ojito ahí) y, precisamente por todo esto, lo que te voy a contar es tan real como la vida misma...

La anécdota

El caso es que, un par de semanas en la convivencia con aquellas dos damiselas y, una buena tarde, una de ellas me dice que íbamos a hacer "gardening chores" (tareas de jardinerías).

El "gardening" entró bien y el "chores" lo deduce por contexto (palabra que, hasta aquel entonces, no había escuchado o utilizado).

Preguntando que qué quería que hiciéramos, me dijo, inocente ella:

- Trimming the grass, getting rid of the weeds...

Okay... Espera: "Trimming" es "recortar" y "grass" es "césped", lo cual explica el verde alrededor de las tejas que hacen el caminito desde la casa hasta la puerta del final del jardín, todo correcto hasta ahí.

(Sí: éste es el nivel, si me estás juzgando ya, espérate que ahora viene lo bueno bueno).

Había sacado la primera frase, íbamos bien, pero la segunda parte es donde la cosa se complicó...

Porque una de las cosas que le sucedían y le suceden a mis idiomas es que, en áreas donde nunca he tenido necesidad de utilizar palabras para describir cosas de las mismas, existen unos agujeros lingüísticos "así de grandes".

Así que, cuando empecé con el análisis semántico de la segunda oración, sucedió lo que tenía que suceder...

"Getting rid of" era "deshacerse de", "the", era un artículo determinado para indicar el género del sintagma nominal al que antecedía...

Y esa sintagma nominal era "weeds"...

El problema de no tener vocabulario de jardinería

Recuerdo pensar en la palabra... Recuerdo que, curiosamente, unos días antes habíamos hecho limpieza de los armarios de la cocina y recuerdo que apareció un cilindro como los que utilizan en los coffee shops para vender "droga-porro" ya liada y preparada para fumarse.

Así que, como mi inglés era el que era y mi conocimiento de jardinería, en cualquier idioma, incluyendo el castellano, era nulo, cuando vi la palabra "weeds", en el diccionario de mi cabeza, en la categoría "palabras en inglés" sólo encontré una acepción para ella...

Y ahí, es donde la siguiente frase, en inglés, salió de mi boca, para gloria infinita y jolgorio, para el resto de mi vida, de la chica con la que estaba hablando...

Paquito: Weed? Do we have weed? (¿Hierba (de fumar)? ¿Tenemos hierba?

Ella se rió, y mucho... Muchísimo... Debe de ser además que tuve que poner cara de "persona que divide mentalmente cuatrocientos veintisiete entre setenta y cuatro coma tres", porque después de unas buenas carcajadas, y con una voz que establecía algo así como "tengo que lidiar con una criaturita asilvestrada: ven aquí, huéleme, no te voy a hacer nada... ¡Dame la patita!" la pobre mujer me dijo:

- No... "Hierbas"... Las malas hierbas...

Esa fue la primera palabra de jardinería que aprendí: "weeds", "hierbajos", "malas hierbas"... Hasta ese mismo momento, en mi cabeza, "Weed" sólo significaba una cosa y esa cosa quedará asociada toda mi vida a una noche en Ámsterdam, escuchando chirigotas del Carnaval de Cádiz, con alguien que, en un momento de mi vida, me hizo pensar y reír muchísimo (ponga un gaditano en su vida: le irá mucho mejor).

De estas tendría varias en los siguientes días: ella nombraba utensilios (se la veía muy ducha en los cacharritos de jardinería y cuando salía a trabajar al jardín, llevaba todos los utensilios habidos y por haber: desde una visera para el sol, un delantal, guantes... Todo conjuntado, POR SUPUESTO) y yo la miraba como las vacas ven mirar al tren, de ahí que, a la tercera que no entendí, la mímica hizo su aparición.

Y así, con mímica, con mucha paciencia y por aprendizaje forzoso, empecé a hacer mis pinitos en aquel jardín...

Años más tarde, ya empezaría a lidiar con el jardín actual, donde nos intentan crecer árboles sin plantarlos (tenemos un árbol de un vecino que creo que es un castaño y que ya ha conseguido que dos de sus semillas lleguen a crecer hasta casi dos metros, momento en el que los tuve que arrancar, porque no queremos ese tipo de planta en el jardín).

Tribulaciones absurdas de sábado, en un día que empezó nublado, continuó con lluvia y acabó con un agradable calor y solecito.

Nuestro acuerdo fue muy claro: "mil y pico palabras" y eso es lo que intento todos los días.

Espero que hayas tenido un muy buen día: mañana más, no sé si mejor, pero siempre se intenta.

Un saludo.


Paquito

Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

Twitter: @paquito4ever

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