domingo, 16 de mayo de 2010

Movilidad

Hola,

Obviamente, no me puedes ver ahora mismo y, quizás, cuando leas estas palabras, habrán pasado algunas horas (o incluso días) desde que fueron escritas...

Tan sencillo como llevarte un pequeño ordenador a un lugar y conectarte a una red... Hace años, recuerdo, eso del "Wireless" (o WiFi) era cosa de películas de ciencia ficción o, en su defecto, una pequeña locura que, "cierto fabricante de ordenadores personales" (yo lo dejo ahí :-)) empezó a comercializar para sus clientes (lo llamaban "Airport" :-)).

Pero aquí estoy, en un precioso edificio, donde tantas horas pasé en su día, bien trabajando en mis extraños proyectos, bien buscando trabajo aquí en Holanda: un edificio blanco y elegante, con rincones íntimos donde, no es coña, se encuentra una de las acumulaciones de usuarios de Mac más grandes que he visto fuera de una Apple Store (al Hopkins le daría un ataque de gafapastismo semejante a hacerse un Maratón de Redes con Punset en la tele :-)).

Y conste que, esta vez, yo vengo camuflado: me he traído mi pequeño Netbook ;-))

Después de una semana "bastante interesante" (existe una maldición china que te condena a vivir "tiempos interesantes"... Los chinos, que saben telita :-)) el fin de semana remontó cuando, 3 años y medio más tarde, Alemania vino a mi otra vez y, con ella, dos entrañables personas que, aún hoy, me hacen pensar con cariño sobre aquella tierra...

Nos hacemos mayores: la vida pasa, las personas se unen, se separan, se reproducen, firman hipotecas, se compran coches familiares (uno sabe que un hombre ha cambiado el día que deja de mirar  el aspecto y las prestaciones del coche y piensa más en el espacio interior)... Supongo que son fases y que, el pensamiento colectivo, que suele ser sabio, asume de forma natural como parte de nuestro paso a través de nuestra existencia...

Pero, hay algo que me sigue haciendo sonreír: salvo porque físicamente he cambiado (y siempre a peor, queridos niños :-)) básicamente sigo siendo el mismo loco que, como diría una gran amiga, "todavía no ha encontrado lo que está buscando"...

Todos tenemos un rol en nuestra vida: en tu nucleo social, en tu vida cotidiana, más próxima o distante de ti, formas parte de un determinado arquetipo... Está el amigo viajero, el amigo pesimista, el amigo soñador y el amigo que es un fanático del Atlético de Madrid (felicidades, por cierto :-)).

Mi rol, según lo veo, es una especie de "loco gruñón y quijotesco"... También tengo mi punto irónico, no creas: este fin de semana, rememorando los viejos tiempos en Darmstadt, di uno de esos "Monólogos" míos donde, al final, acabé con mi audiencia muriéndose de la risa...

También hay días jodidos, días donde sonrío más bien poco y donde, fiel a mi personal lucha contra los molinos de viento, estoy que muerdo... Es normal: tengo sentido común y esto, mal que le pese a más de uno, es difícil de evitar. Hace tiempo que aprendí que el mal de los demás no justifica el tuyo ni viceversa: la vida se trata de ayudar a los demás para que su existencia sea un poquito mejor... El espíritu colaborativo: el "somos" por encima del "soy" y cosas así, respetando, ojo ahí, también el derecho a la privacidad y a la individualidad de las personas...

Pero ha sido un fin semana fantástico: he recordado mis días en Alemania y, ahora sí, he vuelto a ver la Alemania que una vez me sedujo: una Alemania amable, educada, sincera... Una Alemania que te cede el paso en un estrechamiento de acera, que te pide las cosas por favor y que te da las gracias; una Alemania que intenta invitarte a una cerveza y a la que tu acabas invitando a dos (es que a mi la gente que tiene maneras me pierde: soy así)...

Comparado con "otros lugares", entre nosotros: las comparaciones son odiosas...

Es bueno tener en cuenta el pasado: te ayuda a comprender tu presente y a afrontar el futuro... También te ayuda a no olvidar, a no dar pasos atrás en vano... Te ayuda a resistir cuando las circunstancias quieran obligarte a cambiar aquello que crees que está bien: piensa en aquello que sientes cuando estás lejos de aquello (o aquellos) que quieres y entenderás que, más allá de la nostalgia, precisamente ese referente te ayudará como los faros ayudan a guiar a los barcos...

Cuando sientes que todo está perdido, ya digo, es bueno mirar atrás y recordar todas las cosas que te hayan sucedido en un lugar o con una persona o personas... Recuérdalo todo: lo bueno y lo malo... Lo bueno te hará sonreír y lo malo te hará pensar en lo que no tienes que hacer para que la próxima vez no suceda, porque, en definitiva, existe una lección que un profesor mío me dio una vez y que todavía hoy, 11 años más tarde, tengo presente en mi vida:

"La mejor improvisación es aquella que se lleva preparada".

El otro día me enteré de cómo está el patio por allí abajo: entiendo que, ahora mismo, mucha gente se sienta mal o desesperada, temerosa de que las cosas cambien el rumbo de su vida y, con el cambio, que las cosas vayan hacia algún lugar hacia el que no quieren ir...

Esa fue la discusión que tuve con mis alemanes (son míos, ya se sabe :-)): el miedo al cambio, la convicción de lo que el famoso refrán explica con eso del "Mejor malo conocido que bueno por conocer"...

Somos reacios a los cambios: quizás porque, como mamíferos que somos, tenemos tendencia a buscar la seguridad, la zona de confort, el lugar donde uno puede bajar la guardia... Nos gusta la predictabilidad: tomar el mismo café, de la misma marca, a la misma hora, en los mismos días. Nos gusta ir al trabajo escuchando la misma emisora (o el mismo tipo de música) a la misma hora utilizando el mismo recorrido: somos un animal de costumbres, porque, en definitiva, el cambio nos hace sentir incómodos y, si lo piensas, somos una de las especies más vagas que existen ("El perezoso" no es un buen ejemplo, como no lo es Pete Sampras y sí, somos unos zánganos, porque lo del mando a distancia, definitivamente, es un cachivache más adictivo que la heroína :-)).

Como quizás ya sepas (alguna vez lo he contado), precisamente por eso, por ese miedo a crear una zona de confort en un lugar equivocado (yo aprendo de los errores de los demás: cagarla me cuesta y encima,  triste de mi, cuando la cago, suelo hacerlo en plan "ovación y vuelta al ruedo") tengo una vida muy sencilla y basada en unos principios muy claros:

1. Mi vida cabe en una maleta.
2. Apenas tengo bienes (por más que el alemán ayer me castigara bien el hígado con el iPad... Si ejjjjjj que los alemanes me han pillado el punto y saben donde darme :-))
3. Estoy solo (esto último es práctico: el no tener en cuenta a nadie a la hora de tomar decisiones agiliza mucho los procesos, sin contar con que el coeficiente de racionalidad en la decisión se dispara :-)).

Algún día, como no, las cosas cambiarán: como mamíferos de sangre caliente (existen excepciones en este principio: vente por aquí una temporadita y entenderás porqué lo digo :-)) somos también seres sociales y, más allá del ji-jí ja-já, también hay un momento en el que uno, si le apetece, puede decir aquello del "venga: es la hora de pasar por el aro", lo cual no es sino otra vulgar excusa para convertirte a la religión de la peli con manta los domingos, paseito de compras, cenita y mantecao los sábados, saca la basura a partir de las ocho de la tarde y sí cariño, ese traje te sienta muy bien y no, no te hace gorda (esto último, recuerda, lo mencionas si ella te lo ha preguntado: la no observación de esta regla te puede acarrear problemas y una discusión que, como casi todas las demás, no vas a ganar y te va a costar el fin de fiesta del sábado :-)).

Eso sí: una de las cosas buenas hasta que ese momento llegue es que, mientras tanto, eres extremadamente flexible, de ahí que, si todo va bien, estas navidades volveré durante unos días a Alemania para, entre otras cosas, volver a hacer chistes con la enorme cantidad de seguros que tienen, con su peculiar idiosincracia, sus políticos (Angela Merkel y Helmut Stoiber me dan siempre un juego fantástico) y con tantas cosas que, una vez, me hicieron sonreír en esa que, todavía en mi corazón, sigue siendo una tierra que forma parte de mi hogar...

 Por eso, recuerda: si no estás bien en un lugar, más allá del mítico "Pues vete", existe una lucha personal que tienes que afrontar... Tienes que resistir hasta donde den tus límites y, una vez que veas que no hay más camino, piensa en la rendición con honor, en la retirada hacia otro lugar... Si no estás bien en un trabajo, o en un lugar, o con una situación o cualquier otra premisa, recuerda que el primer objetivo es aprender a lidiar con esa situación y que, una vez que todas las vías de aproximación se agoten, será la hora de retirarse...

Y quizás, como me pasa ahora a mi, algún día puedas volver a reencontrarte con tu segunda tierra :-))
Me encanta escribir en esta Biblioteca: si vienes, no te olvides de visitarla... Es, definitivamente, un lugar que merece ser una "zona de confort" :-))

Un abrazo: Amsterdam Prevalece.

Paquito.

2 comentarios:

  1. trato hecho cuando algun dia la vida me lleve por ahi recordare este post e ire a aquella biblioteca.

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  2. Hola S.S.

    Mil gracias por tu visita y por tu comentario: un verdadero placer el leerte :-))

    Es un muy buen deal: es un lugar para perderse durante un par de horas :-))

    No te lleves este post: llévate una cámara de fotos y disfruta (y tómate un cafetito en la terraza de la sexta planta :-)).

    Un abrazo enorme y, de nuevo, mil gracias por tu visita y por tu comentario :-))

    Paquito.

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Cualquier comentario, siempre y cuando sea educado, es bienvenido :-))