Singularidad y Calvinismo

Buenas,

Me sucedió hace una semana y, con permiso del protagonista, decidí interrumpir su jornada durante unos minutos y charlar sobre el asunto.

Todo empieza cuando, sobre las nueve y media de la mañana, una persona que trabaja conmigo me comenta que uno de sus compañeros ha sido nombrado mejor trabajador del trimestre en su area...

Lo primero que alcanzo a decir es "¡Wow! ¡Enhorabuena por él!" pero, según termino de decir esto, esta persona me objeta:
- Es algo que en su cultura es normal... A mí este tipo de cosas, en cambio, no me gustan...
Ahí me quedé pensativo... Sabía a dónde iba a parar la conversación, así que, con la seguridad que le ofrece saber cuáles son las cartas del otro jugador, me dispuse a zigzaguear alrededor de la presa, como la serpiente que arrincona al ratón, disfrutando de su acción y de su destreza...
Paquito: ¿Por qué? - empecé preguntando con cara de no haber roto un plato en la vida.
Compañero de trabajo: Porque singularizan el buen hacer de una persona en perjuicio de su equipo.
"Lo sabía", pensé para mis adentros mientras fingía sorpresa y empezaba a pensar en lo que los siguientes quince minutos de conversación...

Ahí estaba: justo delante de mí iba a asistir a la expresión en una cultura del "calvinismo" en todo su apogeo...

"Calvinismo" (como con los Catenaccios: "todos atrás y disimulando"): expresión religiosa cristiana de corte protestante, derivada de su líder, el francés Juan Calvino, que viene a decir que la vida es una mierda (a grandes rasgos y simplificando mucho, ojo), que naces, vives, mueres condenado y sólo la infinita bondad del creador te perdonará (o no) si así lo tiene a bien...

Por tanto, tu vida como individuo es irrelevante y tus hechos también lo son: la vida es dolor, destacar sobre los demás es malo y tus emociones son tuyas, así que no las externalices...

Todo esto fue lo que pasó por mi cabeza antes de empezar mi pequeño juego, ese donde pregunto y repregunto varias veces por el mismo concepto, fingiendo querer entender lo que ya sé y buscando, en realidad, que mi interlocutor piense en las profundas implicaciones y las causas del porqué de su planteamiento.

Empecé por tanto trayendo el tema de una forma positiva...
Paquito: Un momento - empecé objetando -. Esto es un choque cultural y quiero entenderlo bien... En mi opinión, el reconocer públicamente delante de un montón de personas que alguien ha hecho un muy buen trabajo no significa que los demás lo hayan hecho mal... Sólo se reconoce que esa persona ha hecho ese "algo más" que merece precisamente ser honrado.
Compañero de trabajo: Sí - me respondió -, pero en última instancia el pertenece a un equipo y trabaja para el mismo: el reconocerle a él implica dejar atrás a sus compañeros.
Paquito: Vaya - respondí -. Es una forma de verlo: el hecho es que haciendo eso agradeces públicamente ese "extra" que la persona ha hecho para conseguir tal o cual cosa... El reconocimiento refuerza ese comportamiento y ofrece su recompensa al autor de la misma.
Compañero de trabajo: Sí - volvió a decir -, pero la persona forma parte de un equipo y, en última instancia, su éxito se basa también en el trabajo de sus compañeros...
Pensé en el año 2003 y la mañana en la que, al entrar en aquella oficina, mis compañeros empezaron a saludarme con un "Buenos días Heroe", que no supe entender hasta que descargué el correo electrónico en mi portátil...

Allí estaba: el Director Ejecutivo de Europa, Oriente Medio y África anunciaba el nombre de los empleados que habían sido reconocidos en una especie de premio para aquellos que hacían hecho cosas que no vienen al caso...

Y mi nombre estaba allí...

Algo que nos llama la atención a aquellos que venimos de tierras bendecidas por el latín en nuestros idiomas es la extrañeza que, al principio, cuando llegamos a lugares donde el Dios de la razón ganó al Dios de la Contrarreforma, nos produce el intentar trabajar muy duro o intentar hacer las cosas lo mejor que podemos mientras el mensaje que recibimos es, en cierta forma, "discordante" (la expresión "parece como si no lo valoraran" es bastante habitual entre las personas que han vivido esta situación)...

En nuestra cultura está muy arraigado el sentido del individuo-gregario (aquí son gregarios individualistas: lo explicaré luego), esto es, aquel que quiere hacer lo que le da la gana pero vive subyugado por el grupo y/o entorno que le rodea, aceptando esta entidad como "un mal necesario que nos protege pero del que nos intentamos deshacer, desquitar e incluso destruir si no se comporta exactamente como nosotros deseamos que lo haga".

Así, por lo tanto, individualmente somos muy buenos, pero colectivamente no lo somos tanto, por cuanto comprendemos al grupo como una carga de la que nos queremos librar, no un activo que, debidamente bien utilizado, puede procurarnos grandes réditos (aquí es donde metería la morcilla de "y esto se demuestra cuando cooperamos debidamente: la selección española de fútbol/baloncesto así lo prueba").

Los hijos del Karnemelk y la mantequilla funcionan desde el lado opuesto: son individualistas gregarios, esto es, nadie les puede decir qué es lo que tienen que hacer, siempre anteponen ese "yo", que, detallito, en inglés siempre va en mayúsculas (a diferencia del resto de pronombres personales) pero, finalmente, todos hacen lo mismo al mismo tiempo y de la misma forma.

Ya sabes: no se puede destacar, existe un miedo institucionalizado a la diferencia sin que, al mismo tiempo, se les pueda harmonizar (individualistas gregarios: ¿Lo entiendes ahora? :-)).
"¡Coño Paquito! Tampoco puede ser así... ¿No estarás exagerando?"
Parafraseando al pedante de turno: "Me alegra que me haga esa pregunta".

Proverbios holandeses acerca de la diferencia:
1. El más conocido. : "Hacer lo normal es ya lo suficientemente extraño" (en holandés: "“Doe maar gewoon, dan doe je al gek genoeg”.)
2.  Uno un poquito menos conocido  "Toda la hierba debe ser cortada al mismo nivel" (no he conseguido encontrar la versión en holandés, pero me fue explicado en español en su día con esas palabras y no he sido capaz de encontrar el original). 
Nota: Kudos y reconocimiento aquí para la asistente más encantadora en esta parte del Universo que, como siempre, me ayuda con peticiones como éstas (tiene sangre italiana y eso se nota, en especial cuando le cuento que es para escribir en mi blog y poder describir así las cosas que cuento :-)).
Pero en definitiva, ahí lo tienes: la singularidad del ser humano bajo dos prismas distintos.

En este sentido, mientras que aquí el individuo es débil o no particularmente avezado (ponte a hablar un ratito con cualquiera de estos y, después de una buena charleta, te dará por preguntarte cómo es posible que semejante banda de zoquetes haya llegado a tal grado de desarrollo), colectivamente funcionan muy bien, aceptando que el grupo, dentro de los límites de no invasión a la figura del individuo, sirve para múltiples y provechosos propósitos.

Aquí debo hacer una pequeña parada técnica y hablarte de "la filosofía polder" y que hace referencia a las extensiones de tierra que ganan al mar.

Un polder, ya digo, es una extensión de tierra ganada al mar. Sobre esa extensión, generalmente, se desarrolla una comunidad (gemeente) la cual, a su vez, decide regirse por unos curiosos principios que se resumen, "a grandes rasgos", en la siguiente frase:
"Todas las partes afectadas por una decisión deben de estar representadas en la discusión y las decisiones deben de ser tomadas con el acuerdo de todas ellas".
Es decir: se fuerzan a cooperar usando "el pensamiento glandular", esto es, "por cojones" (no vale una mayoría simple: o se ponen todos de acuerdo o no hay acuerdo)...

Efecto negativo: los procesos de decisión se hacen eternos (por ponerte un ejemplo: el año pasado consiguieron ponerse de acuerdo sobre la construcción de una autovía de unos 12 kilómetros que han estado discutiendo cerca de 20, ojito, veinte años).

Efecto positivo: una vez tomada la decisión, es consistente en el tiempo, no hay rencillas ni cambios en el caso de cambios en el poder y cosas así (el famoso plan Delta se construyó durante 48 años y durante todos esos años, gracias al acuerdo de todas las partes, no hubo variación en el ritmo).

Ahora ponte a pensar en todas las cosas que en tu país un gobierno de un color ha querido hacer (plan hidrológico) y lo que otro gobierno ha tumbado o querido tumbar según ha entrado por la puerta (ley del aborto, ley del matrimonio homosexual...).

Mi conversación siguió preguntando sobre el extremo opuesto:
Paquito: Ok... Aceptamos que entonces reconocer públicamente a alguien no es deseable... Pero: y si un individuo se vuelve loco y hace una cagada del veinticuatro... ¿Se penaliza a todo el grupo?
Compañero de trabajo: En cierto modo, - me explicó - sí... Obviamente a esa persona hay que aislarla, entender las causas de su error y, si es necesario, reprenderla, pero su equipo también es responsable, porque si alguien vio venir que esa persona iba a hacer eso, tendría que haberlo reportado.
Ahí es donde mi diálogo siguió otros derroteros... Hablamos de la diferencia en el diálogo entre culturas: en entornos profesionales, por poner un ejemplo, aquí las cosas se hablan de forma directa, se confrontan los problemas de una forma abierta, poniendo las cartas sobre la mesa.

En nuestra cultura, en cambio, la confrontación directa se evita a toda costa: no nos gusta (ni estamos culturalmente acostumbrados) a discutir abiertamente sobre tal o cual problema porque, o nos pone muy defensivos o, simplemente, entendemos que el feedback crítico es destructivo, porque cuestiona nuestro criterio o nuestro buen hacer.

"Aquí" se habla de cual es la causa del problema: "allí" se habla de quien es el causante del problema... Lo primero acaba resolviendo el asunto: lo segundo sólo crea culpables y sigue sin arreglar lo que se intenta resolver.

Terminé la conversación hablando de este tipo de cosas mientras pensaba en cómo he afrontado cada país donde he vivido: entendiendo su contexto histórico, entendiendo su cultura, el origen y composición de su lengua, el análisis de sus costumbres, aceptando que no hay efecto sin causa y recordando siempre un pequeño proverbio que suelo recordar cuando me encuentro con otros extranjeros que, como yo, viven en las mismas circunstancias que las mías:
"Cuando alguien señala algo, el tonto mira al dedo".
Recuerda eso la próxima vez que alguien te diga que los ventanales en Holanda son tan grandes por la falta de luz y no te mencione que la cultura protestante versa en que la comunidad controla al individuo, de ahí que los ventanales sean el símbolo que refleja el "no tenemos nada que ocultar" (las cortinas son una incorporación reciente venida de otras culturas donde la privacidad prima y, por tanto, se desea proteger algo que no se quiere compartir con los demás).

Mi conversación terminó cuando escuché:
Bueno... Y ahora, con tu permiso, voy a felicitar a mi colega.
Y justo, en ese momento, sonreí al pensar que, muy de estos, sin aceptar la validez del reconocimiento público, su propio gesto estaba legitimando el propósito original del mismo...

Otro día hablaré de la soberbia y cómo estos no se bajan de la burra aunque la misma los haya bajado hace tres días a coces...

Pero eso ya son otros menesteres ;-))

Un abrazo: ¡Ámsterdam prevalece! :-))


Paquito
sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

Comentarios

  1. El día que te conozca me va a dar miedo conversar contigo por eso de no saber si estamos conversando o me estás haciendo pensar :p

    Saludos!

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    1. Hola :-))

      Gracias por tu visita y por tu comentario: es un verdadero placer :-))

      No te preocupes: parte de la gracia es no saberlo o ignorarlo... ¿Qué más da? Si conversas estás necesariamente pensando para estructurar tus ideas.

      Mi planteamiento es entender porqué piensas lo que piensas o dices lo que dices (y si hay discrepancias entre los mismos :-)).

      Estoy seguro de que tú también lo has hecho alguna vez... ¿Verdad? :-))

      Un abrazo y, de nuevo, mil gracias por pasarte por aquí :-))

      Paquito.

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  2. Qué interesante! Siempre intento buscar una explicación a la diferencia que hay entre la cultura nórdica y la mediterránea... Y que sea principalmente la religión la que ha creado 2 maneras tan distintas de ver la vida y actuar, que perdure hasta nuestros días y que haya calado tan hondo que ya forma parte inevitable de la idiosincrasia de un país... Es a la vez fascinante y tranquilizador, porque cuando te desesperan ciertas actitudes o ciertas formas de pensar de otra cultura, no hay mejor manera de no sentirte un extraterrestre, que reflexionar sobre los motivos de fondo que tienen unos y otros para pensar así... así se hace más llevadero ciertas cosas :)
    Saludos.

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    1. Hola Nabelsha,

      Gracias por pasarte por aquí: un verdadero placer el leere :-))

      El Dios de la razón ganó al Dios de la oscuridad, el miedo y las capillas con crueles confesores de la Inquisición... La nobleza empezó a trabajar y el trabajo dejó de ser innoble: se emprendió y se despenalizó la riqueza ("Dios premia al hombre ordenado y trabajador").

      Todo tiene un porqué: sólo hay que entender los diferentes posos que crean la realidad que ves en el momento presente (como las expresiones que usamos, que algunas tienen más de 2.000 años, tipo "todos los caminos conducen a Roma").

      Nunca dejamos de ser extraterrestres... Estar "Lost in Translation" aterra a muchas personas: a mí, en cambio, me hace feliz :-))

      Gracias de nuevo por pasarte por aquí y un cordial saludo,

      Paquito.

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  3. mucha manzanita,mucha tecnologia y muchas pollas pero nose como empezar a leer el blog desde el principio.

    de momento lo q llevo leido esta bastante guapo.pero desde atras.enhorabuena btw & ty!!!!!

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    1. Hola :-))

      Gracias por tu visita y por tu comentario: todo un placer :-))

      En su día, rediseñando el blog, decidí eliminar cualquier cosa que no fuera estrictamente necesaria y una de las decisiones que tomé fue que, salvo que quisieras buscar algo en el blog. la filosofía sería sólo ver lo último que se hubiera escrito.

      En la parte superior tienes varias pestañas, entre las cuales he puesto una con las etiquetas que categorizan los artículos del blog, así cómo un buscador de Google personalizado para el site.

      Debajo de cada historia tienes también un link para ir hacia atrás, pero la filosofía del diseño es "el pasado está para consultarlo, no para revivirlo", de ahí que, salvo que estés buscando algo concreto, no será fácil navegarlo en dirección contraria al sentido del tiempo :-))

      Recuerda: "los productos son objectos de énfasis"... Mi énfasis es el tiempo presente, con la curiosidad de lo que el futuro depara y la certeza de que el pasado está ahí sólo para ser consultado :-))

      Gracias de nuevo por tu visita y un cordial saludo,

      Paquito.

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