Sobre tecnología y sociedad

Buenas,

No es nuevo para ninguna de las personas que me leen frecuentemente ese extraño idilio que tengo con la tecnología y con el mundo que se mueve a su alrededor.

Soy un tecnófilo: es un campo que, desde niño, me ha fascinado, me ha hecho pensar sobre el presente y el futuro, soñando sobre los avances que un día vería y que, tiempo mediante, se ha ido materializando.

La tecnología me ha ofrecido grandes cosas: ha acortado las barreras físicas para con las personas que, dadas mis circunstancias vitales, se han quedado lejos de mi...

También me ha permitido conocer a personas de todos los lugares del mundo: gracias a Herramientas como el email, las redes sociales o sistemas de comunicación como la mensajería instantánea o SKYPE, sigo en contacto con personas esparcidas por medio mundo, ayudándome a, por una parte, saber de ellos y, a su vez, conocer sus circunstancias (nada como hablar con una persona de un país para conocer la realidad del mismo, aplicando, eso sí, los debidos filtros sobre su percepción de tal o cual suceso).

Pero la tecnología posee también efectos colaterales "necesarios", debidos en gran parte al perverso liderazgo que los avances técnicos han impuesto al avance social.

Uno de los campos que más rápido ha impactado a nuestro modelo relacional es, sin duda alguna, la ubicua conectividad al mundo Online, reservado apenas hace unos años al hecho físico de sentarse delante de un ordenador para utilizar dichos servicios.

¿Cuál es el impacto más visible? Lo más próximo a nuestro parecer es que las personas viven enganchadas a sus dispositivos portátiles (teléfonos y tabletas), desarrollando hábitos de comportamiento donde las habilidades sociales no son tan necesarias como en la interacción cara a cara.

Ejemplo: si estoy delante de ti, tengo poco tiempo para pensar lo que digo, de ahí que esas habilidades, así como la capacidad para construir un discurso, sean tan necesarias y apreciadas.

Detrás de una pantalla, puedes reescribir lo que estabas a punto de decir, como el bloguero que edita una frase antes de publicar su post...

Los mensajes además no tienen tono ni voz: utilizamos emoticonos para expresar felicidad, tristeza, ironía o cualquier otra emoción para colorear así las palabras que aparecen en pantalla y que, si no son debidamente utilizados, pueden llevar a terribles malentendidos.

No sólo eso: las conversaciones son asíncronas, no tienen porqué responder al tiempo real en el que una pregunta o un comentario lidera a una respuesta (me puedes escribir un comentario ahora y contestarlo a los 10 minutos o al día siguiente, según se dé).

Los niños y las personas más jóvenes han liderado este proceso: los modelos relacionales han cambiado y, por poner un ejemplo, las pandillas o grupos de amiguetes se definen ahora a través de grupos en Facebook o Whatsapp, más allá de la ubicación física de sus miembros.

Las relaciones son ahora 24X7: ya no es necesario quedar para hablar  sino simplemente enviar un mensaje que puede ser leído y respondido en cualquier momento.

Los niños ya no hablan en el autobús, sino que van todos conectados, escuchando su música, mientras hablan a través de sus pulsaciones en las brillantes pantallas de sus teléfonos (con algunos de ellos sentados justo al lado: es impactante verlo por las mañanas).

Tenemos jóvenes altamente cualificados en el uso de nuevas tecnologías y, a su vez, modelos sociales que se tambalean por una disrupción tecnológica de primer orden...

La capacidad de atención se ha visto altamente mermada: lo que hace unos años se veía venir en los altos ejecutivos que empezaron a utilizar estos dispositivos (las famosas Blackberries) y que paraban de escucharte en cuanto el cacharrero empezaba a parpadear una luz roja que informaba de que había un nuevo email en su bandeja de entrada (efecto Paulov, niños y niñas), lo vemos ahora en chavales a los que, como les pongas un texto de más de media página, dejan de leer o, peor de comprender (el famoso acrónimo "TL;DR", del inglés, "Too Long; Didn't Read": "Demasiado Largo; No lo Leí")...

La adicción a los mismos también llevan a comportamientos irresponsables: desde gente conduciendo hasta personas tomando decisiones que, completamente distraídos, pueden llegar a tomar decisiones que afecten a terceros por la completa falta de atención en aquello donde dicha cualidad es requerida.

Lo mismo sucede con los medios de comunicación: las películas tienen que tener un suceso cada 15 segundos o, de lo contrario, se les hace "lenta"...

Lo que empezó con blogs como este, donde la gente escribía sus vivencias, se ha transformado ahora en Tumblr, una red de blogs de contenido casi mínimo, sobre todo orientado a imágenes y poco más... Twitter sólo acepta 140 caracteres y en cualquier foro de internet, como escribas más de dos párrafos en una pregunta o respuesta, te acusarán de escribir "tochos", pidiéndote un resumen de una línea para evitar leer.

Esta es sin duda la parte más visible: los seres humanos somos altamente adaptables, así que sólo es una cuestión de tiempo el readaptarse a la nueva realidad social...

Las tecnologías han venido para quedarse: esto, por fortuna o desgracia, no será una moda pasajera, sino un antes y un después en nuestras sociedades.

Existe, sin embargo, una parte menos visible y muchísimo más peligrosa, como es el impacto que estas tecnologías poseen en el desarrollo cognitivo de los más jóvenes y en la gestión emocional de los más adultos...

La hiperconectividad nos ha permitido estar más cerca de otros, pero a su vez nos ha aislado: la evidente comodidad de la ubicuidad electrónica nos ha replegado tanto física como emocionalmente... Más que nunca, estamos más solos, más apartados, procesando una realidad dada a la pre-edición, donde todo sufre una filtración racional y donde todo se manipula, minimiza o magnífica en función de no ya lo que sentimos, sino lo que queremos que otros piensen que así sea...

Recientemente Facebook ha publicado un estudio que hicieron al manipular las cosas que algunos usuarios vieron durante unos días: los resultados no ofrecen lugar a la duda, estableciendo patrones de influencia emocional dado lo que los usuarios pueden leer de sus contactos.

La realidad es que no estamos preparados para un mundo donde las personas no se miran a los ojos: resumimos cualquier interacción o posible expresión positiva pulsando el botón de "Me gusta", escribimos cosas que quizás no sentimos, ponemos una carita sonriente y todo es felicidad virtual, ocultando quizás lo que podemos sentir en ese momento.

Hace unos meses que frecuento un foro de internet (uno de los más grandes del mundo): más allá de los hilos con comentarios de toda índole (y con todo lo que ello supone), a veces me sorprende que alguien hable de su terrible soledad, expresada en actos tales como no tener con quién hablar, a pesar de tener 300 contactos en el Facebook o el Whatsapp...

Nuestras amistades son virtuales y, con ellas, nuestros sentimientos, así como nuestras expresiones de adhesión o de acción para tal o cual causa (nada como quedar una quedada en Internet, donde mil personas dicen que van y  en el 90% de los casos aparecen 20 o 30)...

Protestamos retuiteando frases regurgitadas por terceros: no existe movilización social, más allá de enviar email o postear algo en Facebook para expresar tal o cual posición en tal o cual aspecto...

Nuestro concepto de privacidad también ha cambiado: vivimos constantemente en un estado de "que conste en acta", donde todo lo que escribimos o contamos puede y será usado en nuestra contra por aquellos que lo puedan ver...

Y esto también tiene su miga: la privacidad es un derecho humano, al que parece que millones de personas han decidido renunciar para poder mantener una cierta conexión social que, de otra forma, gracias al tiempo o la distancia, sólo se mantendrían si fueran realmente ciertas y queridas...

Siempre quedaremos algunos locos que, a sabiendas de todo eso, intentamos mantener algunas cosas bajo control: cuidar lo que publicamos o hacerlo con cierto cuidado, proteger nuestra vida dentro de los márgenes de lo que puede ser razonable, y mantener un cierto balance sobre esa droga adictiva que es la disponibilidad constante a través de internet (vivo offline fuera del trabajo o fuera en general de cualquier techo: sólo me conecto a la red en mi casa o los hoteles donde pueda hospedarme pero, desde éste último sábado, he establecido un "día sin cacharros", donde no uso ni el teléfono o el iPad, permitiéndome el uso del Mac sólo para ver películas que tengo en un disco duro, nada más).

Me gustaría conocer tu opinión: ¿Cómo lo ves tu? ¿qué piensas?

Un abrazo y espero que contestes a esta pequeña petición :-))

Un abrazo: ¡Ámsterdam prevalece!

Comentarios

  1. Eso del día sin cacharros suena interesante.....

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    1. Buenas,

      Gracias por pasarte por aquí: ha sido muy interesante el primer sábado... Momentazo estelar lo del salir de casa y, de pronto, darme cuenta de que no tengo reloj (uso el móvil) y estar desorientado sobre qué hora es :-))

      Pruébalo: muy interesante y relajante.

      Paquito.

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  2. Hola! Buena entrada! A veces da miedo ver un grupo de gente mirando hacia abajo y riéndose cada uno con su móvil. Y lo que más miedo me da es que a veces soy yo misma una integrante de algún grupo así, hasta que me doy cuenta y me odio! Lo de que las generaciones venideras ( y actuales) no tengan la capacidad de leer textos largos es también muy preocupante. No se si conoces este video que viene muy bien con la temática de tu post
    https://www.youtube.com/watch?v=LiEYYe_fWrU

    Un saludoo!

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    1. Hola Elena,

      Gracias por pasarte por aquí: un placer :-))

      Hay que entender que el hecho de disponer acceso inmediato a casi cualquiera provoca disrupciones en las convenciones sociales en las que hemos basado nuestras relaciones durante años: todo eso va a cambiar, no sabemos si para bien o mal, pero vemos que, para aquellos que hemos vivido la época anterior, nos resulta cuanto menos evidente.

      Los efectos los veremos en 15-20 años: la nueva generación, nativa en estos planteamientos, sabrá manejar esto de una forma radicalmente distinta a la nuestra...

      Pensemos en los conciertos de música o en eventos públicos: todo el mundo con el móvil encendido grabando video, tirando fotos y "tuiteando" lo que ven, prestando más atención a lo que les muestra el dispositivo que a aquello que les rodea...

      Gracias por el video: lo conocía, muy bueno :-))

      Un abrazo y gracias una vez más por tu visita y por tu comentario.

      Paquito.

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  3. Menos mal que alguien tambien se dio cuenta del fenomeno¡¡¡ Ultimamente he utilizado bastante el bus urbano que va al campus universitario y lo primero que observe fue que los pasajeros (la gran mayoria universitarios)iban con los auriculares o telefonos y la relacion entre ellos era inexistente.Con el paso de los dias la situcion no cambio por lo que deduje que aquello era lo habitual.Recorde mis dias de estudiante en los que aquel autobus era un galimatias de conversaciones,que si el profe era un hueso,que el examen lo llevabas con alfileres etc...Terminara la tecnologia con las relaciones sociales al uso?

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    1. Hola Maewest,

      Esto lo llevo viendo en Holanda desde hace tres años (los niños con la Blackberry, ni siquiera con iPhones o cosas así).

      Recuerdo el montar en autobús, ver a alguien y sentarme a hablar con esa persona: por aquí, hoy en día, la gente vamos escuchando Podcasts, música o haciendo lo que sea y, aunque a mí no me importa en absoluto el parar de hacer lo que esté haciendo y charlar un ratito, sí me he encontrado a personas que, sin embargo, te avisan de que están leyendo o escuchando algo y que, si no te importa, que esperes a salir del autobús para hablar...

      Los tiempos cambian: nos hacemos mayores... En breve, estas cosas serán batallitas que contaremos a los más jóvenes (explícale tú a un chaval de 18 años que es eso de no tener Internet o conectarte a través de un modem de 56Kbps, o qué era la vida antes de Google)...

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  4. Tuve tres meses un chavalillo de prácticas y cuando no teníamos clientes jugábamos a las cartas. ¿Te puedes creer que estaba jugando y chateando por whatsapp con sus colegas? A los que veía a diario, por cierto. Las partidas se eternizaban porque había que parar entre carta y carta para que contestara al mensaje que acababa de recibir. ¡¡Enervante!! ¡Pero si les has visto ayer y les vas a volver a ver hoy! A veces por las tardes venía otra chica de su curso, y los dos igual: hablando todo el tiempo por whatsapp. ¡Y que conste que los que "querían" jugar a las cartas eran ellos! Muy triste... A parte de que me parece una total y absoluta falta de respeto hacia la(s) persona(s) con la(s) que estás físicamente, pero bueno.

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    1. Buenas Arabella,

      Te voy respondiendo por mensaje :-))

      No me extraña: así me pasó lo mismo hace un par de años en Madrid, aunque, en este caso, era yo el que lo hacía y reconozco que no fue educado...

      Es más fácil hablar por texto que cara a cara: puedes pensar qué decir, elegir cuándo responder y, en definitiva, eliminar o crear emociones según te venga en gana, sin tener que hacer el más mínimo esfuerzo (el sueño de personas con graves problemas de sociabilidad).

      Sigo contestándote :-))

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  5. Por cierto... ¿Cuánta gente parece infeliz en el facebook? El 200%. Si nos guiamos por los perfiles de la gente nos entra depresión profunda: ¿acaso soy yo la única que se aburre? ¿la única de mis amigos que está preocupada por algo: trabajo, familia, relaciones...? ¿soy la única que no vive de fiesta o vacaciones permanentes? ¿...?

    El Facebook es PROPAGANDA de uno mismo y, como toda propaganda, está destinado a mostrar sólo lo bueno y a engañar a la audiencia haciéndole creer lo que no es.

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    1. Seguimos :-))

      Esencialmente, el Facebook es la panacea de "sentimientos proyectados", esto es, no ya sensaciones que se tienen, sino sensaciones que queremos que los demás perciban, independientemente de su veracidad.

      La gente además sólo publica según qué cosas: así por tanto, la realidad transmitida es absolutamente parcial y sesgada, de ahí que, efectivamente, la gente reprima sus sentimientos de tristeza (por miedo quizás a mostrarlos, por los motivos que sean, desde vergüenza hasta posible estigma social de "Esta persona siempre está triste")...

      Es la sociedad que estamos creando: veremos en 15-20 años los resultados.

      Gracias de nuevo por pasarte por aquí: un placer el leerte.

      Paquito.

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