Reír para no llorar

Buenas,

Como escribir cosas sesudas y largas me cuesta más trabajo (documentarse, leer 26 fuentes distintas e intentar poner coherencia en temas complejos tiene su parte interesante, pero no deja de ser trabajo), intentaré hacer cosas más breves.

Empecemos: en el capítulo anterior, dejábamos al segundo partido político de mi país (por el momento) en plena crisis (esto sí que daría para debarrar a lo burro, pero ya digo que no tengo tiempo ni ganas).

Esta mañana, al levantarme, encuentro que las troleadas siguen adelante (ahora les mandan mariachis cantándoles rancheras), lo cual, en sí, me alegra, no ya por la chorrada en sí, sino porque al menos es una forma de protesta.

Uno de los principales problemas de mi país es la inacción ante los problemas (traducción: todo el mundo gruñe, pero nadie hace nada): en cierta forma, esto me alegra, se empiezan a hacer cosas, aunque sean ridículas.

Quizás esta sea la fórmula para adecuar la adecuada reacción ciudadana ante la clase política de nuestro país: reírse, para no llorar, demostrando así que existen fórmulas para hacer patente el descontento de aquellos en los que, se supone, reside la soberanía de una nación.

Os dejo aquí las rancheras de esta mañana: mejor reír que llorar...


Me gusta este formato: me parece que me ayudará a escribir un poquito más a menudo.


Paquito
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Comentarios

  1. Buenas noches,

    Es que la verdad, da grima ver a nuestros políticos :((

    Yo siempre recuerdo esa frase de Cánovas que decía que Españoles son aquellos que no pueden ser otra cosa.

    Antxon.

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    Respuestas
    1. Hola :-))

      Gracias por pasarte por aquí: el nivel da muchísima pena, eso es completamente cierto.

      Lo peor es que el panorama no mejora: asusta observar el "nivel de normalidad" con la que los ciudadanos se toman las situaciones que estamos viviendo (esa mezcla entre apatía e impotencia).

      Las alternativas, que tanto prometían, de pronto muestran que, en el fondo, es un "quítate tú para ponerme yo"...

      Me da muchísima pena...

      En fin: paciencia y troleo (por algún lado hay que empezar).

      Eliminar

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