lunes, 26 de julio de 2010

Tour de Siesta en Blanco y Negro en Moscú y con palillos

Buenas,

Llevo dos semanas de infarto en las que, literalmente, no doy abasto.

Volvemos a las andadas de los viejos tiempos: la carga de trabajo se ha vuelto a disparar y, como consecuencia, empiezo a echar horitas como un loco...

Hasta tal punto llega la cosa que, el miércoles, tuve que pedir un día libre (el jueves) y así por tanto, al día siguiente, me pegué una panzada de dormir "histórica" (en plan "maratón del Tour de Francia en Eurosport").

Hablando del Tour de Francia: no es porque lo vaya a ganar un español (este año estamos que nos salimos) pero, el otro día, comiendo con unos compañeros y hablando del deporte "de la serpiente multicolor", les expliqué cómo se ve el Tour de Francia en España, explicándoles de paso los usos y costumbres de ese pueblo tan peculiar al que, desde sus pequeñas torres de marfil, intentan juzgar sin conocimiento suficiente (criaturitas :-)).

Les conté que, en verano, en España, ocurren dos cosas bastante interesantes: la primera es que hace calor y mucho sol... Los días se alargan (un poquito menos que aquí, por aquello de la latitud) y las temperaturas se balancean entre los 27 y los 38 grados (ya sé que este año está siendo raro y ya sé que en Sevilla se pueden alcanzar los 45, pero hablo de la media de temperaturas).

La segunda cosa interesante es que, siendo un país de sol, la concentración de personas yéndose de vacaciones en verano es bestial (por aquí arriba, aunque se está notando, no es tan marcado como en una Italia o en una España) o, en su defecto, el personal trabaja en jornadas intensivas (de 8 a 15) o cosas así...

Consecuencia de, por tanto, calor y vacaciones, el Tour de Francia se ha consolidado como el "Curling" español, esto es, el deporte con el que uno se duerme tranquilamente una siestecita justo después de comer (el curling es un deporte que, en noches de insomnio durante el invierno, te encontrarás en cualquier canal de deporte... Rellena mucho y es un coñazo: ideal para volver a encontrar el sueño perdido).

Así que, ahí estás tu, en la segunda y tercera semana de Julio, el rey (o reina) de la casa, son las 15:45  y acabas de comer (hay que explicarles a éstos que en España comemos muy tarde)... El sofá te reclama como a Ulises las sirenas y, como uno es animal de costumbres, se pone la tele con uno de los deportes más coñazo que el ser humano ha concebido, que no es otro que ver a unos señores con estridentes ropajes subir escarpadas montañas con unos gemelos que parecen la cachiporra del capitán cavernícola (da agonía verlos: es impresionante el desgaste al que se someten)...

Y así, entre pedalada y pedalada, entre "Tête de la course" y "le péloton" y milongas por el estilo (sin contar con la inestimable narración del corresponsal de RTVE de turno, el cual, haciendo gala de la hora y del tipo de deporte, hará lo imposible porque te quedes roque viéndolo), vas pillando posición y quedándote Roque en el sofá, tumbona o, el también conocido como "Modo Cela", en la cama con pijama y orinal...

"El siestero profesional" comentaba yo "se duerme entre las 15:45 y las 16:15, de tal forma que se despertará justo en el tramo final de la etapa, el que realmente interesa"...

"Sí, pero existe otra versión", me corrigió otro compañero español: "el siestero profesional que no pierde comba y que, empezando un poquito antes, durante las noticias del telediario, está aquí y allí, entendiendo por tal que, está dormido, pero si oye algo que le interesa, inmediatamente abre un ojo y escanea si lo que ha oído es relevante o no para, en caso negativo, volver a dormirse"...

Aquí, la verdad sea dicha, nos miraron raro: comprender la idiosincracia española es complicado cuando se observa desde fuera (ponte tu a explicarles los chistes del Risitas a ver si entienden algo) pero lo del siestero que no pierde comba fue como decirles "existe un tercer estado en el que, como los Yogis de La India, los españoles, con el Tour de Francia o el Telediario de fondo, son capaces de dormir y no perder baza mientras tanto"...

En inglés, al siestazo de menos de 30 minutos se le llama "Power Nap": quedaos con esa expresión y, en el futuro, cuando os encontréis con habitantes de tierras lejanas, siempre les podréis contar cómo funciona "el yoga español" y, de paso, echaros unas risas :-))

Y aquí llega la parte más divertida de todas: aquí el que te habla, el que es capaz de describir todos estos estados de supor estivales después de la sobremesa, el menda lerenda, no puede dormir siesta...

Bueno, no es exactamente cierto del todo: tengo "un problema" (si se puede llamar así) y es que yo tengo un sueño profundo bestial (esto es: una vez que caigo en los brazos de Morfeo, ya te puedes poner a picar piedra a mi lado, que no me vas a despertar).

Como consecuencia de ese sueño profundo, cuando alguna vez me he quedado sopa por la tarde, me he despertado, de media, a las 10 de la noche, con la tensión por los tobillos, con dolores de cabeza y demás...

Si fuerzo además el despertar (esto es, alguna alarma o algo así) para dormir sólo un ratito, la cosa no mejora: envidio a la gente que puede dormir siesta porque es algo que yo no puedo hacer :-((

Así por tanto, como uno se aburre mucho, por las tardes en los fines de semana me pongo a hacer fotos de rincones de la zona por donde vivo: y como estoy aprendiendo fotografía "a mi ritmo", pues he empezado a abandonar los modos predefinidos de la cámara (que te calculan todo y te ayudan a hacer unas fotos preciosas) y he empezado a hacer fotos en blanco y negro y con los modos manuales (esto es, definiendo yo "a pelo" los parámetros de luz, apertura y velocidad del objetivo, etc. etc. etc.).

Cierto es que mi cámara no es como la famosa aquella que probé en mi paseo en bote por los canales (el también conocido como "camarón" entre las huestes que surcaron las aguas de la ciudad de los canales), pero, para un principiante, es mucho más que suficiente y, como he aprendido este año en mi habitual visita anual a la World Press Photo, más allá de tener cámaras súper profesionales y conocimientos de fotografía dignos de la Wikipedia, lo importante es saber captar lo que realmente estás viendo, no lo que la cámara es capaz de reflejar...

Así que, de pronto, el personal me mira raro cuando tiro 50 fotos a un pequeño rincón en algún lugar (no exagero un ápice): voy probando combinaciones para, ya después en casa, con un sencillo iPhoto (el programa de fotografía de Apple), seleccionar las imágenes que, a mi gusto, reflejan lo que yo quería captar.

Este es el único capricho que últimamente me doy: la fotografía es además un pequeño pasatiempo que, si bien puedes hacer en solitario (y es quizás conveniente, por aquello de que vas a tu ritmo y, o haces mil fotos a una flor o, después de 8 horas, vuelves a casa con cero imágenes en la tarjeta de memoria) o que puedes disfrutar en compañía (todo es probar, aunque yo soy quizás más de la primera opción)...

El resto del tiempo, ya digo, estoy muy liado y, como consecuencia, sin apenas tiempo para otras cosas (vergüenza sobre mi y, ya digo, cuando las cosas se calmen, espero que las aguas vuelvan a su cauce).

En el lado de la "crónica social", comentar que mi compañero de casa (alemán: te digo yo que las señales son inequívocas... Desde que tengo 11 años ese país ha estado cerca de mi) ha vuelto de Taiwan y, como yo siempre cocino y zampo en plan asiático (desde hace años, siempre que puedo, como en cuencos con palillos: es práctico y me hace comer más despacio) me ha traído palillos chinos e incienso (porque sabe que también pongo un poco en la habitación para ambientar un poquito), lo cual me ha dejado perplejo y me ha hecho darle las gracias como 14 veces (la criatura alucinaba, pero es que a mi los detalles me pierden).

Mi casera, también, como sabe que últimamente estoy cuidando la línea, me ha comprado una báscula digital ("muy minimal, como a ti te gusta" me dijo al dármela) y, en el trabajo, últimamente, me pasan todo tipo de DVDs para que me documente y vea cosas interesantes...

Todo ello, de fondo, sazonado con 300 gigabytes de documentación gráfica enviada desde más allá de los Pirineos de "alguien" de cuyo nombre no quiero acordarme y 3 libros sobre comportamiento del consumidor que, poco a poco, estoy devorando (ya tengo material para leer en el avión :-)).

En otro plano, he empezado la operación de nombre en clave "i" que culminará, si mis cálculos son correctos, justo en la semana en la que estoy en Rusia porque, queridos niños y niñas, ya os lo voy anticipando, en Agosto tendremos el tercer episodio de "Las Aventuras de Paquito en Moscú: ¡MO-NU-MEN-TOOOOOOO!", por aquello de que está cayendo la mundial por allí (mucho calorcito) y, creedme, en aquel país el calor tiene consecuencias impresionantes en las habitantes de dichas tierras.

Como anécdota, contar que la persona que me ha reservado el hotel allí, conociendo mis hábitos (al escribirle un e-mail, me respondió con un gratificante "Por supuesto que me acuerdo de ti"), me ha buscado un hotel más céntrico, rodeado de restaurantes y cafés para que los días se me pasen más tranquilos y agradables...

Y, más importante, como ya me conocen por aquellos lares, en el e-mail me enviaron una ruta en Google Maps para que vaya y vuelva andando al hotel (está a unos 45 minutos andando de la oficina: la distancia perfecta para mi :-)), así que, como esta vez me llevaré la cámara, intentaré tomar un montón de fotos de una de las ciudades más especiales del mundo (a ver si alguien se anima un día y se viene conmigo al Metro: me encantaría poder "visitarlo con vosotros" por dentro, para que así pudierais descubrir conmigo uno de los lugares subterráneos más hermosos del mundo).

Lo que me encantaría hacer (y ahí tendré que ver cómo) es poder visitar el Dorodnitsyn Computing Centre (la Academia de las Ciencias Rusa) que, para cualquier geek que se precie, es un lugar muy especial porque, aunque ese nombre no te diga nada, en ese lugar, el 6 de Junio de 1984, un ingeniero llamado Alexey Pajitnov, creaba un juego que pasaría a la historia y cuyo nombre, derivado del número de cuadrados que componían sus piezas, llamó "Tetris"...

El lado negativo es que, quizás, no volveré a ver a nuestra chica de los ojos grandes, la cual siempre flipaba cuando, por las mañanas, aquel extraño huesped le preguntaba si ya estaba preparada para otro día de diversión en el trabajo...

Es la hora de dormir: tenemos 3 semanas bestiales por delante pero no podrán conmigo...

Un abrazo: Amsterdam prevalece.

Paquito.

5 comentarios:

  1. Paquito a 40 grados en Rusia prepárate

    ResponderEliminar
  2. la reYna de la casa (osea yo ja!) tampoco puede dormir siestas, me levanto de pesimo humor y prefiero no hacerlas (creo que he dormido una semana entera y ando desubicada con el tiempo un par de horas)
    Aprendiendo fotografia a la usansa antigua? felicitaciones! con eso de que "la maquina lo hace todo" pues se olvidan esos momentitos divertidos entre la camara y uno (mi antiguo novio, fotografo "profesional" , me decia: no estudies fotografia comprate la mejor camara y listo...plop!) la fotografia en blanco y negro es lo maximo
    A ver si te cuelgas una de tus fotos para tmb criticarla jaja! mentira, comentarla :)
    Suerte en Moscu y cuando tengas un tiempillo dele al manuscrito o seria ahora?? al teclado??? llegue recargado de moscu y cuente sus peripecias

    ResponderEliminar
  3. Estimados Anónimo y S.S.

    Mil gracias por vuestras visitas y comentarios: todo un placer el disfrutar de vuestra compañía por aquí :-))

    @ Anónimo: ya sobreviví a los -20 en camiseta (y me lo pasé teta viendo a los rusos muertos de frío viendo al español dándose un garbeo por los alrededores de la oficina :-)).

    @ S.S. Lo de la siesta es mortal de necesidad, sin duda :-))

    La historia es que tengo una cámara que, siendo un modelo básico, permite hacer cosas muy muy muy chulas, así que, ¿Por qué no? Probar cosas nuevas siempre está bien y, en este caso, es una terapia genial para desestresarme durante la tarde-noche :-))

    Vale: prometo publicar en el próximo post y, sobre Moscú, si todo va bien, será "legendario" :-))

    Un abrazo para los dos y, de nuevo, mil gracias por vuestras visitas y comentarios :-))

    Un cordial saludo desde Amsterdam,

    Paquito.

    ResponderEliminar
  4. Joe P, te has salido con este post! Me estaba poniendo al día porque de repente me vi como que estoy trabajando mucho ultimamente, y como te vi por el FB que andabas en Rusia vino a mi lo de "Monumentoooo!" Y vine a ver que contabas. Por lo pronto me ha salido fanta por la nariz y me he atragantado con el taco. La cosa promete. Que verdad lo del "yoga español"... :-)

    ResponderEliminar
  5. Hola A.

    Como siempre, es un placer leerte por aquí: mil gracias por tu visita y por tu comentario :-))

    Es que es el grito de guerra que acuñé hace un año... Desde entonces, ya me conoces, con filosofía y para adelante :-))

    "Yoga español" (en branding, como bien sabes, es importante :-))

    ResponderEliminar

Cualquier comentario, siempre y cuando sea educado, es bienvenido :-))