Cuando la inspiración no llega
Buenas:
Empezamos hoy un poco de bajona, y no sin falta de motivo, porque llevo, antes de empezar a escribir estas palabras, algo así como diez minutos mirando a la pantalla, a ver si las musas se animan a darse un garbeo y así llamarme a la creación, aunque sólo sea un ratito, que tampoco pido mucho, esto no va de querer escribir una obra maestra que, en unos años, sea tratada como objeto seminal de un nuevo movimiento cultural en Europa Occidental.'
Que sólo pido llegar a las famosas "mil y pico palabras" de una forma más o menos digna, sin arrastrarse, sin pedir una segunda oportunidad y sin decir, siempre falsamente, que cambiarás, que esta vez sí, has aprendido la lección.
Turrón aleccionado
Como ya te conoces la cantinela, sabes cual es el procedimiento en estos casos: "abrir el Feedly, buscar algo interesante, leerlo, digerirlo y, a partir de ahí, ver qué podrías escribir sobre el asunto".
Es un truco barato, lo sé, pero oye, cada cual hace lo que puede: los hay que se van a los periódicos, los hay que se van a Twitter, los hay que se van a Google Trends y buscan de qué habla el mundo para, así, crear algo que esté en consonancia con la actualidad e intentar atraer algo de tráfico a su página.
Obviamente, aquí no jugamos a eso.
Nuestro juego
Como esto es una pequeña afición que hago por placer y como ejercicio cognitivo, me importa más bien poco si esto lo leen cien o cien mil personas: esto va de escribir por amor al arte, por querer crear un buen hábito en mi vida, mejorar mi escritura, cuidar la gramática y la ortografía (por ejemplo, en los últimos meses ya hago la diferencia entre "tú" y "tu", que parece que no, pero para mí ha sido algo en lo que no he pensado mucho en todos estos años).
Pero, una vez que tomamos la base prosaica del asunto, nos queda el punto de la motivación: todos los días tengo que escribir algo, porque creo que es positivo y, aunque hay días que algo aparece en mi horizonte y la señal es tan nítida que la escritura casi sale sola, hasta el punto en el que me tengo que frenar, porque nuestro famoso objetivo, que es el que es, también desea mantener la cosa lo suficientemente elaborada, pero a su vez, corta, que tampoco pretendo dar chapas inaguantables a nadie.
La escritura como forma de orden en el caos
Algo interesante acerca de este ejercicio es el pequeño momento en el que uno "entra en la zona" y de pronto no puedes parar de escribir, porque encuentras el ritmo o la línea que estabas buscando para elaborar sobre la misma mientras la sigues.
Es una sensación peculiar donde, repito, a veces tengo que parar y decirme que, aunque veo que la cosa va hacia buen puerto, tengo que parar y dejarlo: hoy, en cambio, es uno de esos días donde eso no parece que vaya a suceder, cosa que, por cierto, cierto, escribo con una sonrisa, poque la ironía de la vida tiene esas cosas, que es la autorrealización de algo que publicas y que se auto-referencia, en una especie de fractal literario donde mi mente me ve a mí escribiendo y describiendo lo que a su vez mi mente quiere que escriba, lo cual es un argumento circular bastante curioso, vacío y paradójico.
Chico: a veces gana el toro
Esta frase es la conclusión de una broma que, cosas de la vida, me contó hace unos años, en francés, un holandés que vivía en Bélgica, cosas que te suceden y que uno a veces tiene que tener el conocimiento y la sabiduría suficiente para no sólo vivirlo, sino ser consciente de la absoluta fortuna del hecho en sí, cosa que me lleva a mi momento vital favorito, que sucede, de entre todos los lugares del mundo, en Moscú, una preciosa noche de verano en Agosto, cenando en un restaurante armenio, hablando francés con una compañera de trabajo y con música de Ana Belén de fondo.
Sí: esto sucedió... Tienes el episodio aquí.
La nostalgia...
Precisamente ayer, ¡Lo que es la vida! Encontré la película "El Nombre de la Rosa", enterita, en Alta Definición, en YouTube y me puse a verla: es una de las pocas adaptaciones de un libro que está hecha bien, teniendo en cuenta que el libro, escrito por Umberto Ecco, es DELICIOSO (recuerdo devorar sus páginas en algún momento de mi adolescencia).
La película además tiene una peculiaridad y es que, los interiores de la abadía de la película, el refectorio y demás, fueron filmados en la Abadía de Eberbach, que está en el Estado Federal de Hesse, donde, hace ya también veinte años (Tempus Fugit) pasé un tiempecito.
La nostalgia, precisamente, es recordar esas cosas con cariño: siempre digo que he sido muy afortunado en mi vida y que he tenido la suerte de vivir situaciones y momentos que, ni el ejercicio más salvaje de imaginación que fuera capaz de perpetrar, se acercaría a algunos momentos donde, simplemente, estuve y supe estar, que ya es bastante, teniendo en cuenta con quién estamos lidiando.
De mis viajes de negocio, personalmente, considero que Rusia está muy arriba: Estados Unidos siempre fue muy "al punto" y sólo me podía escapar uno o dos días antes de lo que fuera que iba a hacer allí y el resto de países simplemente fueron lo que esperaba.
Rusia, en cambio, fue otro rollo: el conocer su historia y, con ella, explicar cosas a los suyos sobre su propio folclore, despertar su curiosidad sobre aquel "ISPANSI" que les sonreía y les contaba cosas sobre otros lugares del mundo, mientras ellos me decían que por allí eso de sonreír mejor que no, que en su cultura, el que sonríe trama algo (literal).
Es una pena que las cosas estén como están hoy en día: recuerdo la sensación de orgullo herido de aquellos hombres y mujeres, que recordaban o habían oído hablar de aquella Unión Soviética que les hizo tan grandes...
Nunca olvidaré aquellos rostros, como nunca olvidaré lo que vi en las afueras parisinas durante el tiempo que viví allí.
Dicho lo cual
"Vamos a irnos a la cama que estos señores se tienen que ir a sus casas", que decía aquel.
Espero que te haya resultado interesante: a veces empieza frío y termina bien, como creo que hoy es el caso.
A ver si mañana levantamos un poquito.
Un abrazo, gracias por llegar hasta aquí.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
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