Límite, 120 minutos
Buenas:
Son las 21:29 de la noche del domingo cuando estas palabras se empiezan a escribir. Generalmente suelo escribir sobre las ocho, me tomo mi tiempo, improviso, voy viendo hacia donde quiere ir la inspiración, navego un poco y, por supuesto, en el último minuto, todo el plan colapsa y empieza el camino a algún sitio que descubrimos mientras se teclea cada letra que la pantalla refleja como consecuencia.
Turrón con urgencia esta nochePues sí, no te voy a engañar: no me gusta escribir con prisas y mucho menos cuando además ni siquiera he tenido la oportunidad de pensar bien sobre qué quiero hacerlo, así que tú y yo, ahora mismo, en diferentes momentos del tiempo, vamos computando a la vez lo que sea que mi cabeza quiere contarte, que quieras que no, es un pasote curioso.
Empecemos por el principioNada como perder la noción del tiempo en un domingo cualquiera para encontrarte, al final del día, con que no has escrito tu post diario, porque desde hace un tiempo has decidido que, sí o sí, escribas todos los días un ratito, "mil y pico palabras", que tampoco es el fin del mundo, pero que te hace pensar y repensar sobre qué quieres hacer y por lo menos un poco de estructura en el texto, que tampoco esto sea una redacción de quinto de EGB (sí, EGB, soy un señor muy mayor, "deal with it").
La culpa es tuya por comprometerte a elloPues tienes razón: aquí no hay excusa alguna y toda la responsabilidad cae sobre mis hombros.
Lo bueno de este nuevo tiempo es que he descubierto blogs nuevos de gente con un gran talento y mordacidad, lo cual a su vez me llena de envidia porque a veces, en algunos de ellos, veo que se despachan unas cargas de profundidad por las que yo vendería mi alma con, o bien una ilustración o, peor, con una o dos frases que resumen miles de cosas que yo no sería capaz de describir con todo el vocabulario del mundo.
El talento se valoraDesde hace muchos años suelo repetir, como el ajo, que admiro enormemente a las personas que son capaces de hacer lo que yo no.
La capacidad de sintetizar en un par de frases una reflexión profunda es una de esas cosas que admiro, por cuanto suele ser el fruto de, o bien una serendipia o, simplemente, el talento o la voluntad de aplicar el famoso "menos es más" que, en el mundo de la escritura, tal y como estamos actualmente con la capacidad de atención mermada hasta límites preocupantes, es algo que se aprecia bastante.
El club al que no pertenecemosSeamos sinceros: uno tiene que aceptar que esto de escribir es un hobby y que, por más que a uno le guste, obviamente, como todo en la vida, hay clases y niveles.
En mi caso siempre fue un hobby y una forma de catarsis: la forma de volcar una parte de mí sobre una bitácora digital y dejarlo ahí, a la vista de cualquiera que quiera leerlo, guardando las debidas medidas de seguridad y privacidad para mantener una cierta distancia con las consecuencias de una exposición pública que, por mínima que sea, que lo es, puede ser utilizada en contra de cualquiera y, en el caso que nos compete, en contra de mi persona.
Por eso, cuando uno observa a gente con un talento narrativo capaz de escribir cosas muy bien y, en particular, de forma breve y bien estructurada, uno tiene que inclinar levemente su cabeza, sonreír y ofrecer la deferencia del reconocimiento hacia aquellos que lo consiguen.
¿De qué sirve tener o mantener un blog en 2026?La pregunta tiene su miga: desde un punto de vista utilitarista, la respuesta sería "Poco, muy poco o nada", porque el hecho de que algo te guste, o te aporte algo positivo a ti, lector, o a mí, la persona que escribe esto, en términos absolutos, más allá de alimentar a los modelos de lenguaje que alimentan a las Inteligencias Artificiales, no va a ir mucho más allá.
Pero precisamente por eso, porque en teoría sirve "poco, muy poco o nada" está la parte quijotesca del invento, y que es explorar una vena creativa que todos tenemos y que, mientras algunos lo hacen con la música, o con la pintura, o con los viajes, otros encontramos consuelo en la expresión escrita, con mayor o menor acierto, capacidad, calidad o cantidad.
Lo que echo de menos de "aquel tiempo"Hubo un tiempo en el que la blogosfera ardía: no sólo la producción escrita estaba en niveles deliciosamente absurdos si no que, además, disponíamos de mil herramientas para encontrar bitácoras activas.
Gracias a esas herramientas (Technorati o la propia página de Blogger te ofrecía la forma de saltar de blog en blog) llegué a conocer personas de varios lugares del mundo y, con ese descubrimiento, las pasiones o las vidas de esas personas que contaban historias, a veces reales, a veces ficticias, pero todas ellas con una intención creativa y personal por parte de sus autores.
Todo eso lo echo de menos como pocas cosas y es algo que, últimamente, estoy mirando como resolver, porque me encantaría encontrar una forma de saber qué blogs dentro de Blogger siguen teniendo actividad y, con ello, poder darme un garbeo por los lugares que, como los irreductibles galos, siguen batallando contra el silencio de un blog, que es el preludio de su muerte.
Y de eso puedo hablar algo: este blog estuvo en coma durante un buen tiempo, así que no me lo tiene que contar nadie, no es un ejercicio teórico.
Estuvimos fuera de combate durante un buen tiempo, después de una larga agonía de pequeños latidos de vida, espaciándose más y más entre sí.
Y por esoCuando me encuentro que se me ha pasado la hora de escribir y tengo que empezar a correr, hay una parte de mí que disfruta la sensación de urgencia y, a su vez, tengo una sensación negativa derivada de la misma.
No me gustan las prisas: gran parte de mi vida se vivió a un paso demasiado acelerado y un día decidí que, "sin prisa, pero sin pausa", quería bajar ese ritmo.
Y justo, cuando por fin entro en calor, blim.py me dice que mis "mil y pico palabras" han sido conseguidas y que ya puedo terminar el día con una sonrisa.
Ah, por cierto: he encontrado la forma de buscar blogs activos... Te lo contaré otro día si te apetece :-))
Abrazotes.
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