Una noche diferente

Hola,

Este es un post cortito y resume una noche de esas que, por más que uno lo hubiera planeado, no habría salido así jamás...

Tan sencillo como quedar a cenar con unas cuantas personas en un restaurante tipo "nouvelle cuisine", muy fancy, mucha gaita y mucha leche (quiero y no puedo, muy en la tónica de este país, ya se sabe) y, después de acabar mostrando a mis acompañantes el cómo hacer unas tapas a lo Ferrán Adrià (es lo que tiene tener amigos fanáticos del mejor cocinero del mundo :-)), según terminamos de cenar, éste que os habla soltó el improperio más atroz que, quizás, un restaurante de este tipo podría recibir:

- "Y yo que ahora me apretaría un Kebab"...

Lo triste es que una bestia parda como yo soltara semejante lindeza (Hopkins, reacciona que te da... ¡Respira que te perdemos! :-))...

Lo peor es que mis acompañantes (todas ellas mujeres) me secundaron y, en el colmo de la ordinariez y revuelta del gusto gastronómico, la cosa acabó en un Burger King (esto no fue idea mía: yo aposté por el Kebab y una de las chicas tuvo un antojo de Pizza Turca)...

Muy triste... Muy, muy, muy triste...

Para seguir en la tónica absurda de la noche, después de tomarnos un par de copas en un bar del centro, acabamos bailando en el Bulldog, el primer coffee-shop del mundo (mensaje en clave híper-cifrado: "Mamá, no fumé nada raro")...

¿Qué hace uno bailando en un coffee-shop? Pues no sé: son de estas cosas que me pasan a mi :-))

Pero la cuestión es que acabamos allí y, sobre las 2 de la mañana, que ya tenemos una edad (con lo que yo he sido: ¡Yo he sido mucho! :-)) decidimos replegarnos...

Así que, después de entrar en mi autobús nocturno, una turista (era inglesa) se sintió mal y empezó a vomitar (en una bolsita, eso sí)... Yo iba mal y creo que le sentó algo mal (no iba borracha: no se comportaba como tal) así que, el conductor, le recomendó que se sentara delante para que no se mareara...

Hasta ahí bien hasta que el autobús arrancó: entonces, de pronto, el conductor enganchó el micro y empezó a hacernos UNA GUÍA TURÍSTICA con todo tipo de comentarios graciosos...

El autobús tirado de la risa (el tipo lo iba haciendo en holandés y en inglés) y, cuando todos terminamos cantando y aplaudiendo al ritmo de lo que el conductor nos iba marcando, en ese momento (mensaje cifrado híper-secreto: mamá, insisto, no fumé nada raro), ahí es cuando lo vi claro: estaba siendo "una noche mítica", el más claro ejemplo de que hay momentos en nuestras vidas que no podemos olvidar... Y éste, era uno de esos momentos...

Estas cosas pasan: pequeñas gotitas de agua dulce en el mar muerto... Es siempre refrescante y, sobre todo, me recuerdan el rumbo que debo seguir, lo que mis valores determinan, lo que aceptaré y lo que no aceptaré, lo que marcan la pauta de mi vida...

Fue una noche mágica: por eso, las dosificaré lo mejor que pueda :-))

Un abrazo: ¡Ámsterdam prevalece! :-))

Paquito.

Comentarios

  1. Es el ambiente Jose, el ambiente...

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  2. Hola Santiago,

    Como siempre, todo un placer el leerye por aquí: mil gracias por tu visita y tu comentario :-))

    Si es que las cosas que me pasan a mi no le pasan a nadie :-))

    Eso sí: fue una noche genial, y eso no me lo pueden quitar :-))

    Un abrazote enorme,

    Paquito.

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  3. Me acaba de venir a la mente la otra noche en Madrid: salí del cine, unas copas con unas samigas...a las 7 volví a casa y por la c/Montera-Sol se me acercaron un par de chicos preguntándome que si me acompañaban a casa y les dije con una papa que no me tenía "vengo de hacer 4 cesáreas esta noche, así que dejadme que sólo quiero acostarme porque mañana tengo guardia otra vez". Y al día siguiente volví a salir, claro...

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  4. Hola Anna (tenía varias respuestas pendientes :-))

    "De Madrid al cielo", que sé que no es muy apropiado viniendo de alguien como yo, pero es que mi ciudad es mágica :-))

    Eso sí: aquella noche fue tan genial que, honestamente, me dio igual la humedad, los mosquitos, etc...

    Un abrazote enorme y, de nuevo, mil gracias por tus visitas y comentarios :-))

    Paquito.

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