Cuando algo te da mala espina

Buenas:

Hace unos días te conté qué sucede cuando las cosas salen mal, lo cual es una premisa peculiar, porque parte del momento en el que algo se desvía de cómo debería ser hacia algo que no, cosa que, en la mayoría de los casos, estoy seguro de que no es algo a lo que aspires, más allá de algún experimento peculiar.

En cambio, hoy hablaremos de algo similar pero distinto: vamos a hablar de qué sucede cuando hay algo que te huele a chamusquina se te mete en la cabeza...

Turrón Minority Report

Nada como empezar la mañana con el mensaje de audio de un muy buen amigo en el coche: nunca me gustaron los audios de WhatsApp hasta que los acabé amando con inusitada pasión.

Hasta tal punto hice un ciento ochenta que, un día, le expliqué el concepto a una chiquilla india, la cual empezó a usarlo con sus padres y ahora me confiesa que le ha cambiado la vida.

Esto, ojo, después de explicarle la historia y ponerme las correspondientes caras de "El señor español este diciendo insensateces de enviar mensajes de voz en WhatsApp: ¡Acabáramos!"

Pero uno, que sabe vender las cosas como nadie, eventualmente consiguió convencerla y simplemente probarlo...

- ¿Ya has mandado tus audio-mensajes?
- ¡Sí! ¡Mis padres me preguntaron que si me encontraba bien!
- ¿Por qué?
- Porque no se lo esperaban, pero a mi madre le encantan, porque dice que puede sentir como estoy.

Así que, cuando los amigos me mandan mensajes, el CarPlay se encarga de radiármelos en la carretera: es una forma de compañía, como un Podcast, pero hecho por algún amigo, que te cuenta tal o cual cosa, o te pregunta por esto o por aquello.

Nos hacemos mayores: un desastre

Otra entrada triunfal

Una vez más, a la entrada al edificio sólo le falta la cámara lenta y música de Guns & Roses a todo trapo, pero se nos iba de presupuesto, así que entramos en silencio, con un espectacular día, eso sí, aunque un par de horas más tarde cambiaría y de pronto la cosa pareció el pasaje del apocalipsis donde los cielos se oscurecieron.

Total, que cuando dejo mis cosas en mi mesa, agarro el portátil, engancho las escaleras y, un par de plantas más arriba, entro en una de las áreas "divertidas", de gente súper inteligente en general, que trabajan en cosas muy complejas, y ahí es donde uno se pone el traje del impostor y finge ser casi casi tan inteligentes como ellos.

El impostor...

Efectivamente: soy un impostor... Estás rodeado de personas que saben de lo que hablan, así que sólo te queda tener seguridad en ti mismo, porque te lo vas a creer, de esto tú sabes algo, así que, como en la actuación, imagina que eres una gacela entre leones que no saben que eres una gacela...

¡Acción!

- A ver... Tu fuiste consultor: creo que me puedes valer...
- Ehhhh... Okay: ¿Qué sucede?
- ¿Cómo puedes escalar algo que no puedes demostrar que está mal pero que crees que lo está?
- Paquito: Es muy temprano para andar con adivinanzas...
- No es una adivinanza: literalmente me está pasando esto.

"Esto"

Esto, es una sensación muy rara de que algo no va bien, algo que te está faltando y que puede ser signo de que, o todo va maravillosamente bien, o lo que estoy buscando no está sucediendo o que, lo que sea que estoy buscando, no está y creo que debería, pero no lo puedo demostrar y eso es donde la conversación termina.

En el mundo digital, las cosas son ceros y unos, no son sensaciones y el estado cuántico es una tecnología experimental, así que lo dejo ahí, mientras me vuelvo a mi sitio pensativo y cabizbajo, derrotado por la incapacidad de verbalizar algo que, como dice el título, "me da mala espina"...

2 horas más tarde...

Un compañero de un país nordico me llama:

- Tengo un puzzle muy interesante para ti.
- Me tuviste con "puzzle".

La historia que me explica es maravillosa: desafortunadamente, no te puedo dar detalles por motivos obvios, pero la conversación trata sobre la capacidad de un sistema para "ingerir y digerir" datos, que es una analogía que acabo utilizando mientras analizamos la situación.

- Me encargo, no te preocupes: voy a documentarlo todo.

Justo en el momento en el que cuelgo la llamada, justo en ese preciso momento, mágicamente, el sistema decidió dejar de funcionar.

Y unos minutos más tarde, recibo un par de mensajes bastante peculiares:

- Lo de esta mañana... ¿Era esto?
- No lo sé, pero cuadra.
- Te voy a meter en una llamada técnica.
- Vale
- Es muy muy muy técnica.
- Vale: prometo no ladrar y portarme bien.

El resto del día me lo paso escuchando lo que se dice en una llamada que nunca acaba, donde la gente entra y sale, con gente por varios lugares del mundo, en diferentes zonas horarias.

Una de las partes más interesantes de la misma es escuchar la forma en la que, como te decía antes, esa gente tan inteligente descompone problemas súper complejos: en cierto sentido, hacen una "autopsia digital" de un complejo mecanismo telemático, con herramientas que enseñan gráficos, porciones de código, métricas...

Y, aunque la situación no es agradable, porque no deja de ser el fruto de algo que ha dejado de funcionar, tengo que reconocer el disfrute de observar el proceso.

El proceso que, justo ahora mismo, mientras escribo estas palabras, me llevan a parar de escribir y saltar otra vez a ese mundo :-))

Así que te voy a desear buenas noches y darte las gracias por pasarte por aquí :-))

Mañana más y mejor, a ver cómo sale.


Paquito

Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

Twitter: @paquito4ever

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