viernes, 10 de marzo de 2017

Mr. Robot

Buenas,

Para muchos de vosotros, personas de bien, con intereses diversos, el nombrecito del post no os dirá nada, lo cual, repito, está muy bien y demuestra una salud mental adecuada.

Esto me hace pensar en el señor al que le gusta celebrar los lunes pero que, últimamente, con los gemelos, me da a mí que los lunes se le empiezan a resistir (gentle reminder del exigente lector: si tuviera tu mail, ya te estaría dando el toque de atención, de ahí este pequeño "mensaje en una botella" :-))).

Para aquellos a los que el nombre les diga algo, les toca empapuzarse, no ya "unos huevos con chistorra, beicon, setas y espárragos verdes fritos con té rojo", como cierto lector me recordó recientemente, al hilo de la "Operación Bikini 2017", sino una pequeña introducción de qué va la movida y qué tiene que ver conmigo.

Antes de que se me olvide: el señor que se empapuza lo arriba descrito escribe un muy interesante blog, al que recomiendo echar un vistazo (y que, por cierto, me da el mismo error de acceso que sufrí con la bloguera dicharachera: los filtros de mi compañía deben de odiar a los perros y a los triperos que se zampan a Dios por las patas, porque no es ni medio normal).

"Mr. Robot" es una serie de televisión sobre un chico, un informático pata-negra, introvertido y tímido, que durante el día trabaja en mantener sistemas de seguridad computarizados y que, por la noche, utiliza sus habilidades para otras labores (no voy a despellejar la serie para aquellos a los que les pueda picar el gusanillo).

Detalle de la serie: todas las herramientas, software, métodos y todas las líneas de código que aparecen en la misma son sistemáticamente analizados por ávidos fans de todo el mundo y, de momento, todo lo que enseñan es, sino posible, técnicamente correcto.

El título del post viene a una serie de eventos que, salvando muchísimo las distancias (ya me gustaría a mí tener las mismas habilidades que el protagonista, Elliot), se reflejan, en cierta manera, en mi proceder últimamente.

Por si alguno no lo sabe todavía, tengo un cacharrito, un iPad, que, entre otras muchas cosas, tiene acceso a una curiosa aplicación llamada "Youtube" y que, con el leve movimiento de un dedo, te ofrece acceso a todo un universo de información audiovisual en formato vídeo.

Esta aplicación, "Youtube" (le sonará alguno: según parece, "lo está petando", expresión juvenil, a la par que, si se me permite, "ye-yé", que demuestra, sin duda alguna, que aún "sigo en la onda" :-)), contiene millones de vídeos que, entre otros, enseñan a hacer cosas, lo cual es fantástico para aquellos que, como yo, tienen una sed cuasi infinita por aprender cosas...

En la Operación Bikini, comentaba, que el amigo iPad, con Youtube y la cinta andadora, se habían convertido en compañeros inseparables, lo cual, a día de hoy, sigue siendo cierto.

Al principio, simplemente, veía vídeos de cosas triviales: segmentos de programas y cosas así, por el famoso FOMO (Fear Of Missing Out: "Miedo a no enterarte"... "Nosotros, los millenials..." Ya se sabe: hay que estar en la onda con el cheli, que luego vas un guateque a tocarte unas zarzaparrillas y parece que no te enteras, Contreras)...

Hasta que, como la cabra siempre tira al monte, empecé con cosas más "específicas"...

Tengo un pasado oscuro: "mi otra vida", aquella que un día me hizo dejarlo todo y re-descubrir mi maltrecha naturaleza humana...

Aquella vida, a veces, todavía colea, de ahí que, de las primeras cosas que empecé a buscar, fueran ciertos gurús de la tecnología (y por gurús, hablo de peña híper-brillante, no por el dinero que hayan podido ganar o por sus habilidades para venderle hielo a los esquimales, sino a peña cuyos conocimientos técnicos les han llevado a ser lo que son), con sus virtudes y defectos...

$ git init .
$ nano allavamospaco.md

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Soy una persona metódica, que aplica rutinas de comportamiento para mitigar lo que, poco a poco, va siendo la desaparición de mi pobre memoria: lo primero que suelo hacer es, de vez en cuando, enchufarme una famosa sesión de preguntas y respuestas que el creador del Kernel Linux, Linus Torvald, dio en la universidad Aalto, en su país de origen...

Me gusta empezar con este vídeo: me hace recordar muchas cosas...

Es una charla sencilla, ofrecida por un tipo brillante, conocido por ser extremadamente directo, pero que te hace reír y pensar, por cuanto demuestra que uno, teniendo una mente maravillosa, no tiene porqué ser también un genio de los PowerPoints (cosa que no suele utilizar: prefiere que se le pregunten cosas para responderlas).

Esa charla es también famosa por una pregunta que le hizo una estudiante, cuando le preguntó sobre los problemas para usar según qué componentes de un conocido fabricante de tarjetas gráficas, y Linus respondió que era un tema lamentable, que no había forma de que el fabricante cooperara, dedicándole un famoso "Así que, XXX, Que te jodan!"...

A partir de ahí, siguiendo el método, salto a una antigua charla que el mismo Torvalds dio a los empleados de Google sobre otro inventito suyo (cada vez que hace algo, sube el pan), un sistema de gestión de código fuente (las instrucciones que hacen tu ordenador permita que ahora mismo estés leyendo esto) que creó para gestionar las modificaciones del Kernel Linux, el proyecto de código abierto más grande y más conocido del mundo :-))

Ese inventillo suyo se llama git y, si no eres techie, no te dirá nada, pero si lo eres y tienes un conocimiento avanzado de programación o te gusta trastear, te podrá decir algo, mucho más si te digo que Github es, precisamente, una implementación del invento.

A partir de ahí, se hace la nebulosa: sé que empecé a tragarme tutoriales sobre como manejar git en modo "como si no hubiera mañana"...

Pronto, en relación con una de las cosas que estoy haciendo, empezaron los vídeos de creación de programas usando git, github y un lenguaje de programación llamado Python, creado por un holandés (profecía), Guido van Rossum, que hoy en día trabaja para Dropbox y que, en su día, también trabajó para Google (otro pata-negra que tal baila).

Python, además, es la base del código utilizado por otra enorme y conocida compañía, una tal Twitter (alguno también habrá oído hablar de ella).

Ahí es donde me puse a investigar la API de Twitter...

"API"... Ya he dicho otro palabro... Tranquilidad, no nos perdamos: es más fácil de lo que parece.

Una API es un método, a través del cual puedes interactuar con un servicio informático desde fuera del mismo...

Para que lo entiendas con un mal ejemplo, pero que lo ilustra muy bien: cuando buscas vuelos baratos a través de una página de viajes, estas páginas, en realidad, lo que hacen es ir a los sistemas de búsqueda de vuelos de las compañías aéreas, para enseñarte, en su propia página, qué vuelos hay disponibles y cuáles son los precios de los mismos).

Para extraer esa información, tienen que utilizar ciertos métodos, perfectamente estipulados, sobre qué tienes que hacer y qué cosas puedes sacar o cómo...

Eso, a grandes rasgos (valga el mal ejemplo de los buscadores de vuelos), es una API.


Torvalds, git, github, programador holandés, python, Twitter...

Esto nos lleva al punto del título del post: ahí es donde uno se pone el hoodie y, por las noches, en la oscuridad, se las pasa uno delante de una pantalla, llenas de instrucciones, mitad en inglés, mitad en formas raras con paréntesis y símbolos matemáticos, con el aquí presente, intentando crear pequeños juguetes para hacer cosas curiosas...

El juguetito que estoy intentando crear es un pequeño cliente de Twitter, escrito en Python, usando git para hacer el control de versión y Github como repositorio del mismo (código abierto: mi antigua vida debe ser redimida) para, simplemente, ser capaz de leer los tweets en mi timeline (nada más, nada menos).

Y ahí es donde la cosa nos lleva a situaciones absurdas, conmigo, por las noches, con un flexo, manuales impresos a mi derecha, el ordenador en medio y el iPad a mi izquierda, con cada uno haciendo su labor (referencia para hacer cosas, el punto donde curro y la pantallita lateral para seguir buscando), mientras la señora Paquito se dedica a pegarme sustos cuando estoy en medio del asunto, para recordarme que son las tantas de la mañana y que ya me vale la tontería.

Flashback...
Primavera del año 2002... Sábado por la tarde: afueras de Madrid... En mi anterior vida, a veces me escapaba los fines de semana (también en esta vida: mala hierba nunca muere) y me iba a la ofi a currar (me iba y me va la marcha)...
Aquel sábado, por crear ambiente, decidí no encender las lunes de mi oficina: trabajaba a oscuras, en mi cubículo, con la única luz provista por mis monitores, todo muy rollito íntimo...
Hasta ahí bien, hasta que me da por poner la famosa canción de "El Fantasma de la Ópera" y la cosa acaba cuando uno de los vigilantes de seguridad, haciendo la ronda en el edificio, ve que mi planta está a oscuras, hay una luz al fondo y suena la música del Fantasma de la Ópera...
El susto que se llevó el buen chaval fue mítico, sobre todo cuando se acerca y me ve a mí, absorto, en mi mundo, chutando mails y leyendo documentos.

Fin del Flashback

Vivimos en un tiempo donde la información, más que nunca, está al alcance de nuestras manos: nunca ha sido más fácil entender porqué el frigorífico gotea, cómo empaquetar un regalo "fetén fetén" (millenial, recuerda :-)) o, como es mi caso, alimentar mi enfermedad mental con incontables horas de gente, híper-brillante, explicándome cómo hacer tal o cual cosa, delante de una pantalla y un teclado.

Esto último, sin embargo, me lleva siempre a una de las fuentes de todo, uno de los hombres más brillantes que el mundo de la tecnología tuvo el placer de conocer, un matemático británico que, lamentablemente, acabó quitándose la vida, después de ser perseguido, condenado y acosado, por el único delito de sentirse atraído por personas de su mismo sexo...

Esa es, quizás, la parte triste de este post: recordar la figura de Alan Turing, aquel hombre brillante, con muy pocas habilidades sociales, que contribuyó a la creación del paradigma de lo que hoy consideramos computación moderna y que, entre otras cosas, contribuyó a que tu y yo estemos hoy aquí...

Porque Alan Turing, con su concepción de "la máquina de Turing" (un planteamiento teórico que consiguió llevar a cabo, bajo la premisa de crear una máquina que fuera capaz de leer instrucciones e hacer lo que se le dijera, sin ser diseñada para un único propósito) consiguió romper los códigos de encriptación que los alemanes crearon para comunicarse entre sí (con la famosa máquina Enigma)...

Soy un nostálgico, no lo puedo evitar: habría pagado lo que fuera para poder escuchar a alguien tan brillante...

Pero ya se sabe: "Sólo cuando miras atrás y observas, eres capaz de conectar los puntos"...

Un saludo.
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$ git add allavamospaco.md
$ git commit -m "Publicando Post en el Blorrrr" allavamospaco.md
$ git push -u origin master


Paquito
sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

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