Caminatas y Miles Davis

Buenas:

Una de las cosas que tiene la locura absurda en la que soy capaz de convertir cualquier evento cotidiano de una persona absolutamente anodina es que, tarde o temprano, me hace o me hará sonreír por la situación.

Y precisamente por eso, porque del absurdo a veces salen situaciones hilarantes, la historia de hoy es la típica excusa para aporrear el teclado de la Mac como si de un compositor en trance en medio del proceso de creación se tratara.

Turrón creativo

Hoy es sábado y los sábados hay caminata larga por los recónditos confines de la localidad y alrededores de donde vivo, que es una zona muy bonita y donde, como el tonto, acabo la linde, pero yo sigo, y sigo, y sigo...

Y sigo...

Literalmente, además: casi tres horas y media más tarde miro al reloj y me informa, por diligente precisión, que llevo dieciocho kilómetros, unos veintitrés mil pasos y que mi cuerpo lo lleva bastante bien, porque esa es quizás la parte más interesante, es la sensación de que podría seguir, pero tampoco nos vamos a poner farrucos y abusar.

En esas largas caminatas uno hace llamadas a un buen camarada que estuvo por aquí hace algunos años y, de esta forma, nos ponemos al día, sobre todo de temas tecnológicos, personales, anecdóticos y de trabajo, aunque últimamente hablemos de otros temas, porque en tres horas y media, créeme, solucionamos todos los problemas del planeta y lo que nos echen :-))

El caso es que, gracias a esas caminatas, he acabado en lugares insospechados, zonas de mi ciudad o de mi entorno que, en la vida, habría conocido si no fuera porque, como Rompetechos, voy distraído, hablando por teléfono, en modo español (debe de parecer que estoy narrando la final de la copa del mundo de fútbol, teniendo en cuenta el nivel de volumen de voz de la gente en esta zona del mundo sin cerveza de por medio), enganchando calles, sin pensar realmente hacia donde voy y si debería estar ahí, o no.

Cuando la discusión llega a la música

Una clave fundamental para tener coloridas discusiones con gente que tiene intereses diferentes a los tuyos es descubrir temas que, de otra forma, nunca te habrían causado el más mínimo interés pero, cuando alguien a tu alrededor tiene algún tipo de inclinación o pasión por un asunto en concreto, es el momento en el cual uno debe abrir su mente y, sobre todo, preguntar, preguntar mucho, saber escuchar al otro contarte por tal o cual cosa, que generalmente no sólo no le hace mal a nadie sino que, además aporta felicidad a la persona que profesa tal o cual afición.

Nuestro acompañante mañanero del sábado es un apasionado de la música: un melómano coleccionista que hace méritos para parecer una versión hispana de la película "High Fidelity", que es a su vez una versión de un libro que, por cierto, se leyó en su día y del que, a lo largo de su vida, ha vivido anécdotas que constatan que todo lo escrito en el mismo no sólo no eran alucinaciones o licencias creativas de su autor, Nick Hornby, sino que son la moneda común de personas que comparten esa pasión por la música.

De ahí que, en medio de la discusión, uno, que no sabe demasiado del arte de las melodías, ritmos y armonías, se ponga a preguntar si tiene música de tal o cual artista porque, erróneamente, uno cree que un coleccionista de lo que sea intenta tener TODO lo que se le cruce en el universo bajo el cual intenta hacer acopio de información u objetos.

Y ahí es donde llega el siguiente diálogo...

- Oye... ¿Y tú tienes algo de Miles Davis?
- Pues no, la verdad, no tengo nada de Miles Davis.
- Pero... ¿Y por qué?
- Porque uno no puede coleccionar TODO de toda la historia de la música.
- ¿Y por qué no?
- Porque uno no puede...
- Un momento... Los cromos de Panini: ¿Me estás diciendo que uno no podría coleccionar los cromos del Logroñés?

Sí... Efectivamente: fui al barro, directamente, intentando emponzoñar el debate con los cromos de Panini, por aquello de estirar la conversación, pero me resultó interesante saber sus gustos musicales y que, efectivamente, uno no puede coleccionar todo, por más que aquí, "el abajo firmante", que no tiene ni pajolera de música, sí sepa que el amigo Miles Davis fue un trompetista de cagarse hace muchos años, momento en el cual uno, que es decidido y curioso, decide que la única solución posible es, en la tarde, cuando ya estuviera en casa, se iba a comprar un disco del señor en la aplicación de música del señor Apple, porque sí, soy un señoro que compra música digital, soy así...

Como eres una persona intuitiva, estoy seguro de que ya te podrás imaginar que ahora mismo, mientras escribo estas palabras, suena el disco "Kind of Blue", grabado en 1959, donde el buen señor interpreta, entre otras cosas, una pieza llamada "So what" que, al escucharla, me ha recordado un Podcast que escuché hace muchísimos años, llamado "Here's the thing", de la cadena de radio pública de Nueva York, WNYC, presentado por el actor Alec Baldwin que, literalmente, empezaba con una parte de esa canción.

Por todo eso, mientras escribo todo esto, leo la historia del disco, de su intérprete y del grupo de músicos que lo acompañaron, entre otros el famosísimo saxofonista John Coltrane que, junto a Miles Davis, protagonizaría algunas de las interpretaciones más legendarias de la historia del Jazz.

¿Cuál es el siguiente paso en el descenso a la locura?

Obviamente NO me voy a poner a coleccionar discos de música (ya tenemos a alguien a quien se le da muy bien haciéndolo, así que ya tenemos el puesto cubierto) pero lo que sí haré será buscar a personas que sepan de Jazz y me recomienden otros compositores, músicos o discos, porque el saber nunca ocupa lugar y la música, si es buena, poco importa si la compuso tal o la interpretó cual, que en esto uno sí que intenta ser pragmático, dentro de lo posible.

Y la verdad es que el señor tocaba la trompeta como pocos, además de que hay algo que quiero investigar y es que, al final del mismo que estoy escuchando ahora mismo hay una pieza llamada "Flamenco Sketches" ("Bocetos de Flamenco") donde uno nota de pronto que coquetea con melodías o ritmos que, para todo español que no haya vivido bajo tierra, le recuerdan inmediamente a su país.

Y esa pieza es el preludio para otro disco, el que sería el siguiente en su carrera, llamado "Sketches of Spain" ("Bocetos de España") donde el tipo ya se arranca a versionar música española como "El Concierto de Aranjuez" (Joaquín Rodrigo: el puto amo) o "El Amor Brujo" de Manuel de Falla (otro que era manco componiendo música).

Así que, esta noche, como ves, tocará leer muchas cosas sobre Miles Davis, John Coltrane y quien se cruce en el camino, que los viajes en la Wikipedia son muy peligrosos, porque uno empieza a leer sobre el jazz y acaba a las cuatro de mañana leyendo algo sobre alguna población inuit en Groenlandia sin saber muy bien cómo.

Pero en tu cabeza, todo tiene sentido (eso sí que te debería preocupar, si te sucede, del mismo modo que me sucede a mí cuando me veo en dicha tesitura... Por trigésimo novena vez...).

Dicho lo cual...

Nuestro acuerdo, ya lo sabes, son "mil y pico palabras" y hoy hemos cruzado el umbral con una facilidad inusitada.

Mañana más, a lo mejor, incluso más interesante, aunque hoy yo creo que hemos acabado arriba y tampoco uno puede tener temas curiosos de forma regular.

Hay veces que uno sólo tiene que hacer la colada y pasar la aspiradora :-))

Gracias por haber llegado hasta aquí.

Un saludo.


Paquito

Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

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